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La probabilidad de Guerra

LA TERCERA GUERRA MUNDIAL: Cómo se gestan LAS FALSAS BANDERAS (y como se desenmascaran).


¿Cómo? A tiempo, y no hay otra. ¿Cuál es el elemento clave para que sea posible? Los medios de comunicación. Aunque sabemos en manos de quién están. Entonces ¿cómo hacerlo?: En estado de alerta permanente y averiguando cuáles son los patrones y el tipo de objetivos que usan estos individuos, castas u organizaciones.

Averiguar dónde sucedera y cuál objetivo será escogido es tarea poco menos que imposible, aunque siguiendo rápidos patrones de actuación, averiguando las motivaciones que puedan tener los “acusados y culpables” del atentado (auto atentado) se puede minimizar el efecto de tales falsas banderas sin tener que esperar a años o decenas de años, en que el paradigma anterior ya ha desaparecido, las muertes han sucedido y el mundo ha cambiado, no de manos, sino de enfoque, siempre el suyo.

“Si el pueblo tiene que seguirnos que lo haga, pero convencido, no importa de qué, pero convencido. Ismos, istas, hambrunas, genocidios de los malos contra los buenos.”

Ahí están los medios de comunicación, falsos hasta la saciedad, en una perfecta “agenda Setting”, la fabricación de “mentes crédulas”, Tavistocks al uso…

Es un ir y venir incesante hacia los sentidos de la población (Shock y pánico instantáneo, agentes químicos, bacteriológicos, nucleares, barcos que se hunden y que provocan guerras, edificios, pandemias anunciadas y un largo etcétera.

Siempre ha sido así. Desde los albores de la civilización, como (ellos) conductores de la población hacia actos en que ella siempre ha sido protagonista, y siempre deshauciada y defenestrada por ignorancia, en beneficio, otra vez, de ellos.

Una vez más y desde el 11-S se muestra su cara más dura para que no lo olvidemos jamás. A raiz de ello impera el imperio del terrorismo fabricado, la destrucción de países por “razones” emocionales y para estúpidos, sí. Porque lo somos, no por culpa nuestra sino de los medios, pero lo somos.

Ahora el gas sarín, luego los campos petroliferos en EE.UU, luego lo nuclear en…, los misiles israelíes en el mediterraneo, los juegos de guerra de los dos bloques que vuelven a existir y nunca dejaron de existir, mientras ellos se han hecho con la energía de los dos.

La “crisis progresa” y de lo “económico y social” pasamos a lo militar trabajando, nosotros, literalmente, y después de ello,  por cuatro pesetas tras millones de muertos. Pues así ha sido siempre y será tal y como van las cosas.

Aquí tres ejemplos – consideraciones de cómo fabrican falsas banderas, cómo en el transcurso de los años son desenmascaradas tarde, y ya con esta información poco se puede hacer aunque algo sí. Hablamos del 11S.

Industria de la mentira y guerra imperialista

Solía decir Joseph Goebbels que es más fácil que la gente se trague una mentira enorme que una pequeña. Es un principio que la CIA ha venido aplicando durante los últimos años con el invento de masacres falsas que justifican guerras. El filósofo Domenico Losurdo analiza la facilidad sorprendente con que nos dejamos engañar.

| Urbino (Italia) | 13 de septiembre de 2013

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Fotografía verdadera de la falsa masacre de Timisoara (Rumania)

En la historia de la industria de la mentira como parte integrante del aparato militaro-industrial del imperialismo, el año 1989 marcó un verdadero viraje. Nicolae Ceaucescu se mantiene en el poder en Rumania. ¿Cómo derrocarlo? Los medios de prensa occidentales comienzan a divulgar masivamente informaciones e imágenes del «genocidio» perpetrado en Timisoara por la policía del propio Ceaucescu.

Los cadáveres mutilados

¿Qué había pasado en realidad? Basándose en el análisis de Guy Debord sobre la «sociedad del espectáculo», un ilustre filósofo italiano, Giorgio Agamben, sintetizó magistralmente este caso:

«Por vez primera en la historia de la humanidad, cadáveres que habían sido enterrados hacía poco tiempo o que se hallaban aún en las mesas de las morgues fueron desenterrados apresuradamente y mutilados para simular ante las cámaras de televisión el genocidio destinado a legitimar un nuevo régimen. Lo que el mundo entero tenía ante sus ojos como la realidad real en las pantallas de televisión, era la absoluta anti-verdad y, aunque la falsificación era a veces evidente, fue de todas maneras autentificada como real por el sistema mediático mundial, para que quedara claro que lo real no era a partir de entonces otra cosa que un momento del movimiento necesario de lo falso. Verdad y falsedad se hacían así imposibles de distinguir una de la otra y el espectáculo se legitimaba solamente mediante el espectáculo.

Timisoara es, en ese sentido, el Auschwitz de la sociedad del espectáculo. Incluso se ha dicho que si después de Auschwitz es imposible escribir y pensar como antes, después de Timisoara ya no será posible mirar una pantalla de televisión de la misma manera.» [1]

El año 1989 es el año en que el paso de la sociedad del espectáculo al espectáculo como técnica de guerra comenzó a manifestarse a escala planetaria.

Varias semanas antes del golpe de Estado, o sea antes de la «revolución de Cinecittà» en Rumania [2], se producía en Praga –el 17 de noviembre de 1989– el triunfo de la «revolución de terciopelo» con una consigna inspirada en Gandhi: «Amor y verdad». En realidad, la difusión de la información falsa según la cual la policía había «matado brutalmente» a un estudiante desempeñaba un importante papel. Eso es lo que nos revela, 20 años más tarde y con satisfacción, «un periodista y líder de la disidencia, Jan Urban», protagonista de aquella manipulación: su «mentira» tuvo en aquel momento el mérito de suscitar la indignación de las masas y el derrumbe del régimen, ya debilitado [3].

Algo similar ocurrió en China. El 8 de abril de 1989, Hu Yaobang, secretario del Partido Comunista Chino (PCCh) hasta el mes de enero de 1987, sufre un infarto en medio de una reunión del Buró Político y muere una semana después. La multitud de la Plaza de Tiananmen vincula su deceso al enconado conflicto político que se había manifestado en el marco de aquella reunión [4]. El fallecido se convierte de cierta forma en víctima del sistema cuyo derrocamiento se desea.

En los 3 casos, el invento del crimen y su denuncia buscan suscitar la ola de indignación necesaria para favorecer el movimiento de protesta. Esa estrategia encuentra éxito en Checoslovaquia y Rumania –países donde el régimen socialista había surgido al calor del avance del Ejército Rojo– pero fracasa en la República Popular China, fruto de una gran revolución nacional y social. Y el fracaso mismo se convierte en punto de partida de una nueva guerra mediática más masiva aún, desencadenada por una superpotencia que no tolera la existencia de rivales reales o potenciales. Esa guerra mediática aún se mantiene en vigor. Pero lo cierto es que el momento que define el viraje histórico es, en primer lugar, Timisoara, «el Auschwitz de la sociedad del espectáculo».

«Dar publicidad a los bebés»
y al cormorán

Dos años después, en 1991, se producía la primera guerra del Golfo. Un periodista estadounidense tuvo el coraje de revelar cómo se desarrolló «la victoria del Pentágono sobre los medios», o sea la «colosal derrota de los medios implementada por el gobierno de Estados Unidos» [5].

