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Familias de poder

RECORDANDO: KHAZARIA (XI): Atando cabos. ¿TODOS? TAL VEZ.


Si en algo se ha insistido en este blog es en el trasiego que se llevan ciertas casas de poder desde hace demasiado tiempo, en perjuicio de nosotros. “FAMÍLIAS DE PODER”, “LAS GUERRAS DE ROTHSCHILD”, “KHAZARIA”…mostrando esas entradas una versión de nuestra historia moderna y no tanto que nos condiciona exactamente igual que en el medioevo.

El ártículo que se presenta a continuación ata los cabos que a uno le faltaban, al menos de momento, desde Babilonia a la Siria de nuestros días (6000 A.C. hasta Agosto 2013). Los personajes y entidades que hemos relatado en estos dos-tres años pasan a lo largo del artículo en una correlación casi perfecta salvo algunas opiniones de las que no estoy, en principio, de acuerdo.

Tomáoslo con calma, una buena tarde o noche son perfectas para su lectura.

Por supuesto, en este caso, las fuentes se reservan. La segunda fuente da referencia de la primera, y visitando la primera se descubre que el material es extremadamente interesante aunque el blog no duró ni un año. Está no operativo desde Noviembre 2013. No quisiera contribuir a su total desaparición como me ha ocurrido demasiadas veces.

Aquí el extenso artículo:

Según la supuesta crónica de Israel, el Gran Sanedrín era la asamblea regente del país compuesta de 71 doctos ancianos.

De acuerdo con las fuentes de los midrashim y del Talmud, la institución original era de hecho, de manera oficial, un consejo de sabios instruidos en la ley y el protocolo de Israel.

Es del dominio público que desde finales del siglo XIX y también durante el siglo XX toda una pléyade de eruditos judíos orientales (afinemos más: talmúdicos que se parapetan con el nombre de “judíos”) han venido participando junto con otros en una serie de Congresos Sionistas (antes de la moderna fundación de Israel) así como de reuniones oficiales (tras la fundación de dicho estado), con el propósito declarado por su parte, de volver a constituir, siempre con ellos como la principal autoridad, por supuesto, el famoso Gran Sanedrín de Israel, con lo cual losSabios de Sion, no sólo existen, sino que lejos de ser una quimérica ensoñación, resultan ser perfectamente identificables.

Véase los rabinos,

…entre otros.

El Beth din Shel Kohanim o Consejo Sacerdotal, era el tribunal de la ley judía, formado por veintitrés sacerdortes veteranos encargados de supervisar las funciones rutinarias del Templo de Jerusalem, las cuales incluían el oficio de sacrificios y ofrendas así como la verificación del linaje de Aarón y la custodia de las reliquias del templo.

El Beth din funcionaba como apoyo y en beneficio del Sanedrín. El consejo se reunía en la estancia que se encontraba detrás del Sancta Sanctorum (es decir, junto la estancia donde se decía, moraba Gehová). El Kohanim era independiente del Sanedrín en lo referente al templo y el sacerdocio.

Algunos eruditos sugieren que los 23 miembros del Kohanim constituían un tercio de los 71 miembros del Sanedrín, conformando un gran piramidón religioso erigido dentro de la propia pirámide de un conciliábulo de consejeros delegados encargados de la administración de todo el reino, dado que éste representaba la corte del Sumo Sacerdote, quien estaba originalmente encomiado a ostentar la principal autoridad de la asamblea.

El Kohanim cumplió con la misma función litúrgica y de autoridad religiosa tanto durante el primer como segundo templos.

Desde que la institución fuera disuelta en el año 385 d.C. tras la tan citada persecución romana, dando así comienzo a la llamada “diáspora”, ha habido numerosos empeños de refundar la célebre asamblea hasta que ésta finalmente lo ha sido.

Resulta que tras el comienzo de dicha persecución, el Sanedrín, cuyas actividades habían sido prohibidas por los romanos, cambió su nombre por el de “Beth haMidrash”, el Consejo de los Sabios (de Israel, el cual fuera referido por ellos como “Sion”).

Con que no había constancia de la existencia de los Sabios de Sion, ¿no?

El día 13 de octubre del año 2004, en pleno aniversario de la persecución de la Orden del Temple, los rabinos talmúdicos de la élite de las escuelas sacerdotales (“yeshivoth”) dieron lugar oficialmente en Israel, suscitando con ello una gran controversia dentro de la comunidad judía, a la fundación del Nuevo Gran Sanedrín, concebido a imagen y semejanza del viejo.

El lugar estimado para la recuperación del cónclave fue la ciudad de Tiberiades, por tratarse de la misma en la que éste hubiera sido disuelto. Los fundadores del Nuevo Gran Sanedrín sin embargo, se han vendido a sí mismos como la “solución” a una época en la que Israel se está viendo sumamente cuestionada por su dudosa política de estado y su reprobado concepto de la ética.

Estos rabinos que pretenden aparentar un solemne aire de autoridad moral han proclamado su proyecto como una respuesta a la necesidad de una “humanización” así como de una mayor conexión con la tradición moral judía por parte del estado de Israel, haciendo parecer así, que ellos actúan, por ejemplo, en favor de los palestinos.

Nada más lejos de la realidad, pues lo que estos individuos realmente representan viene a ser justo lo contrario, dado que el verdadero objetivo de estos expertos halachim (algo así como “juristas judaicos”) es en realidad, tal como ellos mismos han declarado, el de reconstituir de manera integral “las viejas competencias de la anterior asamblea”, incluyendo por tanto la vigencia del Talmud.

¿Qué es el Talmud?

El Talmud es un texto que alberga un compendio surgido de las diferentes enmiendas de los sabios a modo de tratado que supuestamente refleja una larga tradición oral que, entre otras muchas cosas (como religión, esoterismo, o conducta), también incluiría el ordenamiento jurídico del antiguo Israel dictado por el Gran Sanedrín.

¿Qué hay de malo en esto? Todo.

En primer lugar, acabemos con el mito de este renovado y romántico humanismo religioso, citando para ello las palabras del propio rabino Manis Friedman, partidario del proyecto:

“No creo en la moralidad de occidente, esto es, en no matar a civiles o a niños (…) la única manera de luchar una guerra moral es al estilo judío: destruir lugares sagrados del enemigo, matar a hombres, mujeres, y niños…”

Encantador…

¿Pero en qué consiste la doctrina del Talmud? El Talmud, cabe reconocer, es un texto bastante abstruso y ecléctico, sumamente sofisticado, que contiene numerosos datos acerca de la tradición sacerdotal. Sin embargo, de él se destila un acusado cariz racista que puede resultar incluso peligroso, el cual, por cierto, no tiene nada que envidiarle a los propios Nazis.

Si creen que exagero, continúen leyendo.

Tomemos nota de algunos de sus apartados más sorprendentes:

“Sólo los judíos son humanos, los ‘goyim’ (“gentiles”, no judíos) no son humanos sino un rebaño”

Kerithuth 6b, página 78, Yebhammoth 61

“Comer con un ‘goy’ equivale a comer con un perro”

Tosapotg, Yebhammoth 94b

“Todos los ‘goyim’ son animales”

Yebhammoth 98a

“Los ‘goyim’ no son humanos, sino bestias”

Bava Metzia 114b

“Las hembras ‘goyim’ son impuras desde que nacen”

Avodah Zarah 36b

“Tener relaciones sexuales con los ‘goyim’ equivale a tenerlas con animales”

Kethuboth 3b

“Las relaciones sexuales entre los ‘goyim’ son iguales a las de los animales”

Sanedrín 74b

“Si un judío encuentra un objeto que ha perdido un ‘goy’, no tiene por qué devolverlo”

Baba Metzia 24a

“Un judío puede quedarse con lo que roba a un ‘goy’”

Sanedrín 57a

“Los judíos pueden recurrir a subterfugios para burlar a un ‘goy’”

Bava Kamma 113a

“Un judío puede hacer daño a un ‘goy’ indirectamente, por ejemplo, quitándole la escalera cuando éste haya caído a un agujero”

Shulchan Aruch, Yoreh De ah, 158, sólo versión hebrea

“Igual que se reemplazan las vacas y los burros perdidos, debe reemplazarse a los ‘goyim’”

Lore Dea 377, 1

“Debe evitarse a los ‘goyim’ incluso más que a los cerdos enfermos”

Orach Chaim 57, 6a

“Debe suprimirse en gran medida la tasa de natalidad de los ‘goyim’”

Zohar 11, 4b

“Si un judío asesina a un ‘goy’ no se aplicará pena de muerte”

Sanedrín 57a

“Si un ‘goy’ golpea a un judío, el ‘goy’ debe ser asesinado”

Sanedrín 58b

Lo que lleva a…

“Debería matarse incluso a los mejores ‘goyim’”

Soferim 15

Y finalmente…

“Los ‘goyim’ fueron creados para ser esclavos de los judíos”

Midrash Talpioth 225 (mi favorita)


Rabí Cohen. Enfermo racista.
Rabí Cohen, de la principal dinastía sacerdotal.

Debe viajar aislado de los “infectos goyim”.

Pero justo decir que al hablar del Talmud (el complemento de la Torah, la Biblia hebrea), no lo hacemos necesariamente de sus enseñanzas en sí mismas, ya que conviene realizar aquí una matización al respecto.

En realidad, el Talmud viene dividido en dos partes: la Mishná y la Gemará.

En una encontramos la introducción a la tradición judía, y en la otra una serie de enseñanzas exegéticas en torno a dicha tradición, si bien ambas, y ahí la treta, vienen acompañadas de glosas y disertaciones rabínicas de diferentes corrientes que han sido compiladas en un mismo registro bastante ambiguo y heterogéneo conocido como Midrash.

Por otra parte, existen también dos versiones del Talmud con sus comentarios, que son la de Jerusalem y la de Babilonia, la última de las cuales fue confeccionada más adelante por una nueva corriente que supuestamente portaba el conocimiento original pero que realmente pertenecía a una facción étnica totalmente distinta que conservó crípticamente sus enclaves ocultistas a través de sus enseñanzas, la cual se ha infiltrado en el mundo judío falsificando sus orígenes.

Por tanto, cuando hablo del orden talmúdico, a lo que me estoy refiriendo es a los midrashim orientales. Un buen ejemplo de la usurpación que el judaísmo ha sufrido por parte de esta facción babilónica cuyos orígenes han sido falsificados y que se ha dedicado a pervertirlo desde dentro, lo tenemos en la profanación de la corriente babilónica talmúdica del mito de “la Maldición de Cam”, que fue retratado en el génesis.

Originalmente, el mito no contenía ningún carácter racista, pero fueron los sabios de la tradición babilónica quienes se encargaron de tergiversarlo. Al parecer, según ellos, la tradición del judaísmo había dado testimonio oral de que desde entonces los hijos de Cam, hijo de Noé que le ofendió al avergonzarse de haberle visto desnudo, debían ser todos negros, siendo éste por tanto el origen de la “raza” negra.

Por esa razón, según los Sabios de Babilonia, los negros eran un pueblo maldito, y su destino sería pagar para siempre por su ofensa al padre del pueblo judío, sirviendo desde entonces como sus esclavos.

Según el Talmud de Babilonia, Noé le dijo a su hijo:

“pues tú me has ofendido en la oscuridad de la noche, tus hijos habrán de nacer negros y feos (…) y porque tú te avergonzaste de mi desnudez, ellos deberán ir desnudos”.

A lo largo de la historia, los midrashim de la corriente babilónica han procurado acentuar el mito racista inventando comentarios supuestamente arraigados en la tradición mucho más explícitos en su odio, alegando que los negros eran engendros que nacieron de la fornicación entre hombres y perros, y que su naturaleza era malvada y de ahí su negritud.

También proclamaron que los negros debían ser los esclavos de los judíos, y que en realidad eran seres abominables y despreciables. Alguno podría alegar que probablemente se trate de un arcaísmo, de una excentricidad que no haya perdurado hasta nuestros días, pero lo cierto es que hay muchas personas negras que pueden dar fe del racismo de algunos judíos, por no mencionar cómo el racismo está instalado en la élite sacerdotal (ahí tienen la foto del rabino Cohen).

En cualquier caso, estas doctrinas han prevalecido hasta nuestros días, tal como queda de manifiesto por el testimonio de Menachem Begin, quien fuera el presidente de Israel durante varios años.

En una ocasión, Begin dijo:

“nuestra raza es la Raza Superior. (…) las otras razas son bestias y animales (…). Nuestro destino es gobernar sobre las razas inferiores.”

Esto me suena haberlo oído en alguna otra parte.

Surgirán dudas sin embargo en torno a mi denuncia de los miembros de los círculos que aquí expongo como corruptores de la ortodoxia tradicional judía, aun cuando ellos mismos pertenecieran oficialmente a corrientes supuestamente “ortodoxas” frente a otras que en teoría no lo eran.

Cabe decir ante esto que todo ello se trata de un engaño, dado que aquellos a quienes denuncio, a pesar de afirmar falazmente pertenecer a una tradición que se remontaría al antiguo Israel, son en realidad descendientes de un linaje que ha velado sus raíces enmascarando su doctrina con léxico judío, el cual emparentaría en realidad con una corriente podrida totalmente apartada del judaísmo como fenómeno social, por lo que a pesar de haberse proclamado a sí mismos como “ortodoxos”, lo único que los ha hecho ser considerados así es su común pertenencia a una corriente pretendidamente moralista que obedece estrictos códigos, lo cual los hace distinguirse del judaísmo secular, pero que no son más que meros acaparadores del término “ortodoxo” que se aprovechan de la ignorancia de los gentiles tanto como de la tolerancia de sus pares para hacerse pasar por conservadores, que no son por tanto realmente ortodoxos, ya que proceden de una falsa dinastía que emparenta con los verdaderos enemigos del judaísmo, y que se ha valido del doble lenguaje para argüir su parentesco con el linaje de Jacob, escribiendo posteriormente para ello una falsa historia del “pueblo judío” en la “diáspora” con la cual camuflar alegóricamente la continuidad de sus doctrinas paganas.

Todos ellos emparentan con los cultos relanzados por las sectas mesiánicas.

Para comprobar esto basta con echar un vistazo a la evolución de la “Semijá”, así como a la verdadera historia del fenómeno judío. Por otro lado, habrá también quien cuestione mi afirmación de que el antisemitismo haya sido en realidad provocado por autoridades surgidas del ámbito “judío”.

Sin embargo, tal como rezaba una frase que leí en alguna parte,

“¿qué pasa con el antisemitismo cuando los judíos no son semitas?”.

Ésta es la auténtica clave de todo, pues tal como voy a proceder a exponer, tales élites sionistas no son sino un poder de origen caucásico que se ha infiltrado en el judaísmo para alterar su historia mientras han utilizado paralelamente de manera encubierta su verdadera cara contra aquellos cuya representación se han adjudicado con el doble propósito tanto de eliminar a la rama legítima como de infundir el miedo a contrariar sus doctrinas al haberse atribuido la identidad del martirizado “pueblo judío”.

Por esa razón yo opino que el “holocausto” fue organizado por la corriente oriental con tal de mermar y absorber a la vertiente conservadora.

Mi tesis se basa en la corrupción de ciertas fuentes de la mal llamada tradición semítica. En primer lugar, la Semijá era la “ordenación rabínica” de la tradición hebrea, es decir, la instrucción de un rabino en el judaísmo.

En ese sentido, es la “transmisión” de la autoridad rabínica para poder formar parte de asambleas y tribunales. La Semijá clásica refiere por tanto a un tipo específico de ordenación que según la tradición judaica, traza una línea de autoridad que va de Moisés a los setenta ancianos (una afirmación, por cierto, totalmente infundada).

Sin embargo, pareciera ser que la Semijá tradicional murió entre el cuarto y el quinto siglo d.C., de modo que a partir de entonces muchos rabinos que también usan el nombre de “ortodoxos” podían no estar en posesión “formal” de una Semijá a pesar de poder ocupar puestos importantes de autoridad “moral” en la comunidad judía gracias a su erudición y dialéctica.

De esta manera, dado que la línea original de sucesión parece haber desaparecido entre los siglos cuarto y quinto, los Geonim, también conocidos como los sabios de la tradición babilónica, no poseían Semijá, de modo que no son realmente “rabinos”, sino tan sólo detentadores del título “raví” (con “v”), a modo de una pretendida autoridad simbólica que acaparó la tradición de manera populista usurpando la autoridad legal y religiosa.

Véase el trabajo del académico Louis Jacobs, que acredita la falta de conexión entre la verdadera cultura semítica y los redactores del Talmud babilónico, los cuales habrían sido estos intelectuales del este, con tal de dirigir el judaísmo únicamente a donde a ellos les conviene. En cualquier caso, el término “raví” resulta un tanto ambiguo, que tan pronto puede referir a un maestro independiente o de una escuela aparte, como a un verdadero charlatán.

Se podría decir que el “raví” judío es algo parecido al filósofo griego, pudiendo ir desde el sabio hasta el sofista. Eso es lo que son estos tipos: simples sofistas que pretenden ser judíos.

En la edad media, la llamada comunidad “judía” (en realidad su corriente oriental) se vio influida por la concesión de diplomas universitarios en la sociedad cristiana europea.

En las actuales Francia y Alemania, los judíos ashkenazíes rescataron el término Semijá, en esta ocasión, para referir a una tradición puramente académica alejada de la transmisión generacional de antaño, que consistía en la otorgación de un “diploma” de escuela (“yeshiva”) por parte del maestro a su discípulo nombrándole profesor (“Mori”).

Esta práctica tuvo al principio mala acogida entre los judíos sefardíes de la tradición mediterránea (que fue la que de verdad tomó el relevo poético del judaísmo original), que la tomaron como “presuntuosa y arrogante”.

A pesar de ello, el apoderamiento progresivo del judaísmo por parte de la corriente oriental ha acabado por instituir esta costumbre, de modo que desde entonces éstos han ostentado (ilegítimamente) el título de “rabinos”, basándose para ello en su supuesto parentesco con el pueblo de Judea, para cuya acreditación únicamente contaban con sus fraudulentas fuentes, adueñándose por tanto artificiosamente del ordenamiento.

Aun así, actualmente han confesado buscar el restablecimiento de la Semijá clásica, pretendiendo eso sí, que ésta sea instruida por sus linajes, cuyos orígenes fueron fabricados para justificar la instauración de su poder sobre los demás judíos, todo cuando ellos proceden en realidad de la antigua mesopotamia, cuyos linajes se decían precisamente los genuinos enemigos del judaísmo, y se han introducido en el mundo judío inventando su propio “Kohanim”, que no es más que un pretexto para la imposición del régimen que desde siempre estos viejos linajes han buscado en secreto.

Para ello, estos farsantes han fraguado la leyenda de acuerdo con la cual se habría mantenido una línea dinástica ininterrumpida que va desde Moisés hasta nuestros días, lo cual, tal como ha quedado demostrado por la investigación, no es más que una verdadera patraña.

Por eso yo sostengo que aquellos que en la actualidad supuestamente pertenecen al linaje del “Kohanim”, en realidad no proceden de “Aarón”, sino que de hecho son por el contrario la rama más pura de la “Estirpe del Dragón”, la dinastía oculta del antiguo Ordenamiento de Armas de la vieja Sumeria.

En otras palabras… ¡Babilonia ha tomado Israel!

Esto es así pues el doctor Sandor Nagy (judío) ha demostrado en su libro “La Cuna Olvidada de la Cultura Húngara” tras un trabajo de casi 50 años, que una de las dos ramas emigrantes de Sumeria procedente de la zona del “creciente fértil” atravesó el Cáucaso llegando a la región entre el Mar Caspio y el Mar Negro, fundando allí el célebre Imperio Jázaro, el cual procedería al parecer de la antigua Babilonia.

El trabajo del profesor K. Gosztony de la Sorbona coincide con el de Nagy, pues tal como este experto en filología sumeria ha determinado, la lengua de los húngaros, los cuales estaban (según Nagy ha aducido de numerosas fuentes) realmente emparentados con los jázaros, procede efectivamente de Sumeria.

De hecho, el propio Theodor Herzl, fundador del sionismo moderno, habría reconocido implícitamente el origen jázaro de la gran mayoría de los llamados “judíos” al escribir que los “judíos” de Hungría podrían servir como buenos jinetes de una caballería especial para su nueva nación, del mismo modo que en su día hicieran los caballeros húsares, y recordemos que el término “húsar” procede etimológicamente de “jázaro”, lo cual resulta muy revelador.

De acuerdo con Nagy, ésta sería por tanto la fuente de casi todos los “judíos” actuales, puesto que a mediados del siglo VIII, el rey Bulán adoptó el judaísmo como la religión de estado, haciendo que desde entonces decir “judío” equivaliese a decir “jázaro”, siendo de aquí, tal como más adelante se logrará justificar, de donde procederían la gran mayoría de los judíos actuales.

Nagy también ha acreditado cómo las fuentes bizantinas (Arpad códices; De administrando imperio) se refieren a los jázaros como al mismo pueblo que los avaros y los escitas, lo cual los conecta, añado yo, por la crónica de Fredegario, con el linaje merovingio, lo cual explicaría por qué la orden fundada por el mismo se dio a conocer, aun a pesar de ser supuestamente cristiana, como el “Priorato de Sion“.

Por otro lado, según Nagy, tras el desmembramiento de Jazaria estos judíos emigraron al norte, siendo el origen de las famosas comunidades judías de Europa del Este y occidental.

Esto viene respaldado por el trabajo del autor judío S.W. Baron, en “Historia Social y Religiosa de los Judíos”, donde dice que,

“los jázaros enviaron a muchos de sus vástagos a las subyugadas tierras eslavas, y ayudaron en última estancia a erigir los grandes centros judíos de Europa del Este.”

Aun así, recordemos que el objetivo no de estas élites no es trazar enlaces que conserven su supuesta procedencia judaica, sino aquellos que les conecten con los diversos linajes elitistas que comparten con ellos el mismo origen babilónico (por una vía o por otra), de tal modo que para ellos formar parte, del “Kohanim” no se basa en requisitos tradicionales, como pretenden hacernos creer, sino que se basa realmente en su propio trazado del linaje del que por supuesto mantienen un perfecto seguimiento en secreto; ya se encargarán después de corromper la crónica para así justificar la descendencia de sus propias ramas otorgándoles la legitimidad necesaria mediante la integración del lenguaje.

Sin embargo, tal como puede verse, mientras que, por una parte, la mayoría de emigrantes “judíos” orientales se mezclaron con múltiples etnias que fueron adoptando el judaísmo conservando su fe de manera sincera, los linajes de la realeza jázara sobrevivieron mezclándose únicamente unos con otros conservando así su verdadera doctrina bajo el velo del judaísmo, y constituyendo por tanto de manera clandestina una etnia aparte totalmente aislada del resto con un credo completamente diferente al de los judíos del pueblo llano, a quienes ellos realmente odian al entender su creencia en los valores tradicionales como un obstáculo para su plan perverso.

Estos linajes reales pasaron de ser parte de la aristocracia a camuflar sus tradiciones cambiando sus nombres y apariencia, pero conservando crípticamente sus vínculos, sus orígenes, y su verdadera tradición, pasando entonces a convertirse en grandes banqueros y hombres de negocios, los cuales fundaron el famoso cártel de clanes bancarios “judíos”, en realidad paganos mesopotámicos, que hoy en día son la élite sionista.

Con diferentes nombres a lo largo del tiempo éstos han sido entre otros,

  • los Warburg

  • los Kuhn

  • los Loeb

  • los Lehman

  • los Lazard

  • los Morgan

  • los Hirsch,

…pero sobre todo,

Éstos son (aunque no estén todos) los verdaderos Sabios de Sion.

Por cierto que “Rockefeller” viene del alemán, “rocken”-“felder”, “artesano de la piedra”, “cantero”. Esto les vincula tanto a la sala del consejo talmúdico como a la masonería.

No es una simple elucubración, pues la francmasonería proviene del “Rito Escocés”, y éste fue fundado por los famosos linajes escoceses de origen francés emparentados con los merovingios y por tanto, con la Orden de Sion procedente del mismo tronco de los escitas-jázaros cuyos linajes sionistas buscan reconstruir la Sala de los Canteros del Templo de Jerusalem.

De hecho, el propio rabino Isaac Wise admitió en una ocasión que,

“la francmasonería es una creación judía, cuya historia, grados, cargos oficiales, claves, y explicaciones, son judías de principio a fin”.

Desde luego, hay que remarcar una vez más que a lo que esta gente se refiere en su doble lenguaje con “judaísmo” no guarda ninguna relación con lo que oficialmente se entiende como tal.

Pero lo cierto es que es innegable que la masonería comparte un fuerte arraigo en la misma verdad que la cúpula de la élite “judía”, pues al fin y al cabo el gran héroe de la masonería no es otro que Hiram Abiff, el supuesto arquitecto del Templo de Salomón, y el símbolo de la masonería es una escuadra y un cartabón cruzados formando la misma imagen que la estrella de seis puntas usada por los “judíos” y que en realidad es un símbolo de Moloch (en la masonería, Nimrod, que es el mismo dios pero con su nombre sumerio).

Claro que estos enclaves que se valen del argot judaico son en realidad (algo que sólo se le revelaría a los altos iniciados) una trasunción de la verdadera doctrina de aquellos que se hacen pasar por “judíos” para canalizar su cultura pagana.

Pero, ¿cuál era el antiguo culto profesado por los jázaros que habría sido ocultado por sus herederos?

Parece ser que los jázaros veneraban la fornicación y practicaban incluso sacrificios humanos, con lo cual, esto sería en realidad lo que esta élite “judía” estaría escondiendo:

en el fondo son satánicos, y Yahvé, al menos para esta rama, representa en realidad la culminación del Mal.

Estos rituales son exactamente los mismos que según sabemos llevaba a cabo la famosa Orden Negra de Himmler, la cual fue en realidad fundada por ellos, de modo que no es nada descabellado sugerir que esto siga siendo así.

A eso se referían los Protocolos cuando decían,

“aunque la gente no comprenda aún el verdadero sentido de nuestra religión, nosotros se lo enseñaremos cuando llegue el momento”.

Por cierto que, cuando digo “satánico”, no hablo en el sentido literal, sino que con ello me refiero a la búsqueda del triunfo de la perversidad.

Por eso, no hay un “plan judío” contra la humanidad, sino un complot de las familias dirigentes que manipulan y utilizan a los judíos, las cuales además no guardan relación alguna con ellos, ya que los odian realmente, a pesar de que aseguren de manera hipócrita formar parte del “pueblo judío” que ellos mismos han inventado para así encubrir mediante el sionismo sus verdaderos fines, los cuales son precisamente Nazis (por insólito que parezca).

De hecho, ellos son los verdaderos Nazis, dado que tal como voy a demostrar, fueron ellos quienes les apoyaron.

El autor judío húngaro, Arthur Koestler, dijo en su libro “La Decimotercera Tribu” que los judíos de la corriente oriental mayoritaria “no venían de Canaán sino del Cáucaso, región que antiguamente se creía que era la cuna de la raza aria”. De ahí vendría precisamente el vínculo entre estas familias babilónicas de la élite que se hace pasar por “judía” y el nazismo alemán.

De manera que según Koestler,

“entonces el término ‘antisemitismo’ carecería de significado, puesto que se basaría en un malentendido compartido tanto por los asesinos como por sus victimas”.

He aquí la razón de la pregunta sobre qué pasa con el antisemitismo cuando los judíos no son semitas, dado que ahora sabemos que la gran mayoría de los “judíos” proceden en realidad de la antigua Súmer, con lo que, puesto que los sumerios no pertenecían al grupo de lenguas emparentadas con el arameo (que es a lo que realmente se denomina como “semítico”), entonces no tiene sentido hablar de antisemitismo cuando uno se refiere a los judíos, ni siquiera de manera retórica, dado que los responsables de los males que yo denuncio, no formarían parte de la verdadera tradición judaica.

Al parecer, tras la caída de Jazaria, los judíos emigraron progresivamente a la zona de Europa del Este asentándose en lugares como Ucrania, desde donde se dirigieron a Rumanía, Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, o Austria.

Debido a la persecución a la que fueron sometidos por Roma, éstos se vieron obligados a refugiarse en Polonia y Lituania.

Según Koestler, el rechazo en Europa junto con las posteriores masacres de los cosacos en Ucrania, provocaron una nueva migración de los judíos de origen jázaro a occidente (siendo ésta la verdadera fuente de procedencia de las comunidades judías en Europa), destacando aquí también dirigirse a Bohemia y Alemania. Al parecer, antes del siglo XVII apenas había judíos en Alemania.

Durante el proceso, los linajes originales habrían disimulado su papel cambiándose de nombre y apariencia, y abandonando el control solícito por el control manipulativo pasando del feudalismo a la ingeniería financiera.

Esto está acreditado por el hecho de que, según expone el profesor húngaro,

“fuentes húngaras y polacas se refieren a los judíos (…) como superintendentes, administradores de los ingresos reales, controladores del monopolio de la sal, recaudadores de impuestos y prestamistas (por ejemplo, banqueros). Esto sugiere un origen común de esas dos comunidades de inmigrantes; y como podemos rastrear los orígenes del judaísmo húngaro hasta el nexo magiar-jázaro, la conclusión parece evidente”.

Asimismo existen numerosas pruebas que acreditan que la gran mayoría de los judíos, los cuales proceden de la corriente babilónica, no son de origen semítico.

El “kippa”, por ejemplo, es en realidad un atuendo kazajo-uzbeko propio de las comunidades del este (no de Israel) y su nombre original era “yarmulke”; de igual modo, la famosa nariz ganchuda es un rasgo jázaro, no semítico; un apellido muy común actualmente entre los judíos askenazí es Kagan, y resulta que “Kagan” era el nombre que recibían los reyes de Jazaria; nombres judíos polacos como Kzarzow o Kozara, vienen de una palabra antigua que significa “jázaro”; y así sucesivamente.

Aun así, dado que según la versión oficial (en realidad una falacia sionista), las comunidades judías actuales se habrían asentado en Europa partiendo de oriente medio atravesando el Mar Negro o ascendiendo desde el sur para finalmente llegar al norte fundando asentamientos de los cuales surgirían los judíos de la etnia predominante conocidos como los ashkenazí (los judíos del norte y del este, la rama alternativa a los sefardí, los judíos del suroeste mediterráneo), existe un gran prejuicio y rechazo por tanto a la idea de que las comunidades judías del este y el norte de Europa sean en realidad de procedencia jázara, dado que esto destruiría el derecho a la existencia de Israel, al menos como el estado sionista que hoy día está pensado para ser, de manera que se tiende por ello irracionalmenete a echar por tierra estos argumentos por motivos puramente políticos, dado que el cártel financiero sionista controla los lobbies de la política de occidente.

Pero contra ellos se ha alzado valientemente un autor precisamente judío, y por si fuera poco, israelí, que resulta ser profesor de historia de la Universidad de Tel-Aviv, cuyo nombre es Shlomo Zand.

La teoría es que la de los ashkenazí (que suponen más del 90% de la población actualmente considerada como judía en todo el mundo) sería una lengua supuestamente emparentada con el hebreo y combinada con las lenguas de los lugares de asentamiento durante la diáspora, dando lugar así a un idioma extrañamente distante del hebreo conocido como “yiddish”.

Sin embargo, Zand desmiente este mito junto con el de la procedencia hebrea de los judíos en su impactante libro, “La invención del pueblo judío”. En él Zand escribe que “la investigación del lingüista Paul Wechser, de la Universidad de Tel-Aviv (…) ha demostrado que no existe ningún vínculo etimológico entre la lengua judía alemana de la edad media y el yiddish.

Ya en 1828, Ribal (el rabino Isaac Ber Levinson) dijo que la antigua lengua de los judíos no era el yiddish.

Incluso Ben Zion Dinur, el padre de la historiografía israelí, dice Zand, consideraba a los jázaros,

“el origen de los judíos de Europa del Este, y describe a Jazaria como ‘la madre de las diásporas’ en esa zona.”

Sin embargo, parece ser que a partir de 1967, con el afianzamiento en el poder de Israel, la verdadera historia pasó a ser manipulada por motivos políticos.

Se puede contar además con pruebas de autoridad clásicas al respecto. Dicen que en hebreo “Ashkenaz” significa “Alemania”, pero lo cierto es que, en la Biblia, Ashkenaz era el nombre de la región que después pasó a ser Jazaria ¿Hace falta más pruebas?

Pero Zand va aún más allá, pues de acuerdo con sus investigaciones los judíos nunca existieron como un pueblo o nación con un origen común, sino que fueron una combinación de numerosas etnias y grupos que adoptaron la religión judía a lo largo de los siglos. Aun así, la Declaración de Independencia de Israel (debería haberse llamado “de Soberanía”), dice que los judíos son un pueblo que ha vagado errante durante siglos lejos de su hogar, que era Israel, tras haber sido expulsados por los romanos, manteniendo a pesar de ello su ascendencia, para luego regresar.

Frente a esto, Zand dice que la historia de un pueblo que sobrevive 2000 años vagando fuera de su tierra conservando aun así su etnia, que de pronto da la vuelta y regresa, es absolutamente injustificable, y lo condena como un mito que ha conducido a sus defensores a crear una doctrina racista y falaz. Según Zand, jamás hubo una “diáspora”, y no existió pueblo judío alguno, sino tan sólo una religión.

Pero esto no sólo es el caso para los ashkenazí, puesto que ni tan siquiera los propios judíos sefardí aparecidos en la península ibérica habrían procedido de Israel, pues éstos habrían sido en realidad árabes conversos o europeos que descubrieron el pensamiento judío.

Por esta razón es una falacia hablar de la “diáspora”, dado que no fueron los judíos los que se dispersaron, sino tan sólo su cultura, la cual fue adoptada por gentes de diferentes pueblos y etnias.

Sorprendentemente, el propio periódico israelí Haaretz publicó una reseña en favor del profesor, la cual decía que según Zand la necesidad de los sionistas, cuya pretensión era inventarse una nación partiendo de la nada, de concebir una etnicidad común y una continuidad histórica, provocó un conjunto de invenciones y ficciones, junto con la invocación de tesis racistas, que habrían sido injustamente respaldadas por el estado de Israel.

Pero el espaldarazo viene ahora, ya que Haaretz declara también que la postura de Zand habría sido de hecho sostenida 30 años antes de la Declaración de Independencia… ¡por el mismísimo Ben-Gurión!

Parece ser que uno de los fundadores sionistas de Israel reconoció la falsificación de los orígenes del “pueblo judío”. Según Haaretz, otro que también lo habría hecho sería Yitzhak Ben-Zvi, quien fue, al igual que Ben-Gurión, presidente del estado de Israel.

Al parecer, según señala el diario israelí, la fabricación del “pueblo judío” se remonta al siglo XIX, cuando, según dicen, los intelectuales alemanes de origen judío, y esto es sumamente importante, influidos por el fuerte nacionalismo alemán, asumieron la tarea de inventar un pueblo “retrospectivamente” motivados por la sed de crear un pueblo judío moderno.

A partir del historiador Heinrich Graetz, los historiadores judíos empezaron a perfilar la historia de una nación que habría sido un reino, después un pueblo nómada, y finalmente una potencia que recuperaría su tierra de procedencia. Con “intelectuales judíos alemanes” debería entenderse estos linajes de los que vengo hablando.

Pero en cualquier caso, esta noticia resulta sumamente importante, puesto que aquí tenemos a la propia prensa israelí reconociendo que la inspiración del sionismo fue precisamente el ultra-nacionalismo alemán, que fue la fuente principal de las ideas de Hitler.

Finalmente, el profesor Zand dijo para Haaretz que,

“si saliera a la luz que los judíos no son de Judea, sería un pretexto para terminar con la legitimidad de que estemos aquí. Desde el comienzo del período de descolonización, los pobladores ya no pueden decir simplemente: ‘vinimos, ganamos, y ahora estamos aquí’.”

