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La estafa económica

ESTAFA Y GUERRA: ¿A quién pertenecemos?) Si no pensamos, quiero decir…


Mismamente y hablando con Botero, buen amigo que ya me tiene preparadas sus calderas, nos pusimos a hablar del tocomocho de la deuda. Fíjate tú por donde, me vino a corroborar, profundo conocedor él de eso del esclavismo y la carne desechable para sus calderas, el mecanismo de la deuda (soberana y de guerra) que nos tienen eternamente preparada sus huestes eternas (y de ellas ya hemos hablado ¿no?) .

Y no se trata de las tretas consabidas de creación de deuda FED, Bancos Centrales y BIS o BPI, el padre de los bancos Centrales y creador del FMI-BM, distracciones pertinentes al uso, como plasmación de lo que fue impuesto en Göbekli Tepe por castas sacerdotales venidas de antaño, y que hoy por hoy en nada han cambiado.

Aquí se trata de exponer a lo que fue sujeta la población alemana, convencida o no (qué podemos enjuiciar los españoles acerca de ello..) acerca del porqué fue sometida a la aniquilación numerosas veces, y quién orquestó esa aniquilación.

Y si alguien se desgarra ante ello, debe saber, en mi opinión, que la población nunca pincha ni corta, una y otra vez, influida por ismos e istas y sacando lo mejor y peor de ella en beneficio de intereses PURAMENTE DE PODER de unos que no son nosotros.

Para muestra, la historia de la deuda alemana y su condonación  una y otra vez, al paso de guerras y en detrimento de esa población alemana que hoy por hoy, y nos digan lo que nos digan, dista mucho de ser muestra ideal que no sean, también, hambrunas, trabajo precario y esclavo.

(¿ideal alemán? ¿ideal de la población de EE.UU? ¿milagro español y otros?)

Mientras nos den consumo y deuda…

Aquí el artículo

Por qué se perdonó la deuda alemana en 1953. Un análisis de la conferencia de Londres.

 
adenauer 215x300 Por qué se perdonó la deuda alemana en 1953. Un análisis de la conferencia de Londres.

Konrad Adenauer, el canciller que dirigió las conversaciones desde el lado alemán

Aunque sea salirse un poco del tema del que se ocupa este blogg, me parece interesante hablar de lo que sucerdió con la gigantesca deuda externa alemana y cómo fue posible la meteórica recuperación del país. Un milagro que tiene poco de tal y mucho de voluntad, de mano izquierda, de conveniencias cruzadas y también, hay que decirlo, de saber capitalizar el miedo.

Al renunciar a la mayoría de sus pretensiones en contra de la República Federal de Alemania, las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial ayudaron a un país que hasta hacía muy poco había sido su peor enemigo. Pero no puede decirse que se trata sólo de un perdón y una reconciliación, sino más bien de una decisión muy meditada y de las que se esperaba obtener grandes beneficios. Si se consiguió o no, es algo que aún se discute.  Por una parte, se intentaba recuperar a Alemania como consumidor y se necesitaba urgentemente su reconstrucción para contar con un aliado más en la guerra fría. Los norteamericanos lo tenían claro: o rearmaban a Alemania o serían ellos los que tendrían que estacionar una enorme y carísima fuerza en Europa para poder frenar con garantías a los rusos. La decisión estuvo clara: era mejor armar a los alemanes y convertirlos en un país fuerte para que los soviéticos se lo pensaran dos veces antes de atacar Europa. Con una Alemania fuerte, el ataque soviético sería mucho más improbable. Dialéctica de la guerra fría, en suma.

Además, había algo que no cabía olvidar: las exigencias a Alemania después de la Primera Guerra Mundial habían sido una de las razones para la inestabilidad económica de la República de Weimar, uno de los factores que facilitaron el surgimiento del Nacional Socialismo y la toma del poder por Adolf Hitler. Repetir ese error podía desestabilizar toda Europa, pues los alemanes estaban derrotados, pero no resignados y todos los políticos y analistas de la época coincidieron en que no era deseagble volver a tenerlos como enemigos.