En 1991, la situación no era nada fácil para el Pentágono –ni para la Casa Blanca. Había que convencer de que la guerra era necesaria a una población que aún conservaba en mente el recuerdo de Vietnam. ¿Qué hacer? Diversos subterfugios van a reducir drásticamente las posibilidades de que los periodistas hablen directamente con los soldados o de que envíen crónicas directamente desde el frente. En la medida de lo posible, todo debe ser sometido a un filtro: la fetidez de la muerte y, sobre todo, la sangre, los sufrimientos y lágrimas de la población civil no deben irrumpir en las casas de los ciudadanos de Estados Unidos –ni de los habitantes del resto del mundo– contrariamente a lo sucedido en tiempos de la guerra de Vietnam.

Pero el problema central y más difícil de resolver es otro: ¿Cómo demonizar el Irak de Sadam Husein, que años antes había ganado méritos –a los ojos de los propios Estados Unidos– al agredir el Irán nacido de la Revolución islámica y antiestadounidense de 1979 y con tendencia al proselitismo en el Medio Oriente? El proceso de demonización no habría sido difícil si la víctima [de Sadam Husein –Kuwait–] hubiese sido [un país] angelical. Pero la operación no iba a ser nada fácil. Y no sólo debido a la implacable represión reinante en Kuwait contra toda forma de oposición. Había cosas mucho peores: los peores trabajos eran para los inmigrantes, víctimas de una «esclavitud de hecho» que tenía por demás visos de sadismo. Los casos de «serbios defenestrados, quemados, cegados o asesinados a golpes» no suscitan la menor emoción [6].

¡Pero se logró! Generosa o fabulosamente pagada, una agencia publicitaria lo resuelve todo… denunciando que los soldados iraquíes les cortan las «orejas» a los kuwaitíes que se resisten. Pero el punto culminante de esta campaña estaba por venir: los invasores habían irrumpido en un hospital «sacando 312 recién nacidos de sus incubadoras y dejándolos morir de frío sobre el suelo del hospital de Kuwait» [7]. Repetida hasta el cansancio por el presidente Bush padre, reafirmada por el Congreso, avalada por la prensa más autorizada e incluso por Amnistía Internacional, esa información tan horrible, y también detallada, no podía dejar de provocar una enorme ola de indignación: Sadam Husein era el nuevo Hitler, hacerle la guerra no sólo era necesario sino además urgente y quienes se oponían o no parecían convencidos tenían que ser considerados como cómplices más o menos conscientes del nuevo Hitler. Por supuesto, esa información era una mentira cuidadosamente fabricada y divulgada. Precisamente por eso la agencia publicitaria se había ganado su dinero.

La reconstrucción de ese caso aparece en un capítulo del libro ya mencionado aquí, con un título apropiado: «Dar publicidad a los recién nacidos» [8]. La verdad es que los recién nacidos no fueron los únicos que recibieron publicidad. Al inicio de las operaciones de guerra se difundió en el mundo entero la foto de un cormorán que se ahogaba en el petróleo proveniente de los pozos que Irak había volado. ¿Verdad o manipulación? ¿Fue Sadam quien provocó la catástrofe ecológica? ¿Hay cormoranes en esa región del mundo y en esa temporada del año? La ola de indignación, autentica y cuidadosamente manipulada, arrasaba con las últimas muestras racionales de resistencia.

Fabricación de falsedades, terrorismo de la indignación y desencadenamiento de la guerra

Viajemos en el tiempo hasta la disolución, o más bien el desmembramiento de Yugoslavia. Contra Serbia, que había sido históricamente el protagonista del proceso de unificación de ese país multiétnico, se desencadenaban una tras otra –en los meses anteriores a los verdaderos bombardeos– sucesivas olas de bombardeo mediático. En agosto de 1998, dos periodistas, un estadounidense y un alemán, «reportaban la existencia de fosas comunes con 500 cadáveres de albaneses entre los cuales había 430 niños, en los alrededores de Orahovac, donde se habían producidos intensos combates. Otros diarios occidentales retomaron la noticia y le dieron gran difusión. Pero todo era falso, como demuestra una misión de observación de la Unión Europea». [9]

Pero eso no pone en crisis la fábrica de falsedades. A inicios del año 1999, los medios occidentales comenzaban a hostigar a la opinión pública internacional con fotos de cadáveres amontonados en el fondo de una fosa y a veces decapitados y mutilados. Las explicaciones y artículos que acompañaban aquellas imágenes proclamaban que eran civiles albaneses desarmados masacrados por los serbios. Pero:

«La masacre de Racak es aterradora, con mutilaciones y cabezas cortadas. Una escena ideal para suscitar la indignación de la opinión pública internacional. Pero algo parece extraño en las características de esa matanza. Habitualmente, los serbios matan sin realizar mutilaciones […] Como nos muestra la guerra de Bosnia, las denuncias de barbaries cometidas con los cuerpos, huellas de tortura, decapitaciones, son un arma de propaganda frecuentemente utilizada […] Quizás no sean los serbios sino los guerrilleros albaneses quienes mutilaron los cuerpos.» [10].

O quizás los cadáveres de las víctimas de uno de los innumerables enfrentamientos fueron objeto de un tratamiento ulterior, para dar la impresión de ejecuciones a sangre fría y de un desencadenamiento de furia bestial, atribuido de inmediato al país que la OTAN quería bombardear [11].

El montaje de Racak no era más que el punto culminante de una campaña de desinformación obstinada e implacable. Unos años antes, el bombazo del mercado de Sarajevo había permitido a la OTAN presentarse como la instancia moral suprema, que no podía tolerar que las «atrocidades» serbias quedasen impunes. Hoy en día podemos leer, incluso en el diario italiano Corriere della Sera que «fue una bomba de origen bastante dudoso lo que provocó la masacre de Sarajevo, desencadenando la intervención de la OTAN» [12]. Con ese precedente, Racak nos parece ahora una especie de reedición de Timisoara, reedición que se prolongó por varios años. Sin embargo, incluso antes de ese caso, ya se habían registrado otros éxitos. El ilustre filósofo que había denunciado en 1990 «el Auschwitz de la sociedad del espectáculo» que había tenido lugar en Timisoara, se unía 5 años más tarde al coro dominante criticando de manera maniquea «el súbito deslizamiento de las clases dirigentes ex comunistas hacia el racismo más extremo (como en Serbia, con el programa de “purificación étnica”)» [13]. Después de haber analizado con agudeza la trágica ausencia de diferenciación entre «verdad y falsedad» en el marco de la sociedad del espectáculo, Agamben acababa por confirmarla involuntariamente al acoger expeditivamente la versión (o sea la propaganda de guerra) difundida por el «sistema mediático mundial», que él mismo había designado anteriormente como fuente principal de la manipulación. Después de haber denunciado la reducción de lo «verdadero» a «un momento del necesario movimiento de lo falso», reducción implementada por la sociedad del espectáculo, Agamben se limitaba a conceder una aparencia de profundidad filosófica a ese «verdadero» reducido precisamente a «un momento del necesario movimiento de lo falso».

Por otro lado, un elemento de la guerra contra Yugoslavia nos remite, más que a Timisoara, a la primera guerra del Golfo: el papel de los public relations.