Por lo que dice, “sería mejor que empezáramos a fundar aquí una sociedad abierta con todos los ciudadanos de Israel”.

Por eso, la principal clase dirigente “judía” actual, tanto la órbita financiera como los linajes “oficiales” del Kohanim y del Midrash, son en realidad los linajes de las esferas dirigentes y dinastías sacerdotales del reino del Cáucaso, linajes precisamente “arios”, cuyo culto es realmente pagano, que se han infiltrado y adueñado de la identidad judía falsificando sus orígenes mediante una historia ficticia que ha logrado ligar sus linajes de poder con las fuentes de autoridad del ámbito judío forjando un parentesco para así poder ocupar su lugar convirtiendo su linaje en el mismo a través de la asimilación de su historia con la de la tradición, aun cuando ellos pertenecieran en realidad a los linajes de la casta real sumeria.

Ellos son nada menos que los antiguos pobladores de Mesopotamia, los adoradores de ídolos que fueran justamente condenados por la Biblia. La estrella de 6 puntas había sido el símbolo de su ídolo, Baal.

Por eso los Cohen (“sacerdote” en hebreo) son en realidad los Cana Baal (Sacerdotes de Baal) de Sumeria, que es de donde viene la palabra “caníbal”.

Si a alguien le cuesta creer que la tradición pagana babilónica haya podido sobrevivir hasta nuestros días infiltrándose el judaísmo adoptando hipócritamente el papel de una élite “judía”, puede tomar nota del trabajo del erudito judío Michel Hoffman, quien en su libro, “Judaísmo al descubierto”, se ha dedicado a juntar las piezas de un minucioso trabajo de investigación que se ha dedicado a realizar un riguroso análisis exegético de las fuentes de la tradición judaica, poniendo un especial énfasis la investigación de la corriente oriental.

De este modo Hoffman ha logrado demostrar de manera sólida que la doctrina del judaísmo moderno se ha convertido mediante sus fuentes de autoridad falseadas, en un coladero del paganismo babilónico de corte duro, a través de un intrincado y deliberadamente laberíntico sistema doctrinal destinado a disimular la tradición pagana en el mundo judío apoyándose para ello en la astuta malversación de sus fuentes y la tergiversación de sus contenidos.

Así pues, Hoffman ha alcanzado una serie de conclusiones que desafían completamente la proclamada legitimidad de su autoridad basada en su supuesta procedencia bíblica, poniendo así en serias dudas la supuesta autoridad de esta corriente. Así pues Hoffman ha confeccionado un exhaustivo trabajo de escrutinio y discriminación de la información que le ha llevado años de esfuerzo, llegando a merecer incluso los elogios del académico Robert Countess, Profesor Emérito de Nuevo Testamento de la Universidad Estatal de Tennessee.

Por eso cabe decir que una corriente subversiva y realmente enemiga del judaísmo ha logrado introducirse en sus altas esferas para apoderarse de él y utilizarlo hipócritamente de acuerdo con unos intereses que nada tienen que ver con las doctrinas judías originales.

Esto dotaría de sentido a la idea de que ha sido gracias al “holocausto”, el cual fue financiado por ellos, como la gran Babilonia ha usurpado la autoridad judaica, pues éste les ha permitido erradicar a la facción conservadora que podría haber cuestionado su legitimidad sacerdotal y poner en duda su procedencia, acabando con ello de paso con los principales reductos capaces de defender la moral clásica para así justificar su herejía.

Pero volviendo al tema que nos ocupa, cabe hacer un par de comentarios sobre la refundación del viejo consejo.

Según se ha dicho, el presidente del Sanedrín era el Nasi (“Nazi” le iría mejor), cuya autoridad sería completada por un juez (Av Beit Din). En ocasiones el puesto del Nasi podía ser ocupado por el Cohen Gadol (el Sumo Sacerdote).

Aún así, con el paso del tiempo, la figura del Nasi habría ido eclipsando poco a poco a la del Cohen Gadol hasta pasar literalmente a sustituirla en la práctica.

Esto se debería a que la autoridad del Sumo Sacerdote del Kohanim habría acabado siendo un inconveniente para la élite fáctica, y aunque en teoría, hasta principios del segundo siglo antes de la era cristiana éste habría venido siendo quien ejerciera la máxima autoridad de Israel, el consejo decidió entonces crear la figura de un regente ya que la potestad del Sumo Sacerdote había comenzado a suponer un obstáculo para sus intereses.

Esta gran asamblea de Jerusalem comportaba la institución con mayor poder real, dado que su gran corte de eruditos instruidos era la que realmente tomaba las decisiones más importantes, la cual manipularía al rey a su antojo pudiendo llegar incluso, en el caso de que éste desaviniese sus designios, a poder procesarlo.

Durante el periodo del segundo templo, el Sanedrín se congregaba en el Salón de las Piedras Labradas del Templo de Jerusalem. Atención, porque bajo una lectura alternativa ésta sería de hecho la “Sala de los Canteros” (es decir, un cónclave… masónico).

El mero hecho de refundar esta institución constituye una sutil declaración de intenciones que viene a ser exactamente la contraria de la alegada por sus implicados, puesto que lo que no se ha dicho es que este consejo sería el que ostentase realmente el verdadero poder del estado a través de su comité legislativo y de su capacidad de coordinación de la burocracia (ellos eran el centro de control de todas las asambleas menores que administraban los diferentes pueblos de Israel), a modo de un politburó soviético (cosa que no sorprende a tenor de lo que se revelará a continuación).

De esta manera, una de las potestades del Consejo de Israel era la de poder determinar la doctrina de estado, así como su política exterior, siendo por tanto la única institución con la capacidad de declarar la guerra a otros estados o proclamar a determinados pueblos como “heréticos” justificando así el exterminarlos, siendo por ello su carácter fuertemente expansivo e imperialista, y en eso consiste realmente el proyecto.

Ésta es la primera piedra de la futura atrocidad, pues esta institución ha sido creada para restaurar el bíblico Gran Israel, estableciendo un régimen totalitario y despótico.

Teniendo en cuenta su modelo jerárquico no democrático, y las fuentes de las que parte su concepto de la legislación, la mera restauración del Sanedrín, aun de manera simbólica, comporta en sí misma un crimen, pues es un atentado moral contra los valores sobre los cuales se supone que se asienta occidente.

Cuando estos rabinos dijeron “paz”, en realidad quisieron decir todo lo contrario. Al igual que la célebre “pax romana”, ellos quieren una “pax judaica” para toda la humanidad.

El principal precursor del nuevo consejo así como el asentador de las bases de la metodología empleada para su restitución fue el maestro Maimónides, también conocido como el Rambán, en el siglo XII d.C., quien está considerado ser uno de los eruditos más importantes de la tradición post-talmúdica, en realidad otro hereje, que fue el principal falsificador de los orígenes del actual Kohanim.

Maimónides se opuso a la concepción de una salvación por medio del camino pío proponiendo en su obra un sistema metódico y cientifista que permitiese la “redención del pueblo judío” a través de un protocolo en lugar de una apoteosis espiritual. Maimónides creía en la restauración por la aplicación de un plan ordenado, no por una revelación.

De este modo Maimónides ofreció una propuesta cerebral para el reestablecimiento de la alta corte judía recuperando las competencias de antaño.

Durante la refundación del consejo en tiempos recientes, los representantes han mencionado haberse basado principalmente en la propuesta de Maimónides, y si ésta era la de recuperar el Gran Sanedrín con todas sus competencias originales, hallándose implícito en ello las de una política imperialista y segregacionista y una legislación totalitaria, entonces los propios fundadores de la versión actual del consejo han reconocido que ésta es en realidad su verdadera motivación.

El propio Maimónides está considerado por la principal corriente judaica dominante como un hombre santo cuya palabra es infalible, algo a tener en cuenta, pues parte de su “infalible” testimonio contiene afirmaciones como la de que, cito textualmente,

los negros son “animales irracionales”, que a pesar de estar “por encima de los monos” son “inferiores a la especie humana”.

Pero volviendo al tema que nos ocupa, resulta que las bases para el supuesto reestablecimiento de la instrucción judaica (la Semijá), habían sido articuladas a través de la ley judía (la “Halajá”) por rabí Jacob Berab, y reflejadas por rabí Joseph Caro en el famoso tratado del Shulchan Aruch, el cual contiene también comentarios racistas de la tradición talmúdica.

Berab trató en su día de recuperar la vigencia del consejo fracasando en el intento. Los nuevos fundadores han afirmado basarse en la articulación legal aportada por Berab a través de la Halajá, pero mejorando en determinados aspectos para triunfar donde él fracasó.

Tal como requería la ley judía, para la constitución del nuevo consejo en la actualidad fueron celebradas unas elecciones en las que en esta ocasión, a diferencia de entonces, participaron hasta 700 rabinos personalmente o por escrito. Sin embargo, todo esto es una farsa, puesto que el número ha sido utilizado para disfrazar de consenso lo que no es más que una artimaña preparada, dado que las elecciones ya estuvieron de antemano condicionadas por el propio proceso de selección, al margen de toda espontaneidad natural.

El actual Nasi del Sanedrín es el rabino Adin Steinsaltz, quien ha dicho que él se considera una especie de “calientasillas” de los futuros sabios. Por lo visto, están esperando ser relevados por nuevas generaciones más preparadas (deberíamos temer “para qué”).

Pero lo cierto es que los precursores de esta renovada institución que han pasado más de un siglo y medio trabajando arduamente para ello, son realmente los responsables de que a día de hoy se halla podido llegar a tan triste logro.

Dado que los miembros de los diferentes Congresos Sionistas así como de las múltiples organizaciones que los apoyaron, todos pertenecientes a los linajes de Babilonia, fueron los precursores directos del Nuevo Gran Sanedrín a semejanza del viejo, ocupado por los mismos linajes, siendo por tanto miembros de la versión del consejo durante el exilio, y dado que el nombre que los miembros del Gran Sanedrín en el exilio precisamente eligieron para ellos en su día fue el de “Beth haMidrash”, el Consejo de los Sabios de Israel, llegamos aquí por tanto al plato fuerte:

éstos son los Sabios de Sion, cuyas actividades a través de sendas sociedades y reuniones han sido bien documentadas y pertenecen al dominio público, de modo que al haberlos descubierto por primera vez como lo que son, se da así un evento sin precedentes, tratándose de la primera vez en la historia que podemos de hecho “señalarlos”.

Éstos son los culpables de los principales males que asolan a la sociedad occidental.

Procedamos por tanto a su identificación. Al igual que ellos no tuvieron ningún reparo (tal como a continuación demostraré) en masacrar a su propia “gente” (en realidad a las facciones que obstaculizaban sus intereses) a través del llamado holocausto que ellos en realidad diseñaron, nosotros les marcaremos a ellos del mismo modo que ellos no dudaron en marcar a sus “hermanos menores”, para así hacer justicia devolviéndoles el golpe justo donde ellos lo dieron.

¿Qué se siente al ser seleccionado y repudiado como tú hiciste con otros, Sabio de Sion?

Al que me considere un lunático por decir esto dado que muchos de ellos ya están muertos, yo le digo: ellos fueron maestros de la Cábala, la cual trasciende el tiempo, por lo que de hecho, me oyen, sí me oyen… .


Aarón Mendel haCohen.

Primer promotor del Nuevo Gran Sanedrín a principios del siglo XX.


Uno de los principales Sabios de Sion fue el rabino Aarón Mendel haCohen, miembro del falso Kohanim, quien en 1901 consiguió la aprobación de hasta 500 rabinos en favor de la restauración de las competencias clásicas de instrucción sacerdotal así como el restablecimiento de la autoridad centralizada de la élite de los fariseos.

Su apellido y su posición revelan que pertenecía al linaje más puro.

El proyecto se interrumpió por causa de la involucración de Cohen en otros proyectos. Cohen era un ferviente admirador del proyecto nacionalista criminal y falaz de Theodor Herzl de colonizar la tierra de Palestina utilizando cualquier medio, no importando que esto incluyese pactar con el antisemitismo para suscitar la migración europea a Israel, tal como Herzl confesó en su diario.

A su muerte, rabí Cohen le dedicó varias homilías sacerdotales, considerándolo todo un ejemplo a seguir. Nos definimos por nuestras referencias, amigo mío.

Este tipo pertenecía al mismo clan del que antes vimos que “debía” ir envuelto en plástico.

Menachem haCohen Risikoff.

Aprovechó el “holocausto” para justificar la autoridad del Kohanim.


Uno de los principales Sabios de Sion que podemos identificar por primera vez es Menachem Mendel haCohen Risikoff (1866-1960), un rabino activo en Rusia y en USA que por supuesto, se libró del “holocausto”.

Destaca por haber sido autor de numerosos trabajos de erudición en hebreo. Cabe destacar que solía firmar mezclando su nombre con el de “Gehová” y el del “Señor” (Baal). Sus escritos solían contar con el respaldo de Zvi Frank, y también con el de Abraham Isaac haCohen Kook, el primer Gran Rabino ashkenazí de Palestina durante el gobierno inglés, antes de la fundación de Israel (todos ellos sionistas).

Risikoff fue hijo del decano de una academia talmúdica (“Rosh Yeshiva”), Joseph Resnick, y recibió su semijá en las yeshivoth de Rusia junto con otros célebres rabinos, como el rabino Salomón haCohen o el Juez Supremo de Augustov (al igual que él, miembros del falso Kohanim, es decir, herejes babilónicos).

Risikoff era partidario de la doctrina de Baal Shem Tov, fundador de la corriente de los hassidim que ha sido condenada como una secta mesiánica por los verdaderos rabinos ortodoxos.

En un libro suyo podemos encontrar una carta de felicitación por sus “Bodas de Oro” de parte del mismísimo presidente de USA, Franklin Delano Roosevelt, masón de grado 33, antiguo compañero de Bill Donovan (el director de la OSS de los Rothschild), benefactor de la General Electric (financiadora de los Nazis), y colega de Henry Wallace, el discípulo de Nicholas Roerich, un famoso místico relacionado con la élite sionista.

Risikoff era al parecer, miembro de una de las dinastías que la comunidad askenazí ha proclamado falsamente proceder del linaje de Aarón, y por lo tanto, un miembro del Kohanim. En 1937 publicó un comentario del Shulchan Aruch (que contiene comentarios racistas).

En 1948 Risikoff contribuyó al cónclave aportando un desarrollo del orden jurídico judío (Halajá), que sentaría la primera semilla de la futura asamblea de Israel. Risikoff creía que durante la época de “exilio” el ejercicio de la erudición serviría como forma de preparar la venida del “Mesías”, lo cual era otra manera de decir que su objetivo era trabajar a través de la manipulación del canon para así imponerse sobre las facciones opositoras logrando que el orden legal justificase la futura imposición de un régimen basado en el Talmud.

Muchos han dicho que Risikoff estaba “adelantado a su tiempo”, pues fue uno de los pioneros en reclamar la restauración del Beth din (la corte suprema del sacerdocio) de manera integral, es decir, con toda su autoridad restablecida.

Resulta inquietante comprobar cómo incluso antes de la fundación del estado de Israel, Risikoff escribió que debía lograrse que todos los judíos del mundo aceptasen la autoridad de su falso Kohanim con base en Jerusalem. Su aportación fue uno de los primeros intentos de regular dentro de la ley judía de la Halajá la rehabilitación del poder del Gran Consejo Sacerdotal de Jerusalem logrando elaborar un hábil método para justificar esto dentro de la “tradición de Moisés”.

Por “alguna extraña razón” Risikoff dio en su tratado instrucción de las competencias sacerdotales para el Templo de Jerusalem, dando por hecho que éste volvería a ser construido y que los judíos ocuparían “de nuevo” Israel antes incluso de la fundación de dicho estado, lo cual resulta alarmante.

En su juventud, al parecer, “tras advertir revueltas antisemitas” en Rusia, Risikoff viajó a USA oficiando allí como sacerdote en varias sinagogas, incluyendo una en concreto conocida como “Kether Israel”.

¿Por qué es tan importante?

Porque su nombre hace referencia a la alineación cabalística entre el pueblo creado (los judíos, identificados con la “sephira” de “Malchuth”) y el poder divino (Gehová, identificado con la “sephira” de “Kether”), y suele ser una fórmula aplicada por los sionistas mesiánicos para hacer referencia a su causa como la del “pueblo elegido” que es “uno con el creador”, constituyendo por tanto según ellos “una raza superior”.

Risikoff fue un personaje destacado en diversos lobbies judíos americanos formando parte del comité de representantes del Knesset de Israel antes de su fundación oficial, es decir, miembro de la élite precursora de dicho estado, llegando también a ser representante oficial de las congregaciones judías de Brooklyn, y habiendo igualmente trabajado como secretario de actas de la asamblea de rabinos americanos y canadienses.

Además, a parte de todo lo dicho, el hecho de que formase parte de la proclamada dinastía del Kohanim, perteneciendo por tanto “por derecho” a la gran asamblea ya disuelta, él hubo de desempeñar entonces un papel preeminente en las actividades de la misma en su versión clandestina, lo cual equivale a decir que era perteneciente al Beth haMidrash, o sea, uno de los integrantes oficiales del Consejo de los Sabios de Israel.

Así es como conseguimos identificar al primero: Risikoff fue uno de los verdaderos Sabios de Sion.

Esto significa que Risikoff fue uno de los verdaderos demiurgos del llamado “holocausto”, si bien muchos me acusarán de indocumentado ante tal afirmación, al citar numerosas menciones condenatorias del rabino a dicho evento, si bien de hecho sí tengo esto en cuenta atribuyéndolo sin embargo a la hipocresía, pues los Protocolos (cuya validez ya demostré en mi anterior entrada) afirman que ésta es “ley” en política.

Es cierto, Risikoff mandó a sus hijos a combatir contra los Nazis, pero no olvidemos que su derrota también formaba obviamente parte el guión.

Así pues podemos notar cómo Risikoff mostró en sus escritos una pretendida indignación, siempre exhibiendo el característico aire de solemnidad patriarcal y moralista que caracteriza a los suyos (y al que se deje seducir por ese aire embriagador habré de recordarle que así es exactamente como se comportó Adolph Hitler en su campaña, al igual que lo hiciera Marx cuando se apoderó de la Internacional), haciendo gala de su supuesta repulsa de los incipientes ataques antisemitas de principios de siglo (de los cuales él logró librarse muy oportunamente).

Sin embargo, el parentesco de Risikoff con el sector más rancio y fundamentalista del sionismo queda patente en su homilía al rabí Abraham Isaac haCohen Kook, el primer gran rabino talmúdico de etnia ashkenazí de Ia palestina ocupada por Inglaterra así como el mayor precursor del actual consejo vigente de Israel, además de ser el fundador de la escuela más influyente del movimiento sionista religioso.

De esta manera, Risikoff escribía un “sentido” panegírico sobre Kook a su muerte en 1935, antes de la venida del exterminio nazi, redactando una elegía en la que se refería a él como un hombre justo que había sido salvado del “mal que estaba por llegar” citando con ello a Isaías 57: 11 (“el virtuoso será apartado de todo mal venidero”), pues según declarara Risikoff, éste pudo intuir desde un principio la “futura catástrofe”.

¿Poderes proféticos, o él simplemente ya sabía lo que iba a ocurrir por haber sido uno de los planificadores?

Resulta sumamente extraño que ningún judío corriente de la Europa del este viese mayor señal de peligro que la de otras épocas como para marcharse a riesgo de su propia vida, mientras que un rabino que no tuvo contacto directo con el principal foco pudo, “por una simple corazonada”, dar en el clavo. Más aún que pensase en ello como algo “inevitable” para que el “pueblo elegido” pudiera experimentar un “sufrimiento catártico” que lo acercase más a la “era mesiánica” (es decir, al Israel absoluto).

Honestamente, huele a chamusquina…, aunque claro, tórridas sospechas no son suficientes para realizar una afirmación tan radical; pero los datos llegarán después, paciencia.

Un buen ejemplo del ambivalente papel de Risikoff ante la tragedia de los crímenes nazis puede verse en 1938, cuando, tras la famosa “Noche de los Cristales Rotos”, éste escribió que ante este tipo de situaciones, se hacía de pronto necesario que el “pueblo judío se arrepintiera” así como la restauración de la autoridad del Kohanim, consiguiendo así que los judíos que hasta entonces rechazaban, ignoraban, o incluso se mofaban de dicha autoridad, se dejasen caer ahora, ante el terror provocado por la situación, en sus manos… ¡qué oportuno!

En criminalística se utiliza un recurso para asignar la culpabilidad: qui prodest (a quién beneficia). En este caso, está claro a quién.

Por supuesto que en público Risikoff mostró incluso una actitud crítica con los que decían que el papel del pueblo judío era el de sufrir el martirio y dejarse masacrar, aceptando como válida la lucha o incluso la huida: ése era su papel. El objetivo era que el pueblo judío se echase en brazos del Kohanim para ocupar Israel, y por eso él tenía que hacer la función paternalista.

Muchos eruditos fingen representar a diferentes facciones pero en realidad es todo una farsa para confundirnos (aunque hay otros que realmente discrepan, y de ahí que sea tan difícil discernir dentro del mundo judío, siendo sumamente fácil caer en el antisemitismo de manera injusta).

Por otro lado, y para más inri (nunca mejor dicho), Risikoff también fue pionero de una enfermiza disciplina denominada “teología del holocausto”, según la cual el exterminio nazi habría sido una señal de la necesidad de la unidad del pueblo de Sion como parte de su camino a la redención bajo la tutela de un acuciante poder sacerdotal que los guiase mediante su estudiado protocolo de actuación.

Este género de disgresiones conocidas como “metahistoria” es algo con lo que el historicismo de Karl Marx guarda un notable parentesco. Según esta doctrina metahistórica de Risikoff, el gran problema del mundo (el cual ésta misma estaría pensada para “solucionar”) no sólo viene determinado por la imperfección de los individuos, sino por la corrupción de las naciones, que es justo en lo que consistía la doctrina de los Protocolos, los cuales afirmaban por ello la necesidad de la abolición de las mismas bajo un Nuevo Orden Mundial.

Además de todo ello, Risikoff también era cabalista, soliendo jugar con los números y las palabras, y llegando en ocasiones a escribir versos y fórmulas donde la primera letra de una palabra pronunciaba la palabra entera o en ocasiones, el nombre del Señor (con el cual él solía mezclar su firma).

También usaba la cábala para “confundir” a los “enemigos del pueblo judío” o para hablar crípticamente de diferentes épocas. “Kabbalah” significa “ocultar” u “oculto”, y refiere a cifrar contenidos opuestos a su apariencia, o a trabajar por desentrañar el orden metafísico del mundo (decir “Kabbalah” viene a ser como decir “Ocultismo”).

Como muchos eruditos misticistas, Risikoff falleció a una edad misteriosamente avanzada, habiendo gozado de una extraña longevidad (murió a los 94 años).


Aarón Isaac haCohen Kook.

Consideraba el sufrimiento judío

un mal necesario en el “plan divino”.


Pero el que probablemente fuera el más importante de todos los Sabios de Sion es Abraham Isaac haCohen Kook (1865-1935), primer Gran Rabino de la Palestina británica y fundador de la escuela sionista mesiánica, sofista experto en Halajá y en la Cábala.

Nacido en Grîva, Rusia (actual Letonia), su abuelo materno era uno de los hassidim, Kook era otro miembro del falso Kohanim. Según su doctrina (“Jardal”), el sionismo secular forma parte de un plan divino para alcanzar la era mesiánica (teniendo en cuenta lo que ya sabemos).

Rabí Kook se adelantó de manera inquietante a su época, afirmando el inminente fin de la “diáspora” (antes del genocidio alemán, cuando aún parecía impensable), así como augurando la venida de una época de martirio que facilitaría “la redención del pueblo judío”, lo que en jerga rabínica significa el retorno del Gran Israel.

¿Cómo es posible?

Obviamente esta historia es insostenible a menos que entendamos que él fuera uno de los principales ideadores del “holocausto.

No puede ser más evidente, ya que la escuela fundada por rabí Kook es una de las más extremas, pues está tanto a favor de los asentamientos ilegítimos de Israel como en contra de compartir Jerusalem con los palestinos. Son peligrosamente fanáticos (creen en el preferencialismo judío como parte de la “voluntad divina”).

Los adeptos de la escuela de rabí Kook están en contra de devolverle sus tierras a los palestinos. Rabí Kook era de hecho un sionista que afirmó estar a favor de la “recuperación de Israel para el pueblo judío”, lo cual, por tratarse como ya hemos visto de una falacia, y dado también que esto lo dijo cuando el sionismo aún no estaba “de moda”, le confirma como uno de los culpables.

Para Kook el retorno a Israel había sido “profetizado” (cuánto cinismo), y trabajó duramente en la ley judía para habilitar vías jurídicas para su restitución, convirtiéndose en uno de los grandes precursores de la fundación del estado.

Me sorprende ver que nadie se escandalice al ver que en sus textos, estos eruditos ya daban instrucciones sobre la política de colonización, antes incluso del “holocausto” que conllevó la invasión de Palestina, como si eso no fuese ya suficientemente incriminatorio. Fue Kook quien plantó la semilla de una política israelí secular y proselitista abocada a una transición comunista-teocrática.

Kook se movió en tres frentes:

  • por una parte utilizaba el sionismo secular como medio más que como fin en si mismo

  • por la otra, fingía ortodoxia para ir poco a poco imponiendo sutilmente sus cánones en el frente conservador

  • pero finalmente, su verdadero rostro era el de un fundamentalista totalitario del sionismo mesiánico, pues en una ocasión, tras el establecimiento del Gran Rabinado, del que él llegó a ser el máximo representante, Kook llegó a decir que aquello era el primer paso para la restauración del Sanedrín

La carrera de Kook comenzó a principios del siglo XX, justamente durante los años en que los Protocolos salieron públicamente a la luz, entre 1901 y 1904.

Por entonces Kook escribió una serie de trabajos en los cuales ya reflejó desde una etapa muy temprana su intención de volver a fundar el Gran Sanedrín. Él fue uno de los principales activistas que respaldaron el proyecto sionista, aun desde una perspectiva supersticiosa.

Kook abrazó a la facción laborista sionista anti-religiosa con el forzado pretexto de que ellos también formaban parte del “plan mesiánico”, aunque en realidad sepamos que todos éstos fingen pertenecer a diferentes facciones para confundir y así difuminar sus movimientos a pesar de trabajar con un fin conjunto. La versión que dan puertas afuera es obviamente un despropósito con el que enmascarar burdamente sus dudosas actividades.

Kook fue de hecho uno de los Sabios de Sion, pues formó parte de la Federación Sionista de los Rothschild, de tal manera que ya en 1904 se mudó a la Palestina turca como representante de la delegación del rabinado en Jaffa como responsable de los nuevos asentamientos sionistas de la zona, que eran mayoritariamente seculares.

Supuestos religiosos dirigiendo asentamientos aconfesionales y demás comistrajos “judíos”.

Sin embargo Kook se dedicó a implicar a la población en sus doctrinas paulatinamente cumpliendo así en parte con los Protocolos (que decían algo como que “aunque nos valgamos del ateísmo para lograr nuestros objetivos, plantaremos las semillas de un futuro adoctrinamiento en nuestra religión”, etc).

A pesar de todo, Kook se libró “milagrosamente” (dado que ellos son quienes lo disponen todo, siempre calculan sus movimientos para salir indemnes) de la llegada de la I Guerra Mundial al lugar, durante cuyo estallido él se encontraba casualmente en Europa. Por entonces, Kook tuvo que permanecer en Londres y en Suiza hasta el fin de la guerra, pero cuando volvió, su fama le valió ser reconocido con el título de Rabino Ashkenazí de Jerusalem, y posteriormente como Gran Rabino de Palestina en 1921.

El proceso de destrucción de la corriente legítima y la imposición del dominio herético de la rama babilónica había comenzado.

Sin embargo, la extraña ambigüedad de Kook en sus relaciones y sus crípticas actividades suscitaron el escepticismo de la comunidad ortodoxa, que comenzó a sospechar de él como un hipócrita.


Yehuda Leib haCohen Maimon

Sionista de la mafia Rothschild

con antecedentes penales en Rusia.


Yehuda Leib haCohen Maimon, fue un rabino israelí, político, y líder del movimiento del “sionismo religioso” nacido en 1875 Bessarabia (actual Moldavia), una zona de migración jázara.

Maimon también era miembro de la élite sionista oriental talmúdica, y por supuesto, aun a pesar de su notorio activismo sionista y sus múltiples viajes, también se libró misteriosamente del “holocausto”.

En 1902 fundó el movimiento “Mizrahi” (que en hebreo viene a decir sionista). Recordemos que el nombre de la logia masónica de la cual surgió, tal como ha demostrado el investigador judío Henry Makow, el documento original de los Protocolos de los Sabios de Sion, era precisamente el de de “Mizrahi”, de modo que aquí nos encontramos ante uno de los más importantes Sabios de Sion.

De hecho, a su viaje a Rusia a principios del siglo XX, Maimon fue detenido en múltiples ocasiones por el gobierno del Zar por actividad sionista, la cual estaba considerada como criminal, a tenor del carácter nacionalista, supremacista, y subversivo de su doctrina. Posteriormente, Maimon fue delegado del noveno Congreso Sionista en 1909, y atendió a todos desde entonces hasta la consecución de la independencia de Israel en 1948.

Maimon emigró también a USA en 1913 para crear allí una filial de su movimiento. Más adelante se dirigió a la Palestina británica en 1919, donde se convirtió en líder del movimiento sionista religioso en el país, siendo uno de los principales responsables de la instauración del Gran Rabinado de la mano del rabino Abraham Isaac haCohen Kook.

Maimon fue también uno de los más destacados autores y firmantes de la Declaración de Independencia de Israel.

Maimon alcanzó igualmente varios puestos de poder dentro del estado de Israel, después de haberse movido de un lado para otro por Europa en la época previa al “holocausto” como activista sionista librándose del mismo. Tras la firma de la Declaración de Independencia de Israel (la cual afirma falacias históricas ilegítimas que para legitimar el genocidio), Maimon fue nombrado Ministro de Religiones y Víctimas de Guerra como parte del gobierno instaurado por los Rothschild.

En 1949, con la fundación del Knesset (el parlamento israelí que los rabinos de los grupos sionistas habían venido reclamando y tratando de fundar por su cuenta), Maimon fue elegido como representante del Frente Religioso Unido (un conglomerado sionista compuesto tanto de facciones supuestamente divergentes pero que en realidad trabajan hipócritamente para un mismo fin).

Dejó su puesto en 1951. En 1958 ganó el premio de Israel a literatura rabínica. La mafia de los Rothschild se premia a sí misma por pervertir la tradición cuya verdadera voz acalla.

Rabí Frank. Manipulador.
Fundador del moderno

Consejo de Sabios del Gran Rabinado de Israel.


Rabí Tzvi Pesach Frank fue un influyente erudito de la Halajá y Gran Rabino de Jerusalem durante varias décadas.

Él ha sido uno de los más importantes Sabios de Sion. Durante su juventud fue adoctrinado en varias yeshivoth de Lituania. En 1892 emigró a Palestina con su familia, donde continuó su adoctrinamiento.

Frank fue uno de los primero repobladores “judíos” de Israel antes incluso de que hubiera “algún motivo” para ir, algo que le sirvió muy oportunamente para librarse del “holocausto” que justificó la fundación del estado cuyas bases él preparó.

¿No resulta un tanto sospechoso?

En 1907 Frank pasó a formar parte del Beth din al servicio del que entonces fuera el Gran Rabino de Jerusalem, es decir, la corte rabínica que habría de presidir el Sanedrín en el caso de volver a ser fundado, o sea, era un miembro de la élite herética babilónica. Fue Frank quien logró la restitución del Gran Rabinado de Israel, sentando por tanto las bases fundamentales para un futuro régimen teocrático totalitario en el lugar.

Él fue también quien se encargó de hacer que Abraham haCohen Kook llegase a ser el primer ashkenazí Gran Rabino de Israel. Finalmente, Frank pasó a ser uno de los principales miembros del Consejo del Gran Rabinado de Israel (es decir, el Consejo de Sabios, o sea, los Sabios de Sion) desde la fundación del mismo en 1921 (el mismo año en que los Protocolos fueron desacreditados).

En la última parte de su vida se dedicó a tratar de alterar las elecciones del Gran Rabinado.

En cualquier caso, uno de los indicios más alarmantes en torno a la obvia manipulación del exterminio nazi con fines sionistas, se puede hallar en uno de los más evidentes precedentes del actual Sanedrín de Israel.

En el año 1940, el rabino Zvi Kovsker (otro Sabio de Sion) llegó a Palestina desde la Rusia Soviética, en plena II Guerra Mundial, y decidió contactar con múltiples rabinos del lugar con tal de obtener su aprobación para la renovación de la instrucción judía con el fin de reestablecer el Sanedrín, todo ello con el propósito de constituir un régimen burocrático (una dictadura bolchevique en estado puro) para todos los judíos.

Lo inquietante, es que esto no sólo fue obviamente anterior incluso a la fundación del estado de Israel, sino que además, el proyecto de Kovsker fue presentado justo antes de que se diera a conocer la famosa “solución final” de los Nazis, con lo cual, esto indica que dicho proyecto, el cual claramente debía venir de atrás, había sido ya tramado antes del propio “holocausto”.

¿Cómo es posible esto si no es porque obviamente los que han ofrecido la solución son los mismos que crearon el problema?

Tal sincronía resulta inexplicable, puesto que parece ser que Kovsker ya tenía un plan para “salvar” a los judíos antes de que estos “necesitasen ser salvados”. Tengamos en cuenta que el verdadero aparato genocida de los Nazis no se puso en marcha hasta bien entrada la guerra. Sin embargo Kovsker ya dispuso las competencias para su propio “éxodo” antes de que los nazis pusieran en práctica su “solución final”.

Según se sabe, muchos rabinos de los guetos y ciudades se negaron a que sus comunidades abandonasen sus lugares de residencia arguyendo que nadie sabía cuál iba a ser exactamente la política de los alemanes, esgrimiendo igualmente durante mucho tiempo (que hubiera resultado crucial para su huida y supervivencia) que lo de los campos de concentración era un “delirio” y una “leyenda urbana”.

¿Cómo es posible que estos rabinos, instruidos en órdenes afines, pudieran por un lado cuestionar la necesidad de una evasión mientras que otros al mismo tiempo, desde fuera por supuesto, ya estaban preparando un plan para rescatar a los judíos del “inevitable mal que estaba por venir”?

No tiene ningún sentido.

Para todo aquél que cuestione la evidencia de esta dudosa política puesta en práctica por los interinos (luego sospechosamente privilegiados dentro de la propia maquinaria de exterminio), le recomiendo que se interese por la obra de la autora judía Nechama Tec, una verdadera superviviente del genocidio nazi, quien describe en su obra de manera documentada y en primera persona, la historia de los partisanos bielorrusos que se propusieron abandonar su condición de “mártires judíos” para hacer frente a los Nazis mediante la lucha armada y así proteger a su gente, en su obra “Desafío: los partisanos bielorrusos”.

Al parecer, había un agujero en el famoso muro del gueto de Varsovia levantado por los Nazis, el cual estaba pobremente custodiado, y que ofrecía un eficiente salvoconducto para la gran mayoría de judíos hacinados en el lugar.

La ruta estaba perfectamente estudiada. Con un ritmo de marcha eficiente los partisanos calcularon poder llevar en poco tiempo a un gran número de prisioneros a los espesos bosques de Bielorrusia, donde, gracias a su conocimiento del terreno y la dificultad de la zona, y armados como lo estaban de manera adecuada, podrían, si hubiesen contado con la participación de los que residían en el gueto, haber huido sin ningún problema escapando del alcance de los Nazis antes de que éstos advirtiesen su desaparición, para incluso haber sido capaces de crear una comunidad donde todos turnasen sus funciones preparada para su propia defensa.