Después de la Segunda Guerra Mundial, una parte de las deudas alemanas contraídas en la preguerra permanecía sin pagar.  Principalmente, tales obligaciones no canceladas estaban compuestas por los préstamos privados, los préstamos Young y Dawes contratados para pagar reparaciones, los préstamos obtenidos después de la guerra y los préstamos derivados del Plan Marshall. En este sentido, cabe destacar que otros países, como Gran Bretaña, tuvieron que seguir pagando hasta el siglo XXI,  lo que siempre ha sido objeto de grandes controversias.
Para poder llegar a una solución definitiva de las deudas impagadas, se convocó una conferencia en Londres, desde el 28 de febrero al 8 de agosto de 1952s.  En este  evento estuvieron presentes representantes de 20 países acreedores, del Bank for International Settlements y de los acreedores privados, bajo la dirección de Estados Unidos, que era el país más interesado en que se resolviera el asunto, al tener que cargar con los gastos de defensa de Europa durante la Guerra Fría.

Alemania logró una gran concesión en la primera ronda de negociaciones ya que se fijó el monto total de la deuda a ser renegociada: 29.700 millones de marcos, de los cuales 13.600 millones correspondían a las deudas de la preguerra y 16.200 millones a créditos contratados en la posguerra (cifras basadas en el valor de oro). Por tanto, se incluían también las deudas del Tratado de Versalles, que no podrían volver a ser reclamadas, pero muy menguadas de cuantía.
Según los cálculos más modestos, basados en una tasa de interés del 5,5 por ciento, aquello significaba que a Alemania se le habían condonado por lo menos 14.600 millones de marcos.  Aún así, el gobierno alemán dijo que aquellas cifras eran inasumibles y amenazó con grandes recortes en defensa y fuerzas militares para pagar.  En realidad, este es el origen del supuesto pacifismo alemán: suprimir el ejército, pero no por amor a la paz, sino para asustar a sus vecinos con una posible invasión soviética. O dicho de otro modo: aseguraron que pagarían pero a cambio de recortes militares, y lo que sus vecino querían, más que su dinero, eran sus soldados en un hipotético frente de batalla.

Así las cosas, la Co0nferencia de Londres siguió adelante.

En concordancia con lo anterior, los países acreedores hicieron amplias concesiones.  En el curso de las negociaciones, Alemania recibió un alivio del 50 por ciento de las deudas contraídas antes y después de la guerra.  La deuda restante llegaba a los 14.450 millones de marcos.  De hecho, esta cantidad se redujo aún más, puesto que 2.500 millones de marcos no habían sido cargados con intereses  y 5.500 millones tenían una tasa de interés que llegaba a los 2,5 por ciento.  Para los 6.300 millones de marcos se estableció un interés que, en promedio, oscilaba entre 4,5 y cinco por ciento. Además, y esto hay que subrayarlo, el interés compuesto no fue tomado en cuenta.

Además, y como remate, se decidió que durante los primeros cinco años (1953-57) se suspendería el pago de las deudas: Alemania sólo debía pagar anualmente el interés correspondiente a 567.200 millones de marcos.  Desde 1958 a 1978, se realizarían pagos anuales de 765 millones de marcos.
A pesar de las amplias concesiones efectuadas por los países acreedores, existieron múltiples voces alemanas que consideraron que los pagos impuestos eran intolerables.

Finalmente, los pagos se mantuvieron por debajo del cinco por ciento de los ingresos por exportaciones.  Incluso en 1952 los pagos previstos por el Acuerdo de Londres llegaron al 3,35 por ciento de los ingresos alemanes por exportaciones, los cuales alcanzaban 16.908 millones de marcos.  Debido al fuerte incremento de las exportaciones alemanas, que en 1960 alcanzaron los 47.952 millones de marcos y que en 1970 representaban 125.280 millones, tal porcentaje pudo haberse reducido incluso por debajo del uno por ciento si Alemania no hubiese comenzado en 1953 a transferir anualmente más dinero del que estaba obligada, en una magnífica jugada financiera que aliviaba su endeudamiento en un momentos de auge, reservando el capital para momentos de crisis.

Así, para los años 60, con excepción de unas minúsculas cantidades remanentes, todas sus deudas habían sido repagadas por anticipado.

Todo esto fue posible gracias a tres puntos, desde nuestra óptica:

-Aprovechamiento máximo de la amenaza soviética.

-Crecimiento, competitividad y esfuerzo muy por encima de lo previsto por los aliados.

-Temor a la adversa reacción del país en caso de que las cosas funcionasen mal.

La conclusión, como dijo Schacht, es clara: “para que un páise sea grande, debe hacer tres cosas: trabajar, pensar y hacerse temer”

Disolvente, me parece.

FUENTE: TERCER REICH

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