«Milosevic es un hombre esquivo, no le gusta la publicidad, no le gusta mostrarse ni hacer discursos públicos. Parece que en el momento de los primeros anuncios de la descomposición de Yugoslavia, Ruder&Finn, la compañía de relaciones públicas que trabajaba para Kuwait en 1991, fue a verlo para proponerle sus servicios. Y la pusieron de patitas en la calle. En cambio, Ruder&Finn fue contratada por Croacia, por los musulmanes de Bosnia y los albaneses de Kosovo a cambio de 17 millones de euros al año, para proteger y promocionar la imagen de los tres grupos. ¡E hizo un excelente trabajo! James Harf, director de Ruder&Finn Global Public Affairs, afirmaba […] en una entrevista: “Logramos hacer coincidir, en la opinión pública, a serbios y nazis […] Somos profesionales. Tenemos un trabajo que hacer y lo hacemos. No nos pagan por dedicarnos a la moral”» [14].

Veamos ahora la segunda guerra del Golfo. En los primeros días de febrero de 2003, el secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, mostraba al Consejo de Seguridad de la ONU las imágenes de los laboratorios móviles de producción de armas químicas y biológicas que supuestamente poseía Irak. Algún tiempo después, el primer ministro británico Tony Blair reforzaba la dosis: Sadam Husein no sólo tenía esas armas sino que ya había elaborado planes para utilizarlas y podía activarlas «en 45 minutos». Y de nuevo venía el espectáculo que, más que el preludio de la guerra, constituía en sí el primer acto de guerra, con la advertencia contra un enemigo que el género humano tenía que liquidar a toda costa.

Pero el arsenal de mentiras usadas o por usar iba mucho más allá. En su empeño por «desacreditar al líder iraquí a los ojos de su propio pueblo», la CIA se proponía «divulgar en Bagdad un documento filmado donde se revelaba que Sadam era gay. El video debía mostrar al dictador iraquí en plena relación sexual con un muchacho. Tenía que dar la impresión de haber sido filmado con una cámara oculta, como si fuera una grabación clandestina». También se estudiaba «la posibilidad de interrumpir las transmisiones de la televisión iraquí con una edición extraordinaria –falsa– del noticiero de televisión en la que se anunciaría que Sadam había dimitido y que todo el poder había pasado a manos de su hijo, el temido y odiado Uday» [15].

El Mal tenía que ser denunciado y estigmatizado mientras que el Bien debía aparecer en todo su esplendor. En diciembre de 1992, los Marines estadounidenses desembarcaban en el litoral de Mogadiscio. Para decirlo con más exactitud, desembarcaban allí 2 veces, pero la repetición de la operación no se debía a dificultades militares ni de logística. Había que demostrarle al mundo que, además e incluso antes de ser una formación militar de élite, los Marines estadounidenses eran una organización benéfica y caritativa que traía esperanza y sonrisas al pueblo somalí víctima de la miseria y el hambre. La repetición del desembarco-espectáculo tenía como objetivo corregir detalles erróneos y defectos. Un periodista que fue testigo del hecho explicaba:

«Todo lo que está pasando en Somalia y lo que va a producirse en las próximas semanas es un show militaro-diplomático […] Realmente, una nueva época en la historia de la política y de la guerra comenzó en aquella extraña noche de Mogadiscio […] La “Operación Esperanza” fue la primera operación militar que no sólo se filmó en vivo para las cámaras de televisión sino que además se pensó, se construyó y se organizó como un show de televisión» [16].

Mogadiscio era la contraparte de Timisoara. Unos años después de haber puesto en escena la representación del Mal (el comunismo que al fin se desplomaba) se montaba la representación del Bien (el Imperio estadounidense que surgía del triunfo obtenido en la guerra fría). Los elementos que conforman la guerra-espectáculo y que determinan su éxito están ahora claros.

Domenico Losurdo

Algunos de los temas tratados en este trabajo se abordan en el último capítulo del libro Le langage de l’empire. Lexique de l’idéologie états-unienne, publicado en francés por Editions Delga, que saldrá a la venta el 13 de septiembre de 2013.

Este trabajo fue traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio

[1] Mezzi senza fine. Note sulla politica, por Giorgio Agamben, Bollati Boringhieri, Turín, 1996, p. 67, y citado en Le langage de l’Empire. Lexique de l’idéologie états-unienne, por Domenico Losurdo, Delga, París, 2013, p. 313.

[2] La fine delle democrazie popolari. L’Europa orientale dopo la rivoluzione del 1989, por François Fejto, Mondadori, Milan, 1994, p. 263.

[3] «A rumor that set off the Velvet Revolution», por Dan Bilefsky, in International Herald Tribune del 18 del noviembre de 2009, pp. 1 e 4., citado en Losurdo 2013, p. 313.

[4] La Chine, por Jean-Luc Domenach y Philippe Richer, Seuil, París. 1995, p. 550.

[5] Second Front. Censorship and Propaganda in the Gulf War, por John R. Macarthur, Hill and Wang, Nueva York, 1992, p. 208 et 22.

[6] Macarthur 1992, p. 44-45.

[7] Macarthur 1992, p. 54.

[8] Selling Babies.

[9] «La via verso la guerra», por Roberto Morozzo Della Rocca, in suplemento del n. 1 (Quaderni Speciali) de Limes. Rivista Italiana di Geopolitica, 1999, pp. 11-26.

[10] Morozzo della Rocca, 1999, p. 24, y citado en Losurdo 2013, p. 314.

[11] Racak. De l’utilité des massacres, tomo II, por Fréderic Saillot, L’Harmattan, París, 2010, p. 11-18.

[12] «Le vittime e il potere atroce delle immagini», por Franco Venturini, in Corriere della Sera del 22 de agosto de 2013, pp. 1 et 11.

[13] Agamben 1995, p. 134-35.

[14] «Milosevic visto da vicino», por Jean Toschi Marazzani Visconti, Suplemento del n. 1 (Quaderni Speciali) de Limes. Rivista Italiana di Geopolitica, 1999, pp. 27- 34.

[15] «La Cia girò un video gay per far cadere Saddam», por Enrico Franceschini, en La Repubblica, 28 de mayo de 2010, p. 23.

[16] «Quello sbarco da farsa sotto i riflettori TV», por Vittorio Zucconi, en La Repubblica del 10 de diciembre de 1992.

11 de septiembre: ¿Una operación que se organizó desde adentro o una operación del Mosad?