De haberlo hecho podrían incluso haber plantado cara a los propios Nazis.

Sin embargo, no lo hicieron, ¿por qué? ¡Porque el rabinado del lugar se opuso a ello!

El razonamiento aportado por ellos, fue el de que los alemanes no los exterminarían por ser demasiado importantes, además de que las historias de los campos sonaban absurdas, y que el gueto “aportaba seguridad” (cuánta pamplina).

Sin embargo, el “argumento” estrella viene ahora. La principal razón para no huir y abandonar la condición de esclavo era, según las autoridades religiosas, que el pueblo judío “no luchaba”, puesto que la lucha constituía una “herejía”, dado que la vocación de los judíos era la de “ser mártires”.

En una sociedad tan fuertemente adoctrinada y tristemente abnegada como la judía, la autoridad de un patriarca suponía un bálsamo de suficiencia para los feligreses, lo que unido al miedo hizo que la gran mayoría de los apresados asintieron y permanecieron en el lugar a pesar de que… ¡podrían haber salido de ahí por su propio pie!

No es ninguna especulación, dado que la señora Tec documenta a continuación cómo sin embargo, algunos de los hacinados sí accedieron a la propuesta de los partisanos decidiendo irse.

Junto con el gueto dejaban atrás la humillante estrella amarilla de seis puntas para dirigirse a los bosques, donde llegaron a formar una comunidad libre que sufrió múltiples vicisitudes por culpa de la falta de mayor participación en el proyecto, pero que aún así, según logró ser acreditado posteriormente… ¡consiguió convertirse en un pequeño pueblo independiente y cuya descendencia ha perdurado generaciones sobreviviendo a la guerra!

Prácticamente todos los judíos de Varsovia pudieron haber hecho esto, pero sin embargo, no lo hicieron, ¿por qué?

Porque sus propias autoridades les indujeron a ello e incluso se lo ocultaron. Por supuesto estos rabinos responsables de controlar el resultado, en muchos casos pertenecientes a la élite y por tanto con contactos de sociedad e influencias, o incluso contando con apoyo de la guardia del Judenrat (la policía judía empleada por los Nazis para controlar los guetos y las remesas de los campos de concentración), lograron zafarse de las peores consecuencias del llamado holocausto.

La red del Judenrat estaría sumamente implicada en lo que el incomprendido Sánchez Dragó llamaría “los comistrajos” entre “víctimas” y “verdugos”, sirviendo a las órdenes del conciliábulo. El propio psicólogo judío Viktor Frankl (a quien admiro), otro auténtico superviviente del “holocausto”, escribió en su célebre obra “El Hombre en Busca del Sentido”, que los comisarios del Judenrat “eran incluso peores que los propios Nazis”.

Al parecer, unas autoridades rabínicas negaron el genocidio hasta que ya era demasiado tarde mientras que otras lo tuvieron claro desde el principio, y mientras unos reprimían la resistencia otros justificaban un régimen en base al “inevitable martirio” de los judíos.

Semejante contradicción no puede tener lugar a menos que responda a un retorcido plan, y que los encargados de llevarlo a término… operaran desde dentro.


Theodor Herzl.

Planeó atormentar a los judíos con el fin de justificar la colonización de Israel.


Por contra, muchos dirán que la atribución de la autoría intelectual del holocausto a cierto sector de la Iglesia Judía a pesar de la elocuencia de los anteriores argumentos, es algo que no se debería poder declarar sin pruebas.

Pero sí que las hay.

En primer lugar se precisa recordar cuál fue el origen de toda esta corriente de activismo sionista para volver a destacar las fuentes originales del sionismo moderno. Esto nos lleva al célebre Theodor Herzl, moderno fundador de la filosofía sionista y el primero en reclamar la posesión de una “patria judía”, el nuevo “Israel”.

Herzl fue el presidente fundador del Primer Congreso Sionista de Basilea en 1897, donde al parecer fueron mencionados los Protocolos (tal como demostré en mi entrada anterior), y también donde dio comienzo la tradición de las reuniones de los ancianos en sendas comisiones y congregaciones de éste y de otros tipos, sentando así el origen de todo un conglomerado de escuelas y posturas que en última instancia compartían un mismo propósito y a la hora de la verdad actuaban a favor de una causa común.

De aquí es de donde vienen todos estos personajes que ahora estoy citando y que han sido los trabajadores por la recuperación del gobierno conjunto de Israel, del establecimiento de una autoridad universal para todos los judíos, y la implantación progresiva de un modelo de estado tendente a una especie de comunismo teocrático.

La cuestión es, ¿cuál es la verdadera fuente de todo ello? Lo que importa es siempre la financiación. Los que “permiten” con sus medios que algo pase, son en realidad en política, los que están detrás de ello.

¿Quién financió pues, los Congresos Sionistas, siendo el verdadero cerebro oculto de los Sabios de Sion? Esta incógnita puede ser fácilmente despejada averiguando cuál es la verdadera fuente de la doctrina del sionismo de Herzl, desentrañando quién fue la verdadera mano oculta tras el llamado “Padre de Israel”.

¿De parte de quién obraba Herzl? Parece ser que Herzl no era más que un financiado de la casa de Rothschild. De manera que el principal agente del plan de los Sabios de Sion sería la famosa familia banquera.

¿Y qué aporta esto? Nada menos que la demostración de que el genocidio nazi no fue sino un enorme “trabajo interno” organizado por la élite sionista para justificar la invasión de Palestina, por razones que pronto se verán.

Algunos se han referido a Hitler como “el verdadero fundador de Israel”, y no les falta razón.

Procedo a aclarar en qué se basa esta afirmación. Antes de nada, cabe destacar la obra de Gunther Plaut, un importante rabino judío residente en Canadá que en 1988 publicó un libro llamado “El Hombre que pudo ser Mesías”, el cual consistía según él mismo declaró en la presentación novelada de los propios hallazgos investigativos de Plaut, donde el rabino expresó que, según su criterio, el antisemitismo alemán y su consecuente genocidio habían sido causados por las corrientes surgidas de la órbita Rothschild, lo que ya debería ser suficientemente significativo, pero no nos conformaremos con esto, pues existen datos objetivos que lo acreditan de un modo aún más concreto.

Según se sabe, entre los principales promotores económicos e industriales de los Nazis se hallaron, entre otros, la Compañía Ford, y sobre todo, la industria I. G. Farben, entre cuyas múltiples actividades, destaca la de haber dirigido el campo de concentración de Auschwitz.

Bien, pues da la casualidad de que la Farben no era en realidad más que una filial enmascarada de la Standard Oil de los Rockefeller. De hecho, fue la Standard Oil la que, tal como es bien sabido, hizo llegar petróleo a la Alemania de Hitler desde Suiza, y no fue sino gracias a la tecnología donada por la Standard Oil a la I. G. Farben como ésta pudo ayudar a Hitler a convertir las reservas de carbón de Alemania en petróleo, dado que William S. Farish, el presidente de la Standard Oil de Nueva Jersey (actual Exxon…, sí, Exxon fue una empresa nazi), era un amigo íntimo de Hermann Schmitz, el presidente de la I. G. Farben, y entre los dirigentes de la división americana de la empresa se encontraba Paul Warburg, miembro del fideicomiso de Rockefeller.

Lo que no se dice es que tanto Ford como Standard Oil formaban parte del imperio Payseur, que desde comienzos de los años 30 pertenecía… ¡a los Rothschild!

De hecho el nombre original de la Standard Oil había sido “Rothschild Standard Oil”, pero quitaron el apellido para disimular su papel. ¿Se dan cuenta? Tanto los que financiaron los Congresos Sionistas y la corriente que aprovechó el “holocausto” para la justificación de su propia autoridad, como los que estuvieron detrás del exterminio Nazi, fueron exactamente los mismos.

De tal modo, y dado que el plan de estos rabinos talmúdicos orientales, cuya vigencia ya demostré en mi anterior artículo, y que habían sido financiados por los mismos que apoyaron el genocidio, con la gracia de librarse misteriosamente con un sorprendente “don profético” del mismo, incluía entre sus objetivos el de explotar el sufrimiento de sus “hermanos menores” para legitimar sus fines, cabe decir por tanto que éstos son en realidad los verdaderos responsables del llamado holocausto.

El papel de los Rothschild como verdaderos organizadores del nazismo fue casi absoluto, si bien esto es algo que se oculta.

Por ejemplo, desde principios del siglo XX los Rothschild habían comprado la agencia de comunicación alemana Wolff, pudiendo así controlar tanto la información que llegaba a Alemania, como la que venía de ella. Además, uno de los directores ejecutivos de Wolff era Max Warburg, el hermano de Paul y otro miembro del fideicomiso Rothschild que también estuvo detrás de la creación de la Reserva Federal (la institución que controla el crédito americano), quien fuera nada menos que el propio banquero de Hitler hasta su migración a Norteamérica en 1938. Por supuesto Warburg nunca fue procesado ni condenado.

Esto aclara por qué, por algún motivo inexplicable, tras los bombardeos de los aliados sobre Berlín, éstos dejaron intactas sin embargo las facilidades de la I. G. Farben.

Los Rothschild, por tanto, no se habían limitado simplemente a ser una especie de mano aprovechada y pasiva, sino que ejercieron de hecho una participación activa en lo sucedido, a parte de mediante su dirección de Auschwitz a través de la I. G., por supuesto, también a través de la famosa empresa IBM, que estaba financiada por ellos, que fue la que proporcionó las máquinas de perforación de fichas usadas por los Nazis para identificar a los judíos y regular su desalojo en un primer momento, y posteriormente para poder robarles sus pertenencias así como finalmente destinarlos a los campos de concentración.

Los Rothschild también controlaban, tal como es del dominio público, el Banco de Inglaterra, cuyo director, Montagu Norman, donó varios millones en oro a Hitler tras la invasión de Checoslovaquia, los cuales fueron depositados… ¡en Londres!

Otro testaferro de los Rothschild era el amigo íntimo de Norman, Hjalmar Schacht, quien fuera asesor financiero de Hitler así como presidente del Reichsbank, algo verificable por el hecho de que en el documento que validaba el nombramiento de Schacht como presidente del Reichsbank el 17 de marzo de 1933, figuraba la firma de Max Warburg, el hombre de los Rothschild.

Por otra parte, el famoso magnate W.A. Harriman, el dueño de la empresa B.B. Harriman & Co., como parte de la UBC de Prescott Bush, el padre de George Bush padre, también financió a los Nazis a través de la red del barón Thyssen, el famoso banquero y magnate del acero que alimentó el aparato desde los años 20, formando esta empresa de Harriman que financió a los Nazis igualmente parte del imperio Payseur de los Rothschild.

Además, el principal experto de Hitler en la llamada “raza aria” era el doctor Ernst Rüdin, psiquiatra del Instituto de Genealogía y Demografía del Kaiser, que fue también financiado para su trabajo allí por los Rockefeller, los principales y más famosos fiduciarios de los Rothschild.

Otra de las pruebas de la manipulación sionista del holocausto es la participación de Henry Kissinger (el famoso político, empresario y activista, cuyo verdadero nombre es Abraham ben Elazar) en la Operación Paperclip de Allen Dulles, director de la CIA y Nazi declarado, la cual se ocupó de volver a filtrar el grueso del aparato hitlerista en USA para la continuación de sus proyectos.

Esto revela la verdadera naturaleza del sionismo, pues este confeso “judío alemán” que es Kissinger, sionista amigo y asociado de los Rockefeller, que fuera financiado por ellos, fue al mismo tiempo un benefactor de los Nazis, habiéndose declarado además partidario de la doctrina de Thomas Malthus (masón), el famoso demógrafo y sociólogo que en determinado momento llegó a exigir el exterminio de las personas que no fueran de “raza blanca”, como también de todos los mestizos, y que consideraba la “raza aria” literalmente como un “regalo divino” (como ya se verá, esto refiere a la alineación Kether-Malchuth en la Cábala).

¿No es esto suficiente para corroborar la infiltración de intrusos que han usurpado el mundo judío para imponer un sionismo que en realidad, aunque suene contradictorio, es nazi?

Han diseñado esta falsa realidad que es la auténtica contradicción para que todo aquél que diga lo contrario resulte incomprendido. Quizá esto suene demasiado retorcido o exagerado para algunos, pero en realidad no lo es.

Como dijo Mark Twain:

“es muy fácil engañar a las personas, pero es sumamente difícil convencerles de que han sido engañados.”

Pero esto no acaba aquí, puesto que de hecho, el propio Hitler era un Rothschild.

Hansjurgen Koehler, alto funcionario del Servicio Secreto alemán durante el Tercer Reich, publicó en 1940 (en plena Segunda Guerra Mundial) un libro documental titulado “Dentro de la Gestapo”, donde retrataba el descubrimiento de una investigación llevada a cabo por el canciller de Austria, Engelbert Dolfuss, enfocada a averiguar los verdaderos orígenes de aquél a quien se conocía bajo el nombre de “Hitler”, mediante el estudio de los antecedentes de su archivo familiar, dado que Hitler era austriaco.

Al parecer, el jefe de la Gestapo, Reinhard Heydrich, le entregó a Koehler una copia de los archivos de la investigación Dolfuss.

Según reporta Koehler, Dolfuss recompuso el rompecabezas de la vida oficial de la familia de Hitler mediante documentos como certificados de nacimiento o fichas de registro policial, entre otros, que había logrado conjuntar en un fichero. Cuando Dolfuss hubo reconstruido el mapa completo se llevó una gran sorpresa.

Al parecer la abuela de Hitler, Maria Anna Shicklgruber había concebido al padre del “Führer” (conocido como Alois Hitler), en un periodo en el que ésta no había mantenido contacto con el padre oficial de la criatura (Johann Georg Hiedler), pero la familia la hizo volver a casa al descubrir el embarazo para ocultar su procedencia.

El hallazgo consistió en que durante aquel tiempo, tal como apareciese reflejado en la tarjeta de registro obligatorio, Anna Schicklgruber había estado prestando servicios en la mansión de un barón de Viena, y teniendo en cuenta que el año de nacimiento del padre de Hitler fue 1837, un periodo en el cual Anselm Salomon, el hijo del barón, Salomon Mayer, había abandonado la mansión para ir a trabajar en sitios como París o Frankfurt, y que la esposa de éste se había separado de él también para vivir en Frankfurt, entonces el barón Salomon Mayer era el único que residía en el lugar en el momento en que el padre de Hitler fue concebido.

Por otra parte, desde una fuente distinta, contamos con el testimonio de Hermann von Goldschmidt, el hijo del apoderado de Salomon, quien confesó que en los años cercanos a 1840 el viejo Salomon había comenzado a violar mujeres del servicio, algo frente a lo cual se habían visto obligados a sobornar a las autoridades para que hicieran la vista gorda.

De este modo, todo lleva a la conclusión de que el padre de Hitler fue nada menos que un bastardo fruto de la violación de su abuela por un personaje importante, siendo por tanto Hitler en realidad un descendiente directo de este señor, cuyo nombre era Salomon Mayer… ¡barón de Rothschild!

Ahora digiéranlo, puesto que resulta que Hitler era miembro de la familia “judía” más rica del mundo.

Ésta seguramente fue la razón de que Hitler se obsesionase sospechosamente por invadir su propio país (Austria), pues ahora sabemos que el verdadero propósito habría sido el de borrar cualquier dato comprometedor del lugar en que nació. Habrá quien cuestione también esto, pues como bien es sabido, la casa de Rothschild fue tomada y expoliada por los alemanes, y el barón, detenido.

Pero lo que no se cuenta, tal como revelara en una entrevista el periodista acreditado de Naciones Unidas Valery Gerasimov en 2001, es que durante su breve cautiverio el barón de Rothschild escribió una carta dirigida a Hitler, en la que, con un inusual tono imperativo (inusual para ser la carta de un “judío” al jefe del Reich), éste exigía la efectiva devolución de su riqueza así como su exilio en Suiza.

Ante esto, Hitler respondió de una manera aún más inusual si cabe, no tardando en reaccionar cuanto antes para devolverle a Rothschild su riqueza, poniéndolo en libertad y concediéndole un salvoconducto para viajar a Suiza… ¡con la escolta del Reich!

Esto hace que no quede ningún lugar a dudas. El verdadero nombre de Hitler debería haber sido por tanto “Adolph Rothschild”.

Estremece pensar que el mismísimo Führer fuera engendrado por la familia que organizó el Primer Congreso Sionista.


Nathan Rothschild y Adolph Hitler.

Claramente, parientes.


Sin embargo muchos me tacharán de errado al considerar el genocidio nazi como parte de los Protocolos de los Sabios de Sion, puesto que el propio Hitler utilizó los mismos como pretexto para la justificación del exterminio de los judíos.

En realidad esto habría formado parte también deliberadamente del Plan, pues, dado que tal como ahora sabemos, Hitler era un Rothschild, además de ser financiado por ellos, él tuvo obviamente que actuar según el Plan.

En realidad, el hecho de que esgrimiera los Protocolos es una retorcida manera de usar la guerra psicológica, pues éstos sirvieron por su verosimilitud, al extrapolarlos a “todos los judíos”, como la perfecta excusa de Hitler para lavar el cerebro a los suyos, utilizando para ello la exhibición del mismo plan del que él formaba parte para lograr culparlo sobre aquellos que precisamente estarían destinadas a ser las víctimas, para que así en el futuro el sufrimiento de las víctimas sirviera como subterfugio para desacreditarlos, utilizando precisamente el empleo por Hitler de ellos para desacreditarlos a través del temor a que la defensa de su veracidad debe constituir necesariamente parte de un antisemitismo del que los verdaderos artífices de este plan serían realmente cómplices en el fondo, de esta manera el uso del “doblepensar” serviría a los Sabios de Sion para lograr una maniobra perfecta, al blandir irónicamente la acusación de su propio plan contra aquellos que siempre habrían estado realmente destinados a ser víctimas del mismo para luego utilizar su memoria con el propósito de desacreditar su pretensión de dicho propósito jugando el papel de integrantes de dicha comunidad, consiguiendo con ello un efecto de lo más perverso, muy apropiado para el grado de maldad y sádica capacidad de ponerlo todo al revés propia de los Sabios de Sion.

Al que me acuse de divagar, le convenceré definitivamente al revelarle el pequeño detalle decisivo al respecto:

que de donde Hitler obtuvo su primera copia de los Protocolos para poder utilizarlos, fue de un exiliado ruso afín a él llamado Alfred Rosenberg, quien, tal como acreditó el registrador de su ciudad natal J. Rajandi en los años 30 al confirmar que sus raíces eran en realidad de procedencia Estonia a pesar de que su familia inmediata fuese alemana, resultó ser de origen oficialmente… ¡judío!

He aquí la manipulación de la que venía hablando, puesto que ahora sabemos que el principal instigador del racismo ario y la utilización de los Protocolos era de ascendencia verdaderamente “judía”.

Salomon Mayer, el abuelo de Hitler,

quien facilitó el rescate de su familia secreta “judía”.

Sin embargo el de Hitler no fue un caso aislado, puesto que en su libro “Antes de que viniera Hitler”, el judío alemán Dietrich Bronder publicó los resultados de su investigación en torno a la cúpula del Partido Nazi, llegando a inquietantes conclusiones.

Bronder logró confeccionar una lista de individuos con un destacado papel o de gran relevancia dentro del movimiento nazi que, a parte de por el del propio Hitler, venía constituida por los siguientes nombres:

  • el director del NSDAP (el partido de los Nazis) Gregor Strasser

  • el ya citado Alfred Rosenberg

  • Hans Frank

  • los hermanos Hube (Jordan y Wilhelm)

  • Hans von Keudell (padre e hijo)

  • el comandante O. L. Globocnik (apodado “el destructor de judíos”)

  • los líderes de las SS Reinhard Heydrich y Erich von dem Bach-Zelewski,

…y sobre todo los más conocidos,

  • Rudolph Hess (ministro)

  • Joseph Goebbels

  • Hermann Goering (mariscal y sucesor oficial de Hitler)

  • Heinrich Himmler (líder de la Orden Negra)

Pues lo que Bronder averiguó de ellos era que… ¡todos tenían ascendencia o parentescos “judíos”!

Entre ellos también se encontraba Joachim von Ribbentrop, el ministro de asuntos exteriores de Hitler, quien resultó ser un íntimo amigo de… ¡Chaim Weizmann, el primer presidente de Israel!

¿Nadie se preocupa de estos alarmantes datos? Resulta que el primer líder del movimiento “judío” cuya fundación fue justificada por el “holocausto” había sido un íntimo amigo de los Nazis, y esto lo escribe un judío.


Chaim Weizmann.

Primer presidente de Israel y amigo de los Nazis.

Sin comentarios.


Pero esto no acaba aquí, puesto que la prueba más contundente consiste en el hecho de que fueron los Rothschild, quienes como ya sabemos habían sido los principales financiadores de los Nazis, los principales financiadores de la colonización de Palestina así como de la creación del estado de Israel.

Por el contrario, muchas personas viven en un estado de desinformación en torno a este tema concreto, pues piensan que la fundación de Israel fue un evento en cierta medida fortuito, provocado por la inexplicable cesión de Inglaterra a la hora de dejar Palestina a merced de grupos paramilitares que la tomaron aplastando a los árabes y violando los derechos humanos.

Sin embargo, lo que la gente sabe es apenas la punta del iceberg. Lo cierto es que Palestina ya era en la práctica un estado Rothschild desde mucho antes del supuesto “abandono de Inglaterra”.

Durante la Primera Guerra Mundial, los británicos emplearon al Teniente Coronel Thomas Edward Lawrence (“Lawrence de Arabia”) para ayudar a los árabes a derrotar al gobierno otomano, contrario a los intereses de Inglaterra, prometiéndoles una Palestina libre. En realidad esto fue una maniobra encubierta que serviría como el primer paso del triunfo del sionismo.

Esto es así puesto que el responsable del engaño (la falsa promesa) fue el secretario de Asuntos Exteriores de Inglaterra, Lord Arthur James Balfour.

El gobierno británico realizó esta promesa a los árabes mientras que simultáneamente ya la estaban incumpliendo, pues Lord Balfour fue el autor de una célebre carta emitida desde la Oficina de Asuntos Exteriores conocida como “Declaración Balfour”, el 2 de noviembre 1917, la cual iba dirigida al barón Walter Rothschild, donde informaba de que el gabinete de gobierno había aprobado una declaración de solidaridad con las aspiraciones de los judíos sionistas, dado que según decía “el Gobierno de Su Majestad está a favor de establecer en Palestina un hogar nacional de los judíos”.

También declaró que facilitaría todos los medios para lograrlo, “aclarando” que no harían nada que pudiera perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías en Palestina, ni los derechos de los judíos en cualquier otro país, encomendándole a llevarle la carta a la Federación Sionista.

Por supuesto que los británicos no hicieron ningún daño a los árabes: tan sólo les utilizaron y les mintieron para luego dejar que fueran masacrados por los sionistas (eso no es “hacer daño”, ¡para nada!).

Tampoco violaron los derechos de los judíos: ¡únicamente dejaron que el director de su banco central financiara a Adolph Hitler!

El mero hecho de estafar de esa manera a los árabes mientras realmente servían a los intereses de los sionistas ya hubiera debido justificar el sometimiento a juicio por parte de un tribunal internacional de derechos humanos a toda la cúpula del gobierno británico, pero ya se sabe quién escribe la historia. Lo importante aquí es que esto también se trata de un engaño, pues Balfour era miembro de la Mesa Redonda, una sociedad privada financiada por… ¡Walter Rothschild!

En realidad, lo que nos han presentado es un truco de prestidigitación, pues Balfour obedecía a Rothschild en su declaración oficial dirigida a éste, ya que Rothschild era el financiador de la sociedad de la que Balfour era miembro.

Se podría decir que los Rothschild “compraron” Palestina. Esto resulta muy revelador, pues los Rothschild ya se habían hecho con Palestina mucho antes del “repentino abandono británico”, puesto que lo único que sucedió, fue que durante todos aquellos años los Rothschild no habían contado con una buena excusa para hacer que los judíos emigrasen a Palestina (¿por qué iban a ir al desierto teniendo su hogar en Europa?), por lo que los británicos mantuvieron su administración ahí: pero los dueños reales ya eran los Rothschild, sólo que al no contar aún con una estructura de estado, los ingleses hicieron de “guardeses”.

Eso hasta que el genocidio financiado por ellos les dio la perfecta excusa para colonizar el lugar bajo el pretexto del “extendido odio que ha provocado la necesidad de una patria para los judíos”.

Durante los años 30, gracias al favor concedido por el gobierno británico reflejado en la corrupta Declaración Balfour, la familia Rothschild compró hasta 40 asentamientos junto con 125.000 hectáreas de tierra en Palestina.

El país ya era prácticamente suyo. ¿De verdad nadie se pregunta cómo es posible que los sionistas se hicieran con un país desde los años 20 sin contar con motivo alguno para poblarlo, y que de pronto en los años 30 ascienda un monstruo que provoca el oportuno éxodo judío? Nada extraño cuando se tiene en cuenta todo lo que ya se ha visto. Tras la Segunda Guerra Mundial, con la liberación de los judíos, éstos se asentaron temporalmente en una serie de campos de desplazamiento desde los cuales partieron para huir a lugares donde el antisemitismo no hubiera arraigado.

Por esa razón la gran mayoría embarcó en una serie de cargueros que los transportaron a los nuevos asentamientos de Palestina, y que estaban siendo coordinados en su mayor parte por el infame Edmond de Rothschild (del linaje francés), que había sido el financiador de los dos primeros asentamientos judíos originales donde se gestó el embrión de Israel, en Tel Aviv y Carmel.

Pareciera ser según la versión “oficial” que los judíos hubieran “elegido” libremente como destino ser llevados a Palestina.

Pero esto se trataba también de otra estafa, dado que formaba parte del plan de la misma familia que financió a los Nazis, y que ahora gestionaba el transporte de los judíos (el cual justificaron gracias al programado desarraigo de sus tierras), que sencillamente, los forzó a ir.

De nuevo, destaca una vez más el testimonio de un autor judío que denunció este delito (ya que en el fondo hablamos de un chantaje con secuestro y coacciones) desde dentro, pues él había precisamente trabajado en un barco que en 1949 transportara a los judíos a Israel, cuyo nombre era Gabril Kolko, quien en un artículo publicado para la revista “Counterpunch”, escribió:

“alguien que dirigía un campo de desplazados en Alemania me dijo que la amplia mayoría de los judíos quería ir a cualquier lugar menos a Palestina. Estaban obligados a ir a Palestina, de lo contrario se arriesgaban a no recibir ninguna ayuda. Comprendí claramente (…) que todo el proyecto sionista (…) era una peligrosa farsa.”

Kolko aclara sin embargo que no por ello está de acuerdo con los terroristas árabes (ni yo tampoco).

Sin embargo, mil veces peores (y no es una exageración), son los Rothschild, puesto que su papel en el Plan no acabó aquí (de hecho apenas acababa de comenzar). Israel es el estado de los Rothschild (hasta podríamos llamarlo “Rochilandia”).

Más del 80% de la financiación de Israel viene de los Rothschild, algo que es del dominio público, desde que el propio presidente israelí Simón Peres dijera acerca de ellos en una ocasión, que,

“jamás una familia ha donado tal cantidad de su riqueza a la construcción del estado de Israel”.

Hasta la bandera de Israel fue una obra de los Rothschild.

La mayoría de los judíos mostraron su deseo de que el símbolo del país fuera el menorah (el famoso candelabro de seis brazos), pero tiene un hexagrama porque éste es de hecho el símbolo de la casa Rothschild (su nombre original era Bauer, pero su casa de Frankfurt lucía una estrella de seis puntas en la puerta pintada en color rojo, y de ahí lo de “roth-schild”, “escudo rojo”).

Fueron los Rothschild, en especial Edmond, quienes financiaron desde el principio la creación del estado de Israel empezando por su episodio más vergonzoso: la colonización.

En el año 2006 el escritor Barry Chamish habló de su encuentro con el nieto de Evelyn de Rothschild, donde éste al parecer le confesó que,

“ellos crearon Israel como su juguete particular. Los enriquece y les da más control.”

Muy cierto, pues fueron los Rothschild los que financiaron los principales grupos paramilitares de colonización (una manera fina de decir “terroristas”) que expropiaron, expulsaron, e incluso asesinaron, a gran cantidad de palestinos.

Estos fueron grupos como Betar, Stern, Irgun, o Haganá, quienes en 1948 se dedicasen a bombardear Palestina para preparar la invasión, exterminando con ello a hombres, mujeres, y niños sin motivo alguno que no fuera el de su mera ambición.

El primer presidente de Israel, Chaim Weizmann, de quien antes dijimos que había sido amigo íntimo del nazi Rudolf von Ribbentrop, demostró una orientación moral similar a la de aquéllos al declarar sobre el asunto de Palestino, que,

“los británicos nos dijeron que allí había varios cientos de miles de negros (…) se trata de un asunto intrascendente”.

Totalmente intrascendente: el momento clave de la expulsión palestina tuvo lugar en abril de 1948, cuando el grupo Irgun, junto con el grupo Stern, ambos liderados por los futuros primeros ministros israelíes, Menachem Begin e Yitzhak Shamir, asesinaron a más de un centenar de civiles, incluyendo mujeres y niños, mientras éstos dormían en el poblado de Deir Yassin.

A partir de entonces, camiones con altavoces anunciaron a los palestinos que les sucedería lo mismo si no abandonaban inmediatamente el país.

Con inmediata rapidez, casi un millón de árabes abandonaron su tierra. Todo ello culpa de los Rothschild. Fueron ellos también, concretamente James, el hijo de Edmond, quienes financiaron la creación del parlamento israelí, el Knesset (algo que fue incluso conmemorado con una moneda con su cara) tal como en su día reclamaran los rabinos talmúdicos participantes de los Congresos Sionistas, que llegaron a formar de hecho por su parte, versiones clandestinas de la misma institución antes de la colonización de Israel, por lo que bien se podría decir que fueron los rabinos sionistas del Knesset los principales interesados en la reconstrucción de éste, no teniendo ningún reparo para ello en valerse de la muerte de aquellos a quienes decían representar.

Esto significa que siempre que hable aquí de los Rothschild, debemos tener en cuenta que éstos en realidad son meros agentes al servicio del Kohanim (por supuesto, de la falsa versión moderna del mismo).


Lord Walter Rothschild,

financiador de la Mesa Redonda

y de la Federación Sionista.


Sea como fuere, los grupos paramilitares privados que fueron financiados por los Rothschild se unieron formando las famosas Fuerzas de Defensa Israelíes, así como también la principal agencia de inteligencia de Israel, el Mosad, que son quienes realmente controlan, en el fondo, el estado de Israel, pues están financiados a través del banco central poseído por los Rothschild, que es al mismo tiempo la fuente de todo lo demás, de manera que su supuesta “democracia” es una fachada, pues los que realmente dirigen el sistema son estos grupos, del mismo modo que son el Estado Mayor y el Pentágono, junto con la NSA, quienes realmente controlan América.

Tras esto, y con la efectiva fundación oficial del estado de Israel en 1949, llegó el primer dirigente “electo” del país (y probablemente el más famoso), que es David Ben-Gurión, quien había formado parte precise de estas mismas redes terroristas.

Ben-Gurión estaba cortado por el mismo patrón paranoico y sádico de los Rothschild, algo que se ha dejado ver en más de una ocasión, como aquella en la que dijo que si tuviera que elegir entre salvar a todos los niños de Alemania llevándolos a Inglaterra y salvar sólo a la mitad llevándoles a Israel, él escogería la segunda opción, puesto que para ellos, decía, no sólo cuenta el número de estos niños, sino la opinión histórica del pueblo de Israel.

La oscura personalidad de Ben-Gurión es algo que se ha filtrado incluso desde su ambiente más cercano, pues otro primer ministro israelí también muy famoso, Yitzhak Rabin, declaró en la versión no censurada de sus memorias del 23 de octubre de 1979 vía NYT, que, preguntado acerca de qué hacer con los palestinos, Ben-Gurion se limitó a hacer un gesto como queriendo decir “¡sácalos de allí!”.

Es sólo un atisbo de la intolerancia y la crueldad del gobierno de Israel. A ésta debemos sumar declaraciones como las del primer ministro Menachem Begin en el Knesset (sí, este asesino de niños fue otro de los presidentes de Israel), cuando dijo que los palestinos eran “bestias que caminan sobre dos piernas” o las de otro primer ministro, en este caso Yitzhak Shamir (culpable de los mismos crímenes que Begin) cuando en un discurso hacia los habitantes de zonas ilegítimamente ocupadas en 1988 dijo literalmente que los palestinos serían “aplastados como saltamontes” pues ellos “golpearían sus cabezas contra rocas y murallas”.

Hay que ser un verdadero inculto para negar que Israel es exactamente lo mismo que lo fue la Alemania de los Nazis, y voy a explicar por qué.

Actualmente no queda apenas un rescollo de la población palestina, la cual ha sido forzada a hacinarse en varios guetos, pero sobre todo en uno de los lugares más densamente poblados de la tierra: la Franja de Gaza, que funciona como un nuevo campo de concentración controlado por las Fuerzas de Defensa Israelíes, que lo dirigen como si se tratase de una prisión (controlan todos los suministros así como el tráfico de población) vigilando marcialmente sus fronteras, las cuales abren y cierran a su antojo, además de marcándolos como ganado (¿de qué me suena?), y abigarrándolos a todos del mismo modo en que se hiciera con los propios judíos en Varsovia.

Al fin y al cabo, los que han hecho esto, son los mismos que hicieron aquello, con lo que en realidad tiene sentido.

Las ejecuciones arbitrarias de los Nazis en aquel lugar también se repiten en el caso de Gaza. Al que piense que exagero, yo le digo que atienda: según datos oficiales de Naciones Unidas la tasa de daños colaterales (es decir, personas inocentes no terroristas que mueren en los ataques israelíes en la zona), es de un… ¡400%!

Eso no es un conflicto: es un genocidio.

Como bien dijo un autor judío del que más adelante voy a hablar,

“la única diferencia entre el terrorismo de Israel y el de Hamás es que el primero es tres veces más letal.”

Pero lo cierto es que el llamado “holocausto” no sólo ha servido para la consecución de la fundación del estado de Israel (principal objetivo de los sionistas), sino que también ha sido útil para dos cosas:

  • en primer lugar, explotar comercialmente su recuerdo para llenar los bolsillo de la mafia que se ha beneficiado de él mediante la propaganda y la imposición de una deuda absurda y falazmente distribuida que no ha servido para hacer justicia sino para engordar aún más un conglomerado sin escrúpulos

  • en segundo lugar, para que determinadas instituciones corruptas e interesadas se hallan adjudicado la representación del mundo judío incurriendo en una política puramente fascista que se dedica a perseguir a todo aquél que se acerque a demostrarlo

Resulta casi imposible en cambio hoy en día realizar la afirmación de que el genocidio judío ha sido atrozmente aprovechado para beneficiar a una serie de poderes fácticos corruptos así como de que existe un “plan interno” de la propia cúpula que ha acaparado la representación pública del mismo mundo judío imponiendo la idea de estar representándolo sin que le acusen a uno de paranoico o antisemita arguyendo ignorantemente que eso no es más que una leyenda urbana.

Sin embargo esto es cierto hasta tal punto que existe un innumerable púlpito de individuos judíos que han denunciado tanto la interesada utilización del “holocausto” como la “caza de brujas” contra todo aquél que denuncie la verdad en torno al tema, cuando no, el propio carácter de los crímenes nazis como una trama urdida por la propia élite sionista para justificar sus intereses.

Sí, existen judíos (por cierto, supervivientes, o descendientes de supervivientes del exterminio) que han reconocido que el “holocausto” fue un “trabajo interno”. Uno de éstos ya lo vimos antes (el rabino Gunther Plaut), pero hay más, pues volviendo al principio, he aquí un claro ejemplo que acredita sobradamente la hipocresía de la utilización de la memoria del sufrimiento judío por parte del lobby sionista.

En primer lugar, tenemos a Norman Finkelstein, catedrático judío cuyos padres fueron auténticos supervivientes del exterminio nazi. Su madre estuvo en el campo de Majdanek, y su padre en Auschwitz: todos los demás miembros de su familia fueron asesinados por los Nazis.

Finkelstein ha tenido el valor de escribir un libro titulado “La industria del holocausto: reflexiones sobre la explotación del sufrimiento judío – The Holocaust Industry“, donde documenta rigurosamente cómo el número de proclamados “supervivientes del holocausto” ha aumentado desde el fin de la II Guerra Mundial hasta nuestros días… ¡en un 900%!

Al parecer el sionismo ha facilitado toda una industria que ha consentido esta farsa beneficiado así fraudulentamente a aquellos que nada tienen que ver con los verdaderos sufridores de la persecución de Hitler.

En su libro, Finkelstein citaba algo que solía decir su madre, quien era una verdadera superviviente del “holocausto”: “si todos los que hoy día aseguran ser supervivientes, lo son ¿a quién mató Hitler?”. Finkelstein también expone cómo los sionistas no se han quedado ahí, sino que además han robad, por así decirlo, a las verdaderas víctimas.

El profesor aclara cómo los sionistas negociaron con el gobierno alemán que no compensasen a los individuos cuya vida había sido destrozada por el anterior gobierno, sino que lo que debían hacer era financiar la rehabilitación de las “comunidades judías”, es decir, el cártel de los Rothschild.

Sin embargo también se acordó el pago a determinados individuos particulares, ¿a quiénes? ¡Nada menos que a los rabinos y líderes de las facciones afines!

Gran parte de los cuales jamás pisaron un campo de concentración en su vida. Otros sí lo hicieron, pero al parecer se libraron “misteriosamente” del verdadero martirio. Esto es otra forma de referirnos a los Sabios de Sion, los que realmente comandaron el “holocausto”.

Estos impresentables han recibido pensiones vitalicias del gobierno de Alemania en cheques privados (al más puro estilo “chanchullesco”) que en su conjunto, alcanzan cifras realmente desorbitadas, llegando a dar cientos de miles de millones de dólares, mientras que al mismo tiempo algunas personas que sí fueron víctimas reales de los crímenes de estado han acabado viviendo en la mendicidad, condenados a un nuevo “holocausto” por aquellos que decían querer compensar aquél.

Recuerdo ver en un documental a un judío superviviente que ahora vivía hecho un paria por culpa de la política de Israel, contemplando cómo en el solar donde habría de haber sido construida su casa, el gobierno había habilitado un complejo hostelero. Deleznable.

Por su parte, el gobierno de Alemania, de manera sumamente irresponsable, cedió sin más a las peticiones de una serie de asociaciones judías minoritarias y de financiación elitista que sin venir a cuento se adjudicaron el nombre de los judíos como si estas asociaciones fueran definitivas representantes de dicho “pueblo” y equivalentes al mismo. De esta manera se ha venido financiando a este poder que nada tiene que ver con la sociedad.

Los sionistas que impulsaron la negociación fueron los de la Conferencia Judía de Peticiones Materiales a Alemania, la cual supuestamente representaba a los judíos, pero que estaba formada en realidad por el Comité Judío Americano, el Congreso Judío de América, y la B’nai B’rith.

Surgen muchas preguntas aquí:

  • ¿Por qué sólo asociaciones americanas?

  • ¿Por qué sólo comités privados financiados por una élite concreta?

  • ¿Por qué no se hizo una consulta popular realmente representativa?

En cualquier caso, no deja de ser una gran coincidencia que esta conferencia fuera financiada, de nuevo, por los Rothschild.

Resulta insultante que estos tipos estén reclamando el dinero recaudado para “compensar a las víctimas del holocausto” cuando fueron precisamente ellos quienes se beneficiaron del expolio de los judíos durante el reinado del terror de Hitler.

Esto es algo probado por el hecho de que en 1998 el polémico (para mí brillante) investigador David Icke, cuyo trabajo en cierta medida ha inspirado el mío, viajó a Sudáfrica con motivo de una serie de conferencias, cuando de pronto recibió una invitación privada para reunirse con… ¡nada menos que el ex-presidente de Sudáfrica, P.W. Botha!

Icke fue informado por Botha de que durante su presidencia en los años 80 había tenido que recibir una delegación de los Rothschild en Ciudad del Cabo. Al parecer, según Botha, los Rothschild le habían ofrecido un trato que sería pagado con dinero robado de los judíos por los Nazis, dinero que, según reconocieron, permanecía aún guardado en varias cuentas secretas en Suiza.

Botha confesó que le pareció intolerable. Posteriormente, una investigación demostró que, efectivamente, había depósitos en Suiza con existencias de la época de la guerra, confirmándose así las declaraciones del ex-presidente Botha.

Éstos son los verdaderos Rothschild: ¡financian Israel con el dinero que ellos mismos robaron a los judíos! Dinero que por cierto, están volviendo a cobrar, como si se hubiera perdido, con lo que la estafa es doble.

Esto no desentona con la verdadera línea de los Rothschild una vez que ésta se conoce, pues a ellos corresponde la siguiente frase:

“cuando la sangre cubra las calles, compra propiedades”.

Pero volviendo a aquella conferencia, según informa Finkelstein, el vicepresidente ejecutivo de la misma había sido un tal Saul Kagan, quien recibe 105.000 dólares al año como indemnización, mientras que lo único que recibió la madre de Finkelstein tras la guerra fue una “compensación” de 3.500 dólares por parte de las organizaciones judías que (paradójicamente, tal como sus responsables ya habían hecho antes de la II Guerra Mundial) extorsionaron mediante el chantaje moral al gobierno de Alemania.

Sin embargo, tal como subraya Finkelstein,

“Kagan registra en doce días lo que mi madre recibió por sufrir durante seis años la persecución de los Nazis.”

Pero el atropello no acaba aquí, pues por lo visto estas redes, tal como son descritas por Finkelstein, puramente mafiosas en su trasfondo, no se están limitando simplemente a reclamar una compensación material en nombre de aquellos cuya vida fue truncada por el “holocausto, sino que al parecer, están reclamando inaceptablemente como compensación a los supervivientes, todo el capital de los judíos antes de la guerra… incluyendo el de los muertos.

Además también están reclamando los activos judíos de toda Europa antes de la guerra, incluyendo los países donde no hubo persecución. ¿Recompensar a los supervivientes? Seguro.

El argumento esgrimido para reclamar compensaciones en nombre de los muertos es que éstos,

“hubieran preferido que fuera su facción del judaísmo la que saliese beneficiada”.

Obviamente, nada de esto tiene que ver realmente con la compensación material a los supervivientes, dado que el Congreso Judío Mundial, en un enorme acto de hipocresía, ha reclamado destinar la mitad del dinero que reclamaron en Suiza a los lobbies de la élite financiera que nada tiene que ver con las verdaderas víctimas, así como para impulsar la propaganda y el adoctrinamiento de la juventud acerca del “holocausto”, buscando con ello explotar de manera populista el recuerdo de la tragedia con tal de seguir beneficiando las dudosas actividades del cártel financiero que controla Israel.

¡Esto lo escribe un autor judío hijo de verdaderos supervivientes!

Algo así debería ser suficiente para acabar de una vez con el prejuicio hacia los que hablan de esto. Según él, Israel es un estado criminal, pues, cito textualmente,

“la única diferencia entre el terrorismo de Israel y el de Hamás es que el primero es el triple de letal”.

Esto le valió a Finkelstein la ridícula acusación de ser un “mal judío”, porque criticar a Israel, según sus detractores, siendo judío, equivalía a “odiarse a sí mismo” (?)…

¿Qué diferencia hay entre estas declaraciones y las que pudiera realizar el propio Joseph Goebbels contra los disidentes del régimen nazi? Obviamente ninguna.

Lo gracioso es que el que las emitió fue Alan Dershowitz, cuya profesión es “abogado en órdenes de tortura”, es decir… ¡intenta legalizar la tortura!

O sea, que Dershowtiz está oficialmente a favor del terrorismo de estado de Israel… ¡y tiene el descaro de cargar contra Finkelstein por afirmar que Israel está a favor del terrorismo!

Esto lo hace Dershowitz cuando él es la principal prueba de ello…

Sin embargo, la administración que ellos tenían comprada logró conseguir que lo echaran. Indescriptible. Finkelstein no es el único judío disidente con la cúpula, pues la lista de judíos en contra del propio “establishment” que se atribuye a sí mismo el status de “judío” es infinita.

Otro gran crítico del lobby sionista es el rabino Arthur Hertzberg, quien acerca de la explotación de la memoria del “holocausto”, dijo:

“no se trata de justicia; es una lucha por dinero.”

El lobby sionista ha llegado a recaudar hasta 60.000 millones de dólares para su causa, de los cuales, tan sólo una ínfima parte ha sido apercibida por los supervivientes, y ni siquiera por todos.

Por otro lado, y para probar lo que antes dije de la compra de la administración universitaria para dilapidar a todos los divulgadores de la verdad, contamos con el testimonio de Mark Levine, otro profesor judío que ha denunciado a los grupos en favor de Israel porque según él, han creado “una gran máquina” para chantajear a las universidades.

De nuevo, cito textualmente:

“son grupos poderosos y organizados de la comunidad judía que utilizan el miedo y la intimidación para tratar de asegurarse de que nadie critique a Israel”, recordemos que esto lo dice un judío, quien también aclaraba, “especialmente cuando los críticos son judíos, porque temen que si nosotros podemos criticar a Israel, entonces todo el mundo puede hacerlo.”

El mayor absurdo se da en el caso de David F. Noble, otro profesor también judío, en esta ocasión de la Universidad de Toronto (una de las más importantes de Canadá), quien divulgó folletos informativos acerca de la principal fundación recaudadora de la universidad, con el título “Fundación de la Universidad de York: la cola que menea el perro (sugerencias para una investigación más minuciosa)”.

Según él, el lobby israelí se había apoderado de ella para manipular la educación, exponiendo algo que también era considerado un mito, que no es sino la gran influencia de Israel en las instituciones del mundo occidental.

Aquí es donde viene lo desternillante: el lobby sionista contraatacó acusándole de antisemita… ¡a un judío! Noble ha sido el primero en emprender la ofensiva contra esta mafia de matones imponiéndoles una denuncia por calumnias, y tan sólo es el principio.

Por el otro lado, sin embargo, existen diversas organizaciones que se dedican a perseguir a todos los que denuncien la verdad. Una de las más importantes es el Congreso Judío Canadiense (CJC), ligado a los Bronfman, que pertenecen al aparato Rothschild, y uno de los principales recaderos de la B’nai B’rith (“Hijos del Pacto”, la organización que ha acaparado el nombre de los judíos como si fueran sus únicos y definitivos representantes desde principios del siglo XIX).

Según se sabe, el CJC infiltró a uno de sus agentes dentro del Partido Nazi de Canadá para contribuir a dotar de mayor influencia y agresividad a la organización.

Sí, estos tipos que oficialmente dicen “representar los intereses de la comunidad judía” para “combatir el odio” alimentaron a su supuesto enemigo intencionadamente con tal de contar con una excusa que les permitiera la aprobación de una serie de leyes que les dieran la competencia de poder acusar, hacer procesar, e incluso condenar de antemano a quien se opusiera a sus intereses con el pretexto del “odio irracional” que ellos mismos suscitan.

Tal es su oscura orientación moral.

Esto lo han hecho gracias a su manipulación de los llamados “Tribunales de Derechos Humanos” fuertemente influido por una institución supuestamente gubernamental que es la Comisión Canadiense de Derechos Humanos (CHRC) que se encargan de forzar la aprobación de injustas leyes con el pretexto de combatir el odio para acabar con la libertad de expresión, pues sus integrantes son en gran mayoría socios, colegas, o incluso originalmente miembros de las sociedades de procedencia de grupos como el propio CJC, cuando no estrechamente ligados a estos mismos.

En otras palabras, estos tribunales son corruptos y dictatoriales, y todo es una gran farsa.

Ni siquiera hay defensa: se condena desde la propia acusación. Todos los imputados son previamente culpables por el mero hecho de serlo. Así lo acredita un autor también judío del que más tarde se hablará, pues al parecer, según él, la CHRC “envía las acusaciones de los sionistas al “Tribunal”, que se enorgullece de ser una corte imparcial.

Pero el tribunal nunca ha rechazado oír un caso, por mucho que éste sea infundado.

Tampoco ha presentado ninguna queja en favor del acusado”. La propia prensa canadiense lo ha reconocido, pues según un diario de la capital, el Ottawa Citizen:

“un tribunal en el que las resoluciones sólo van en un sentido es lo mismo que una farsa judicial. Estas instituciones deberían ser una fuente de vergüenza para los canadienses”.

Para respaldar el vínculo ilegal que une al CJC y la CHRC, tenemos el caso de Richard Warman, un importante investigador y demandante de esta fraudulenta y mal llamada Comisión de Derechos, quien resulta que es, por poner un ejemplo, amigo de Bernie Farber, el director del CJC, y además recibió un premio de esta organización por “defender los derechos humanos”.

¿Defender los derechos humanos? No cabe mayor desvergüenza.

Esto es así puesto que, de nuevo, ha sido un autor judío, llamado Erza Levant, quien ha denunciado las verdaderas actividades de Warman en su libro “Chantaje”, donde también ha desenmascarado a la CHRC por ser una filial encubierta del CJC al servicio de los intereses privados particulares de éste, siendo por tanto una falsa institución pública, es decir, corrupta, pues es totalmente parcial y sesgada.

En su obra, Levant demuestra cómo Warman se había dedicado, entre otras muchas actividades irregulares, a colgar comentarios extremadamente racistas en determinadas páginas web para luego denunciar a estas páginas a la CHRC por “publicar comentarios racistas”. Eso es lo que han premiado los del CJC.

Según cuenta Levant, el escándalo alcanza niveles insospechados, pues parece ser que a pesar de que “oficialmente” ambas organizaciones son independientes, la Comisión emprende determinadas causas como propias en respuesta a críticas destinadas en realidad al propio CJC, quedando así de manifiesto la común pertenencia de ambas a un mismo círculo, y por tanto, la corrupción de la primera, que se ha dedicado a emprender una persecución que recuerda a la del senador McCarthy en los años 50 contra los disidentes políticos.

Lo que acredita definitivamente su testimonio es que él mismo es sionista, lo cual significa que sus críticas no se deben a ningún motivo ideológico, sino ético. En cualquier caso, el CJC ha tenido que enfrentarse por su parte a una reclamación de 25 millones de dólares ante el Tribunal Supremo de Ontario (Canadá) por parte del ya citado David F. Noble, afrontando cargos por “difamación” (y me atrevo a adelantarme, aunque parezca incorrecto, diciendo que acusar a un judío de antisemita, claramente lo es).

Pero desde luego, el autor judío crítico con el sionismo más importante de todos, es sin duda alguna este del que vengo hablando, Henry Makow, quien probablemente sea, a parte de mí, el principal acreditador de la veracidad de los Protocolos de los Sabios de Sion.

Makow es hijo de dos supervivientes de los Nazis que lograron huir haciéndose pasar por católicos, pero sus abuelos murieron en el “holocausto” por su condición de judíos. Resulta sorprendente que el principal autor que ha declarado que el genocidio de Hitler fue una conspiración sionista para justificar la fundación de Israel, sea un judío descendiente de víctimas del holocausto hijo de supervivientes.

¿No es suficiente esto para que se pare de una vez de repetir que estas declaraciones son fruto de una “leyenda urbana”? Algo habrá cuando lo dice uno que habla desde dentro.

Tal como revela Makow, destapando así una realidad ocultada a ojos de los gentiles (y también de muchos judíos) a través de la propaganda y la desinformación, es que existe una guerra secreta entre los mismos judíos.

A un lado los representantes de la verdadera tradición espiritual de la corriente surgida de los primeros depositarios originales de la tradición de herencia semítica (de la cual yo soy admirador); al otro lado los judíos de origen caucásico que se han infiltrado falsificando sus orígenes históricos y que se han apoderado en gran medida de las instituciones de los judíos empezando por engañarlos a ellos, mientras que en realidad sirven a propósitos muy diferentes, y que han fundado el sionismo para escudarse tras el nombre de los judíos mientras imponen su plan precisamente antisemita y que se vale del “doble lenguaje” para malversar el judaísmo.

Por esta razón, antisemitismo y sionismo serían en realidad lo mismo, y el sionismo estaría destinado a engañar a los propios judíos para en el fondo representar a una élite que los desprecia y los usa como chivo expiatorio cuando les conviene.

Citando a Makow:

“existe un cisma no reconocido en el mundo judío, donde los herejes han exterminado a la corriente dominante y se han apoderado del resto mediante el sionismo. Sin embargo, debido al antisemitismo que provocan y organizan (…) los judíos se aferran equivocadamente a su liderazgo”, lo cual confirma mi tesis.

Ésta es la verdad que no quieren que usted sepa.

Según las investigaciones de Makow, el origen del antisemitismo alemán vendría de Jacob Frank, que creó una rama herética dentro del judaísmo, la cual estaría especializada en infiltrarse en toda clase de instituciones, pueblos, y religiones, para exacerbarlos y radicalizarlos para enfrentarlos entre ellos y destruirlos desde dentro.

Del “frankismo” habría venido precisamente el pensamiento de los Nazis, siendo éste una conjunción de los valores de los que los propios Nazis, en un ejercicio de cinismo y haciendo gala de su característico “doblepensar” orwelliano, acusaron a los judíos.

Según Makow, Frank,

“lideró una herejía satánica contra el judaísmo ortodoxo”, y su objetivo era “la aniquilación de la sociedad occidental, y el triunfo del mal”.

Entre sus objetivos se halla controlar la banca y desvirtuar la cultura pudriéndolo todo (algo de lo que los confundidos antisemitas acusan injustamente a “los judíos”).

Frank dijo ser la reencarnación de Sabbetai Zvi (reclamando por tanto ser el líder de los sabateanos) y fundó en 1776 junto con los Rothshcild y su testaferro, Adam Weishaupt, los Illuminati de Baviera, por lo que pertenecía a la órbita Rothschild.

Makow también expone la falsificación de la alegada procedencia judía de estas élites.

Por ejemplo:

“… los Rothschild ingleses que se casaron con no judíos y fingieron ser judíos”, cuando el judaísmo se considera a sí mismo de hecho de transmisión matriarcal, por lo que dado que las madres de los “judíos” de la órbita frankista y de las élites del entorno Rothschild no son judías, por mucho que éstos digan serlo, en realidad no lo son.

Makow continúa:

“Churchill, Franklin Delano Roosevelt y Stalin eran (…) judíos frankistas. Así puede verse que la Segunda Guerra Mundial se ideó en parte para cumplir el objetivo de Frank de eliminar a los judíos”.

Esto coincide con lo expresado por el rabino Plaut (antes citado) en su libro, donde le atribuye a Frank las siguientes palabras:

“los judíos deberían morir porque creen en la moral tradicional y por consiguiente perpetúan el status quo del mundo.”

Una moral que la élite corrompe cada vez que encuentra una oportunidad.

Series de dibujos animados para adultos que son emitidas en horario infantil como “The Simpsons”, “American Dad”, “Family Guy”, etc…, son producidas por estos “judíos”.

Recordemos el desagradable humor soez y chabacano del siempre escatológico Sacha Barón Cohen, por no mencionar el inaceptable testimonio de la pseudo-víctima Joseph Bau, quien, a pesar de haber vivido el “holocausto”, se libró misteriosamente de la peor parte gracias a su conexión con la élite que dirigió el exterminio para luego acabar siendo, “sorpresa”, uno de los principales responsables del Mosad, quien ha ganado millones con la hipócrita crónica de su experiencia en el campo de exterminio de Auschwitz, al trivializar el carácter de los judíos asegurando que éstos hacían bromas en el campo por ejemplo acerca del horno crematorio diciendo cosas como “por ahí entras por la puerta y sales por la chimenea”, alegando así que eso formaba parte del “humor judío”, e insinuando con ello por tanto que los judíos suelen tener un sentido del humor negro y mezquino.

Eso es totalmente m-e-n-t-i-r-a. Intentan consumar el insulto definitivo a la dignidad de la comunidad judía desde su propio interior atribuyéndole a los judíos un sentido del humor que únicamente corresponde a los sabateanos.

De hecho, el verdadero humor judío siempre se caracterizó por ser especialmente sobrio (algo arisco) y conservador. A contar milongas a otra parte, farsante. Pero, volviendo al hilo, ¿cómo cree que han reaccionado los lobbies sionistas ante el trabajo de Makow?

Pues Bernie Farber, el director del CJC, sí, el mismo que premió por su al estafador de Warman por servir desde un tribunal supuestamente independiente a sus propios intereses, ha demandado a Makow ante el mismo tribunal cuya corrupción ya he mostrado, bajo la alegación de… ¡fomentar el antisemitismo!

Recordemos que los abuelos de Makow murieron a manos de los Nazis por ser judíos. ¿Cómo demonios promueve el antisemitismo el hijo de dos supervivientes del “holocausto”? Obviamente, sólo un tribunal corrupto podría llevar a trámite una acusación que se anula a sí misma.

Makow dijo al respecto que,

“en Canadá los derechos humanos se han convertido en un tabú porque los sionistas determinan quiénes gozarán de ellos. Bienvenidos al futuro.”



Lord Jacob Rothschild.

Los Rothschild fingen ser judíos,

cuando son quienes más los odian.


Con todo, el peor apartado lo constituye la persecución a la que estas élites someten a todos los críticos de sus chanchullos y comistrajos, especialmente a los judíos (tal como dijo el profesor Levine), mediante sus diferentes organizaciones de “activismo humanitario”.

Tomemos por ejemplo el caso del célebre Noam Chomsky. El famoso y respetado académico judío especialista en psicología, divulgador y filósofo, ha sido precisamente una de las voces más críticas con la política de Israel. Bien, pues parece ser que circula por ahí desde hace algún tiempo una especie de dossier destinado a desacreditar a Chomsky citando sus propias palabras tratando de presentarle como un mentiroso y un charlatán.

Por supuesto, esto es ilegítimo en primer lugar, porque según ha señalado el propio Chomsky, esto se ha logrado gracias al espionaje de sus clases, pero además, resulta bastante evidente que las acusaciones contra el académico sean evidentemente contradictorias y forzadas, pues todo se basa en un intento de destruir su reputación con tergiversaciones y falacias.

La base fundamental de la “acusación” contra Chomsky es la de ser una especie de criminal, cuando lo que él ha hecho ha sido precisamente acusar a Israel de cometer crímenes contra la humanidad.

Obviamente, esto se descalifica sólo, especialmente que los que lo digan se declaren “perseguidores del antisemitismo”, cuando Chomsky es judío.

Para ellos, “judío” equivale a Israel, y todo el que se le oponga es criminal por definición, incluso si lo que denuncia son crímenes, y también antisemita, incluso si el que lo denuncia es judío (así es como estos mamporreros traicionan al verdadero espíritu judío, igual que hicieron los Nazis al apoderarse del espíritu alemán persiguiendo a todo aquél que motivado por ese mismo espíritu les recriminase, como si éste fuese un “enemigo de Alemania”… así funcionan los totalitarismos).

Mi testimonio viene respaldado por el de alguien con más autoridad que yo, en este caso, el rabino Michael Lesner, quien dijo que la ADL,

“empezó a equiparar las críticas a Israel con el antisemitismo”, por lo que “no quiso defenderme ante grupos de la derecha judía que amenazaron mi vida por mis críticas a la política de Israel con los palestinos”.

Está claro que todo esto se trata de una burda farsa, puesto que tal como revela el propio Chomsky en su libro “Ilusiones necesarias”, los que confeccionaron el famoso dossier sobre él fueron los de la ADL (Liga Anti-Difamación), que irónicamente desempeñan estas actividades, tal como confiesa Chomsky, “con el objetivo de difamar”, y recordemos que “difamar” significa inventar calumnias para dañar la imagen de alguien, cosa que estos individuos y sus partidarios hacen con todo el que se les oponga.

En primer lugar, Chomsky reconoce que la primera vez que recibió este documento fue por parte de un agente de la ADL, pues al parecer ésta se vale de un grupo de espías que confeccionan los “informes”, rumores, y calumnias, que después ellos utilizan y que también son distribuidos entre las demás organizaciones de mismo corte ideológico que dicen “combatir el antisemitismo”.

En cualquier caso, la fuente de todas ellas es la ADL. Pero, ¿de dónde viene la ADL?

La ADL nació en 1913 como vástago de la B’nai B’rith, la principal organización financiada por… los Rothschild.

El nombre de la organización en hebreo significa “los Hijos del Pacto”, nombre que refiere al pacto divino entre Gehová e Israel, razón por la cual, según la Biblia, los judíos son “el pueblo elegido”, constituyendo una “raza superior” que debiera exterminar a todas las demás (dense un paseo por los pasajes que describen la vida de David y verán de qué hablo).

Éstos son los tipos que van por ahí dando sermones contra el “racismo” y la “intolerancia”.

Claro que bien podría haber quien argumente contra esto aduciendo que el nombre quizá sea retórico. Estamos de acuerdo, pero resulta que los miembros de sus organizaciones han dedicado múltiples artículos a hablar contra la “demagogia afro-americana” así como “la usurpación cultural de los homosexuales”.

¡Guau! Eso es “tolerancia”. Si les criticas por ello te convierten en “un radical de izquierdas” (curioso, pues fueron los Rothschild los que financiaron el comunismo).

Pero la cosa va mucho más allá, puesto que en 1993 se demostró que la ADL había espiado ilegítimamente a numerosos grupos anti-racistas para luego darle esa información… ¡a los agentes del “apartheid” de Sudáfrica, unos auténticos Nazis! Esto debería constituir suficiente prueba como para denostar inmediatamente todo lo que venga de la ADL o de sus organizaciones vinculadas.

Éste es el doble juego del que participan. Hablando de la hipocresía sionista, he de decir que Israel se ha pasado años haciendo propaganda victimista en torno a la famosa guerra del Yom Kipur, mientras que al mismo tiempo podemos encontrar testimonios como el del rabino Friedman (mencionado anteriormente) declarando que apoya de manera abierta “luchar durante la época de vacaciones del enemigo”.

¿En qué quedamos? ¿O es que acaso estos individuos se rigen por la “ley del embudo”?

En cualquier caso, sí es cierto que el sionismo y el nazismo son en el fondo la misma cosa, tal como demuestra una noticia que a continuación voy a tomar prestada, pero antes voy a hacer un inciso para hablar de su autor, Tony Greenstein, pues él también ha recibido numerosos ataques (como los juicios contra Makow y Levant, la persecución a la que Finkelstein ha sido sometido por Dershowitz, o la difamación sufrida por Noam Chomsky, entre otros…) por parte del famoso lobby fundamentalista israelí.

Al parecer, Greenstein, quien es de manera evidente miembro de una familia judía ortodoxa, ha sido objeto de vilipendio por varias organizaciones de esta órbita con razón de sus incendiarios artículos en torno a las cloacas de Israel.

Al parecer, los artífices de las acusaciones contra Greenstein osan poner en duda su condición de judío a pesar de que esto haya sido acreditado por una fuente tan fiable como el periódico “The Guardian”, acusándole también de ser un terrorista totalitario.

Curioso, dado que lo que Greenstein ha denunciado es precisamente lo que a sus ojos ve como el terrorismo totalitarista de Israel, con lo que una vez más, la denuncia resulta contradictoria. Sin embargo, estas organizaciones que han coreado semejante serie de enjundias vejatorias contra Greenstein… ¡están vinculadas a la ADL!

Al parecer, tales organizaciones parten para sus acusaciones de archivos recopilados por fuentes procedentes de ésta, lo cual hace que sus declaraciones queden automáticamente desacreditadas, pues recordemos de donde viene todo esto: de la red de la B’nai B’rith, de la que la ADL y sus compinches forman parte, y que también está detrás del CJC.

Cuando estos tipos acosan a Greenstein o a cualquier otro autor con su oportunista aire de superioridad moral, es la voz de los Rothschild quien habla, la misma de aquellos que engendraron y financiaron a Hitler. Sí, a Greenstein, o a cualquier otro, pues jamás irán a por los verdaderos antisemitas, dado que éstos en realidad les convienen para justificar sus intereses (quién lo diría).

¿Alguien puede creer a los que utilizan “datos” procedentes de un aparato que mientras habla contra el nazismo, entrega información sobre los verdaderos activistas sociales al “apartheid” de Sudáfrica? ¿Acaso podemos fiarnos de quienes premian a aquellos que falsifican mensajes para poder perseguir a quienes se les oponen? ¿Cuentan con algún crédito los partidarios de una red que, jurando hablar por los judíos, engrosa al mismo tiempo las filas del Partido Nazi, abandonando a su suerte a rabinos amenazados de muerte?

Obviamente no.

Las acusaciones de estos tipos son puros infundios, guerra psicológica de línea dura.

“¿Cómo está esto permitido, y cómo es que funciona, entonces?”, dirán los incrédulos.

En primer lugar, porque la red ha colocado a los individuos clave en los escalafones de poder necesarios para volver el resultado en su favor a través de su influencia, y en segundo lugar, porque se valen del bombardeo de desinformación para dejar poco espacio al contraste, cargando las tintas y amedrentando al público mediante el empleo del chantaje moral explotando el complejo de “antisemita”.

Tal como dijo Chomsky, su estrategia “es más bien sensacionalista”. En eso consiste, nada menos.

La campaña contra Greenstein, al igual que la que se hiciera contra Finkelstein y otros, está fundamentalmente basada en la intimidación (tal como bien denunció el académico judío Mark Levine), y sobre todo, como bien dijo Chomsky, en el empleo de la calumnia “al estilo del FBI”. Las organizaciones que persiguen a autores judíos que critican la política de Israel o denuncian la manipulación del “holocausto”, pertenecen a la órbita de la ADL, pues obtienen de ella sus informaciones.

Pero ésta es en realidad una fuente corrupta, pues tal como explica Chomsky, la ADL,

“se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de la propaganda israelí – algo que ha sido al parecer confirmado por la propia prensa del país- (…) dedicada a vigilar, poner en lista negra y compilar archivos” que “apoyados por insinuaciones antisemitas o acusaciones directas”, dice el psicólogo, pretenden defenestrar las voces críticas con Israel.

Según remarca Chomsky, a partir de ahí,

“los grupos compilan expedientes que posteriormente pueden utilizar para condenar, atacar, o despedir a miembros de la facultad”, diría yo, que a cualquiera en general.

“Son como archivos del FBI de Edgar Hoover” concluía el académico.

Esto le ha valido a la ADL y sus secuaces ser comparados por los librepensadores con la famosa “policía del pensamiento” de George Orwell.

Pero antes de empezar con el relato cabe realizar un par de aclaraciones. Por una parte, destacar la deshonestidad de este lobby en sus declaraciones, pues la base principal de su argumento parece asentarse sobre dos pilares fundamentales: en primer lugar, la negación de la manipulación “judía” del llamado holocausto; y en segundo, la acusación contra todos los denunciantes de su manipulación, de estar “negando” dicho “holocausto”.

En el primer caso, estos sofistas han pergeñado un pueril subterfugio para pseudo-refutar a determinados críticos negando lo alegado por éstos acerca de que los principales miembros de la cúpula de los Nazis “eran judíos” o que estaban “emparentados con éstos”.

Parece ser que han demostrado rigurosamente estas declaraciones, pero se trata de un engaño. Lo cierto es que se han acogido a un recurso un tanto absurdo, pues lo que han hecho ha sido demostrar que no eran de procedencia ortodoxa y que por tanto, no eran “judíos” entre otras cosas, porque la transmisión de este vínculo requiere una pureza de linaje de la que estos tipos, al haber perdido la línea matriarcal, además del hábito cultural, no disponían.

Muy cierto, pero lo que de verdad importa aquí es que éstos vínculos, legales o no, se dieron con familias que nos son oficialmente presentadas como judías (aunque no sea así) o que de hecho, compartían en sus orígenes lazos familiares con el mundo “judío”. La razón por la que destacamos dicho dato no es porque éste resulte crucial para desvelar una “autoría judía” del “holocausto”, sino para poner de manifiesto la hipocresía y el doble trasfondo con los que éste fue confeccionado, puesto que, a pesar de que los vínculos de Hitler y sus compinches no sean relevantes desde el punto de vista tradicional, lo cierto es que la razón de que esto sea francamente alarmante viene dada por el propio punto de vista de los Nazis, ya que su antisemitismo decía estar basado en un motivo “racial”.

Es decir, que desde el propio punto de vista oficialmente sostenido por los Nazis, el mero vínculo genético con el judaísmo constituía un motivo de discriminación, de modo que surge así la siguiente pregunta, ¿cómo es posible entonces que fueran concretamente éstos los que proclamaran tal cosa, siendo ellos mismos los que albergaran vínculos genéticos judíos?

Esto es precisamente lo que determina el trasfondo fraudulento de la autoría, así como el móvil del llamado holocausto.

Por otra parte resulta un tanto contradictorio que sean los propios lobbies sionistas que idolatran a los Rothschild como “judíos excepcionales”, los que al mismo tiempo recurran para negar el supuesto origen “judío” de Hitler, al detalle de que en cualquier caso, aquellos que habrían sido sus verdaderos progenitores (los Rothschild) tampoco eran realmente judíos, siendo éstos exactamente los mismos que aseguran que los Rothschild, de hecho, “son judíos”.

En el segundo caso, cabe destacar que decir que los que criticamos la explotación del recuerdo del genocidio (especialmente aquellos que a diferencia de mí, son judíos) somos “negadores del holocausto” resulta indignante, puesto que esto es todo lo contrario de lo que hacemos.

Tamaña falacia sólo podía venir de esta clase de individuos, pues lo que afirmamos es precisamente que el “holocausto” ha sido un trabajo interno de la élite que se pone y se quita la máscara de judía según le conviene, con el fin de exterminar al mayor número posible de judíos con un triple propósito:

  • por un lado, eliminar a la facción tradicional que pudiera oponérseles

  • por el otro, ceñida ya de nuevo su máscara de judíos, justificar la invasión de Palestina, la cual no es sino una tapadera para su propia agenda oculta, y para la cual utilizan justamente a los propios judíos valiéndose para ello del “doble lenguaje”; y finalmente, para que el terror al recuerdo del “holocausto” sirva para justificar ante el mundo sus acciones y reprimir a todos aquellos que los critiquen.

Por tanto, no, señores sionistas, no negamos el “holocausto”, ya que éste es muy real: precisamente por eso les ha resultado tan efectivo, por lo reales que son los 6.000.000 de judíos masacrados de los que ustedes realmente fueron los responsables, ni tampoco porque “neguemos que lo hicieran los Nazis”, puesto que lo que afirmamos es que ustedes eran quienes se hallaban tras ellos. Lo único que hacemos es atribuir una autoría distinta a la oficial a un hecho cuya realidad, obviamente, no podemos negar.