El papel que jugó Israel en los trágicos sucesos del 11 de septiembre de 2001 –hechos determinantes que moldearon la geopolítica del siglo XXI– ha sido objeto de ácidas controversias, para convertirse más tarde en un tema tabú en el seno mismo del Movimiento por la Verdad sobre el 11 de Septiembre (9/11 Truth Movement). Por tocar este tema el investigador francés Thierry Meyssan fue marginalizado, a pesar que fue este quien desenmascaró las mentiras de Washington. La mayoría de las asociaciones militantes, movilizadas bajo el lema «9/11 was an Inside Job» (El 11 de septiembre una operación que se organizó desde adentro), mantienen gran discreción en cuanto a los elementos que prueban y conducen a una implicación directa de los servicios secretos de Israel. Nuestro colega Laurent Guyénot pasa en revista varios datos tan incuestionables como desconocidos y analiza los mecanismos de aquellos que continúan a negar las evidencias.

| 12 de septiembre de 2013

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Mientras se va conociendo poco a poco el papel jugado por Israel en la desestabilización del mundo posteriormente al 11 de septiembre 2001, se entiende entonces mejor, la idea de que una facción del Likud, ayudados por sus aliados infiltrados en el seno del aparato de Estado de los EE.UU., sean los responsables de la operación de bandera falsa del 11 de septiembre, entonces la idea cuaja, esto se vuelve creíble y contundente, e incluso hay algunas personas que tuvieron el coraje de declarar públicamente. Uno de ellos fue Francesco Cossiga, presidente de Italia entre 1985 y 1992, dijo el 30 de noviembre de 2007, el diario Corriere della Sera: «Nos quieren hacer creer que Bin Laden confesó ser el autor del atentado del 11 de septiembre de 2001 sobre las torres gemelas de Nueva York — a pesar que los servicios de inteligencia de EE.UU. y europeos sabían muy bien que el desastroso ataque fue planeado y ejecutado por la CIA y el Mossad con el fin de acusar a los países árabes de terrorismo y para poder atacar a Irak y Afganistán». [1]

Alan Sabrosky, ex profesor de la Escuela Superior de Guerra del Ejército de EE.UU. y de la Academia Militar de EE.UU., no dudó en proclamar su convicción de que el 11 de septiembre es un «clásico orquestado por el Mosad», operación llevada a cabo con la complicidad dentro del gobierno estadounidense. La voz de Alan Sabrosky suena, repercute y se transmite con fuerza dentro de los círculos de los veteranos del Ejército de EE.UU., quienes están asqueados por las infames guerras a las cuales se ven implicados y deben cumplir, todo esto a causa de una mentira, la mentira del 11 de septiembre o como fueron también las armas de destrucción masiva Saddam Hussein. otra mentira más. [2]

Los argumentos a favor de la hipótesis de una implicación del Mossad no se debe a la reputación [propaganda] que tiene como servicio secreto más “poderoso” del mundo, sino a un informe de la U.S. Army School for Advanced Military Studies (citado por el diario Washington Times en vísperas del 11 de septiembre), que describe al Mossad como siendo algo «Cínico. Solapado, despiadado y astuto. Capaz de llevar a cabo un ataque contra las mismas fuerzas estadounidenses y disfrazarlo como un acto cometido por palestinos / árabes». [3]
La implicación del Mossad, junto con otras unidades de elite israelíes, son cosas reales y evidentes por una serie de hechos poco conocidos.

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El libro en formato digital del autor Hicham Hamza, “Israel y el 11 de septiembre: el gran tabú” (2013) recopila la totalidad de los archivos así como otros datos del dossier que apunta y pone en causa la responsabilidad de Israel, con un rigor investigativo irreprochable, además las fuentes del libro son de acceso simple para el lector.

Los israelíes bailarines

¿Sabe por ejemplo, que las únicas personas que fueron detenidas el mismo día en relación con los ataques terroristas del 11 de septiembre 2001 son todos israelíes? [4] La información fue dada a conocer al día siguiente por el periodista Paulo Lima en el diario The Record, cotidiano del condado de Bergen en el Nueva Jersey, informaciones basándose en fuentes policiales.
Inmediatamente después del primer impacto en la torre norte, tres individuos fueron vistos por varios testigos [habitantes del condado] en el techo de una camioneta estacionada en el Liberty State Park en Jersey City, «se regocijaban» (celebrating) «saltando de alegría» (jumping up and down), y se fotografiaban con las torres gemelas atrás. Luego trasladaron su camioneta a otro parking situado en Jersey City, donde otros testigos los volvieron a ver festejando y celebrando de manera ostentosa [los ataques terroristas].

La policía lanzó de inmediato una alerta BOLO (be-on-the-look-out) : «Vehículo posiblemente relacionado con el ataque terrorista en Nueva York. Camioneta Chevrolet modelo 2000, color blanco, con placa de New Jersey y un logo de “Urban Moving Systems” en la parte trasera del auto, el cual fue visto en el Liberty State Park, Jersey City, NJ, en el momento del primer impacto del avión contra las torres gemelas del WTC. Tres individuos en la camioneta fueron vistos celebrando y regocijándose después del impacto inicial y la explosión que siguió». [5].

La camioneta fue interceptada y detenida por la policía unas horas más tarde, a bordo iban cinco jóvenes israelíes: Sivan y Paul Kurzberg, Yaron Shmuel, Oded Ellner y Omer Marmari. Forzados de salir del vehículo físicamente y obligados de acostarse en el suelo, el conductor, Sivan Kurzberg, lanzó entonces esta enigmática frase: «Somos israelíes. No somos su problema. Sus problemas son nuestros problemas. Los palestinos son el problema». [6]. Las fuentes policiales que dieron informaciones y otros detalles al periodista Paulo Lima estaban convencidos de la implicación de estos israelíes en los ataques que ocurrieron en la mañana contra las torres gemelas: «Tenían mapas de la ciudad en la camioneta y en donde habían marcado algunos puntos importantes. Parecía como si supieran todo lo que iba a pasar […] daban la impresión que estaban al corriente de los sucesos cuando se encontraban en el Liberty State Park». [7]

Se encontró además que estos jóvenes israelíes llevaban consigo diversos pasaportes de varias nacionalidades, casi 6.000 dólares en efectivo y billetes de avión abiertos (open) para viajar al extranjero. Los hermanos Kurzberg fueron identificados formalmente como agentes [espías] del Mosad. Los cinco israelíes trabajaban oficialmente para una empresa de mudanzas llamada Urban Moving Systems, cuyos empleados eran en su mayoría israelíes. «Yo estaba llorando. Y estos cinco tipos estaban bromeando y jactándose [de los ataques] y eso me molestaba y perturbaba mucho» [8], confiesa al diario The Record uno de los pocos trabajadores no israelíes. El 14 de septiembre, después de recibir la visita de la policía, el dueño de la empresa de mudanzas, Dominik Otto Suter, abandonaba rápidamente el país [los Estados Unidos] con destino a Tel Aviv.

La información divulgada por el diario The Record, información confirmada por el informe de la policía, fue retomada por los sitios de investigación como el Informe Wayne Madsen Report (14 de septiembre de 2005) y Counterpunch (7 febrero 2007). Dicha información fue también utilizada por algunos grandes medios de comunicación, pero de una manera que minimizaba su importancia: el New York Times (21 de noviembre 2001) omitió de mencionar la nacionalidad de las personas, al igual que el canal Fox News y la agencia de noticias Associated Press. El diario Washington Post (23 noviembre 2001) aunque dijo que eran israelíes no mencionó nada acerca del conocimiento que tenían estos israelíes sobre los trágicos sucesos. En cambio, la revista The Forward (15 de marzo 2002), publicación de la comunidad judía de Nueva York, reveló, citando una fuente anónima de la inteligencia de EE.UU., que la empresa Urban Moving Systems era la cobertura de una antena del Mosad (hecho que no le impidió recibir un préstamo federal de 498,750 dólares, como lo demuestra los registros y archivos del impuesto y fisco estadounidense. [9]

El FBI ordenó una investigación sobre este caso, investigación que quedó plasmada en un informe de 579 páginas, investigación parcialmente desclasificada en 2005 (lo será completamente en el año 2035). El periodista independiente Hisham Hamza analiza este informe en detalle en su libro Israel y el 11 de septiembre: Un Gran Tabú (publicado en francés). Demostrando de manera fehaciente y abrumadora una serie de elementos que demuestran la implicación de los servicios secretos de Israel en los atentados del 11 de septiembre de 2001. En primer lugar, las fotos que se tomaron estos jóvenes israelíes muestran actitudes de celebración y festejo delante de la torre norte en llamas: «Están contentos y sonriendo, se abrazan y se dan palmadas en sus manos». Para explicar este comportamiento, los sospechosos israelíes dijeron que estaban simplemente encantados de saber que «en adelante los Estados Unidos deberían tomar drásticas medidas para luchar contra el terrorismo en el mundo» (aunque en este momento preciso, la mayoría de la gente [y periodistas] pensaban que el avión estrellado en la primera torre gemela era un accidente de aviación y no un acto de terrorismo).