De todos modos, tanto Hitler como los miembros de su cuadrilla sí que eran judíos, claro que no “auténticos” judíos, sino de la secta de Frank, practicantes del culto sabateano, que, como rama herética y corruptora infiltrada en el judaísmo, se puede regir también, a diferencia de éste, tanto paternamente como por lazos filiales, además de basarse en una doctrina cuyo trasfondo es totalmente distinto al del verdadero judaísmo, con la que sí cabe además identificar a los Nazis, tal como bien ha informado el señor Makow (el judío hijo de supervivientes del “holocausto” acusado de ser “antisemita”). Por eso, no es esencialmente “incorrecta” la afirmación de que los Nazis “fueran judíos”, aun a pesar de que éstos “realmente” no lo fueran.

De hecho, cabe aclarar, que no cabe mayor absurdo en acusar a gente como yo de insinuar que los Nazis eran literalmente judíos, dado que, aún en el caso de que sus lazos con dicho mundo fuesen legítimos, tal como ya se ha visto en el anterior ejercicio de revisionismo, nosotros mismos negamos que los propios “judíos” oficiales realmente lo sean, lo cual hace la acusación aún más desacertada. Lo que nosotros decimos sin embargo, por aclarar el debate, es que aquellos que crearon el nazismo fueron los mismos que hoy en día dicen representar oficialmente al “mundo judío”.

Para respaldar esto contamos con la siguiente noticia. Pero antes me gustaría hacer un par de comentarios para aclarar algunos aspectos al incrédulo que todavía no haya digerido lo de que los sionistas sean nazis y viceversa, por no comprender el verdadero marco teórico del que parto.

En primer lugar aclararé que una cosa es la versión “oficial” de las pretensiones del sionismo, y otra cosa es la agenda oculta con la que fue confeccionada el mismo para disfrazar una causa como si fuera todo lo contrario de lo que realmente es.

El sionismo es en el fondo, sin embargo, una ideología basada fundamentalmente en la falacia de que a un rasgo intelectual debe corresponderle necesariamente una expresión territorial, que es precisamente el mismo principio en el que se basa el ultra-nacionalismo centrípeto de Fichte, el cual fuera por su parte, precisamente, una de las principales fuentes filosóficas del nacionalsocialismo alemán.

Por otra parte, el sionismo también está basado en un modelo cientifista y mecanicista de estado, arraigando fundamentalmente en los principios del (falso) derecho volitivo (“si quiero eso, y además puedo conseguirlo, entonces es mío”). Esto implica una fenomenización del derecho que haría retorcerse en su tumba al gran Pascal, conllevando una politización de la ética y por tanto, un principio totalitarista e imperialista inspirado en cierta medida por Hegel (otra de las grandes fuentes antropológicas de los Nazis).

Asimismo, el principio del poder por la fuerza (“los judíos deben ser respetados como nación, y por eso debemos justificarnos mediante la defensa de nuestra identidad”) emparenta con la clásica malversación de la “voluntad de poder” de Nietzsche que se diera de nuevo por los mismos Nazis.

De igual modo, la supeditación de la moral al bien de un estado basado en un principio étnico, y la discriminación del débil o el menos avanzado (en este caso la diáspora asimilada, el gentil “impuro”, o el palestino subdesarrollado), están igualmente vinculados al célebre “conflicto de egos” darwiniano, así como la política de Israel lo está al control de la población propuesto por Malthus (todos ellos de nuevo inspiraciones nazis).

Finalmente, resulta evidente que Israel funda su paradigma en una maquinaria dirigida por una cúpula burguesa que constituye, de manera extraoficial, una autocracia elitista liderada por una comisión que a pesar de aparentar ser democrática, está controlada por el cártel propagandístico emergido de los poderes fácticos que controlan su banco central y que dirigen el llamado “lobby” israelí dentro del marco de un estado étnico y confesional, resultando por tanto al mismo tiempo ser paradójicamente centralista y capitalista, y de ahí su carácter expansionista, y en definitiva, imperialista, debido a su carácter en principio socialista, pero igualmente, fuertemente nacionalista, con lo que Israel es de hecho un estado “nacional-socialista”, de modo que no, no es ningún disparate decir, sobre todo a tenor de lo que pasa en Gaza, que Israel es en realidad un estado Nazi.

La mera existencia del estado de Israel comporta un crimen en sí mismo, puesto que la falaz tesis nacionalista de Herzl de la necesidad de un “Estado Judío” (concepto que dio título a su obra), implica necesariamente la exclusión del derecho a existir de todo aquello que no sea “judío”, lo cual es una manera hipócrita de referir a todo aquello que no responda a sus bases ya de por sí discriminatorias, por lo que Israel no es realmente una nación, sino un aparato artificial diseñado para excluir todo lo que no obedezca su doctrina.

La fundación del “Estado Judío” conlleva la negación de todo lo demás. La comprobación de que ésta es efectivamente la base del estado de Israel viene dada por las declaraciones del anterior primer ministro Ariel Sharon, que también llegó a ser presidente de Israel, y que también fue terrorista, cuando mientras aún era ministro de Asuntos Exteriores dijo que,

“no existirá el sionismo, la colonización ni el estado judío sin el desalojo de los árabes y la explotación de sus tierras”.

Pero la afirmación de que el sionismo y el nazismo son lo mismo no viene únicamente respaldada por la teoría, dado que existen pruebas fehacientes de ello.

Para empezar, el propio Theodor Herzl, testaferro de los Rothschild acreditado como padre del sionismo, describió en su obra al “pueblo judío” como una “raza que debía mejorarse” para “mantener su pureza”.

Al parecer Herzl despreciaba tanto como los propios nazis al llano pueblo judío, y opinaba que el verdadero judío debía tener una constitución “superior”. Desde este punto de vista, no resulta nada descabellado decir que el sionismo siempre necesitará del antisemitismo como excusa para “purificar” su linaje, puesto que ambos persiguen un fin racial común, aunque esto se enmascare públicamente.

Cabe destacar así la naturaleza fraudulenta, corrupta, y filo-fascista del sionismo, así como su relación con el culto de Frank, por su cercanía al antisemitismo, el cual era considerado por Herzl como algo necesario. Aquél que no lo crea debería darse un paseo por su diario (el cual está a disposición del público desde hace años), pues en él Herzl confiesa cómo se reunió en varias ocasiones con “respetables antisemitas” con quienes al parecer encontró “vías de encuentro”.

En una pasaje, Herzl escribiría que el antisemitismo “no le molestaba”, pues según él era “un fuerte impulso inconsciente”, a sus ojos “muy natural”. Un claro ejemplo lo tenemos en el caso del Primer Congreso Sionista celebrado en Suiza en 1897 (donde parece ser que fueron presentados los Protocolos), el cual fue financiado y facilitado por los Rothschild.

La sede original estaba destinada a ser Munich, pero esto se canceló a raíz de la oposición al sionismo que hubo por parte de los judíos que se enfrentaron al paternalismo de sutil aire totalitario que desprendía la corriente de Herzl, y que se negaban a ser trasladados sin razón alguna al desierto, abandonando forzadamente su mundo para formar parte del país que a ellos se les ocurriera darles.

En su diario, Herzl mostró su odio a los verdaderos judíos refiriéndose a ellos como “pérfidos”.

Tras su fracaso inicial, Herzl escribió en él una entrada donde puede descubrirse su verdadero juego:

“es preciso que el sufrimiento de los judíos (…) sea aún mayor (…) para favorecer la consecución de nuestros planes. Me valdré de los antisemitas para despojar a los judíos de sus bienes. (…) Los antisemitas nos ayudarán por tanto a aumentar la persecución y la opresión de los judíos. Los antisemitas se convertirán en nuestros mejores amigos.”

Herzl también confiesa en su diario haberse hecho buen amigo del Conde Caudenhove-Kalergi, quien abogaba por una Europa dominada por un mismo poder.

Kalergi fue uno de los principales precursores del nazismo. Herzl confeccionó en varias ocasiones detallados sumarios donde advirtió la capacidad del antisemitismo para forzar el traslado de los judíos de un lugar a otro. Aplicado a gran escala éste obligaría a los judíos a abandonar Europa. ¿Hacen falta más pruebas, aparte de las ya presentadas, de que el “holocausto” fue parte de un plan sionista? Tranquilos, porque hemos llegado a la más importante.

Como decía, la siguiente noticia la tomo prestada (y abreviada) del blog de Tony Greenstein, hijo de judíos ortodoxos, cuyo trabajo está dedicado a desenmascarar desde dentro de la propia comunidad judía la malvada manipulación que ha tenido lugar por parte de su élite, de la memoria del “holocausto”, y su verdadera afiliación con los Nazis.

Abróchense los cinturones, que llega lo bueno. Greenstein empieza hablando de las actividades terroristas antes de la colonización israelí, como parte de la oposición armada al dominio inglés en Palestina. Esto se trata de otra manipulación, ya que según sabemos, fueron los Rothschild los que financiaron estas redes, y era a ellos a quien el gobierno inglés había prometido ceder la soberanía en cuanto se diese la ocasión.

Sin embargo este conflicto fue mantenido por los sionistas incluso durante la II Guerra Mundial, aun a pesar de que Inglaterra era el enemigo de Alemania, siendo ésta la que estaba masacrando a los judíos en Europa. Pero como ya sabemos, a los sionistas les importa realmente un bledo los judíos.

Al parecer, citando al historiador sionista Walter Lacquer,

Shamir “creía que Gran Bretaña, no Alemania, era el principal enemigo. En consecuencia, se negó a detener la lucha contra de la potencia dominante”.

(“Historia del Sionismo”, p.376).

Pero esto, al fin y al cabo, a pesar de resultar un tanto cruel, no es tan grave como lo que viene, puesto que no contentos con esto… ¡los sionistas ofrecieron a los Nazis levantar un frente común contra los británicos! ¡Negociaron con aquellos que exterminaban a los que hoy llaman “su gente”!

Alguien podría decir que esto no tiene por qué ser alarmante, dado que quizá los sionistas pensaron que el antisemitismo de los Nazis fuera meramente diplomático, y que su política únicamente consistiera en la deportación de los judíos.

Pero resulta que esta oferta fue realizada en 1941, tal como bien dice Greenstein, cuando el exterminio organizado ya no era ningún secreto. Aun así, los sionistas atribuyeron el “holocausto” a la ausencia de una patria para los judíos, y consideraron (o al menos esto es lo que se quiso hacer ver) a los propios Nazis como un posible aliado, dado que lo que éstos, al igual que aquellos, habrían comprendido, sería que “no había lugar para los judíos en Europa”, de modo que argumentaron que seguramente los Nazis apoyarían la creación de una “patria judía” en oriente medio como solución al llamado “problema judío”.

Esto es obviamente una falacia, dado que el supuesto objetivo de los Nazis era el de dominar el mundo, de modo que no tenía ningún sentido (oficial, claro) esperar que éstos pudieran apoyar la creación de un “estado judío” en ninguna parte, puesto que lo que los Nazis en teoría buscaban era “acabar con los judíos definitivamente”, ya que estos supuestamente eran su “enemigo natural”.

En cualquier caso, esto viene confirmado por las propias fuentes sionistas, ya que dado que los británicos, y no los Nazis, eran quienes tenían el poder en Palestina, según escribe de nuevo Lacquer,

“lo que vino después, un intento de alcanzar un acuerdo con los Nazis, fue por tanto bastante lógico. El ultra-patriotismo de la banda Stern se había manifestado incluso antes (…) en sus intentos en 1941 de contactar con emisarios alemanes en Beirut…” (página 556).

Esto viene confirmado por otra fuente sionista, la cual decía que,

“la banda Stern comenzó a explicar su postura única en una serie de emisiones de radio clandestinas”.

En ellas, según dicha fuente, este grupo terrorista explicaba que,

“hay una diferencia entre un perseguidor y un enemigo. Los perseguidores se han alzado contra Israel en todas las generaciones y todas las etapas de nuestra diáspora (exilio), empezando por Haman y terminando por Hitler (…) La fuente de todos nuestros pesares es nuestra permanencia en el exilio, y la ausencia de un hogar y un estado. Por tanto, nuestro enemigo (…) son los británicos (…) que nos han traicionado y han dejado a nuestros congéneres en Europa a merced del perseguidor”.

(discurso citado por Martin Sicker en la revista “American Zionist” en febrero de 1972, páginas 32 a 33).

Supongo que sobra destacar lo delirante que resulta todo esto.

¿Cómo puede hablar así de Hitler alguien que se proclama defensor de los judíos teniendo en cuenta lo que éste representaba? Obviamente, se trata de propaganda sionista que procura aprovechar un incidente que no les pudo venir mejor para justificar sus tesis, y que, dada la incomprensible colaboración que éstos ofrecieron con los perpetradores de semejante ofensa al “pueblo” que ellos supuestamente representaban, no cabe sino pensar que quizá fuera en realidad ideado por ellos.

Según parece, el líder sionista Leni Stern envió a un miembro de su grupo llamado Naftali Lubentschik a Beirut para negociar directamente con el Eje en enero de 1941.

Una vez allí Lubentschik se reunió con dos alemanes: Rudolph Rosen y Otto von Hentig, quien al parecer estaba a favor del sionismo (no, no han leído mal), y era el hombre a cargo del Departamento Oriental de la Oficina de Asuntos Exteriores de Alemania.

Hoy día podemos reconocer la realidad de este encuentro gracias a una copia de la proposición confeccionada por Stern para una alianza entre los comandos sionistas y el Tercer Reich que fue recuperada entre los archivos de la embajada alemana en Turquía tras la II Guerra Mundial.

Este documento, aparecido en Ankara, se titula “Proposición de la Organización Militar Nacional Concerniente a la Solución del Problema Judío en Europa y la participación de la OMN en la Guerra en el Bando de Alemania”, y está datado el 11 de Enero de 1941.

Los alemanes, lejos de lo que se pueda pensar, le dieron un trato muy especial a esta información, y fueron sorprendentemente respetuosos con su contenido. Un informe de inteligencia clasificado como “secreto” considerando la viabilidad de la propuesta fue enviado de nuevo desde la embajada de Turquía por el embajador de la Alemania nazi, Franz von Papen, el 21 de Enero de 1941 como parte del fichero con número de identificación E234151-8, el cual fue escrito el mismo día en que la propuesta fue recibida, y presenta un sello oficial del Reich que garantiza que éste fue recibido el 18 de Enero en Turquía.

El documento dice textualmente:

“La Organización Militar Nacional, siendo consciente de la actitud positiva del gobierno del Reich con la actividad sionista en Alemania, y con los planes de emigración sionistas, cree que:

1- Un interés común es posible entre la fundación de un nuevo orden en Europa acorde con la concepción alemana, y las aspiraciones nacionalistas del pueblo judío, tal como éstas han sido expresadas por la Organización Militar Nacional.

2- Es posible la cooperación en el futuro entre una Nueva Alemania y una nueva Nación Hebrea.

3- La reinstauración del antiguo estado judío sobre una base nacionalista y totalitaria, el cual se mantendrá en contacto con el Reich alemán, es del interés de Alemania, para reforzar y proteger la soberanía de las colonias alemanas que serán establecidas en el futuro cercano en oriente próximo.

Basada en estos puntos (…) la Organización Militar Nacional se ofrece a tomar parte activa en la guerra en el bando de Alemania.”


Propuesta de alianza de los sionistas con Hitler
Documento desclasificado

que acredita la propuesta de colaboración

del frente sionista con los Nazis


Llaman la atención aquí dos aspectos concretos del texto.

En primer lugar, la mención a la “actitud positiva del gobierno del Reich con la actividad sionista en Alemania” así como con sus “planes de emigración”. Muchos no entenderán esto, dado que implica el reconocimiento explícito de una estrecha colaboración entre los Nazis y los sionistas en el pasado, algo que termina de desmontar todos los esquemas previos.

Pero, ¿a qué se está refiriendo?

Nada menos que al viaje del barón Leopold von Mildenstein en 1933 a Palestina como huésped del Histadrut, la federación de comercio de los trabajadores judíos, un emisario Nazi que fue calurosamente recibido por los miembros del Kibbutz, un asentamiento comunal fundado por judíos en Palestina. Suena increíble: un Nazi siendo acogido como “amigo del pueblo judío”.

Al parecer, von Mildenstein se dirigió al lugar como representante de una alianza entre los sionistas y los Nazis durante 6 meses. El pacto consistió en el apoyo de estos “judíos” al régimen de Hitler a cambio de la colaboración del Reich para la constitución de un Nuevo Israel (!).

En principio, a pesar de que posteriormente el plan fuese truncado, el pacto se zanjó con éxito con la creación de una operación Nazi encomendada a la creación de un estado judío en Palestina, forjándose así una estrecha colaboración entre la Alemania de Hitler y los judíos nacionalistas.

Durante aquel periodo, se llegó a acuñar incluso una moneda como reconocimiento de dicha alianza, sobre la cual se podía ver por una cara la estrella de seis puntas y por la otra, la esvástica, representando la asociación de ambos encaminada a la creación de un estado fascista judío en la cual tuvieron parte los precursores del actual estado de Israel. Posteriormente, von Mildenstein fue asignado al Despacho Judío de las SS en 1935…

¿Quién puede descubrir esto y seguir negando que el “holocausto” obviamente se trató de una trampa?

Moneda israelí con esvástica.
Una moneda Nazi-Sionista.

El Reich fue un fraude. ¡Nos la han jugado a todos!


Esto está documentado por una apología sionista redactada en la época, en la cual aparece retratada la historia que he descrito arriba, y que fue publicada el 27 de septiembre de 1934 en Alemania bajo el título “Ein Nazi Fährt Nach Palästina” (“Un Nazi Va a Palestina”), consigna que, a modo de loa, también envuelve la estrella de seis puntas de la citada moneda como celebración de la alianza entre los Nazis y los sionistas.

A ellos, como al estado de Israel, ya se refieren algunos como los “NaZionistas”.

Un artículo sionista publicado en… ¡Der Angriff!

¡El panfleto de Joseph Goebbels!


Tal como afirmaba el autor judío Yehuda Bauer, el LEHI (la organización sionista que intervino en las negociaciones con los Nazis predecesora de Irgun) estaba,

“íntimamente ligada a los movimientos totalitarios de Europa en su ideología y estructura”.

(“De la diplomacia a la resistencia”, p. 131).

Algunos se han referido a Israel como “un estado de Apartheid”. Razón no les falta, a las pruebas me remito.

Por otro lado, el segundo aspecto que más llamará la atención del texto es la mención a un “nuevo orden” en Europa. Esto deja ver un atisbo de lo que los sionistas quieren para el futuro: un Nuevo Orden Mundial. En este caso, empezando por Europa.

Habrá quien lo considere exagerado o difícil de creer, pero eso es exactamente lo que pretende la élite sionista. Un buen ejemplo lo tenemos en la declaración de James Warburg, el hijo de Paul (uno de los responsables del exterminio de Auschwitz llevado a cabo por la I. G., en cuyo consejo él se encontraba), de la dinastía “judía” sionista.

Warburg dijo ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos, en el año 1950, que “tendremos un gobierno mundial, nos guste o no. La única pregunta es si lograremos este gobierno mundial por la conquista o el consenso”. Por “consenso” léase “manipulación”, y para ello me gustaría destacar lo de “nos guste o no”.

Desde luego, esto fue tras la fundación de las Naciones Unidas, las cuales fueron creadas bajo el pretexto de que algo como la II Guerra Mundial no volviera a pasar. Inquieta descubrir que los responsables de la fundación de las Naciones Unidas fueron de hecho los mismos que estuvieron detrás de esa guerra. Claro, para eso la hicieron.

Las Naciones Unidas son la mascarada para un futuro gobierno a escala global. Esto es así pues fueron los Rockefeller los que controlaron la I.G. Farben desde la Standard Oil (siempre al servicio de los Rothschild), usando así su propia empresa para dirigir aquella que insufló vida al aparato de Hitler, y también los verdaderos fundadores de las Naciones Unidas.

En efecto, lo que se suele omitir es que la ONU fue creada gracias al crédito del banco Chase Manhattan, perteneciente a los Rockefeller.

La propia sede de la ONU en Nueva York fue construida sobre un solar que perteneció a los Rockefeller, quienes lo “donaron generosamente”. Nada de generosidad, pues en realidad se lo donaron a sí mismos.

El clan sionista bancario la creó con el fin de preparar una dictadura global para cuya justificación han creado la actual crisis económica, pues fue precisamente durante una cena de la ONU cuando el principal Rockefeller del siglo XX, David, dijo que,

“todo lo que necesitamos es una gran crisis y las naciones aceptarán el Nuevo Orden Mundial.”

David es hermano de Nelson Rockefeller, quien llegase a ser nada menos que el vicepresidente de USA durante el gobierno de Ford, propiciado por la dimisión de Nixon tras el descubrimiento por parte del periodista Bernstein del escándalo de la trama Watergate, de la cual el verdadero responsable en las sombras fue su secretario, nunca investigado, Henry Kissinger (cuya carrera empezó precisamente como asesor personal de Nelson), quien también llegó a ser tras esto, al igual que su mentor, vicepresidente del gobierno de Ford, además de ser uno de los fundadores, gracias a la financiación de los Rockefeller, del Club Bilderberg, sociedad secreta a la cual pertenecen casi todas las personas que han manipulado la política occidental en los últimos años.

Nelson dijo antes de esto en 1962, que “los temas de actualidad exigen a gritos un Nuevo Orden Mundial, porque el antiguo se derrumba, y un nuevo orden libre lucha por emerger a la luz”. V

éanse los Protocolos para saber qué entienden estos psicópatas por “libertad”.

David Rockefeller: psicópata.
David Rockefeller, fundador del Club Bilderberg y dueño de las Naciones Unidas.


De todos modos, esto nos permitiría ver que ellos serían los verdaderos causantes de la crisis financiera actual.

¿Pero cómo iban a haber podido hacer esto? Mucha gente lo considera exagerado, imposible, o hasta delirante. Ello se debe a la falta de información.

En primer lugar explicaré cómo puede utilizarse la administración para crear una gran estafa financiera, y en segundo lugar, citaré fuentes que identifiquen a los implicados y su papel en el fraude. La clave está en la creación de bancos centrales, supuestamente públicos, los cuales se encargarían de controlar las cuentas del estado.

Lo cierto, en cambio, es que estos bancos nunca han sido públicos, sino que son privados, pues su crédito está controlado por una serie de entidades financieras que tienen arrendado su tesoro, lo cual les permite favorecer a los agentes de sus lobbies para disponer la gestión de la emisión de deuda pública y manipular la política económica de los estados para llevar a una desregularización que les favorezca en su propósito de estafar a la sociedad para provocar grandes caídas de mercado.

Aparentemente, las bonos del tesoro público son pasivos de los fondos del estado que son comprados por particulares para usarlos como valor de inversión, pues en teoría, si el estado se enriquece y aumenta su productividad, también lo hace su tesoro, incrementando por tanto el hipotético beneficio de los compradores de deuda.

La gente piensa que el estado emite estos bonos de manera responsable porque lo que les convendría sería poder pagar sus deudas, de manera que cuando el estado acuerda la concesión de bonos en gran cantidad, todo el mundo se pone a comprar como loco.

Según cree esta gente, el estado no ejercería la especulación para luego tener que retirar de pronto la emisión de bonos, pues esto sería lo último que supuestamente le convendría.

Sin embargo, lo que la gente normalmente no entiende, es que el tesoro público está en realidad en manos privadas a través de intrincadas redes de crédito que controlan los bancos centrales, siendo estas mismas redes las que se encargan de aumentar falsamente la emisión de bonos para hacer pensar al público que hay un alto nivel de fiabilidad, cuando esto es precisamente lo que quieren que piensen mientras preparan la recesión que provocará un enorme batacazo de la confianza.

Lo que hacen a continuación de la excesiva emisión es interrumpirla inesperadamente para que la gente piense que el futuro económico es incierto, y así la gran mayoría de las personas que normalmente no reclamaban su deuda cegados por la confianza, acudirán a los bancos centrales para descubrir que dicho dinero jamás había existido, sino que fue la aparentemente generosa gestión del estado, en realidad suscitada por individuos a los que no afectará dicha crisis pues ya tienen su salvoconducto preparado a través de las mismas vías privadas que les infiltraron, la que les hizo pensar de esa manera.

Esto provoca la caída del sistema financiero y beneficia a todos aquellos con los que se endeudó la gente pensando que tenía su parte de un jugoso botín, que son precisamente los mismos que causaron dicha caída, pues éste era su verdadero objetivo desde el principio. ¿Pero cómo funciona esto exactamente?

Tomemos como ejemplo la Reserva Federal de USA, pues al fin y al cabo se trata de la primera potencia mundial, y a ella está especialmente vinculada la economía de todo el mundo.

En contra de lo que la mayoría de la gente piensa, la Reserva Federal, la principal emisora de deuda pública americana, no pertenece al gobierno. La verdad es que la Reserva Federal es en realidad un organismo privado poseído por los bancos que son miembros de su sistema. No se ha publicado cuánto del sistema posee cada banco, pues esto se ha mantenido en secreto.

La propia Reserva Federal lo admitió abiertamente cuando rechazó una solicitud de información de Bloomberg por el Acta de Libertad de Información para desclasificar estos datos, pero ellos respondieron rotundamente que ésta no pertenecía al gobierno, no teniendo por tanto obligación de liberar información.

La misma Reserva Federal reconoce abiertamente en su página Web que sus bancos estatales están mayormente organizados como corporaciones privadas, a pesar de que se supone que su propósito no es el de ganar dinero, pero desde luego reconocen emitir acciones de Bolsa que son compradas por bancos particulares, los cuales son automáticamente registrados como miembros de su sistema, aunque todos los bancos tienen derecho a ser representados tengan el porcentaje que tengan, si bien nunca se ha sabido quién posee mayoritariamente la Reserva Federal, o al menos, oficialmente. Pero hablemos de cómo funciona este organismo.

La oferta de dinero está diseñada para crecer constantemente por el sistema creado por la Reserva Federal. Por esa razón la gente se ha acostumbrado a que el dinero valga cada vez menos, y por tanto a ver la inflación de los precios como algo “normal”.

Desde la fundación de la Reserva Federal en 1913, la inflación ha aumentado progresivamente más de un 90%. Se podría decir que la Reserva Federal es un parásito.

Cada vez que el gobierno americano quiere gastar más dinero del que ingresa (lo que ocurre constantemente) se lo pide a la Reserva Federal. El gobierno federal concede el poder a la Reserva Federal para emitir Bonos del Tesoro, que son partes de los fondos del estado compradas por particulares para poder reclamar su parte del fondo en el caso de que dichos fondos hayan aumentado, a cambio de “billetes de la Reserva Federal” (un proceso que ahora es informático).

La Reserva Federal únicamente se inventa este dinero, lo crea de la nada, ya que el gobierno americano le ha concedido el poder de hacerlo para así poder pedir préstamos. Pero dado que el gobierno es incapaz de pagar los intereses, debe volver a pedir aún más dinero, aumentando así la espiral de deuda, que está diseñada para crecer constantemente.

Mientras, la Reserva Federal vende estos bonos, cada vez en mayor proporción, pues el estado cada vez pide mayores préstamos, algo que permite que la Reserva Federal pueda conceder derechos sobre un tesoro que no sólo no le pertenece, sino que además puede decidir en qué cantidad es arrendado, algo que pueden hacer dado que el precio que imponen al gobierno por sus préstamos es un mayor derecho de emisión de deuda pública, algo a lo que el gobierno, para sobrevivir, no puede decir “no”.

De este modo la Reserva Federal puede decidir cuándo debe haber un declive de la economía americana, puesto que la emisión de bonos condiciona la confianza de los compradores induciéndoles a endeudarse con bancos privados pensando que son solventes.

Esto se debe a que, en el caso de que dejase de emitirse deuda, estos compradores deberían una fortuna a estos bancos, pero sólo pueden deberla si antes se ha emitido mucha, que es justo por lo que la Reserva Federal lo está haciendo, pues ésta en realidad sirve a estos bancos.

Esto conllevaría que los declives que ellos son capaces de producir al interrumpir la emisión de deuda publica, favorecerían a los bancos con los que la gran mayoría de compradores se habrían endeudado al adquirir unos bonos que la Reserva Federal hacía emitir cada vez en mayor proporción induciendo así a la gente a un exceso de confianza que les hacía pensar que podían permitirse ese endeudamiento, algo de lo que por supuesto serían responsables los bancos que controlan la Reserva Federal, los cuales pertenecerían la élite sionista de las familias fiduciarias de los Rothschild.

¿Cómo puedo afirmar esto si no está publicada la parte de cada banco miembro de la Reserva Federal? Pues porque esto es averiguable por otras vías.

En primer lugar, en el año 1984 Eustace Mullins, director de Bankers Research Institute, escribió un libro titulado “Los Secretos de la Reserva Federal – Secrets of The Federal Reserve“.

En él Mullins presentó una detallada investigación sobre los bancos que figuran en la lista oficial presentada por la Reserva Federal como dueños de sus acciones.

Mullins descubrió que la práctica totalidad de los mismos formaba parte del cártel financiero de los Rothschild, así como que aquellos que han ocupado casi siempre los principales puestos de autoridad de dicho organismo procedían de su entorno, con lo cual resulta evidente que son ellos quienes controlan la Reserva Federal.

En el año 2008, Thomas Shauff, Contable Público Acreditado, realizó una filtración donde confirmaba que efectivamente, la mayor parte de los activos de Bolsa de la Reserva Federal pertenecían a este círculo.

El grupo estaría compuesto entre otras por las familias Stillman (de Citigroup, incluyendo Citibank), Sachs (de Goldman Sachs), Lehman (de Lehman Bros.), Schiff, Kuhn, y Loeb (de Kuhn & Loeb), Warburg (de S. G. Warburg), Morgan (de J. P. Morgan y Morgan Chase), Rockefeller (de Chase Manhattan), y por supuesto, los Rothschild (de N. M. Rothschild y Rothschild).

Lo cierto es que todos ellos trabajan para un mismo propósito, a pesar de que digan competir entre ellos, pues todos ellos forman parte del mismo fondo fiduciario, el US Trust, el cual es dominado por los Rothschild. Este cártel pertenece por lo tanto a un mismo clan financiero.

Es la mafia de los Rothschild. Recomiendo encarecidamente ver el documental ganador del oscar “Inside Job”, donde se demuestra rigurosamente cómo éstos fueron los mismos bancos que provocaron la crisis a través de su infiltración y chantaje de la administración, siendo justo además aquellos que recibieran monstruosos rescates por parte de una administración plagada de individuos que salieron de sus círculos de confianza para “paliar” el problema que ellos provocaron y del cual se beneficiaron.

El vigésimo presidente de los USA, James A. Garfield, dijo en una ocasión:

“quien controla el volumen de dinero en nuestro país es el amo absoluto de toda la industria y el comercio, y cuando te des cuenta de que todo el sistema está muy fácilmente controlado, de una manera u otra, por unos pocos hombres poderosos en la cima, no necesitarás que nadie te diga cómo se originan los períodos de inflación y depresión.”

Dos semanas después de realizar estas declaraciones, el presidente Garfield fue asesinado.

Esto fue también preconizado por el presidente americano John Adams, cuando dijo textualmente que había dos maneras de esclavizar a una nación: una es la guerra, la otra, la deuda. La prueba definitiva del negocio de la crisis está en que la propia Reserva Federal ha emitido sus propios rescates a estas entidades, los cuales eclipsan a los del propio gobierno, algo que ha sido omitido por fuentes oficiales, y que prueba que esta institución fue creada con atribuciones destinadas a servir a un cártel financiero concreto que se vale de la manipulación del valor de la riqueza.

Las pruebas de estos escandalosos rescates a las mismas entidades privadas que han provocado la crisis por parte de la Reserva Federal poseída por poderes privados que ha manipulado la política para favorecer la misma, aparecen rigurosamente detalladas en la obra de Michael Snyder, la cual aprovecho ahora para recomendar.

Lo cierto es que en cualquier caso, si la Reserva Federal está oficialmente en manos privadas, la gran mayoría de las cuales pertenecen a este grupo al cual ésta ha beneficiado, está claro entonces que éstos son los dueños de la Reserva Federal, se diga lo que se diga. Todos los bancos centrales del mundo funcionan de la misma manera. A aquél que pueda seguir albergando dudas al respecto, deberé decirle que yo fui sobrino político de D. José Luis Mora, subgobernador del Banco de España (el banco central de la nación).

Él nos contó que el poder de la deuda estaba en unas pocas manos, y que no hay auges y declives como parte de un “proceso natural” de la economía, tal como la mayoría de supuestos expertos creen saber: la élite privada que maneja la deuda es la que dirige la política de regulación de un sistema que se ha destruido a sí mismo, algo que ha pasado en casi todas partes.

Sin embargo, lo más destacable es que estos tipos se dedican a la dinamitación de las economías mundiales a través de la especulación con el oro. Los billetes emitidos por el banco central que crean el flujo de dinero aumentan en directa proporción a la deuda del estado.

Se supone que los billetes son “vales” que representan un valor en oro. Por tanto, se supone que el valor de la deuda es equivalente a la cantidad de oro almacenada en las bóvedas secretas de los bancos centrales. El problema es que todo esto es una gran especulación, dado que el aumento de la emisión de dinero mantiene una relación constante al de la deuda pública, lo cual aumenta la devaluación de la moneda del estado que la emite.

Cuanta más deuda hay, más pobre es el estado. Simple.

Los bancos centrales dicen haber sido creados para proteger el patrimonio: en realidad se hicieron para todo lo contrario. Lo único que hacen es aumentar a propósito la inflación y reducir el poder adquisitivo de las rentas, además de dedicarse a recaudar impuestos para saldar parte de lo debido por el estado, aunque esto es una trampa, porque en realidad le están quitando al estado, sin ser parte de él, la principal fuente de la que éste debería extraer lo que debe.

¿Cómo lo soluciona el estado? Aprobando aún más impuestos y endeudándose más.

Los políticos apagan el fuego con gasolina. La cuestión es que, si la emisión de dinero aumenta, también lo hace el valor de la deuda pública, porque esto significaría que el valor del oro ha aumentado dado que se supone que el oro almacenado en las bóvedas como fianza de la deuda pública, debería cubrir el aumento de la emisión de capital. Pero esto se trata de un juego psicológico.

Cuanto más dinero emite el banco central, más vale la deuda, cuanto más vale la deuda, más cree que va a ganar aquél que la compra, y esto induce a una confianza que hace que la gran mayoría no lo liquiden pensando que si esperan, a medida que el proceso de inflación aumenta, podrán ganar incluso más.

El problema es que la gente no entiende que la emisión de esta deuda no está realmente en manos del estado, sino del poder privado que controla el banco central, es decir, los sionistas, de manera que no pierden nada al especular con ella vendiendo lo que no existe, dado que los que se arruinarían no serían ellos, sino el estado deudor cuya administración financiera ha caído en sus manos.

Posteriormente, la interrupción de la emisión de deuda por estos bancos centrales privados desataría la desconfianza en el futuro y haría que la gran mayoría de compradores que antes no reclamaban su deuda pidiesen una liquidación descubriendo entonces que dicha fianza nunca existió.

Esto significa que en realidad cuanto más aumenta la compra de deuda, más aumenta la estafa, pues eso implica el aumento de la estafa de la inflación provocada por los poderes privados que dirigen los bancos centrales para hacer negocio a través de la emisión irresponsable de deuda beneficiándose de la pérdida de valor del dinero, por el endeudamiento con ellos que provoca la mayor emisión de estos empréstitos.

Cuando comprendemos esto, descubrimos que los economistas profesionales están justo en la dirección contraria del verdadero conocimiento.

Citando a mi tío,

“son todos unos desinformados”.

En otras palabras, que cuando descubrimos cómo funciona realmente el mecanismo de la deuda, descubrimos entonces que aquellas que son consideradas como las deudas “más fiables”, son en realidad todo lo contrario.

El propio Nathan Rothschild reflejó esta estrategia de control financiero en su día, cuando dijo,

“no me importa quién se siente en el trono de Inglaterra (…). Quien controla el suministro de oro de Inglaterra controla el Imperio Británico, y ése soy yo.”

Este pensamiento fue originado en realidad por su padre, Mayer Amschel, el fundador de la dinastía, quien dijo,

“dadme el control de la moneda de una nación, y no me importará quién escribe las leyes”.

Pero, ¿para cuándo está planeada, en este caso, la destrucción calculada de los USA por obra de la Reserva Federal? La respuesta a esto viene dada por un artículo recientemente publicado por el sitio de noticias Russia Today.

El ritmo al que se acelera la especulación y por tanto se acerca el resultado de la estafa viene determinado por la revalorización provocada de la deuda relacionada con el déficit del dólar. Al parecer, según informa RT, Peter Boehringer, fundador y presidente de la Asociación Alemana de Metales Preciosos, dice que la Reserva Federal está vendiendo entre un 60 y un 80% de la deuda federal recién emitida, lo cual implica que hay un mayor nivel de compra, y por tanto una mayor cotización al alza sospechosamente acelerada de la deuda de USA, lo que también implica por su parte una pérdida de valor del dólar a pasos agigantados que ha hecho mermar la fe en éste como una inversión fiable.

Esto ha generado una gran desconfianza en la moneda americana, pues resulta absolutamente inverosímil pensar que puedan llegar a almacenar semejante cantidad de oro.

Al parecer Boehringer dice que su asociación ha presionado a los bancos alemanes, que en teoría albergan una gran cantidad de su oro en las bóvedas de la Reserva Federal, para exigir que se haga una auditoría que transparente la razón de que dicho organismo se oponga a que el Bundesbank tenga acceso a los almacenes donde supuestamente se encuentra el 50% de sus reservas en oro.

Imaginen tan sólo lo que pasaría si uno de los bancos más importantes de Europa se viniese abajo al descubrirse que dicho oro no existe.

Boehringer se huele una estafa, dado que según se calcula, el 100% de la producción mundial de oro de este año será consumida por potencias asiáticas emergentes, como India o China. ¿Cómo puede entonces el valor de la deuda federal seguir aumentando a un ritmo tan desproporcionado? Según el alemán, esto es un mal presagio.

La Reserva Federal, sin embargo, no ha aceptado la repatriación del oro a Alemania por lo menos hasta el año 2020. En otras palabras, la estafa podría dar sus frutos en ese año.

Para respaldar la tesis, el diario RT muestra como ejemplo el caso del Goldman Sachs, que es precisamente el banco Rothschild más influyente en la institución, y sus miembros la han controlado independientemente de quién gobernase durante años, además de haber formado parte tanto de la administración Bush como de la de Obama.

Resulta que en el año 2012 salió a la luz un escándalo relacionado con la entidad, donde se demostró que habían estado vendiendo participaciones en oro de manera fraudulenta, garantizando unas fianzas que no tenían, pues asumieron que la posibilidad de ganar más dinero haría que casi nadie reclamase realmente su oro, por lo que vendieron las participaciones con un interés parcial.

Éstos son los mismos tipos cuyo personal ha venido administrando el banco central de USA.

Con todo, la Reserva Federal ha previsto liquidar sus tratos para la fecha prevista, lo cual implica que el arruinamiento del estado y la caída del sector financiero por el exceso de endeudamiento con los mismos bancos para cuyo beneficio trabaja la Reserva Federal, como consecuencia de la ausencia de fondos para cubrir el exceso de deuda pública provocado por la especulación producida por el irreal endeudamiento del estado con esta institución, provocarán la caída financiera de la primera potencia mundial al rededor del cambio de década, es decir, la caída programada de USA está prevista para dar comienzo en el año 2020, el cual sentará el comienzo del fin del mundo que conocemos.

A USA le quedan 7 años de vida.

Surgirán sin embargo algunas dudas al respecto. ¿Por qué ha tenido que pasar tanto tiempo antes de ello? ¿Por qué queda ahora tan poco tiempo para que suceda?

La respuesta es sencilla. USA tenía que ser la gran potencia de los sionistas puesta a su servicio.

Ellos la han utilizado controlando su política a través del crédito para manipular oriente medio y lograr acabar con cualquier obstáculo la conquista de Israel de toda esa zona. Mientras escribo esto me informan de que USA acaba de mandar buques de guerra a Siria. En realidad, el objetivo no es Siria, sino Irán.

Una acción de USA en Siria conllevaría una respuesta de Irán, pues es el principal aliado de Siria, en cuyo caso se activaría el pacto de la OTAN que obliga a la defensa conjunta por parte de todas sus naciones, de cualquier nación del pacto que sea atacada por un enemigo.

En ese caso, Irán debería contar con el apoyo de todas las naciones islamistas a las que une un pacto de hermandad. Según un informe de la fundación Rockefeller publicado el año pasado, una intervención de USA en Siria provocaría una guerra total entre oriente y occidente. Por supuesto, Israel ha pedido dicha intervención.

El mundo está a las puertas de la III Guerra Mundial (no hay dos sin tres). Cuando USA haya cumplido con su objetivo de limpiar el patio de Israel, su existencia habrá dejado de tener sentido. Ésta es la guerra para la que los USA fueron concebidos. Cuando ésta acabe, los USA ya no serán de ninguna utilidad para los sionistas, por lo que su papel como primera potencia mundial se irá al infierno.

Por eso se ha puesto como fecha el 2020, porque la guerra que traerá el Nuevo Orden Mundial está a punto de comenzar, por lo que tras esto USA deberá desparecer rápido, pero también porque no conviene que caiga antes.

Por cierto, que el informe de la fundación Rockefeller es especialmente fiable ya que debemos entender que cuando estos tipos realizan un informe de lo que “podría pasar”, en realidad lo que significa es “lo que han planeado”, pues esa es la razón de que sean considerados tan expertos, ya que esto hace que sus “previsiones” se cumplan siempre, algo que hacen para adquirir más prestigio y contratos.

Se han encargado de “prever” lo que ellos conspiran para que suceda para así sacar igualmente provecho de ello.

Por supuesto que aciertan siempre si son ellos los que lo traman. La inminente guerra con Siria no es un accidente, y está siendo forzada a propósito como parte del plan sionista. Precisamente, el 29 de enero de este mismo año, el diario Daily Mail publicó en su web que un pirata informático alemán había sacado a la luz una correspondencia entre David Goulding y Philip Doughty, ambos director de desarrollo y fundador de la compañía Britam respectivamente, con base en Qatar.

El proceso de asalto informático de datos fue publicado por la fuente original junto con imágenes de los correos electrónicos, y sobre todo, los documentos filtrados que revelan que éstos cuentan con un contrato del gobierno americano.

Según demuestran estas informaciones, el gobierno de Washington contrató a Britam para proveer con armas químicas ilegales a los rebeldes de Siria con tal de culpar al gobierno actual para así justificar, una vez más con mentiras, una nueva guerra en oriente medio. Esto fue al parecer respaldado por otra fuente, en este caso una diplomática de Naciones Unidas llamada Carla del Ponte, que fue enviada a Siria como miembro de una comisión de investigación encargada de averiguar si las declaraciones de los americanos sobre el uso de armas químicas en Siria eran ciertas.

Según informó el sitio Web de la BBC en mayo de este año, del Ponte se sorprendió al descubrir que efectivamente había víctimas de ataques químicos, pero que éstas confesaron que habían sido los rebeldes quienes las habían usado. Todo esto desacredita la versión oficial del gobierno americano.

De acuerdo, pues, con esta información, esto se trataría al parecer de una operación de “bandera falsa” organizada por la OTAN, es decir, por los sionistas que la dirigen. Como prueba de que la OTAN está en realidad controlada por los sionistas, no hay más que echar un vistazo a Gladio, una organización paramilitar ilegal que fue descubierta oficialmente, y cuyos detalles aún permanecen clasificados, que tuvo lugar en Europa durante los años de la Guerra Fría con el fin de justificar la “lucha contra el terrorismo”.

Hace poco, Francesco Cossiga, entonces presidente de Italia, cuya participación en dicha operación ha sido demostrada, fue sometido a juicio.

Cossiga confesó que fue dicha operación la que realmente estuvo detrás de la ola de terrorismo de los años 60, 70, y 80, como parte de una estrategia de tensión destinada a justificar y reforzar el pacto transatlántico.

Cossiga reveló también que ésta consistió en fomentar el asesinato de civiles, incluyendo el de mujeres y niños de toda Europa, con el propósito de hacer cundir el pánico para que así la gente aceptase un mayor autoritarismo por parte del estado. Según Cossiga, fueron el Mosad y los sionistas los que estuvieron detrás de esta operación.

Espero que lo anterior sirva de ejemplo.

Esto también por el hecho de que la destrucción de los estados mediante la especulación a través de la deuda y la extorsión del oro fue precisamente anunciado en los Protocolos de los Sabios de Sion, cuya veracidad demostré en mi anterior artículo. Esto implica que los linajes sionistas de origen caucásico de los que vengo hablando (aquellos que hoy controlan la Reserva Federal), y que habrían usurpado el Kohanim, habrían sido los verdaderos autores de los Protocolos, pues en ellos se ve reflejado el que ha demostrado ser su plan.

De hecho, creo que esto explica por qué el texto consiste de 24 protocolos, puesto que en mi opinión, los Sabios de Sion serían la cúpula del Sanedrín, la cual se sabe que venía constituida también por 24 miembros: el Kohanim más el Cohen Gadol (o en su defecto, el Nasi). 24 era también el número de capítulos de la novela 1984 de George Orwell.

Según la leyenda, el verdadero nombre secreto “del Señor” (su Dios) era una expresión contenida en el antiguo Templo de Jerusalem, donde se reunía el Sanedrín, en el viejo cenáculo conocido como el Sancta Sanctorum, custodiado por el Kohanim, dentro del cual se encontraba el Sello de Salomón, un enorme anillo dorado con la inscripción conocida como “Shem Shemaforash”, el nombre de nombres.

Dado que en hebreo las letras, las palabras, y las oraciones, son cifras, números, y fórmulas, ésta sería entonces la “fórmula de todas las fórmulas”, es decir, una ecuación que concediese, de acuerdo con la leyenda, acceso a los secretos de la realidad metafísica, permitiendo a quien la conociera y comprendiese, disponer de un poder casi ilimitado.

Cada uno de los miembros del Kohanim poseería una de las partes del nombre, si bien sólo el Cohen Gadol tendría la autoridad de conjurarlo entero.

En mi opinión esto sería en realidad una metáfora del Kohanim como la única autoridad sobre la tierra con conocimiento del verdadero “orden del mundo”, algo que desde un punto de vista más pragmático sería interpretable como el plan según el cual ellos entienden que éste debe ser regido, y de ahí que sea considerado la máxima expresión del “poder”.

De manera que, igual que a cada miembro del Kohanim correspondería una parte del nombre, creo que hay un Protocolo por cada Sabio de Sion (de ahí lo de 24). De hecho, los Protocolos de los Sabios de Sion son la verdadera fórmula del nombre secreto, pues en ellos se halla la quintaesencia del poder.

Además, el Sello de Salomón sería igualmente una alegoría de la “sangre de Israel” que ellos han usurpado, representando por tanto en este caso al “linaje de la serpiente”, los sacerdotes de Baal.

Así pues, ellos son el Gran Sello, y los Protocolos el nombre de Baal.

Por tanto, yo denuncio como principal secta mesiánica judía relanzadora del antiguo culto pagano, a la de los hassidim de Baal Shem Tov, “Divino Nombre de Baal”, los cuales han sido condenados como herejes por la facción ortodoxa, ya que ellos vendrían a ser en el fondo lo mismo que la secta de Frank. H

abrá sin embargo quien destaque el hecho de que en mi anterior entrada mencionase que lo de “Sabios de Sion” podría traducirse “de manera insultantemente evidente” como “Illuminati Rothschild”, dado que los Rothschild fundaron la orden oficial, con la palabra “Illuminati” significando “Ilustrados”, es decir, “Sabios”, siendo el de los propios Rothschild por su parte un nombre retórico, pues en alemán refiere a la estrella de 6 puntas que se hallaba sobre su casa de Frankfurt, es decir, al símbolo de “Sion”.

Esto entraría aparentemente en contradicción con lo que he dicho aquí de que los Sabios de Sion serían el “Consejo de Sabiduría” de Israel, el cual estaría compuesto por miembros de la élite dinástica sionista que se reunieron junto con los demás en los primeros congresos durante el cambio de siglo hace más de cien años, el cual habría dado lugar posteriormente en épocas recientes al Nuevo Gran Sahedrín, siendo especialmente comandado por el gran piramidón sacerdotal del Kohanim, a cada uno de cuyos miembros correspondería uno de los Protocolos.

Sin embargo esto no es exactamente así puesto que en realidad habría una fuerte asociación sincrética entre ambos, dado que los grupos de los Congresos Sionistas, al igual que los Illuminati, fueron financiados igualmente por los Rothschild, y de hecho, muchos de los participantes no sacerdotales eran Illuminati, aunque los que fueran soterradamente más influyentes fueran los ancianos.

Además conviene recordar que los miembros del Sanedrín (especialmente el Kohanim), al menos en esta nueva versión babilónica, deberían pertenecer necesariamente para contar con ese derecho, a los linajes de la realeza jázara implantada con la falsificación de su origen judío y convertida en la actual élite sionista, a los cuales pertenecerían por otra parte, precisamente las principales dinastías de poder que como ya mostré antes, controlan la masonería del “patio interior”, pues su origen también provendría de la realeza jázaro-escita.

Esto es ni más ni menos lo que son los Illuminati, pues fueron creados en 1776 por Adam Weishaupt en conjunción con Jacob Frank con la financiación de Mayer Amschel Rothschild.

Los Illuminati se concibieron como una sociedad que conectase los poderes dirigentes de las diferentes ramas de la masonería (junto con toda una pléyade de sociedades más), la cual ya sabemos que se divide en 33 grados, sentando la pertenencia a los dos grados superiores (el Gran Maestre y su Secretario) normalmente correspondientes a los linajes, la entrada a la orden, dentro de la cual habría también una jerarquía de iniciación orientada al favorecimiento del control de los linajes.

De esta manera, pertenecer a linaje es el requisito fundamental para pertenecer a la cúpula Illuminati, orden fundada entre otras cosas, sobre todo como un aparato que conectara las diferentes familias. Los máximos iniciados constituirían a su vez una red de sociedades secretas y grupos de influencia privados, como el Club Bilderberg, cuyos líderes estarían coordinados por la Mesa Redonda.

En tiempos recientes, un autor que ha alegado haber trabajado para la inteligencia británica, John Coleman, ha afirmado basándose en su aparente conocimiento interno, que la Mesa Redonda, junto con los demás cenáculos que comportan los diferentes núcleos de poder oculto, estarían siendo dirigidos en secreto a su vez por una especie de “congreso definitivo”, el cual sería conocido como el “Clan de los 300″.

Esto vendría por estar constituido por 300 miembros pertenecientes a las 17 ramas más puras de los linajes Illuminati que, generación tras generación, controlarían el mundo a placer al servicio de un mismo plan.

Coleman añadió que el “Congreso de los 300″ estaría gobernado por grupos aún más reducidos en su cumbre.

Esto hace encajar las piezas, pues sospecho que éstos son los miembros del Consejo de Sabios o Gran Sanedrín, cuya cúspide está ocupada por el Kohanim, los Sumos Sacerdotes, que son los dueños del Plan, el cual sería aquello a lo que ellos se refieren como el Shem Shemaforash o el “Divino Nombre del Señor”, literalmente, de Baal (Moloch), pues es lo que significa el nombre mesiánico del fundador de los hassidim, Baal Shem Tov.

Por ello yo pienso que son los hassidim quienes realmente gobiernan el mundo, pues ya vimos como Abraham Isaac haCohen Kook, miembro de uno de los linajes de la cúpula dirigente, guardaba también parentesco con ellos, mientras que Menachem haCohen Risikoff mostró simpatía por la doctrina de Baal Shem Tov, con lo cual estos linajes serían al mismo tiempo “linajes hassidim”, lo cual resultaría una contradicción desde el punto de vista ortodoxo, y pone de manifiesto la fraudulencia de la supuesta autoridad judaica de estas estirpes.

A pesar de todo, resulta increíble que a nadie le parezca extraño el hecho de que, si los Nazis supuestamente odiaban tanto a los judíos, exterminando aparentemente a cuantos pudieron, no se preocupasen sin embargo del Kohanim, el cual habría de ser en teoría el que comportase la mayor jerarquía dentro del mundo judío, por no mencionar el hecho de que también colaboraran con ellos, tal como ya hemos visto cuando von Mildenstein apoyó a los colonos de Palestina cuya “guía moral” fuera el Gran Rabinado de Israel, liderado por los linajes de la supuesta élite judía. Esto debería suponer suficiente prueba de la manipulación del “holocausto”.

Sin embargo, y volviendo al tema central, muchos dirán que por muy ingeniosa que resulte mi teoría sobre la jerarquía oculta, la base flaquea debido a que el testimonio de Coleman acerca de su supuesta relación con la inteligencia británica no está confirmado y ha sido puesto además en entredicho.

Pero esto también ha sido resuelto recientemente por los hallazgos de otro autor a quien ya me he referido anteriormente, el audaz Henry Makow, judío hijo de supervivientes del “holocausto”, quien ha aportado datos que prueban que Coleman no se inventó su historia. Las investigaciones de Makow le han conducido, tal como acreditaré más adelante en la tercera parte de mi estudio sobre los Sabios de Sion, paralelamente y basándose en distintas pruebas, a las mismas conclusiones a las que yo por mi cuenta he llegado acerca de la procedencia del texto.

Makow encontró información que acreditaba que la misma mujer que yo identifiqué por mi cuenta como la fuente original de los Protocolos, Yuliana Glinka, había logrado sobornar a un infiltrado en una logia sionista que fue quien extrajo originalmente el documento de los Protocolos, los cuales eran efectivamente, tal como yo sospechaba, unas actas reproducidas oralmente en múltiples ocasiones, más que un único discurso espontáneo.

Al parecer, tal como reportó el informante, cuyo nombre era Joseph Schorst, los Protocolos habían sido originalmente divulgados en un conciliábulo secreto compuesto de altos iniciados, los cuales daban la suma de… ¡300!

El trabajo de Makow, junto con el mío propio, ha hecho por tanto que el Clan de los 300 haya pasado de ser una leyenda, a ser una realidad. Esto significa que el Clan de los 300 existe, y que, dado que fue en su congreso privado donde se emitieron originalmente los Protocolos en secreto, se confirma así mi sospecha de que éstos son dirigidos en realidad por el Consejo de Israel, siendo los Illuminati la facción occidental, y el Sanedrín la oriental, aunque de todos modos la oriental vendría estando por encima de la occidental.

Esto significa también que los miembros del cártel financiero que controla Israel y el mundo anglosajón a través de las finanzas está conformado por los siervos menores del Sanedrín, sus agentes, cuyas familias componen al mismo tiempo el famoso “Eastern Establishment” americano y la nobleza de origen germánico (confirmándose así que los Nazis obraban en realidad “al servicio de Israel”), o sea los Illuminati. Todos ellos son los auténticos responsables de casi todas las miserias de nuestro mundo, por extremo que suene.

Por esta razón, la restauración manifiesta del Sanedrín es realmente augurio de una gran tragedia, pues esto significa que el Nuevo Orden Mundial está a la vuelta de la esquina.

De hecho, según Coleman, éste podría llegar para el 2025, lo cual cuadra con mis cálculos. Esto se debe al control que estas redes ejercen sobre la política mediante su tramposa manipulación de la economía a través de la ingeniería financiera, el cual aumenta por momentos.

Si usted analiza la decisión de la Reserva Federal de programar la liquidación de su falsa deuda para el próximo cambio de década, le será fácil calcular que apenas poco tiempo después habrá de acontecer la gran catástrofe, en una fecha que coincide aproximadamente con la propuesta por Coleman. En cualquier caso todo esto estaría siendo dirigido, como he dicho, por el Clan 300.

Por ende, tanto el Consejo de Sabios como los Illuminati pertenecen a los linajes reales de Babilonia y cuentan con financiación de los Rothschild, de modo que son esencialmente lo mismo, pudiendo hacerse así un sincretismo entre ambos, aunque, en cualquier caso, a pesar de que los Illuminati seguirían siendo igualmente Sabios de Sion, el Consejo de Sabios estaría en mi opinión incluso por encima de ellos, de manera que aun valiendo decir “Sabios de Sion” tanto para los Illuminati como para los miembros del Consejo, estos últimos vendrían a ser los jefes de aquéllos, siendo por tanto “los definitivos” Sabios de Sion.

La cuestión es que si el Congreso Secreto dirige el mundo, con los Sabios de Sion en su cúspide ¿quién dirige al Congreso y a los Sabios de Sion? Éste debería ser el presidente del Sanedrín, el Cohen Gadol, pero… ¿quién es este Sumo Sacerdote y principal consejero del Rey de Israel?

Puede que estemos buscando en los lugares equivocados, porque al asociar sesgadamente la figura del Sumo Sacerdote con el “mundo judío”, no estamos teniendo en cuenta que éste no debería necesariamente tener que ser la principal autoridad clerical del judaísmo que ellos han usurpado, sino de su culto personal, el cual puede manifestarse a través de cualquier esfera de poder que controlen.

La pregunta es, ¿cuál es la iglesia doctrinal más importante que controlan estos linajes en el mundo?

Dado que, tal como acredita la web oficial que documenta el linaje Piso, éstos fueron la principal rama de aquél antiguo linaje sacerdotal de origen jázaro-escita, la respuesta es sencilla… ¡la Iglesia Católica!

Esto se debería a que fueron los Piso quienes redactaron las escrituras del cristianismo, presidieron el Concilio de Nicea a través de su pariente Constantino, y fundaron la nueva Roma. Pero eso no significa que el Papa romano deba ser el Sumo Sacerdote, pues en este caso estaríamos buscando a quienquiera que manipule desde dentro el Vaticano.

Según esto, este líder de las sombras estaría protegido de manera encubierta por el Kohanim, siendo por tanto comandante de los Sabios de Sion a la vez que su aconsejado, en una especie de dependencia mutua como una asamblea con poder de alguna manera liderada por un Prior, en algo semejante a lo que fuera el Senado romano.

Lo que pocos saben es que los linajes que actualmente controlan la financiación del Vaticano, los cuales emparentan con las familias reales jázaras de la actual élite sionista, y por tanto con el linaje escita merovingio y su “Orden” o “Priorato” de Sion, fueron los mismos que crearon mediante su influencia la Orden de Jesús, supuestamente una división de la Iglesia Católica, en realidad una sociedad secreta en su círculo superior, gracias a su hombre, Ignacio de Loyola, en el siglo XVI.

El que fuera el famoso fundador de los jesuitas fue adoctrinado en el College de Montaigu de Francia, el cual estaba en realidad influido en secreto por los clanes financieros del alto sacerdocio “judío” pertenecientes a las familias que forman el Consejo de Sabios. Véase el caso del coetáneo de Loyola, Juan Calvino, que fue agente de los especuladores “judíos” de Suiza, donde cambió el nombre de “Cauin” por el de “Cohen”.

El College de Montaigu se llama así en honor a la familia que lo fundó, los Aycelin de Montaigut, en el siglo XIV, los cuales sentaron en su día la principal familia del Priorato de Sion, procedente de la famosa orden al servicio de los escitas merovingios.

El fundador de la escuela fue Gilles I “el Sabio”. Revisando la lista oficial de sus líderes dirigentes, encontramos que una gran parte de los grandes cancilleres de la orden jesuita han pertenecido a linajes de ascendencia “judía” que se introdujeron en el mundo cristiano para manipularlo (en aquel tiempo se los conocía como “marranos”), y más de la mitad de los que han contribuido a la expansión de su influencia política y financiera procedían de feudos financieros “judíos” europeos, como Suiza, Bélgica, Holanda, o las actuales Chequia y Alemania, por ejemplo.

Éste era el mismo tipo de ardides de los que se quejaba D. Francisco de Quevedo, algo por lo que ha sido sumamente malinterpretado.

La Compañía de Jesús dirige encubiertamente el Vaticano desde su interior, pues aquellos que están detrás del Banco Vaticano son los que fundaron esta orden. Por una parte, la financiación de la Compañía de Jesús procedió de clanes bancarios “judíos” de Suiza, siendo la propia orden un coladero para el Priorato de Sion y grandes personalidades precursoras de la masonería.

Este aparato financiero es también el que manipula el Vaticano, pues durante el transcurso de una investigación judicial llevada a cabo en abril de 1973, el fiscal federal William Aronwald, en colaboración con el jefe de la sección de Delincuencia y Crimen Organizado del Departamento de Justicia de USA, Bill Lynch, encontraron un requisito de liquidación por valor de casi 1000 millones de dólares en bonos de la Reserva Federal remitida por una carta con sello oficial del Vaticano.

Esto significa que la Reserva Federal, de la cual ya sabemos que se dedica a beneficiar a sus amigos, concede derechos sobre la deuda de USA por valores desorbitados al Vaticano, que se beneficiaría así de la pérdida de valor del dólar y el empobrecimiento de la sociedad americana.

Tal como ya sabemos, los dueños de la Reserva Federal se encargan de prevenir de la especulación y utilizar la misma en favor de las operaciones financieras que controlan, por lo que todo apunta a que el Vaticano también está participando de este juego, y ya sabemos quiénes son los dueños de la Reserva Federal: los Rothschild.

De modo que son los sionistas quienes realmente estarían controlando las finanzas del estado papal. Esto es algo verificable incluso por fuentes oficiales judías, pues en la página 497 del segundo volumen de la edición inglesa de la Enciclopedia Judaica, puede leerse que éstos han llegado a convertirse en los guardianes del tesoro papal. Así pues, el mismo clan que maneja el aparato financiero de la Curia es también el que se halla detrás de la Orden de Jesús, que se halla dentro de la propia Curia.

Esto se debe a que en el círculo superior, jesuitas y masones son lo mismo, y los masones de alto grado obedecen a los jesuitas, con lo que se da una alineación entre los Illuminati sionistas (que dirigen los altos grados de la francmasonería y controlan el Banco Vaticano) y la orden fundada por Ignacio de Loyola cuya facción dirigente se halla en el Vaticano.

Una prueba de esto la podemos hallar en la doctrina secreta de los jesuitas. Existe una obra excepcional, ahora publicada, que contiene numerosos grabados con cripticismos esotéricos que según se sabe fue confeccionada por la Orden de Jesús a partir del conocimiento ocultista que expoliaron, pues al parecer siempre han hecho doble juego, condenando el ocultismo al mismo tiempo acaparando su conocimiento en las altas esferas.

Éste sería un tratado conocido como “Typus Mundi” (“figuras del mundo”), un viaje iniciático compuesto de… 33 planchas

¿Les suena? ¡Son los 33 grados de la francmasonería!

Muchos creen que son 32, pero una edición original omitida pero conocida oficialmente contenía una última plancha con la imagen de Ignacio de Loyola, lo cual implica que dado que los jesuitas adoraban a San Ignacio, el hecho de haberle incluido en el sendero iniciático que ellos decían haber representado únicamente para “estudiar al enemigo” implicaría que en realidad ellos se iniciaban en dicho sendero, el cual sería el mismo que el de la masonería, pues el conocimiento esotérico almacenado en esa obra sería según los expertos en ocultismo, básicamente el mismo que heredaran los masones.

Esto vendría a ser confirmado por el hecho de que tras la anulación de la Orden de Jesús por el Papa en 1773 (alguna razón de peso tendrían para hacerlo), algo que seguramente fue lo que conllevó la creación de los Illuminati de Baviera apenas 3 años después por las mismas redes que habían financiado a los jesuitas para conservar el aparato, éstos fueron acogidos abiertamente por el rey de Prusia, Federico II “el Grande”, quien era un máximo iniciado de la francmasonería.

Es del dominio público que Federico se rodeó a lo largo de su vida de representantes de todo tipo de órdenes así como, sobre todo, de banqueros de la élite “judía” suiza, que apoyaron financieramente su política, la cual incluía la preservación y reactivación de los jesuitas (lo cual sienta de nuevo otro vínculo entre éstos y la élite sionista financiera), y según se dice, fue Federico II quien instituyó los ocho grados superiores de la alta masonería bajo el dictado del entonces general de la orden de los jesuitas.

Todo esto demuestra la conexión entre la cúpula jesuita y la de la masonería, y dado que el Rito Escocés francmasónico fue originalmente fundado por los miembros del linaje real merovingio de los escitas-jázaros, también demuestra el vínculo entre los jesuitas, los Piso, y el Priorato de Sion. Los sionistas son por tanto quienes controlan la Iglesia Católica realmente, y su líder debe encontrarse por tanto en algún lugar del Vaticano o cerca de él.

Dado que la Orden de Jesús es su orden dentro del mundo católico, llegamos a la conclusión que éste debe ser el General de la Compañía de Jesús. De este modo la Compañía de Jesús es en realidad un “Caballo de Troya” para infiltrar de manera encubierta al Priorato de Sion en la corte papal, controlando así el Vaticano a su antojo.

Es bien sabido que la élites de los jesuitas es el principado de la hipocresía. Por algo en España se ha acuñado la expresión “ser más falso que un jesuita” para referirse a una persona deshonesta.

En cualquier caso, por esta razón la Orden de Jesús funciona como un aparato críptico al servicio de los sionistas que utiliza a su marioneta, el Papa oficial, al servicio encubierto de la Orden de Jesús, la cual cuenta con su propio líder, que funcionaría como un verdadero Papa en la sombra, un líder malvado y despótico que ha sido apodado como el “Papa Negro”.

La Orden de los Jesuitas fue fundada en España, y es por ello que muchos de sus principales cónclaves se celebran en España.

Dado que tal como ahora sabemos, éstos serían lo mismo en el círculo superior que la orden de los Illuminati, con lo que en realidad estarían fingiendo un conflicto inexistente con la masonería (al menos por parte de la cúpula), entonces los jesuitas deberían, al igual que lo harían los Illuminati (tal como desvelaba Henry Makow), organizar rituales siniestros en sus altas esferas.

De hecho existen pruebas de ello. Un alto iniciado de la Orden de Jesús llamado Alberto Rivera fue invitado, según confesó, a una “Misa Negra” a finales de los años 60 en presencia de varios Generales Jesuitas, todos vestidos con capas negras. Al parecer, el círculo interno de los jesuitas, compuesto por iniciados de cuarto nivel, debe hacer un “Juramento de Sangre” o “Juramento Jesuita”, es decir, un Juramento Satánico.

La ceremonia celebrada también sería perversa, a semejanza de la que harían los siervos de Moloch, pues de hecho ellos constituirían la durmiente Iglesia de Babilonia.

Tras esta traumática experiencia, parece que Rivera buscó apoyo en órdenes discrepantes, como los Apóstatas, los Protestantes, o los Baptistas, pero ninguno de ellos se dignó a prestarle atención (todo está podrido). Rivera encontró sin embargo ayuda por parte del ministro evangelista Jack Chick, quien publicó su historia en 6 volúmenes titulados con su nombre.

Obviamente ha habido un enorme movimiento de desinformación alegando que Rivera era un charlatán, que no había pertenecido a los jesuitas, etc…, sin embargo, el señor Chick ha presentado en su página web (chick.com) documentos que acreditan aplastantemente su pertenencia a los jesuitas, demostrando con ello que la Iglesia Católica mintió a sabiendas, y por tanto, por deducción, la veracidad de su relato.

Dado que estas redes han llegado a amarrar el control del Vaticano manipulándolo desde dentro, resulta evidente por tanto que este concilio negro ha debido introducir su funesto estilo de vida en la propia corte papal infiltrándose en la administración para una vez se hubieran hecho con el poder pragmático, secuestrar el sistema instaurando a través de éste el dominio solapado del satanismo.

De nuevo, esto también está confirmado. En esto juega un importantísimo papel el caso de la famosa desaparición de Emanuela Orlandi.

Emanuela Orlandi fue una joven adolescente, hija de un empleado del Vaticano, que desapareció misteriosamente en 1983 cerca de sus alrededores. Durante años se ha venido sospechando de la implicación del personal de la llamada “Santa Sede” en un posible secuestro debido a las inusuales circunstancias de la desaparición.

El Vaticano, sin embargo, ha mostrado una actitud hermética, procurando minorizar el ruido en torno al asunto.

En una ocasión, un grupo de feligreses que acudieron a ver al Papa en conmemoración a la joven no fueron mencionados por éste en su discurso del Angelus, obteniendo sólo de él su desidia. Justo ahora entran en juego para este caso las recientes declaraciones del Padre Gabriele Amorth, algo de lo que soy informado mientras escribo.

El Padre Amorth es un sacerdote que nombrado Jefe de Exorcismos por el Papa Juan Pablo II.

Al parecer, el Vaticano acaba de vivir la conmoción suscitada por la denuncia de uno de sus principales miembros, de un presunto delito de secuestro con abuso sexual y asesinato llevada a cabo por personal de la “Santa Sede”.

Según revela mi tocayo, existía una red de la mafia que se dedicaba al secuestro de niñas para emplearlas en orgías en las que habrían tenido lugar gente del Vaticano incluyendo diplomáticos acreditados en él. Las niñas eran raptadas, abusadas cruelmente en estas fiestas sexuales, y luego asesinadas para no dejar nada al azar.

De acuerdo con las declaraciones del Padre Amorth, era la mismísima policía del Vaticano la encargada de capturar a las niñas, y la mafia facilitaba los secuestros. Esto implica en cierta medida a las instituciones del Vaticano, y por lo que ya sabemos, debemos pensar que más de lo que se cree, en el caso de la desaparición de Orlandi, de cuyo rapto y asesinato las ha acusado Amorth, sobre todo teniendo en cuenta la labor de encubrimiento que se ha dado por parte de los representantes oficiales del estado pontificio.

Durante varios años los testimonios han apuntado a un conocido mafioso que habría sido enterrado a su muerte dentro del Vaticano, como el principal sospechoso de la trama que organizó el secuestro y el asesinato de la chica.

Según se decía, los restos mortales de Orlandi fueron junto con los del criminal para ocultar el crimen. La conmoción ha venido cuando esta última semana la policía italiana ha podido exhumar los restos mortales del delincuente gracias a una nueva resolución del fiscal, que ha otorgado el derecho de sacar y analizar los restos.

Al parecer, los primeros análisis de la autopsia han revelado la existencia de un segundo cuerpo que a todas luces debe ser el de la joven.

Esto prueba la existencia de la famosa trama criminal de la cual tomara parte el propio Cuerpo de Gendarmería de la Ciudad del Vaticano, demostrando así la existencia de una intriga que ha logrado instalar el satanismo en su interior, tanto como que detrás de la imagen de la “Iglesia de Cristo”, como no podía ser de otra manera, realmente se encuentra todo lo contrario, la mismísima Iglesia de Babilonia.

Tal como cabe averiguar, esto se debería a la infiltración y control en ella por parte del mismo concilio negro que domina la cúpula de la orden jesuita, la cual cuenta con presencia en la Curia, de manera que apenas habría comenzado a rascarse la punta del iceberg.

Pero lo fuerte viene ahora, pues según la información aportada por el ya citado Alberto Rivera, el líder de los jesuitas sería en realidad el jefe secreto de todas las sociedades y grupos ocultos que dirigen occidente, es decir: él es el Presidente del Congreso de los 300.

Él comandaría los linajes, viniendo a ser por tanto el “emperador oculto”.

Pero, ¿quién es este emperador en la actualidad? Dios nos asista (nunca mejor dicho), ¡un español! El Padre Pachón, de Palencia, cuyo nombre de pila es… Adolfo.