Más grave aún, un testigo los vio posicionados ya a las 8:00 de la mañana, es decir mucho antes que el primer avión choque con la primera torre. Por otro lado, otros testigos certifican que ya estaban tomando fotos justo cinco minutos después del accidente, hecho confirmado al verificarse sus cámaras fotográficas y sus fotos tomadas. Un ex empleado de la empresa de mudanzas Urban Moving Systems certificó al FBI el ambiente fanáticamente pro-israelí y anti-estadounidense que reinaba en dicha compañía, repitiendo las palabras que él escuchó decir de la boca del director Dominik Otto Suter: «Dame veinte años, y nos ampararemos de sus medios de comunicación y entonces destruiremos los EE.UU». Los cinco israelíes arrestados estaban en contacto con otra empresa de mudanzas llamada Classic International Movers, cuatro empleados de esta otra compañía de mudanzas fueron interrogados por separado por sus vínculos con los 19 presuntos piratas secuestradores de aviones implicados en los atentados del 11 de septiembre. Uno de los cuales había telefoneado a «un individuo en Sudamérica que tenía verdaderos vínculos con militantes islámicos en el Medio Oriente».
Finalmente, «un perro policía, amaestrado para detectar con su olfato explosivos dio un resultado positivo de presencia de trazas de explosivos en el vehículo de los israelíes». [10]

Cómo explica el investigador Hamza, la conclusión del informe nos deja pensativos y perplejos: el FBI informa a la Policía local la cual detiene a los sospechosos, «que el FBI no tenga más interés para investigar a estos detenidos israelíes y decide iniciar el procedimiento para una salida del país por migración común y corriente». [11]
Una carta del Servicio Federal de Inmigración y Naturalización demuestra que la dirección del FBI había recomendado el cierre de esta investigación ya desde el día 24 de septiembre de 2001. Sin embargo, los cinco israelíes pasaron 71 días en prisión en Brooklyn, en la que se negaron a hablar, para pasar finalmente por el detector de mentiras que detectó todas sus incoherencias sentenciándolos como notorios mentirosos. Más tarde fueron repatriados bajo la única acusación de violación de visado.
Omer Marmari, Oded Ellner y Yaron Shmuel, tres de los cinco «bailarines israelíes» fueron invitados a testimoniar en una emisión TV israelí cuando regresaron en noviembre de 2001. Negando ser miembros del Mossad, uno de ellos dijo con franqueza: «Nuestro objetivo era grabar el evento»

Finalmente, debemos mencionar un detalle importante de este caso, que puede proporcionar una explicación adicional al exuberante y extraño comportamiento de estos jóvenes israelíes: ciertos testigos indicaron en sus llamadas telefónicas a la policía, que los individuos regocijándose [de los atentados] en el techo de su furgoneta parecían ser «árabes» o «palestinos». En particular, poco después del colapso de las torres, una llamada anónima a la policía de Jersey City, –informa el mismo día la cadena NBC News que «una camioneta de color blanco con dos o tres tipos en el interior, se parecen como palestinos y ellos giran alrededor de un edificio», uno de ellos «mezcla y combina cosas y tiene esa vestimenta ’jeque’ árabe. […] Sí, está vestido como un árabe». [12]

Todo apunta a que estas personas eran precisamente los cinco israelíes arrestados más tarde. Dos hipótesis me vienen a la mente: o bien nuestros falsos trabajadores de mudanzas estaban realmente implicados en una operación para hacerse pasar por árabes palestinos, o si el testigo que los describieron como tales eran cómplices de los israelíes. En un caso como en el otro, está claro que su objetivo era iniciar un rumor en los medios de comunicación, para hacer hablar que se habían visto a árabes musulmanes que no sólo estaban regocijándose de los atentados, sino que al mismo tiempo tenían conocimiento de lo que iba a pasar. Y esa versión fue transmitida en realidad en algunas radios desde el mediodía y en la NBC News en su emisión de la tarde.

Yo personalmente me inclino hacia la segunda hipótesis (informantes / falsos testigos cómplices en lugar de verdaderas personas con vestimenta / disfraz árabe) debido a que el informe policial no indica ropa exótica encontrado en la furgoneta, pero sobre todo porque el informador-testigo antes mencionado, insiste mucho en ese detalle de la vestimenta, el de la ropa árabe, y además haber querido engañar [inducir al error] a la policía dándole una falsa ubicación de la furgoneta; la cual fue interceptada porque la policía no se contentó solamente de seguir la dirección que le fue dada por este falso testigo, sino que bloqueo todos los puentes y túneles subterráneos entre Nueva Jersey y Nueva York . Pero lo más importante es esto: si los israelíes no hubiesen sido detenidos al final de la tarde, la historia de los ãrabes probablemente habría hecho sensación en las primeras páginas de los diarios con el título: The Dancing Arabs (El Baile de los Árabes), es decir acusando a los árabes. En lugar de esto, la historia fue pasada bajo silencio y no circuló que confidencialmente bajo el título the dancing Israelis o the highfivers.

200 espías expertos en explosivos

Pocas personas, incluso entre los investigadores de la asociación norteamericana 9/11 Truthers, conocían esta historia de los «israelíes bailarines» (todavía estamos esperando, por ejemplo, que la asociación francesa Reopen 9/11 hable de esta historia en su sitio web francés, a pesar que son fuertes sobre el tema.) [En Francia hay un gran tabú en criticar el sionismo, uno es acusado automáticamente de ser antisemita, cuando son cosas completamente diferentes].
Pocas personas saben también que en el momento de los ataques del 11 de septiembre de 2001, la policía federal de los EE.UU. estaba muy ocupada desmantelando la mayor red de espionaje israelí identificada operando en territorio estadounidense. En marzo de 2001, el National CounterIntelligence Center (NCIX) ha publicado este mensaje en su sitio web: «Durante las últimas seis semanas, empleados de las oficinas federales ubicadas en diferentes lugares de los Estados Unidos han informado acerca de actividades sospechosas relacionadas con individuos que se presentan como siendo estudiantes extranjeros vendiendo o encargados de entregar obras de arte». El NCIC indica que estas personas son ciudadanos de Israel, «también se han presentando a los domicilios privados de los funcionarios federales con el pretexto de vender objetos de arte». [13]

Luego, en el verano, la Agencia de Control de Drogas (DEA, Drug Enforcement Agency), después de haber estado bajo el acoso y hostigamiento de un gran número de incidentes de este tipo, elaboró un informe publicado parcialmente por el diario Washington Post el 23 de noviembre de 2001 y por el diario francés Le Monde del 14 de marzo 2002, antes que dicho informe sea completamente accesible en su totalidad por la revista francesa Inteligencia Online. Este informe nos dice que 140 israelíes [espías] han sido detenidos [en los EEUU] desde marzo de 2001. Sus edades comprendidas entre los 20 y 30 años, estos están organizados en equipos de 4 a 8 miembros, estos espías visitaron por lo menos «36 dependencias sensibles del Departamento de Defensa». Muchos de ellos fueron identificados como miembros del Mosad y del Aman (la inteligencia militar israelí), y seis de [los espías] tenían en su posesión teléfonos celulares pagados por un ex-vice cónsul israelí trabajando en los EEUU. Después del 11 de septiembre 2001, sesenta otros espías israelíes fueron capturados, llegando a 200 el número de espías israelíes detenidos por los EEUU. Todos fueron puestos en libertad.