El Padre Adolfo Nicolás Pachón fue nombrado oficialmente Gran Canciller Javeriano y General de la Compañía de Jesús el día 19 de enero del 2008, que es el día de mayor brillo de la estrella “Deneb Algedi”, de la constelación de Capricornio, signo esotérico fundamental para los linajes, y la razón de que todos sus “mesías” nazcan en el solsticio de invierno.

Lo inquietante es que el 19 de enero es la fecha de nacimiento de quien escribe estas líneas.

La estrella se halla en la cola del ser mitad cabra, mitad pez, es decir, el “Dragón”. Recordemos que los Sabios de Sion son la “Corte Real” de la “Estirpe del Dragón”. Creo que este nombramiento representa un fin de ciclo.

El Apocalipsis de San Juan, dijo,

“y el dragón barrerá con su cola un tercio de las estrellas de la Tierra”.

En mi opinión, este pasaje hace referencia al linaje maligno en la figura del Sumo Sacerdote de Babilonia, el cual lideraría el Kohanim, pues éste constituía un tercio del Sanedrín.

Lo inquietante es que el actual Papa oficial también es jesuita, tratándose de la primera vez en la historia en la que un jesuita llega al papado, lo que abre el camino en el futuro para que la figura del Papa Negro tome abiertamente el control del Vaticano, poniendo fin a la Iglesia de Roma e instaurándose como lo que el Papa siempre estuvo destinado a ser (pues la Iglesia fue creada por los Piso, de cuya familia babilónica vinieron los primeros papas), es decir, el Sumo Sacerdote de la Iglesia de Babilonia, el Cohen Gadol del Kohanim corrupto.

En realidad, esto no debería resultarnos tan extraño, pues el propio Papa ha sido desde siempre referido como el “Sumo Pontífice”.

Tal vez fuera posible que esto pasase tras el mandato del general que haya de suceder a aquél que venga después de Adolfo, para que el Papa Francisco llegue a ser el 33º Papa Negro, representando así la culminación del plan jesuita para instaurar a su líder en el trono del Vaticano. Por esto he llegado a la conclusión de que el Papa Francisco I será el último representante del papado que conocemos, y será también el primer Papa oficial en instaurar definitivamente el satanismo.

En mi opinión, ésa es la verdadera razón de que se haya forzado la dimisión de Benedicto XVI, pues ésta habría sido para pode dejar paso a éste, que será el último Papa.

Esto significa que el Nuevo Orden Mundial se acerca a pasos agigantados, y que debemos hacer algo para impedirlo. Me gustaría destacar también que, teniendo en cuenta el control de las finanzas del Vaticano por los Rothschild, esto debería llevarnos a pensar que quizá éste tuviera algo que ver en tráfico de favores con los Nazis, pudiendo incluso haberse llegado a financiar con oro de sangre judío, así como a la posibilidad de que aún continúe albergando lingotes nazis en secreto bajo sus bóvedas.

Esto no es tan atrevido como suena, pues es bien sabido que gente como Adolf Eichmann o Joseph Mengele lograron escapar tras la II Guerra Mundial gracias a salvoconductos facilitados por personas del Vaticano durante el mandato del Papa Pío XII… ¡a Argentina, justo de donde procede el actual Papa!

Véase para ello el trabajo del escritor judío Julian Kossoff para el Daily Telegraph. Recordemos que el papado negro busca el retorno del Sacro Imperio Romano-Germánico. El III Reich de Hitler se llamó así porque el Imperio Papal comandado por Carlomagno se había proclamado a sí mismo el “II reinado de Roma”, en alemán, “II Reich”.

Lo que estos tipos están buscando por tanto, es el IV Reich, el definitivo.

De hecho la Reserva Federal procede del Nationsbank, que a su vez nació de la entidad Lancaster, a la cual pertenecieron los lugartenientes de los Rothschild. Esto formaba parte del imperio Payseur, que ellos gestionaban, y terminaron por heredar. El corazón del imperio Payseur es la Virginia Company, que es de donde procedieron los derechos originales sobre los bienes raíces del terreno que la compañía poseía para su explotación.

Pero ¿de dónde viene esta riqueza? De nuevo debemos hablar de Inglaterra.

Fue Jorge III, rey de ese país, quien le concedió a Daniel Payseur los derechos de explotación de una gran parte de Carolina del Norte, que fue donde empezó todo. A cambio, Payseur daría al rey el control de la mayoría de las acciones de la Virginia Company que el rey le había confiado.

El rey de Inglaterra conservaría así el poder sobre la principal potencia económica que fundó Norteamérica.

USA es la primera potencia mundial, por lo que se podría decir que USA domina el mundo. Aquél que domine USA, por tanto, dominaría en la práctica el mundo civilizado. USA fue creado por el imperio Payseur de los Rothschild. Los Rothschild dirigen USA a través de la Reserva Federal y su conglomerado industrial (como Ford, General Motors, IBM, o Exxon…).

Aunque en realidad, ellos lo hacen como agentes de Inglaterra. Inglaterra por tanto dirige los USA, pero ¿para quién? ¿Quién posee la fuente financiera del imperio privado que controla USA? La respuesta nos lleva de nuevo al mismo punto: ¡el Vaticano!

En la edad media, el rey Juan de Inglaterra, hermano de Ricardo “Corazón de León”, reclamó la soberanía a título privado de todas las tierras de Inglaterra, como éstas si perteneciesen así a su propia “empresa”. Pudo hacerlo, pues el rey es al mismo tiempo una persona física y jurídica, un hombre, y una institución.

Estos derechos son administrados por tanto por la “sociedad anónima británica de una persona”, es decir, el rey de Inglaterra, con lo que son hereditarios, y actualmente pertenecen a la reina Isabel II. Por aquel entonces Inglaterra era Católica, por lo que el rey debía pleitesía al Papa.

Los derechos de la Virginia Company que fue delegada por el rey a Payseur se derivan de aquella declaración de autonomía, y por lo tanto están sujetos a la misma. Estos derechos pertenecen al mismo tiempo al Vaticano, pues en aquel contrato el rey otorgaba tales derechos de posesión al Papa de Roma, quien aseguró que, como máximo representante de Dios en la tierra, el mundo debía ser suyo.

A pesar de la aparente escisión entre la Iglesia de Roma y la Iglesia Anglicana, el contrato continúa vigente.

El Papa es por tanto quien controla en la sombra la primera potencia mundial, pues él es el propietario de su tejido financiero, y la reina de Inglaterra su administradora. Desde luego, hemos visto cómo el Papa está controlado en realidad por los jesuitas, pero lo cierto es que ahora, el propio Papa es jesuita, y pronto será señor de prácticamente toda Europa, América, y Asia.

Ése que va de blanco dándose baños de masas luciendo maniqueos aires de santidad, es en realidad el principal responsable de todos los crímenes de occidente así como también de la crisis económica que asola a los pobres de cuya parte él dice estar.

Es hora de acabar de una vez por todas con el falso mito del “humilde Papa Francisco” para delatar a Bergoglio, como el fariseo que es. De hecho, dado que él será llegará a ser la máxima autoridad del Kohanim, él es literalmente el más grande de todos los fariseos. Es hora de desenmascarar a quien no es más que un cobarde, un traidor, y un fascista.

Lo cierto es que la reputación de Bergoglio se ha visto enturbiada recientemente por la publicación de la obra de investigación del periodista argentino Horacio Verbitsky titulada “El silencio”, cuyo autor es también el presidente de la CELS, una organización supuestamente dedicada al activismo civil.

Al parecer, según revelaría Verbitsky en su obra, dos sacerdotes jesuitas fueron secuestrados sin justificación por la dictadura militar de Argentina que se hizo con el poder entre los años 70 y 80, en la cual jugó un importante papel la logia P2 de Italia, que estaba enlazada precisamente con la operación Gladio de la OTAN, y que se dedicó a blanquear dinero para el Vaticano en aquellos años, lo cual fue demostrado todo ello judicialmente por la famosa investigación policial que desmanteló la organización.

Según documenta Verbitsky en su libro, los Padres Jalics y Yorio (los dos jesuitas secuestrados), le confesaron a él en su día, mucho después de su cautiverio, que había sido Bergoglio quien los había entregado. Pero Verbitsky va mucho más lejos en su obra, y presenta hasta tres testimonios más que afirman que Bergoglio promovió su carrera obrando traicioneramente en apoyo del régimen.

Por lo visto fuentes de la Iglesia acusan a Bergoglio de haber estado implicado en la misteriosa desaparición de varios religiosos, los cuales pudieron haber sido asesinados.

Cabe destacar que a pesar de su entrada tardía en la Iglesia, Bergoglio llegó a ser líder de la congregación local de su orden en apenas cuatro años, un ascenso meteórico que coincidió de manera sospechosa con el auge de la dictadura militar que asoló el país. Según algunos enterados consideran a Bergoglio un tipo minucioso y calculador.

Durante los años de la democracia argentina, Bergoglio perfeccionó astutamente su papel de defensor de los valores conservadores y humilde denunciante de los privilegiados, seguramente para dejar en los anales precedentes de su “maravillosa” personalidad para presentarse al mundo en primer lugar como un santo (sólo así la burla sería definitiva), pues probablemente ya se le informó de que él llegaría a ser el Gran Emperador, pues recordemos que esto se trataría de un plan desarrollado desde hace mucho tiempo.

No olvidemos que Bergoglio es minucioso y calculador: piensa a largo plazo. En cualquier caso, el broche de oro lo pone el hecho de que Bergoglio fuese citado por el tribunal de justicia argentino para prestar declaración en un interrogatorio acerca de lo que sabía acerca del sistema de apropiación de los hijos de los individuos desaparecidos, por ser sospecharse en torno a su papel en los raptos de sus padres.

Como bien es sabido, muchas personas desaparecidas fueron arrojadas al mar vivas desde aviones en los infames “vuelos de la muerte”.

¿Tuvo el actual Papa algo que ver en esto?

Bergoglio es amigo de los Rothschild
Bergoglio será el Sumo Sacerdote del Kohanim.

Él instituirá la Nueva Iglesia de Babilonia.


En cualquier caso, lo que digo no es simple especulación, puesto que el papel del Papa Negro en realidad como Sumo Sacerdote del Consejo de Sabios de Israel parece haber sido confirmado por el testimonio de Rivera, quien ha presentado el contenido del Juramento Sangriento que tuvo la desafortunada oportunidad de conocer.

Adivinen a qué es igualito dicho Juramento… ¡a los Protocolos de los Sabios de Sion!

Según Rivera los Protocolos fueron confeccionados por el Consejo de Sabios en conjunción con el Papa Negro, lo cual le corrobora como líder de los 300. Otra prueba de la relación del papado negro con el Kohanim la tenemos en el hecho de que el futuro Gran Canciller Javeriano, Vicario y Caudillo del Señor en la Tierra, y Emperador del Sacro Imperio Romano-Gérmanico (en el cual está destinada a convertirse la Unión Europea, tal como dejó a entender el padre de la misma, Jean Monnet, en abril de 1952), cuyo nombre es Jorge Mario Bergoglio, resulta ser un estrecho colaborador de la “comunidad judía”.

Bergoglio ha patrocinado actividades conjuntas que parecen insinuar el propósito de unir la Iglesia de Roma con la de Israel.

En el año 2007 acudió a los servicios del Año Nuevo Judío (Rosh Hashanah) en una sinagoga de Buenos Aires. Durante su visita Bergoglio emitió unas intrigantes palabras ante la “congregación judía”, declarando que había acudido con aquellos a quienes consideraba “sus hermanos mayores”.

Según se sabe, Bergoglio también participó a principios de la última década en el proyecto “Tzedaka”, una iniciativa conjunta judío-católica supuestamente dedicada a la beneficencia, en la cual colaboró con Israel Singer, ¡que fue presidente de la Conferencia Judía de Peticiones Materiales de los Rothschild!

Recuerden que estos son los que han estafado a gente como la madre de Norman Finkelstein, superviviente del “holocausto”, para beneficio del lobby israelí. Bergoglio ha llegado a recibir también los elogios de gente como Abraham Foxman, director de la ADL (la famosa “policía del pensamiento” que difamó a Noam Chomsky).

Pero esto no acaba aquí, pues en noviembre del año pasado, Bergoglio fue la figura más destacada de un acto organizado por la B’nai B’rith, la principal organización financiada por… los Rothschild. La B’nai B’rith es una organización supuestamente filantrópica relacionada con los derechos sociales. Nada más lejos de la realidad.

Lo cierto es que muchos de sus oradores fueron partidarios de la esclavitud en la Norteamérica del siglo XIX.

Los propios Rothschild son una familia de hipócritas racistas que se han dedicado a dar una falsa imagen de sí mismos como “filántropos” y “humanistas” en el papel de “activistas sociales”, sobre todo, como “opuestos a la esclavitud”, aun cuando fuera el propio Nathaniel Rothschild quien financiase el auge del colonialismo racista de Cecil Rhodes y sus campañas en África, sacando por otra parte provecho de ello.

Los Rothschild son una familia de negreros, en tanto que casi todos ellos se han dedicado a perpetuar este mito encubriendo la maldad de su linaje a lo largo de generaciones, el cual ha sido recientemente desacreditado, por cierto, gracias a un editorial publicado por el Financial Times de Londres en junio del 2009, donde se reportaba que según se sabía por documentos a los que dicho periódico había tenido acceso, Nathan Mayer Rothschild (con cuyo nombre fue bautizado el banco N. M. Rothschild) había sido un importante traficante de esclavos de las colonias británicas.

Según decían los periodistas, documentos de los Archivos Nacionales muestran que Rothschild se benefició de la esclavitud. Al parecer solía usar esclavos como fianza para cerrar tratos con esclavistas.

Fue también Rothschild quien financiara el rescate de los propietarios de esclavos tras la abolición de la esclavitud en Reino Unido. Sólo un psicópata puede hacer eso a la vez que dice,

“promover la abolición de la esclavitud”.

Finalmente, resulta una extraordinaria coincidencia que el principal orador de una conferencia organizada por los Rothschild llegase apenas unos meses después a ser el jefe de un estado cuyas finanzas como ya sabemos están controladas por éstos, todo ello por medio de un comistrajo que no conoce precedentes.

Podemos ver aquí cómo él estaría por tanto en realidad trabajando en favor del Consejo de Israel, el cual sería el que debatiese las decisiones a modo de un concilio de sabios (siendo de ahí, de hecho, de donde vendría el nombre).

El mundo está dirigido por tanto por los Sabios de Sion, pero éstos lo estarían haciendo a su vez al servicio del Papa Negro (mejor dicho, aquél a quien ellos han preparado para serlo), el cual sería su líder principal como mayor subordinado al Plan… su Plan.

Piensen si no por qué ha tenido que ser refundado el Gran Sanedrín justo en pleno aniversario de la orden papal para la persecución de los templarios. Bergoglio es la culminación de un proceso milenario.

Él es quien ha sido elegido para ser el principal consejero y guía espiritual del Rey de Israel, el portador de su estandarte. Por ello yo digo que el actual Papa será el Cohen Gadol, el Sumo Sacerdote de Babilonia, siendo solamente él quien contase con la suficiente autoridad como para reunir todo el poder, el único capaz de conjurar el Plan completo: él es el Señor del Sello.

Pero Bergoglio no podrá ejercer su autoridad como Cohen Gadol del Sanedrín hasta que éste no sea restituido para gloria de su Señor. Por supuesto, tal como ya se ha dicho, todo esto es en realidad una mascarada para el retorno de la Iglesia de Babilonia. La razón de inventar el sionismo al igual que de la creación de Israel sería tan sólo un medio para poder justificar la fundación del nuevo Imperio de Babilonia, pues serviría para utilizar el pretexto de la recuperación del viejo Gran Israel para invadir todo oriente medio.

Muchos partidarios de la derecha judía me acusarían de difamación por decir esto, pues, tal como he podido leer por su parte,

“el modesto objetivo de los humildes sionistas era tan sólo el de poder contar con un pequeño país que se ciñera a la descripción convencional de sus fronteras”.

En primer lugar, debo decir que aunque esto fuera así, resulta de entrada inaceptable que alguien intente justificar la fundación de un estado en territorio ocupado basándose para ello en un documento pseudohistórico como la Biblia.

Echemos sin embargo un vistazo a los grandes “héroes” del sionismo moderno.

Probablemente el más destacado de todos ellos fuera el terrorista y filogenocida Leni Stern, quien fuera líder del grupo LEHI, así como de la banda que llevó su nombre. No, no han leído mal, como ya saben, este tipo que está considerado como uno de los patrones del revisionismo fue el mismo que negoció con los Nazis la creación de un Israel racista y totalitario en apoyo del Reich del Führer.

La carrera de Stern, por su parte, había comenzado con el grupo Irgun, aquél que luego se encargó del exterminio palestino gracias a la financiación de los Rothschild. Desde luego, Irgun no siempre fue aquello por lo que hoy se lo conoce.

En sus comienzos fue un grupo con menor influencia de la que lograría después, teniendo que sufrir a mitad de camino una inoportuna disolución tras la que más adelante sería refundado. Fue entonces cuando Stern se vio obligado a crear una nueva banda, en la cual participaron también otros miembros de Irgun.

Éste era el grupo LEHI, que dio lugar en seguida a su propio manifiesto, el cual contenía los 18 principios originales en los cuales los revisionistas pensaron que debía basarse el proyecto sionista.

Destaca especialmente que éstos, en contra de lo que dicen hipócritamente los actuales divulgadores de la corriente revisionista, reclamaban para sí un Israel que no se basaba en las fronteras delimitadas por el mapa comúnmente conocido de la época de la antigüedad cercana, sino que por el contrario, se basaría en realidad en la descripción del “antiguo Gran Israel”, es decir, el famoso Imperio de Salomón.

Según decían literalmente los 18 puntos de LEHI, los sionistas reclamaban la instauración de un estado “judío” cuyas fronteras se extendiesen, de acuerdo con la descripción bíblica del Israel antiguo dada en el libro del Génesis, capítulo 15, versículo 18, “desde la quebrada de Egipto hasta el gran río Éufrates”.

Que la verdadera pretensión del estado de Israel es definitivamente la de cumplir con este objetivo es algo que se puede comprobar en la invasión que en los años 60 tuvo lugar por parte de Israel de la península del Sinaí, llegando incluso a ocupar ilegítimamente territorios egipcios.

Otro de los grandes personajes de la corriente de la que surgió Stern fue el asesino Yitzhak Shamir, quien como ya se ha dicho, llegó a presidente de Israel. No es una casualidad que los USA Rothschild-Inglaterra-Vaticano se hayan dedicado durante casi medio siglo a “limpiar” la zona de oriente medio buscando imponer el modelo occidental.

Por supuesto que el petróleo tiene que ver, pero la principal razón es la de despejar el camino para la bestia. Ahora mismo, mientras escribo, se me dice que USA podría invadir Siria mañana mismo.

Pero tomen nota de la sincronicidad: USA invade Irak, Israel invade Líbano; USA vive tensiones con Irán, y estalla una oportuna revolución en Siria. Obviamente, USA está trabajando para favorecer el Imperio del Gran Israel. Pero Israel no podría tener un imperio sin que USA tuviera una excusa para invadir esos lugares, y para tener una excusa, necesitas tener un enemigo.

Justo ahora ha habido una detonación sincronizada de múltiples revoluciones en la zona del magreb que han sido apoyadas por los países Rothschild.

Posteriormente, éstas revoluciones se han ido radicalizando hacia el islamismo extremo. Probablemente lleguen a funcionar como un califato, por lo menos en la zona que actualmente está más agitada… ¡Egipto!

Por otra parte sabemos que los americanos han falsificado los motivos de la guerra con Siria, pero esto es una ilusión, pues el verdadero es Irán. Una oportuna revolución en Siria contra la que el gobierno sirio usase agentes químicos sería una buena excusa para que USA entrase en una guerra haciendo el papel de los “buenos”.

Al mismo tiempo, esto provocaría la supuestamente evitada (tan sólo en apariencia, para fingir sensatez y conservar el apoyo del público) guerra con Irán. Irán es el verdadero objetivo. Irán es el principal aliado de Siria.

Una acción contra Siria producirá la respuesta de Irán, y ésta la necesidad de respuesta de toda la OTAN, lo cual provocará la necesidad de respuesta de todas las naciones islamistas que se sientan amenazadas. Los sionistas han trabajado mucho tiempo para que el mapa estuviera tal como lo querían, y por fin ha llegado su momento. Las revoluciones en el Magreb producirían la sensación de peligro para Europa forzando la necesidad de respuesta de ésta. Así se es como los sionistas se asegurarían de una participación mayoritaria.

Después, cuando el mapa esté despejado, podrá imponerse el Nuevo Gran Israel.

Reunión de la secta de Jabad de los hassidim.

Éstos son los verdaderos Sabios de Sion.


Por otra parte, en cambio, dicho imperio no puede tener lugar si no es sobre las bases en las que fue pensado para estar sustentado.

Para la fundación del Imperio del Gran Israel no sólo hace falta el terreno, sino sobre todo el modelo social y político. Sólo siendo restituida de manera orgánica el Gran Sanedrín sería como un nuevo gobierno totalitario basado en los principios religiosos podría ser instituido. Por esa razón ha sido reconstruido el Sanedrín.

La reconstrucción del Sanedrín es la clave, y por eso han trabajo para ella los sionistas durante tiempo. Sin embargo, según la tradición, las competencias del Sanedrín no pueden ser restituidas a efectos prácticos si antes no lo es la administración del templo por el alto sacerdocio, y esto tampoco es posible si no existe dicho templo.

Muchos judíos no reconocen ya la autoridad del Kohanim, y esto sucede porque los principales linajes sacerdotales carecen de autoridad legitimada por una infraestructura institucional establecida basada en el modelo tradicional.

Por supuesto, el judaísmo no es una condición, sino una cultura. Por ello, todo judío está sometido de por sí a la ley de su religión en tanto que es judío.

Una persona corriente puede quejarse de la instauración de un órgano dictatorial, pero un judío que de verdad haya de serlo está como judío ligado a los principios de la ley judaica, la Halajá en la cual se basa la legitimidad de la autoridad del Sanedrín en el caso de ser reconstruido el templo y restablecidas sus funciones.

Los judíos, o al menos eso es lo que pretenden los sionistas, simplemente no pueden decir “no”.

Por tanto, para la invasión de oriente medio por Israel, no sólo tiene que ser despejado el camino, sino también, y sobre todo, debe haber un cambio régimen político en Israel. De la democracia de papel, a la dictadura de puño de hierro, pues sólo el Sanedrín sería el que tuviera el poder, recordemos, según estipula la ley judía, de ordenar la expansión masiva de las fronteras, y esto sólo podría pasar si la autoridad de éste fuese restablecida de manera que resultase incontrariable por cualquier judío, algo que sólo sucedería de recuperarse la jurisdicción del templo, algo para lo cual resulta imprescindible reconstruir el mismo.

El problema, es que el templo no puede ser reconstruido si Jerusalem oeste no pertenece a los judíos, pues parte del mismo ocuparía ese lugar. Para ello, Jerusalem oeste debería ser invadida por completo por los judíos, algo que no podría hacer sin arrebatarle sus tierras a los palestinos para luego expulsarles, o incluso exterminarles.

Por esa razón, antes del golpe de estado religioso sin derramamiento de sangre, y antes de la invasión de los terrenos que para entonces habrían sido despejados por el bando occidental al servicio del Kohanim, resulta imprescindible tomar por completo la franja oeste de Jerusalem. Según se sabe por fuentes alternativas (dado que la corriente mayoritaria se ha encargado de omitirlo), el templo está siendo reconstruido ahora mismo.

Por otra parte, no hará mucho que vi un reportaje del canal 24h de TVE, donde un experto aseguraba que el gobierno de Israel estaba acelerando de manera exponencial la construcción sobre terrenos palestinos en Jerusalem. Según este experto, si el régimen de contratos no se detiene, ni tampoco el índice de construcción y ocupación, entonces es posible que a Jerusalem oeste no le queden más que 9 meses para ser totalmente absorbido por los judíos.

En el caso de que pasara esto, el Monte del Templo volvería a estar completamente en manos “judías”.

Si esto llegase a suceder, la reconstrucción del Templo de Salomón, y con ella la restitución del Kohanim, y por tanto de la autoridad del Sanedrín, que pasaría inmediatamente a convertirse según establece necesariamente la ley de la religión judía por la cual se confiesa el estado de Israel, en un organismo autocrático que dirigiría las estructuras del estado a modo de régimen represivo y totalitario.

El judaísmo se ha convertido para los judíos en una trampa de la que no pueden salir. La guerra con Siria es una farsa criminal urdida por los psicópatas Nazis que dirigen USA, y de ella se derivará un genocidio en todo oriente medio. Tras esto, USA caerá, y la UE se centralizará. Los clanes financieros que ahora dirigen el BCE están provocando la crisis para así dotar de mayor poder sobre Europa a la comisión burocrática continental que cada vez dispone de mayor autoridad sin que nadie la haya votado.

Cuando el régimen sea suyo, el ordenamiento jurídico que será escrito a su capricho por estos linajes que controlan desde el banco central a dicha comisión restituirá el derecho antiguo que justificaba la vieja alianza, pues ésta favorecía a las mismas dinastías de la realeza europea con la que ellos están emparentados.

Entonces resurgirá el Sacro Imperio Romano-Germánico al servicio del nuevo Rey de Jerusalem, y por tanto, del Nuevo Gran Israel, por medio del Papa de Roma que será su legítimo emperador, y que para entonces se habrá convertido en el Cohen Gadol.

Esto marcará el auge del Imperio de Babilonia, del que éste será el Sumo Sacerdote. Cuando eso pase, el poder del Sello cubrirá el mundo de tinieblas, y el mal reinará sobre la tierra… a menos que nosotros hagamos algo para impedirlo.

Documento sionista que pedía un imperio en oriente medio.

¡La guerra en Siria es una farsa!
Documento que contiene el manifiesto

con los 18 principios de la banda LEHI.


Aquel que piense que exagero al hablar de un posible exterminio definitivo de los árabes y la reconstrucción del templo, debería seguir leyendo.

En primer lugar, huelga saber que la construcción de un tercer templo formaba parte de los puntos del manifiesto original del grupo de Stern. Pero la prueba definitiva del verdadero plan absolutista para el cual fue concebida la restauración del Gran Sanedrín, la encontramos al descubrir que los principales promotores del proyecto: la secta de Jabad.

La secta de Jabad fue fundada en el siglo XIX por el rabino Schneur Zalman Schneerson en la ciudad de Lubavitch, en la frontera entre Rusia, Ucrania, y Bielorrusia. Es por ello que esta secta también suele ser conocida como el movimiento “Jabad-Lubavitch”.

La secta de Jabad fue fundada como vertiente de la escuela de los hassidim. Sus miembros (los “jabadkim”) visten de negro y llevan largas barbas. Según sus propios ideólogos, esta secta nació como respuesta a las masacres de judíos que habían tenido lugar en el este. Curioso, puesto que lo que muchos de sus miembros más destacados han propuesto abiertamente es la aniquilación de todo aquello que no sea “judío”.

La secta de Jabad es de hecho la más peligrosa, puesto que es la única facción del “judaísmo” que ha estado regida por un líder absoluto cuyo cargo se ha perpetuado durante dos siglos de manera hereditaria, a la muerte de cuyo último heredero éste sería considerado como una encarnación del “mesías”.

El líder de la secta de Jabad era el “Rebbe” de Lubavitch, quien suele ser referido como “Moshiach” (o sea, mesías).

La doctrina de este culto cuyas verdaderas inspiraciones son paganas, se basa en la obra de su fundador, el rabino Zalman, la cual es conocida como la “Tanya”. La Tanya es incluso más abominable que el Talmud. En ella se habla de una raza superior, y de la venida de un Mesías que habrá de gobernar con puño de hierro sobre la tierra.

Según la Tanya de Schneur Zalman, los judíos son los únicos que poseen alma humana, siendo la de todos los demás de naturaleza animal, de manera que sólo los judíos son humanos, por lo que el mundo debe pertenecer a los judíos, pues son una especie superior. Lo curioso es que esto es lo mismo que posteriormente dijera, sólo que con otro lenguaje, el propio Adolph Hitler en su obra “Mein Kampf”.

Con todo, actualmente la Tanya es considerada como uno de los libros más importantes del supuesto “judaísmo” y su doctrina se está enseñando en todas las escuelas de los jabadkim.

El infame rabino Friedman, cuyas censurables declaraciones ya se citaran antes, pertenece a esta facción. La hipocresía de los miembros de esta secta, que se presentan a sí mismos como una facción humanista y tradicional, no puede ser más grande.

Este movimiento ha sido considerado como herético por los judíos tradicionales, e incluso por otros hassidim de las facciones bienintencionadas no dominantes. A pesar de ello, la secta de Jabad sigue siendo la más influyente del mundo, y es oficialmente presentada como parte de la tradición “judía”. De hecho, sus líderes han sido los principales promotores del Sanedrín.

Una prueba de que éstos son quienes se hallan tras la manipulación del “holocausto”, la tenemos en el hecho de que tras la invasión de Polonia, el líder de Jabad, Rebbe Yitzchak Schneerson recibió un salvoconducto del Reich para abandonar Varsovia, pudiendo viajar a USA libremente.

El hombre que supervisó la operación fue el coronel Ernst Bloch, que tenía orígenes “judíos”. La secta de Jabad funciona en su núcleo duro como una especie de clan de muy difícil acceso.

Las recientes y rigurosas investigaciones llevadas a cabo por la experta judía Maya Balakirsky, las cuales fueron publicadas en abril del 2010, demostraron que los miembros dirigentes del clan de la secta de Jabad, la familia del redactor de la Tanya, habían estado involucrados en casos de abuso sexual, homosexualidad, perversión, e incesto, algo por lo que dos de ellos se sintieron atormentados y pidieron ayuda al mismísimo Sigmund Freud.

En esto consiste realmente su doctrina en los círculos superiores. Son satanistas babilónicos, igual que la secta de Frank.

“Judío” nazi
Rabí Rebbe de Lubavitch Zalman Schneerson,

jefe de una secta basada en el “supremacismo judío”.


Pero esto no se limita a los jabadkim, sino que es algo común en general a la élite de los hassidim.

Según informaba el autor judío Shmarya Rosenberg este mismo verano en un artículo, el rabino actualmente más importante de la rama de los hassidim en Israel, el Rebbe de Ger, rabí Jacob Aryeh Alter, miembro del partido político “Judaísmo Toraico Unido”, así como uno de los hombres más poderosos de Israel, habría utilizado sus amplios recursos para proteger a un violador de niños judío llamado Abraham Mondrowitz, cuyas víctimas se estiman en un centenar. Es apenas una pequeña muestra de la corrupción de las sectas hassidim de la élite que controla Israel.

A esto se dedican realmente estos lunáticos mesiánicos: a conspirar y a preservar el mal.

Un “judío” ario.
Rabí Rebbe de Ger Aryeh Alter,

uno de los principales líderes hassidim.

Encubridor de pederastas.


Pero volviendo a la secta de Jabad, lo cierto es que son ellos, junto a los demás herejes hassidim, quienes han promovido la fundación de la nueva asamblea rabínica de Israel con el propósito de fundar un imperio racista, pues una de las figuras más influyentes en el restablecimiento de la ordenación judaica por la cual se han instruido varios de los miembros del nuevo Sanedrín, es el rabí Obadaiah Joseph.

Obadaiah Joseph es un fanático fundamentalista, cuyas declaraciones suelen venir cargadas de odio hacia los árabes, y que ha promovido en más de una ocasión su completo exterminio con afirmaciones que bordean el delirio.

Lo preocupante es que Joseph es el líder político de uno de los partidos que forman coalición con el actual gobierno de Israel. Éste es el partido más radical y reaccionario.

¿Saben cuál es el nombre del partido liderado por este rabino? El Concilio de los Sabios de la Torah, también conocidos como los “Shas”.

Entre sus más célebres declaraciones encontramos éstas pertenecientes a un sermón que dio en octubre del año 2010 en la ciudad de Jerusalem.

El rabí Joseph dijo:

“los gentiles sólo existen para servirnos (…) únicamente para servir al pueblo de Israel”.

Esto viene de mucho más atrás, pues en otro sermón, esta vez en abril del 2001, Joseph había dicho que los árabes eran seres que Dios se arrepentía de haber creado.

En otra ocasión, también en abril del 2001, concretamente el día 10, el diario de la BBC citó a Joseph llamando literalmente al exterminio de todos los árabes, diciendo que no había que tener piedad de ellos.

¿Alguien se imagina lo que hubiera pasado si esto lo hubiera dicho un miembro del parlamento alemán sobre los judíos? En otra ocasión, Joseph también ha dicho que en el futuro no importará saber de derecho, de economía, de cultura, o de ciencia, para desempeñar un papel de autoridad en el mundo, pues sólo mandaría la fe ciega en su mesías.

Este tipo ocupa un puesto de gobierno en el Knesset.

Rabí Obadaiah Joseph. Racista

en favor del genocidio en el gobierno de Israel
“Los árabes deben ser exterminados”.

Rabí Obadaiah Joseph, del equipo de gobierno de Israel.


Éste es el propósito del Nuevo Gran Sanedrín. La reconstrucción del templo está siendo llevada a cabo, y Jerusalem oeste será tomado.

Cuando esto haya sucedido, entonces se impondrá un régimen totalitario en Israel. Entonces el Sanedrín tendrá poder para ordenar la invasión militar más allá de sus fronteras, tal como exigían los principios de Stern que también incluían la reconstrucción de dicho templo, los cuales exigían también la fundación de un imperio en toda Mesopotamia, que es para lo que ha sido provocada la guerra con Siria, pues es la mecha que detonará la guerra total contra oriente medio.

Esto será posible a partir de que hayan pasado menos de 9 meses desde ahora.

Entonces sólo será cuestión de tiempo que el final de la guerra traiga de vuelta el Gran Israel de parte de los Sabios de Sion. Parece ser que la fecha mínima acordada para la dinamitación de USA será el 2020. Ésta es la década de la Última Gran Guerra. No sé en qué plazos se desarrollará, ni a qué ritmo, ni con qué países en cada momento.

No conozco los detalles, pero sé que mañana será el comienzo del fin de la civilización occidental. Después, el mundo se cubrirá de tinieblas. Entonces llegará el rey de Jerusalem, y con él, el Nuevo Orden Mundial, a cuyas puertas nos encontramos.

Pero ¿qué tipo de sistema político totalitario será el que controle el mundo cuando éste llegue?

Como ya dijimos, el Gran Sanedrín funcionaría como una especie de comisión burocrática que administraría todo de manera oligárquica y hereditaria a través de sus linajes, en clave autocrática, lo cual equivale a un régimen… comunista. Eso es lo que quieren para el futuro.

Por eso están manipulando tramposamente el capitalismo de una manera que se sale de su propia teoría, hay una oligarquía financiera instalada que controla el crédito internacional y provoca los auges y declives de la economía de una manera fija y no liberada, que es todo lo contrario de lo que el capitalismo supuestamente debería ser.

Pretenden desesperar a la gente con el capitalismo para que así se echen en brazos del comunismo, y para ello están encargándose de adoctrinar en el marxismo a los jóvenes a través de las universidades e institutos, algo que me consta de buena tinta. No quiero que se piense, sin embargo, que yo pretenda hacer una apología del capitalismo. Sin embargo, el comunismo, y ésta es la verdad que la élite no quiere que la izquierda vea, es el sistema más perverso de todos, tal como buscaba en parte reflejar George Orwell.

A pesar de todo, dado que en cierta medida habría un superior en la cima (el jefe del Sanedrín), este régimen sería también en parte fascista, sintetizando lo peor de todo junto, si bien su base administrativa es esencialmente comunista.