El informe de la DEA llegó a la conclusión que: «el comportamiento y conducta de estos individuos […] nos lleva a pensar que sus acciones tienen que ver con una tarea de recopilación de datos o de información de inteligencia». [14] Pero la naturaleza de dicha información recopilada se desconoce. Puede ser también que su espionaje exhibido haya sido solamente una especie de cobertura —una apariencia deliberada para disimular algo más profundo—, estos supuestos «estudiantes de bellas artes israelíes», teniendo en cuenta que varios de ellos han recibido una formación militar como la demolición controlada / experto en artefactos y explosivos, ingeniero en combate electrónico, experto en desactivación de bombas, operador radio de intercepción / activación de señales electrónicas, según las conclusiones de la propia DEA.
Uno de los espías israelíes detenidos llamado Peer Segalovitz, «reconoció que él era capaz de hacer explotar y demoler con bombas edificios, puentes, autos y todo lo que quería». [15]

¿Por qué estos agentes espías israelíes habrían hecho diversión sobre su verdadera misión haciendo una campaña de espionaje tan ostentosa que improductiva, y curiosamente acosando y centrada sobre la Agencia de Control de Drogas (DEA)?
La respuesta a esta pregunta la podemos encontrar por un vínculo perturbador y sorprendente, que tiene que ver con un aspecto geográfico, entre esta red de espías israelíes y los ataques del 11 de septiembre.

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Michael Chertoff, un ciudadano israelí, hijo de un rabino ortodoxo y de una pionera y fundadora del espionaje del Mossad, dirigió la Criminal Division du Department of Justice en 2001, con ese título y función fue el responsable de la retención y destrucción de todas las pruebas con respecto al 11 de septiembre 2001 – sean estas las grabaciones de las cámaras videos de vigilancia del Pentágono o las vigas de acero del World Trade Center. Es también gracias a él que los “israelíes bailarines” fueron puestos en libertad discretamente y repatriados a Israel. En 2003, fue nombrado a la cabeza del importante Departamento de Seguridad Nacional (Department of Homeland Security ) justamente encargado del contra-terrorismo en el territorio de EE.UU., lo que le permitió de controlar la disidencia sin dejar de restringir el acceso al archivo del 11 de septiembre a través de la ley Sensitive Security Information.

Según el informe de la DEA, «la localidad de Hollywood en Florida [cuidado no confundir con Hollywood del cine, ciudad en California] parece ser el punto focal y atracción de estos agentes». [16]
De hecho, más de treinta de estos falsos estudiantes-espías israelíes detenidos poco antes del 11 de septiembre 2001 vivían en Hollywood o cerca del pueblo situado en Florida,y curiosamente en el mismo lugar donde se habían reunido 15 de los 19 presuntos secuestradores piratas islámicos de los aviones que se estrellaron contra las torres gemelas (9 israelíes vivían en Hollywood y 6 muy cerca de este pueblo). Uno de ellos, llamado Hanan Serfaty, por cuya cuenta bancaria transitó por lo menos cien mil dólares en tres meses, había alquilado dos apartamentos en Hollywood, cerca del apartamento alquilado por Mohamed Atta y de su buzón postal en la Oficina de Correos del pueblo. No olvidar que Mohamed Atta fue presentado por Washington como siendo el líder de la banda de piratas aéreos. La interrogante es: ¿Cuál es la relación entre estos “espías israelíes” y los “terroristas islámicos?”

Según la explicación difundida en apuros por los medios de comunicación alineados con la versión oficial de Washington, decía que los primeros sólo hacían que vigilar a los segundos. Escuchemos por ejemplo al conocido periodista francés David Pujadas [el periodista en Francia que el gobierno siempre promueve en primera línea en el combate mediático]. Pujadas en el noticiero del 5 de marzo de 2002 del canal de televisión estatal France 2, al momento de comentar la información publicada por Intelligence Online dice: «Otra vez, se trata de Israel, pero concerniente al Afganistán ahora, este caso de espionaje que perturba: una red israelí fue desmantelada en los Estados Unidos, particularmente en la Florida: una de sus misiones habría sido hacer un seguimiento a los hombres de Al-Qaeda (esto fue antes del 11 de septiembre). Algunas fuentes van más lejos: indicando que el Mosad no proporcionó toda la información en su poder» [ver abajo video].

Esta explicación eufemística [17] es un buen ejemplo del damage control (controlando los daños mediáticos). La imagen de Israel apenas aparece manchada, ya que no podemos culpar a un servicio de espionaje por no compartir su información secreta. En el peor de los casos sólo se puede acusar a Israel de «dejar que suceda», lo que garantiza su impunidad. Así se explica, en mi opinión, la actuación de los espías israelíes encubiertos de falsos estudiantes, pero en realidad expertos en ataques de bandera falsa.
De hecho, su cobertura voluntariamente grosera de estudiantes era a propósito para llamar la atención y esconder así su segunda cobertura, aquella de verdaderos espías, la primera serviría de coartada respecto a su entorno con los supuestos piratas secuestradores aéreos islámicos.
¿Por qué el periodista Pujadas (promocionado como presentador estrella del importante noticiero del canal France 2 Televisión justo una semana antes del 11 de septiembre) menciona Afganistán, que no tiene nada que ver con la información que va a desarrollar? No es un error, este lapsus del “periodista” Pujadas es voluntario y demuestra «el gran tabú», como lo explica el investigador Hicham Hamza: nunca mencionar el 11 de septiembre e Israel en la misma frase.

La verdad es que probablemente no estaban espiando a los piratas islámicos, sino más bien los manipulaban, los financiaban, y probablemente los eliminaron finalmente poco antes del 11 de septiembre 2001. Un artículo en el New York Times del 18 de febrero 2009 reveló que Ali al-Jarrah, era primo hermano de Ziad al-Jarrah uno de los supuestos piratas que secuestraron el vuelo UA93.
Ali al-Jarrah, fue durante 25 años un espía colaborador del Mossad, infiltrado en la resistencia palestina y en el Hezbollah en 1983. Actualmente se encuentra en prisión en el Líbano. Recordemos también que el Mohamed Atta de Florida [él que estudió para piloto] era uno falso. El verdadero Mohamed Atta, quien telefoneó a su padre al día siguiente de los ataques (como lo confirmó Ziad al-Jarrah a la revista alemana Bild am Sonntag a finales del año 2002), es descrito por su familia como reservado, piadoso, evitando las mujeres y teniendo miedo de viajar en avión.

Le habían robado su pasaporte en 1999, mientras estudiaba arquitectura en Hamburgo [Alemania]. El falso Mohamed Atta de Florida vivía con una bailarina de striptease llamada Amanda Keller, comía carne de cerdo, le gustaba los coches de lujo sport, los casinos y la cocaína. Según informó el diario South Florida Sun-Sentinel el 16 de septiembre 2001 (bajo el titular: «Suspects’ Actions Don’t Add Up» («El comportamiento de los sospechosos no concuerdan con la versión oficial»), información confirmada por muchos periódicos nacionales [de EEUU], ese Atta es un notorio borracho, drogadicto y paga los servicios de varias prostitutas a la semana. Días antes de los ataques del 11 de septiembre 2001, el falso Atta, y cuatro otros piratas suicidas tuvieron un comportamiento similar, algo incompatible con el comportamiento de fanáticos Islámicos preparándose para inmolarse. [18]

La conexión en New York

Según la versión del espía renegado Victor Ostrovsky (By Way of Deception, 1990), el Mosad saca ventaja y eficacia gracias a su red de sayanim («colaboradores»), término en hebreo que designa a los judíos que viven fuera de Israel y que están dispuestos a realizar acciones ilegales [si Israel se los pide], sin necesariamente saber la finalidad.
Se puede contar miles de miles de sayanim en los Estados Unidos, particularmente en la región de Nueva York, donde se concentra la comunidad judía de EE.UU. Larry Silverstein, titular del contrato de alquiler de las Torres Gemelas [curiosamente] desde abril de 2001, aparece como el prototipo perfecto de sayanim del 11 de septiembre.

Silverstein, él es un destacado miembro de la Jewish Appeal Federation of Jewish Philanthropies of New York (asociación de judíos de Nueva York), el mayor recaudador de fondos en territorio estadounidense para Israel (después del gobierno de EE.UU., quien contribuye anualmente con tres mil millones de dólares de ayuda financiera a Israel). Silverstein era también, en el momento de los ataques aéreos del 11 de septiembre 2001, un amigo íntimo de Ariel Sharon [y de Benjamin Netanyahu], con quien está en conversación telefónica todos los domingos, según el diario israelí Haaretz.

El socio de Silverstein en el contrato de arrendamiento de los locales adyacentes al World Trade Center (WTC), en lo que concierne a los locales comerciales de las galerías subterráneas de las torres gemelas no era otro que Frank Lowy, sionista «filántropo» cercano a Ehud Barak y Ehud Olmert, antiguo miembro de la Haganh. Por otro lado, el jefe de la New York Port Authority, que privatizó el WTC y que otorgó el contrato de arrendamiento a Silverstein y Lowy era Lewis Eisenberg, un miembro de la United Jewish Appeal Federation y ex vice presidente de movimiento sionistaAIPAC.
Silverstein, Lowy y Eisenberg son sin duda alguna tres hombres claves en la planificación de los atentados contra las Torres Gemelas de New York.
¡Suertudo Larry! Todas las mañanas, sin excepción, Larry Silverstein tomaba su desayuno en el restaurante Windows, situado en lo más alto de la torre norte del WTC. Pero en la mañana del 11 de septiembre 2001, Larry tenía una cita con el dermatólogo.

Otros miembros de esta red en Nueva York pueden ser identificados. De acuerdo con el informe del NIST, el Boeing se encastró en la torre norte «hizo un corte de más de la mitad del ancho del edificio y de alto iba del piso 93 al piso 99. Todas estas plantas estaban ocupadas por la compañía Marsh & McLennan, una compañía internacional de seguros, que también tenía sus oficinas en el piso número 100 del WTC». [19]
El Director ejecutivo de Marsh & McLennan era en esa entonces Jeffrey Greenberg, miembro de una multimillonaria familia judía que contribuyó financieramente y en gran medida a la campaña presidencial para la elección de George W. Bush.

Los Greenberg eran también los reaseguradores [en caso de catástrofe] de las torres gemelas, pero el 24 de julio de 2001 tomaron la sabía precaución, de delegar las funciones de reaseguradores [es decir sus responsabilidades a pagar en caso de catástrofe] donde sus competidores [rivales en el mercado de los seguros] los cuales se vieron con la costosa tarea de indemnizar a Silverstein y Lowy después del 11 de septiembre. Y como el mundo de los neoconservadores es pequeño, en noviembre del año 2000, el Consejo de Administración de Marsh & McLennan dio la bienvenida a Paul Bremer, [quien sería más tarde] presidente de la National Commission on Terrorism (Comisión Nacional contra el Terrorismo) en el momento de los ataques a las torres gemelas, y posteriormente nombrado en 2003 como máxima autoridad de la Coalition Provisional Authority (CPA), es decir la estructura que administra el Irak invadido por los EEUU.
Paul Bremer interviene el 11 septiembre de 2001 en directo desde los estudios de la televisión NBC, aparece tranquilo y relajado, mientras que 400 empleados de su compañía son declarados desaparecidos en las torres gemelas (al final, son solamente 295 empleados los fallecidos y más de 60 colaboradores identificados entre las víctimas).

La complicidad también puede ser buscada en los aeropuertos y las compañías aéreas relacionadas con los sucesos del atentado. Los dos aeropuertos de donde despegaron los vuelos AA11, UA175 y UA93 que se estrellaron en las torres gemelas (Aeropuerto Logan en Boston y el aeropuerto de Newark Liberty, cerca de Nueva York) relegan la seguridad del aeropuerto a un subcontratista de una agencia de servicios de seguridad llamada International Consultants on Targeted Security (ICTS), una empresa cuyos fondos y capital investido en su creación son israelíes, el presidente de la empresa era Menachem Atzmon, un tesorero del Likud [partido de extrema derecha en Israel]. Una investigación a fondo, llevaría sin duda alguna a descubrir nuevas pistas y desenmascarar a otros cómplices y complicidades.

La nueva investigación se interesaría mucho por ejemplo en indagar acerca de Zim Israel Navigational, una empresa gigante especializada en el transporte marítimo, controlado al 48% por el estado de Israel (empresa conocida por servir ocasionalmente como tapadera a los servicios secretos israelíes), y cuya sucursal en los Estados Unidos se encontraba en las torres gemelas del WTC. Zim Israel Navigational y sus 200 empleados abandonaron dichas oficinas el 04 de septiembre 2001, es decir solamente una semana antes de los ataques — «como por una bendición de Dios», [20] señala Shaul Cohen-Mintz director general de la empresa

¡Es el petróleo, estúpido!