Como dijo David Icke,

cuando nos centramos en lo esencial, fascismo y comunismo son en el fondo, exactamente lo mismo, pues ambos se basan en la negación del individuo, y en la afirmación del poder.

A esto se lo llama “contrigualdad”, bandos enfrentados a pesar de estar poseídos por una misma mentalidad.

Aun así, el hecho de que el comunismo es la trampa que quieren tendernos explica también lo siguiente. Si el nivel de pobreza de la población fue mayor en la Unión Soviética que en cualquier otra potencia industrial, si en la URSS se asesinó varias veces a más personas que en la propia Alemania nazi, con métodos por lo menos tan truculentos, cuando no peores (no olvidemos que los bolcheviques fueron los genios de la tortura psíquica), y si el control de la vida del individuo fue más férreo y absoluto en la URSS que en cualquier otro sitio (los soviéticos fueron especialmente conocidos por su invasión de la intimidad), entonces, ¿cómo es posible entonces que el comunismo haya tenido, de manera sorprendente, tan “buena prensa” dentro de lo que cabe?

Esto se debe a que el marxismo es la mano ganadora oculta de los sionistas. El comunismo es su apuesta estrella. Dado que el régimen del Sanedrín estaba pensado de manera colectivista y burocrática, podemos decir de hecho que los sionistas son los inventores originales del comunismo.

Karl Marx, discípulo de los Rothschild,

y por tanto, sionista, era al mismo tiempo “antisemita”.


En realidad los Protocolos de los Sabios de Sion anunciaban también que Karl Marx había sido uno de sus agentes.

Muchos han considerado esto una mera leyenda. Lo que no se dice, es que aquellos que financiaron el Primer Congreso Sionista, donde según se ha dicho habría tenido lugar la anunciación de los Protocolos, fueron también los maestros de Marx: los Rothschild.

En efecto, Marx había sido alumno oficial del intelectual y ocultista Bruno Bauer.

Recordemos que Bauer era el apellido original de los Rothschild, y sí, este Bauer era de esos Bauer. De hecho el propio Marx, como bien se sabe, era supuestamente “judío”. Igualmente, Marx era un masón de grado 33, y por tanto, un Illuminati, es decir, pertenecía a la red financiada por los Rothschild.

De tal manera, parece evidente pues que Marx fue en realidad otra marioneta del gran teatro de guiñol de los sionistas. Se ha llegado incluso a sugerir que quizá el propio Manifiesto Comunista no fuera escrito siquiera por Marx y su colega, Friederich Engels, tal como se nos hace creer.

Cabe observar que según parece, la obra de Adam Weishaupt, el socio de los Rothschild que fundó los Illuminati, donde éste reflejara su propia doctrina, presentaría unas comprometedoras similitudes con la de Marx. No dudo de su inteligencia ni de su genio (pues es evidente que destacó en oratoria), pero sí de su originalidad, y sobre todo, de su honestidad.

Marx, por cierto, es también conocido por sus escritos en contra de los judíos, algo que no parece tan contradictorio cuando se tiene en cuenta que Marx, al ser un Illuminati, pertenecería por tanto a la secta de Frank.

Por otra parte, aquella que ha sido presentada como su doctrina serviría para fomentar la que los sionistas se han encargado de convertir (siendo en realidad una trampa) en la alternativa más popular al capitalismo que ahora están dinamitando. Las redes socialistas que los sionistas manejan aprovechándose de la buena voluntad de muchas personas de izquierdas, se encargarán de incendiar las calles haciendo exigir un mayor control del estado en la economía, de manera similar a lo proclamado por el Manifiesto Comunista.

Posteriormente, esto provocará que las diferentes uniones internacionales vinculadas por bancos centrales acuerden la cesión del control a sendas comisiones burocráticas que habrán de controlar el sistema económico, así como el marco jurídico, y por ende, gobernando de manera absoluta sobre las vidas de los ciudadanos, algo a lo que podría suceder una dictadura militar administrada por sectores de manera internacional. En cualquier caso, los viejos conceptos de “nación” y de “estado” serán cosa del pasado.

Pero esto no es una simple teoría, pues está demostrado que el comunismo internacional ha sido de hecho financiado por los sionistas. Tal como reconocía el famoso líder comunista de origen “judío” León Bronstein en sus memorias (más conocido como “Trotsky“), fueron los sionistas quienes financiaron el comunismo.

El propio Trotsky viajó a Rusia con 10.000 dólares que le habían sido dados… ¡por Rockefeller!

Durante la época previa a la Revolución Rusa, el gobierno del Zar emitió documentos que demostraban que Lenin estaba siendo financiado por las mismas personas que luego, tal como ya he demostrado, financiaron a los Nazis. Éste era el “crítico del capitalismo”: otro títere de la élite financiera. Tal como ya he dicho, Trotsky dio a conocer algunos de los préstamos que financiaron su causa a través de su autobiografía, donde declaraba que los facilitadores de los mismos habían sido Alfred Milner y Michael Gruzenberg (otro “judío”), ambos miembros de la Mesa Redonda de los Rothschild.

Ahora se entenderá mejor por qué el régimen soviético se tomó tantas molestias para asesinar a un exiliado. Trotsky “habló más de la cuenta”. Rozenberg, el representante de los bolcheviques en Escandinavia, era por su parte un asesor privado del Chase National Bank del magnate J. P. Morgan, miembro del cártel de los Rothschild cuyo imperio fue financiado a través del banco Kuhn & Loeb de los mismos.

El banquero oficial de los bolcheviques era Olof Aschberg (de nuevo, “judío”), dueño del Nya Banken, cuyo representante en Londres era el North Commerce Bank de Earl Grey, otro miembro de la Mesa Redonda de los Rothschild.

Aschberg también contaba con el apoyo de Max May, vicepresidente de la Guaranty Trust de J. P. Morgan para el imperio Payseur de los Rothchild, y líder de las operaciones extranjeras.

Pero sobre todo, los Rothschild financiaron directamente la Revolución Rusa a través de su socio Jacob Schiff, por medio de su banco Kuhn & Loeb. Tras una reunión celebrada por banqueros internacionales en Suecia en 1917, se acordó que el banco Kuhn & Loeb de los Rothschild habría de depositar 50 millones de dólares en una cuenta corriente sueca para Lenin y Trotsky.

Por su parte, el nieto del banquero “judío” Jacob Schiff, reconoció el 3 de febrero de 1949 para el American Journal que su abuelo les había pagado 20 millones más por su cuenta.

En el Registro del Congreso del 2 de septiembre de 1919, hay constancia del pago de Elishu Root, abogado de Kuhn & Loeb, a los bolcheviques a través de la Special War Fund.

Trotsky reveló que los sionistas financiaron el genocidio bolchevique.
León Bronstein (“Trotsky”).

Asesinado por revelar la financiación de los bolcheviques.


Sí señor, los mismos que controlan la Reserva Federal fueron quienes financiaron a los rusos, ¿cómo? Sí, controla a los actores y controlarás la obra, y quien controla la obra, es quien decide su mensaje.

Manipular los acontecimientos sirve para determinar la percepción de lo que la gente asume que ha sido “respaldado por la historia”.

Muchos se preguntarán “si tienen tanto poder, ¿por qué no imponen el Nuevo Orden Mundial directamente?” Desde luego capacidad no les falta, como ya se puede ver, pero la cuestión es que ellos quieren que esto parezca natural; quieren hacer que la historia les respalde, pues es muy fácil imponer un régimen, lo difícil es lograr justificarlo de manera irrevocable.

Están corrompiendo la libertad para hacer que tengamos miedo de ella. Ése es el plan. Por eso el mismo veneno que utilizaron contra los rusos por haber estado a punto de destruirlo, entre otras cosas, con la publicación de los Protocolos, es aquél con el que ellos quieren ahora hacer que nos rebelemos contra un sistema que ha fallado sólo porque ellos así lo han provocado.

Pretenden que seamos nosotros quienes les pidamos como solución aquello que nos han enseñado a ver como tal, pues eso es en realidad lo que han buscado desde el principio.

Aquél que piense que esto se trata de una quimera, debería notar cómo esto ha llegado a ser sin que usted se de cuenta una realidad tangible actualmente a su alrededor.

Si se da cuenta de cómo funcionan los bancos centrales controlados por poderes privados, y cómo éstos regulan el nivel de emisión de deuda, dominando por tanto los tipos de interés, y controlando la administración gracias al arrendamiento de su tesoro para regular la economía de mercado a su antojo, obligando por otra parte, por culpa de la deuda, a la imposición de un sistema de tributación en realidad controlado por ellos que en contra de lo que piensa, está pensado para empobrecer cada vez más al estado y al ciudadano, podrá descubrir que de hecho el mundo está siendo dirigido por un plan comunista.

No se trata de una exageración, pues tanto la imposición de un banco central que regulase la economía como la imposición de impuestos progresivos a las rentas eran puntos del Manifiesto Comunista.

Resulta paradójico, por tanto, que viviendo en esta economía de “libre mercado” aparente, eso sea sólo mientras la élite instalada monolíticamente en el oligopolio del mismo así lo permita.

A muchos les sonará contradictorio que los grandes amos del capitalismo sean comunistas, pero no lo es, puesto que éstos lo son en realidad para dirigir el capitalismo tal como ellos desean, que es por supuesto a la ruina, de la cual ellos se librarán por su sutil instalación en el poder, con el fin verdadero de imponer el comunismo para cuya justificación están fustigando los males del capital.

Ellos han creado esta injusticia para que su “única” alternativa sea una injusticia aún mayor, en este caso definitiva, de la que ya no podamos escapar, pues para entonces será demasiado tarde.

Esto significa que los grandes hampones del capitalismo han están en realidad malversándolo con una agenda comunista, valiéndose para ello de manera hipócrita del mismo sistema supuestamente liberal que ellos defenderán revocar tras su fracaso a favor del comunismo, y el cual son ellos quienes lo están haciendo fracasar a través de su control precisamente comunista del mismo.

Así de retorcidos estos genios del mal.

Como decía el chiste:

“comunismo para los ricos, y capitalismo para los demás”.

No podría haberlo expresado mejor.

Los Rothschild dominan el mundo mediante la deuda.
Manipula la historia y mandarás tu propio mensaje.

Los Rothschild deciden cuándo algo es verdad.


Pero volviendo a lo de antes, la afirmación de que el comunismo es una gran conspiración de la élite sionista se ve definitivamente confirmada por el hecho de que el 29 de marzo de 1929 el diario Times, publicó que el 75% del aparato central del movimiento bolchevique estaba compuesto por “judíos”.

Por su parte, el disidente político de la Unión Soviética Aleksandr Solzhenitsyn escribió un libro llamado “Archipiélago Gulag”, donde retrataba la vida en el horrible campo de concentración soviéticos.

En el segundo tomo, afirmaba que los que crearon y administraron el campo que masacró a decenas de millones de campesinos rusos (no es por menospreciar el “holocausto”, pero eso son muchos más muertos que los de los Nazis) habían sido todos “judíos”. Entre todos ellos mencionó a Yakov Rappoport, Aaron Solts, Lazar Kogan, Matvei Berman, Genrikh Yagoda, y Naftali Frenkel.

Vaya, vaya, ¿será por esto que no se habla de este “holocausto”, ya que estos Nazis eran en este caso “judíos”?

Debo decir, por cierto, que la lectura de este libro ha sido recientemente prohibida por el gobierno de los USA en la prisión de Guantánamo. ¿No era América la tierra de la libertad?

Definitivamente, la verdadera naturaleza sionista del comunismo ha sido verificada incluso por fuentes sionistas, pues fue el propio rabino Stephen Wise, un financiado de los Schiff, perteneciente por tanto a la órbita de los Rothschild, quien el 5 de mayo de 1935, dijera para el American Bulletin:

“algunos lo llaman marxismo, yo lo llamo judaísmo”.

De este modo podemos ver cómo Israel, siendo un estado con un fuerte carácter nacionalista, tiene al mismo tiempo una gran vocación socialista, por lo que en él convergen lo peor de la izquierda y la derecha, y ésa es la razón de que gente de la supuesta facción de la derecha sionista pedía al mismo tiempo la restauración del Sanedrín, que es una entidad comunista. Israel es por tanto un contradictorio y delirante estado nacional-socialista, es decir, nazi.

Los sionistas son equivalentes por ello a éstos, a la vez que también son comunistas, aun cuando los nazis supuestamente estaban en contra del comunismo, pues es todo una farsa, ya que los que financiaron y coordinaron a los nazis fueron exactamente los mismos que crearon la revolución bolchevique, pues todos ellos forman parte en realidad de la secta de Babilonia, cuyo único objetivo real es el triunfo del mal.

El Nuevo Orden Mundial “judío” será por tanto en realidad un Nuevo Orden Mundial babilónico, el cual será de carácter bolchevique, y estará controlado por un administrador que será quien se agazape detrás del nuevo “Mesías”.

Éste será el Sumo Pontífice de Babilonia, quien como ya sabemos es el Papa Negro que se apoderará de la Iglesia Católica poniendo fin a ésta para así fundar de nuevo la Iglesia de Babilonia con su asamblea regente en el nuevo imperio que será levantado en mesopotamia, algo que será llevado a cabo por quien entonces sea el Gran Canciller de la Orden de Jesús, en este caso, según creo, Jorge Mario Bergoglio.

Un detalle interesante es que en la última trilogía de “la Guerra de las Galaxias” el director George Lucas presentó, tal como ya mencioné en mi artículo anterior, el escenario de un golpe de estado que habría sido preparado de una manera similar a la descrita en los Protocolos.

Esto tendría más relevancia de lo que parece, pues según se rumorea, Lucas no habría hecho más que reflejar su conocimiento de lo que estaba por llegar, ya que según parece, éste habría tenido estrechos vínculos con la NSA (la principal agencia de inteligencia de USA). Uno de los aspectos más llamativos de la última entrega de su saga lo podemos ver en el hecho de que aquél que da el golpe de estado ostenta el título de “canciller”, pero sobre todo lo tenemos al apreciar cómo a medida que éste va a acumulando poder solapadamente, su vestuario va evolucionando progresivamente hacia una línea muy similar a la de la indumentaria en su día llevada por el propio dictador del imperio papal.

De igual modo, la secuencia de la destrucción de la orden de los caballeros Jedi (los guardianes de la paz) cuando éstos descubren el complot del canciller, quien los acusa falsamente de traición, recuerda deliberadamente a la famosa purga de los templarios organizada por el Vaticano tras el descubrimiento de estos del plan oculto del Priorato de Sion, algo que detallaré en la tercera parte.

De hecho, el discurso dado por el canciller culpando falsamente a los Jedi recuerda mucho al que dio el Papa entonces, pues en él el canciller dice “a partir de ahora todos los Jedi serán perseguidos, arrestados, y aniquilados”, que es exactamente en lo que consistió la orden contra los templarios.

Finalmente, el canciller se convertía en el malvado emperador, y pasaba a cubrirse con una capa y una capucha negras, que es justo como Alberto Rivera describió al Papa Negro.

En una escena, justo antes de dar el golpe de estado, el canciller decía “ahora los ‘Sith’ gobernaremos la galaxia…”.

Los “Sith” son, por supuesto, los siervos del lado oscuro en el universo de Lucas, pero es posible que éste haya elegido el nombre con algún otro propósito. En realidad “Sid” es una palabra procedente del este de Europa que significa “judío”, y sigue siendo un nombre con el que se continúa bautizando a algunas personas judías hoy en día.

¿Trataba Lucas de advertirnos acerca de un Nuevo Orden Mundial “judío”? De hecho, en cierto momento de la película descubríamos que el verdadero nombre del canciller era “Lord Sidious”.

Creo que son demasiadas coincidencias juntas. Lucas, obviamente, sabía lo que estaba haciendo.

George Lucas sabía lo que iba a pasar
Retrató a su malvado emperador

como un Papa Negro de métodos Rothschild.


A pesar de todo, he de hacer un último apunte en cuanto a esto.

Muchos habrán advertido cómo hasta ahora he venido hablando del Sumo Pontífice como el futuro emperador “de facto”, si bien también he hablado del futuro Rey de Israel, de aquél que en teoría habría de gobernar el mundo, a pesar de que ya sepamos que se trata de una fachada, puesto que quien gobernaría realmente sería el Sanedrín, y por ende, el líder del mismo.

Sin embargo, cabe aclarar que no hablo del futuro Papa Negro como el tan debatido Anticristo, sino como el más grande de todos los fariseos (literalmente), así como el supuesto guía espiritual de quien “realmente” habría de gobernar el mundo, que sería el Rey de Israel, el anhelado “mesías”.

¿Quien sería este redentor corrupto, esta culminación del mal sobre la tierra? La respuesta a esta pregunta ya la di en la primera parte del trabajo, aunque es aquí donde procederé a explicarla en detalle.

Por fin llegamos a la recta final, al hallazgo más inquietante. El futuro Rey de Israel es… ¡Felipe de Borbón, príncipe de Asturias! ¡Él es el Anticristo!

Los que no hayan rechazado ya la idea, probablemente estarán preguntándose por qué. Lo cierto es que Felipe de Borbón es el heredero oficial con mayor legitimidad al Trono de Jerusalem (“mayor” porque hay muchos otros candidatos, pero según he podido comprobar, él sería el que procediera de un linaje más puro).

Sin embargo, podrá haber quien diga que ese teórico derecho al Trono de Jerusalem por parte de Felipe de Borbón seguiría siendo en cualquier caso de origen “cristiano” y no “judío”, con lo que no parecerá tener ningún sentido decir que el vaya a ser el Mesías de los Sabios Sion.

Por el contrario, cabe aclarar que esto se trata de una confusión, pues tal como ya he probado sobradamente, los Sabios de Sion no serían realmente, a pesar de que se hagan pasar por tales, auténticos judíos, sino que serían en realidad de origen babilónico, y lo que querrían no sería por tanto, realmente, un “mundo judío”, sino un mundo babilónico.

Esto significa que su “rey” no tiene que ser de un linaje con derechos de procedencia judía, sino que éste debería venir de un linaje jázaro babilónico. Hemos de centrarnos por tanto, en los principales linajes reales que hayan podido surgir de la antigua realeza jázara.

Como ya expliqué antes, los jázaros eran en realidad lo mismo que los escitas. El principal linaje real con derecho divino que ha adquirido fama en el mundo entero, y que era, como ya se probara anteriormente, de origen escita, es el linaje merovingio, que como más adelante voy a demostrar, es de donde procede el actual derecho de Felipe al Trono de Jerusalem.

Lo cierto es que los merovingios, que como ya probó la crónica de Fredegario eran de origen escita, habían proclamado, antes de ser conocidos con ese nombre, ser descendientes de Noé, siendo entonces de donde vendría su “legítimo derecho al Trono de Jerusalem”, algo que más adelante sería con un pretexto cristiano.

Lo cierto es que si era escita entonces esto es lo mismo que decir “jázaro”, por lo que, por esta razón, éste sería efectivamente el último linaje real puro procedente de Babilonia, y por tanto, el principal linaje de los Sabios de Sion. La cuestión es que, tal como acredita la obra de M. Baigent, R. Leigh, y H. Lincoln, fue en honor del linaje merovingio por lo que fue instaurada la orden conocida como… el Priorato de Sion.

Vaya, qué casualidad. ¿Alguien continúa albergando alguna duda de esto? Al parecer, por esta razón el Priorato debía estar dirigido por un miembro del mismo linaje.

Por contra, la gran mayoría de la gente piensa que el linaje merovingio fue interrumpido misteriosamente no volviéndose a saber de él. Sin embargo, la prueba de que esto no es así se halla en los Manifiestos Rosacruces, publicados entre 1614 y 1616, los cuales fueron redactados por un autor anónimo que ha sido identificado por su caligrafía como Johann Valentin Andrea, Gran Maestre del Priorato de Sion.

Esta carta estaba al mismo tiempo firmada con el sello de la Corte del Dragón, el cual se remonta por lo menos a la época del siglo XV a.C. en el Antiguo Egipto, y simboliza el linaje babilónico (el cual era precisamente referido como la “Estirpe del Dragón”), siendo en este caso el cartucho del faraón, al cual estos tipos no pudieron haber tenido acceso, dado que éste no fue exhumado hasta mucho después, a menos que éste hubiera continuado usándose, es decir, a menos que hubiera sido heredado por descendientes del mismo linaje, el cual se remonta a la antigua Babilonia.

Dado que el Priorato de Sion fue fundado como guarnición privada del linaje merovingio, esto vendría a corroborar tanto el vínculo entre dicho linaje y la realeza babilónica, como su posterior continuación, y sobre todo, el papel del Priorato como vehículo para la preservación de esta estirpe.

La cuestión es que más adelante, la principal dinastía que estuvo relacionada con el Priorato fue la de la casa de Anjou, entre cuyos principales derechos se hallaba especialmente el del Trono de Jerusalem. Tras la caída del reino, el linaje, de alguna manera, se dispersó. En 1269, la última heredera viva de la antigua reina de Jerusalem era María de Antioquía, que reclamó el trono para sí, algo que fue denegado por la Alta Corte (Sabios de Sion).

El propósito era forzar a María a vender su derecho de nuevo a la casa de Anjou, pues era la rama original de la que se derivó el derecho a dicho trono. Con esto, el derecho, por así decirlo, “volvió a casa”.

En ese momento el legítimo derecho al Trono de Jerusalem fue a parar a manos de Carlos, quien había sido coronado como Rey de Sicilia, de tal manera que desde entonces el derecho pertenecería a la casa de Anjou-Sicilia, linaje que emparentaría por otro lado con la corona de Aragón, dando lugar a la casa de Aragón-Sicilia.

Por su parte, el linaje de Anjou-Sicilia continuó durante algún tiempo hasta que a la muerte de Joan I, se produjo una escisión en su familia, entre la línea mayor (Anjou-Sicilia, la más pura), y la línea menor (Valois-Anjou), con Carlos III a un lado, y Louis I al otro, respectivamente.

Apenas dos años después, Carlos mató a Louis, pero su linaje continuó.

Durante algún tiempo, ambas ramas discurrieron paralelamente, y aparte de ambas, la casa de Aragón también tenía parte de los derechos. A la muerte sin heredero de sangre de Joan II, fue su ahijado, el famoso Renato de Anjou quien heredó por testamento los derechos de ambas casas, volviendo a reunir a juntar en sí mismo la herencia al trono de Jerusalem.

Pero entonces estalló la discordia entre Renato y Alfonso V de Aragón, que reclamó ser un heredero más legítimo de por proximidad dinástica a la línea original (y tenía razón), mientras que René de Anjou no era un heredero de sangre pura, al pertenecer a una casa menor. En cualquier caso, ambos poseían la mitad de los derechos, y reclamaron simultáneamente el derecho al trono.

El mediador para “el restablecimiento de la concordia” en este conflicto fue, por cierto, un miembro de la familia Aycelin de Montaigut, quienes solían ostentar el título de cancilleres de la casa de Anjou, debiendo ser por tanto miembros destacados del Priorato de Sion.

El linaje de Aragón continuó por su cuenta, mientras, tras la muerte de Renato, el legado de éste parecía incierto. Su heredero testamentario fue su sobrino, Carlos IV, quien a su vez le legó el derecho a su primo, Louis XI de Francia, de quien pasó a Carlos V, quien tuvo que enfrentarse a Carlos VIII de Francia, que también reclamó el derecho por guardar un parentesco más cercano con la familia de Renato, ya que era descendiente de Louis II de la línea menor de Valois-Anjou.

Posteriormente, éste trataría de ser recuperado por Louis de Valois-Orleans, quien, al tratarse de un pariente demasiado lejano, no contaba con la suficiente legitimidad de sangre. Después de este galimatías, el derecho volvió a donde le correspondía, quedando en manos de Renato II, el nieto de Renato que lo heredó por derecho.

A partir de aquí el derecho continúa ligado a la casa de Anjou, que siguió ostentando su propia mitad del trono. Pero entonces, en el siglo XVII, tuvo lugar un acontecimiento de suma relevancia. Ambos derechos volvieron a juntarse por un vínculo de sangre a través de un enlace entre la realeza francesa y la española, concretamente entre Luis XIV de Francia (“el rey sol”) y María Teresa de Austria, hija de Felipe IV de España (“el rey planeta”).

Cuánta humildad. Por supuesto, este enlace fue oficiado gracias a la mediación del siempre ubicuo cardenal Richelieu.

Posteriormente, su nieto, que ostentaría los derechos de la casa de Aragón, inherentes a la corona española, al mismo tiempo que también fuera duque de Anjou, se convirtió en el rey de España, y fundador de la actual dinastía de Borbón. Por esa razón Juan Carlos I de España es el rey más importante del protocolo internacional, pues pertenece a la rama europea de linaje más puro y consanguíneo.

Así pues, su hijo Felipe, el actual Príncipe de Asturias, es el más legítimo heredero al Trono de Jerusalem por encima de todos los demás, pertenecientes a líneas derivadas de casas más alejadas del tronco central.

Él es el último de los escitas merovingios de origen jázaro babilónico: él será el Rey de Sion, aquél al que se impondrá adorar como a un Mesías.

En los Protocolos se decía que el rey de Israel debería ser un tipo de virtudes admirables, que nadie pudiera rechazar. Felipe está oficialmente considerado como el príncipe “mejor preparado” del mundo, así como también uno de los más guapos por la mayoría de mujeres, cumpliendo con el perfil a la perfección.

Recuerden que Lucifer era el ángel más bello del Cielo. Felipe es el Anticristo.

Príncipe de Asturias. Su Satánica Alteza.
Felipe de Asturias, el ángel seductor.

Él será adorado para que la gente acepte su inferioridad.


Pocos contendrán el impulso de reír ante estas afirmaciones.

El posible futuro rey de España… ¿la encarnación del mal sobre la tierra? Habrá a quien le suene disparatado. Además, ¿cómo iba a ser España, de entre todas las naciones, de donde viniera el nuevo Rey de Israel?

Para empezar, conviene destacar que desde el punto de vista histórico, esto no sería tan extraño, pues España es también el lugar donde más ha arraigado la orden de los jesuitas, la cual fue fundada por un español, y cuyo líder es el Papa Negro, que actualmente, también es español. La orden de los jesuitas está, al menos en sus círculos superiores, al servicio del plan de imposición de una religión y un estado únicos a nivel mundial, y es la principal institución dominada por los Sabios de Sion.

Pero existe un dato mucho más importante, que es el de que España es la única nación sobre la faz de la tierra que contiene una estructura erigida a imagen y semejanza del Templo de Salomón.

En efecto, estamos hablando del opulento Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, construido por el antepasado del Príncipe de Asturias, Felipe II.

Por supuesto, Felipe II pertenecía a la casa de Austria, del linaje de los Habsburgo, con lo que no era Borbón, pero sin embargo, este linaje estaba emparentado con el de la casa de Francia, pues, tal como acredita la página Web de genealogía de la familia Piso, ambos linajes están emparentados por un tronco común, pues los dos procederían en realidad de los linajes reales babilónicos.

La casa de Habsburgo, en cualquier caso, sería quien ostentase en su época el principal derecho sobre el Trono de Jerusalem, pues era la corona de España que ellos heredaron la que, al haber heredado a su vez los derechos de la casa de Aragón, estuviera dinásticamente más cerca de la rama original del derecho al trono que la propia casa de Anjou, de manera que tiene mucho sentido que Felipe II hiciera esto, sobre todo teniendo en cuenta el hecho de que fue bajo su reinado, al igual que lo hiciera Israel bajo el de Salomón, cuando el imperio de España alcanzó su periodo de mayor expansión.

El linaje de Felipe II, por tanto, incluyendo todos sus descendientes, ha sido el mayor linaje sionista de todos.

La afirmación de que el Monasterio de El Escorial está realmente inspirado en el Templo de Jerusalem no es ninguna elucubración, pues es algo bien sabido por los académicos (otra cosa es lo inquietante que pueda resultar el por qué).

Al parecer, el análisis de los bosquejos que fueron realizados durante la obra, revelan que el diseño de El Escorial se basó tanto en las descripciones aportadas por la Biblia como en las del historiador romano Flavio Josefo. Durante la construcción, el arquitecto de Felipe II no comprendía lo que éste quería, pues su concepto se salía por completo del canon de la época, sobre todo en el mundo cristiano.

Claro, puesto que no se trataba de un templo cristiano, sino “judeomasónico”. Aun así hubo algunas modificaciones en la apariencia de la estructura: la parrilla, el cerrado de la fachada, y la supresión de varias torres, únicamente cambios inducidos por motivos funcionales, pues a pesar de todo, el monasterio sigue estando evidentemente basado, al menos en lo fundamental, en el templo bíblico.

Al parecer, no hay ningún monasterio semejante al de El Escorial en el mundo entero. Un nuevo templo para un nuevo emperador.

El salomonismo es un elemento presente de manera constante en el monasterio de El Escorial, e incluso da nombre a una corriente artística surgida durante la época de Felipe II. El Escorial, tan majestuoso, es el mayor templo sionista del mundo. En la parte principal de la biblioteca del monasterio se encuentra un enorme fresco que retrata a Salomón con la reina de Saba.

 En la puerta principal del monasterio encontramos dos grandes estatuas representando a los reyes David y Salomón.

Pero la que probablemente constituya la prueba irrefutable del papel de la corona española como la principal dinastía sionista, la constituye el hecho de que en 1559, dos años antes del comienzo de la obra de El Escorial, el artista flamenco Lucas de Heere pintó un cuadro que actualmente se encuentra en la Catedral de San Bavón, en Gante, al norte de Bélgica, entonces parte de Flandes y perteneciente por tanto a la corona de España, zona que ahora está atestada de “judíos”, para un conciliábulo de la Orden del Toisón de Oro, la cual fue fundada por el Priorato de Sion, donde retrató a Salomón recibiendo en su palacio a la reina de Saba.

Lo llamativo es que este Salomón tiene la cara de Felipe II.

En el marco del cuadro, aparece escrito en latín que la reina de Saba se sorprendió al descender desde la colina… a Sion. Más abajo, de Heere le dedica el cuadro a Felipe II declarando que era tan sabio como Salomón. Esto también pone el acento en la íntima relación entre la monarquía española y el priorato, pues según la inscripción del marco Felipe había formado parte del conciliábulo, confirmándose así mi teoría.

No resulta por tanto a la luz de los hechos, nada descabellado pensar que Felipe de Asturias, nombrado así por su salomónico ancestro, llegará a ser el nuevo Rey de Sion, es decir, de Babilonia.

Mucha gente lleva a tiempo preguntándose a qué viene que el príncipe se esté dejando esa misteriosa barba. Yo se lo diré: es una barba salomónica, una barba de Sabio de Sion.

El Escorial: el mayor templo sionista del mundo.

El nido de la serpiente.
Monasterio de El Escorial.

Réplica del Templo de Salomón,

y mayor edificio satánico del mundo.


Retrato de Salomón y la reina de Saba en El Escorial. Felipe II era un sionista.
Biblioteca de El Escorial. Retrato del rey Salomón con la reina de Saba.


Ni Cristo, ni Pedro. Salomón y David.
¿Quién custodia la puerta del Monasterio de El Escorial? Los mismísimos David y Salomón.


Felipe II tenía relación con el Priorato de Sion.
En este cuadro de la orden sionista del Toisón de Oro

Felipe II es retratado como el rey Salomón.

Llegamos pues a la aterradora conclusión de que el Nuevo Orden Mundial Mesiánico está a punto de llegar.

Todo comienza en Siria. Los últimos reductos de Palestina que impiden la instauración del Gran Israel tienen los días contados. El destino de la humanidad pende de un hilo, y todo va en lo que suceda en los próximos 9 meses con la población palestina.

Después, al caos en oriente medio puede suceder un orden impuesto dictatorialmente, al cual sucederá la caída económica de los USA.

Mientras tanto, el nuevo Papa Bergoglio se va a encargar de reformar la Iglesia de tal manera que logre acercarla a una doctrina herética desde el punto de vista católico que integre la creencia en un posible retorno de JesusCristo, para luego hacer pensar que éste se habría dado en la figura de Felipe de Borbón.

Alguno creerá que es inverosímil pensar en una nueva religión que domine el mundo de carácter neo-cristiano, pero yo le diré que no debe subestimar el poder de la peligrosa combinación de desesperación y oportunismo.

Lo que está a punto de suceder en el mundo puede llevar a la humanidad a un grado de enajenación en el cual asuman cualquier tipo de tesis redentora, por delirante que ésta pueda llegar a ser, y una imagen tan arquetípica para la sociedad occidental como “la segunda venida de el Cristo” en cumplimiento de su “promesa” podría ser un arma muy efectiva para postrar a la plebe a sus pies.

No olvidemos que a pesar de todo, la Iglesia Católica, aunque no lo parezca, tiene un ejército de fanáticos diseminados por todo el mundo.

El amor con el que masas gregarias se aproximan inexplicablemente a un señor del que nada saben sólo porque va de blanco es tan sólo la otra cara del fundamentalismo violento.

Como dijo Maquiavelo,

la religión es uno de los principales instrumentos de manipulación política de la sociedad.

Comentarios

6 comentarios en “RECORDANDO: KHAZARIA (XI): Atando cabos. ¿TODOS? TAL VEZ.

  1. Un texto larguísimo que sin embargo incluye algunas falacias básicas sobre el Fuhrer.
    La moneda es una falsificación enorme dado que el termino ”Nazi” Nunca fue utilizado por ningún miembro del NSDAP y sin embargo está ahí en su inscripción.
    Hitler era un rothschild? Aqui perfectamente refutado.
    https://quenosocultan.wordpress.com/2013/05/18/era-hitler-un-judio-un-rothschild-en-serio/
    https://quenosocultan.wordpress.com/2013/07/31/hitler-un-rothschild/

    Publicado por Felipe Resistiendoalnwo | 14 de mayo de 2015, 21:55
  2. Hola, esto no tiene que ver con esta entrada pero tengo unas preguntas.
    ¿Los Rothschild de que país son los que dominan? (¿Cuáles son los Rothschild más importantes?) (Porque hay Rothschild desde Argentina hasta a Francia), ¿Podrías darme algunos nombres?
    Vi que los de Francia son descendientes de Mayer Amschel Rothschild, pero
    ¿Siguen teniendo contacto con los Rothschild más importantes? No creo que sean los de Francia los Rothschild más importantes.

    Publicado por Juan | 29 de marzo de 2014, 20:47
    • Juan, efectivamente,

      No son ni unos ni otros los más importantes.

      El conglomerado es global.

      Pásate por “Familias de poder” y “las guerras de rothschild” para leer acerca de lo anterior y lo actual.

      Pero, dado tu interés, no olvides pasar por “Khazaria”.

      Con todo esto tienes un buen mogollón para pergeñar tu propia sensación acerca de lo que está pasando debido a éstas y otras castas.

      Un saludo.

      Publicado por Uno como vosotros | 31 de marzo de 2014, 12:31
  3. Me sorprendió muchísimo ver la estrella de David incrustrada en la piedra de cada tumba del Panteón. TODOS los miembros de esta familia tienen a sus piés el símbolo mágico nigromante.
    http://ajavah-mishpatij.es.tl/12-.–%BFEstrella-de-David-o-Emblema-del-dios-Renfan-f-.htm

    Por otro lado, se explica también el inmenso amor que tuvo Felipe II por su amante judía Isabel Osorio, con la que tuvo dos criaturas y a la que tuvo que abandonar para contraer matrimonio con la reina inglesa. Un saludo cordial

    Publicado por Creativa T. | 24 de marzo de 2014, 15:29
  4. Reblogueó esto en Me Llamo Tierra.

    Publicado por Hermes da Vinci | 22 de marzo de 2014, 9:54

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  1. Pingback: RECORDANDO: KHAZARIA (XI): Atando cabos. ¿TODOS? TAL VEZ. | Energetic Land - 22 de marzo de 2014

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