Todos estos hechos dan un nuevo significado a las palabras de un miembro de la Comisión sobre el 11 de septiembre, el senador Bob Graham, que declaró en una entrevista con la PBS en diciembre de 2002: «hay evidencias que [ciertos] gobiernos extranjeros han contribuido a facilitar las actividades de algunos de los terroristas en los Estados Unidos». [21] Graham, por supuesto se refería a la Arabia Saudita. ¿Por qué la familia Saud habría ayudado a Osama bin Laden después de haberle retirado su nacionalidad saudita y poner precio a su cabeza? [Osama era buscado en su país de origen por los ataques que había realizado en Arabia Saudita].
La respuesta de Graham, formulada en julio de 2011, es la siguiente: «la amenaza de disturbios y levantamientos sociales contra la monarquía, dirigida por Al-Qaeda». [22]

Los Saud habrían ayudado a Ben Laden bajo la amenaza de fomentar una revolución en el reino. Esta teoría ridícula (Graham, a falta de argumentos lógicos desarrolló esta idea que la incluirá en su novela). [23] El argumento de Graham tiene un solo objetivo: desviar las sospechas del único “gobierno extranjero” cuyos vínculos reales con los presuntos terroristas están demostrados, Israel, para así desviar las sospechas hacia Arabia Saudita, único competidor de Israel en la región.
De manera similar, es para morirse de risa, cuando se lee el resumen del libro La guerra después (2003), del anti-árabe saudita neoconservador Laurent Murawiec que escribe: «El poder monárquico en Arabia Saudita ha tenido éxito en los últimos años y ha logrado infiltrar agentes de influencia a los niveles más importantes de la administración del gobierno de los EE.UU., organizando un lobby intelectual eficaz a su sueldo, que ahora controla varias prestigiosas universidades del país». [24]

Al afirmar, además, que la pista conduce a Arabia Saudita [en tanto que país ayudando a los terroristas del 11 de septiembre] ha sido silenciada por la amistad que une a los Bush con la familia real Saud, Graham y sus amigos neoconservadores utilizan a George W. Bush como fusible, para hacer recaer sobre él la cólera popular por los ataques del 11 de septiembre. Dicha estrategia dio buenos resultados a los manipuladores de la verdad ya que el movimiento del 9/11 Truth en su conjunto, centró sus críticas contra el presidente Bush y su administración, contra los árabes y nunca pronunció el nombre de Israel. Hay que reconocer que el arte de Maquiavelo funciona así: «dar el trabajo sucio a realizar a una persona, y luego dirigir que la venganza popular recaiga contra esta misma persona».

El día en que, bajo la presión de la opinión pública, los medios de comunicación se verán obligados a abandonar la versión oficial de Washington, y decir lo que verdaderamente ocurrió el 11 de septiembre, el movimiento de contestación 9/11Truth habrá ya sido infiltrado y el lema de esta asociación “9/11 is an inside job” (El 11 de septiembre una operación que se organizó desde adentro) habrá moldeado los espíritus para arremeter contra Bush, Cheney y otros políticos de su administración mientras que los neoconservadores seguirán estando fuera del alcance de cualquier justicia.
Y si, por desgracia, el día en que todo sea revelado a la opinión pública, y que la mayoría de los medios de comunicación controlados [hoy] por los sionistas no puedan preservar más “la inocencia de Israel” por lo ocurrido el 11 de septiembre, el estado hebreo podrá siempre jugar la carta de Noam Chomsky: «Israel podrá decir América [los EEUU] me obligó a hacerlo».

Noam Chomsky [25], el famoso intelectual norteamericano de origen judío que se posiciona como pensador de la extrema izquierda desde el día en que, el trotskista Irving Kristol pasó a ser un importante militante de la extrema derecha estadounidense y fundar el movimiento neoconservador en los EEUU. Chomsky no ha parado de decir desde entonces, el argumento de que Israel no hace más que obedecer la voluntad de los Estados Unidos, lo que deja suponer que Israel sería el estado 51 º estado de los EEUU y el policía en el Medio Oriente.

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Como lo he demostrado en otro lugar, un término más apropiado para designar los “neoconservadores” sería “maquiavelo-sionistas”. Michael Ledeen da la evidencia en un artículo publicado en la revista {Jewish World Review} del 7 de junio de 1999, en donde este autor defiende la tesis de que Maquiavelo era en “secreto un judío”, como lo eran en esa época miles de familias nominalmente convertidos al catolicismo bajo la amenaza de ser expulsados si no se convertían (principalmente a los judíos habitando en España y que recibían el despreciado calificativo de “Marranos”). “Escucha su filosofía política y oirás la música judía” Por definición, el maquiavelismo avanza enmascarado por un discurso virtuoso (es decir, el derecho humanista), y cada vez son más el número de sionistas se reclamando de esta tendencia: otro ejemplo es el libro de Abdías Shoher, {Samson Blinded : A Machiavellian Perspective on the Middle East Conflict}.

Chomsky y otras celebridades mediatizadas de la izquierda radical de los EE.UU. como Michael Moore, la desestabilización del Medio Oriente sería la voluntad de Washington primeramente y de Tel Aviv segundamente. ¿La guerra de Irak? Por el petróleo, evidentemente: «Por supuesto que eran los recursos energéticos de Irak. La pregunta no se plantea». [26] Es un signo de estos tiempos, he aquí que Chomsky repite en coro el mismo refrán que pronunció Alan Greenspan, director de la Reserva Federal, quien en su libro The Age of Turbulence (2007) (Tiempos de Turbulencia) pretende revelar algo, algo que todo el mundo sabe ya: «lo más importante que estaba en juego en la guerra Irak era el control del petróleo en la región».

A estas falsedades hay que responderles con los análisis e investigaciones de James Petras Zionism, Militarism and the Decline of US Power (Sionismo, Militarismo y la decadencia del poderío de EE.UU.), o con el trabajo de Stephen Sniegoski The Cabal transparente o la obra de Jonathan Cook Israel and the Clash of Civilizations (Israel y el choque de civilizaciones): «Big Oil [el gran lobby del petróleo] que no promocionó la invasión de Irak, y que ni siquiera ha logrado controlar la extracción de un sólo pozo de petróleo, a pesar de la presencia de 160.000 soldados estadounidenses, de 127.000 mercenarios pagados por el Pentágono y el Departamento de Estado, e incluso con el apoyo de un gobierno títere, fantoche y corrupto en Irak». [27]

¡No!, el petróleo no explica la guerra de Irak, ni explica la guerra en Afganistán, tampoco explica la agresión contra Siria por mercenarios fanáticos interpuestos, tampoco puede explicar la guerra planeada y programada contra Irán. Y ciertamente no es el lobby del petróleo el que tiene el poder de imponer una censura, un “gran tabú” en lo que respecta a Israel en toda la esfera mediática del planeta, sean estos el diario El País, o El Mundo, o ABC, o La Vanguardia en lo que respecta a España, o los diarios El Mercurio (Chile), El Comercio (Perú), El Espectador (Colombia), por no citar que algunos en Sudamérica). Todos repiten la misma cosa de diferentes maneras.

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Richard Heinberg especialista en cuestiones de energía afirma que: «Personalmente, yo creo que hay una profunda conexión entre los sucesos del 11 de septiembre y el pico petrolero, pero es algo que yo puedo probar». Richard Heinberg hacía referencia en su documental Oil, Smoke and Mirrors al agotamiento del petróleo en el mundo y a la lucha en el mundo por el control de esa energía. Se puede decir que su tesis está más bien anclada a una fe irracional.
Ver documental: Petroleo, humo y espejos (Oil, smoke & mirrors) en castellano, acerca del pico petrolero.

Continuará

Las partes siguientes de esta interesante investigación serán añadidas y completadas poco a poco en este mismo artículo, en esta misma página, en el transcurso de esta semana (del 11 al 15 de septiembre de 2013.

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