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Familias de poder

GUERRA: Las guerras de los BANCOS CENTRALES PRIVADOS en el siglo XX y XXI.


Dentro de este Imperio llamado por algunos “Conspiranoico” al que estamos sujetos están muy en concreto y en lo que a las guerras físicas se refiere las figuras de los Bancos Centrales Privados controlados por el Banco de Pagos Internaciones (BIS) regulando el flujo de poder (que no solamente de dinero) para la consecución de sus fines de dominio total del planeta a través de sus “familias” y de su historia, en este caso, Euroasiática.

Ya sabemos lo que influyen y propugnan soterradamente estos organismos en sus intenciones expuestas reiteradamente a través de sus “organismos oficiales en conexión con el pueblo“, FMI, BM, Grupos inversores títeres y participados, por supuesto Gobiernos títeres y corruptos, ONG,s al uso, presuntos movimientos con un número y una letra propulsado por medios y Anonymous al uso y un largo etcétera”.

Pero cuál es el mecanismo que han usado y usan aún en el siglo XX y XXI hacia la consecución de sus fines es tema imprescindible por dilucidar completamente aún. No nos vamos a extender más en lo que ya ha sido expuesto, aunque bien está incidir en papeles concretos, sin nombres ni responsables, sino como influencias primordiales, que han escrito la historia reciente. Este es el caso de los Bancos Centrales Privados que, entre otros actores, dominan el mundo en su papel económico y de imposición de Deudas Soberanas y objetivos de déficit de cara a humillar, defenestrar y hundir a la población hacia extremos de penuria por la cual esta acepte lo que hay y lo que está venido y por venir:

La gran guerra del siglo XXI.

Aquí el artículo:

Todas las Guerras Son Guerras de los Banqueros

por Michael Rivero
14 de Enero de 2013
https://quienestadetras.files.wordpress.com/2013/02/hitlermanofyear1938timemagazine.jpg?w=227
     Sé que muchas personas tienen una gran dificultad para comprender cuántas guerras se han iniciado con el único objetivo de imponer bancos centrales privados sobre las naciones, así que déjeme compartir unos cuantos ejemplos, de modo que usted entienda por qué el Gobierno estadounidense está sumido en tantas guerras contra tantas naciones extranjeras. Hay un amplio precedente para esto.
     Estados Unidos llevó a cabo la Revolución estadounidense principalmente por causa de la Ley del Dinero (Currency Act) del rey Jorge III, que obligaba a los colonos a manejar sus negocios utilizando sólo billetes de banco prestados por el Banco de Inglaterra a cambio de interés. Después de la revolución, el nuevo Estados Unidos adoptó un sistema económico radicalmente diferente en el cual el gobierno emitía su propio dinero basado en el valor, de modo que los bancos privados, como el Banco de Inglaterra, no sacaran con sifón la riqueza de la gente por medio de billetes de banco portadores de interés.
    “La negativa del rey Jorge III de permitir a las colonias hacer funcionar un sistema de dinero honesto, que liberara al hombre corriente de las garras de los manipuladores de dinero, fue probablemente la principal causa de la revolución” (Benjamin Franklin, uno de los Padres Fundadores).
     Pero los banqueros están solamente dedicados a sus artificios para adquirir vuestra riqueza, y saben muy bien cuán fácil es corromper a los líderes de las naciones. Sólo un año después de que Mayer Amschel Rothschild hubo pronunciado su infame frase “Dejadme emitir y controlar el dinero de una nación y no me interesa quién haga sus leyes“, los banqueros tuvieron éxito en establecer un nuevo Banco Central privado llamado el Primer Banco de Estados Unidos (First Bank of the United States), en gran parte por los esfuerzos del principal partidario estadounidense de los Rothschild, Alexander Hamilton. Fundado en 1791, hacia el final de su concesión de veinte años el Primer Banco de Estados Unidos había casi arruinado la economía de la nación, mientras que enriqueció a los banqueros. El Congreso rechazó renovar la concesión y señaló su intención de volver a una moneda basada en el valor emitida por el Estado por la cual la gente no pagaría ningún interés en absoluto a ningún banquero. Esto provocó una amenaza de Nathan Mayer Rothschild contra el Gobierno estadounidense: “O se concede la renovación de la concesión, o Estados Unidos se encontrará involucrado en una guerra desastrosa“. El Congreso aún así rechazó renovar la concesión para el Primer Banco de Estados Unidos, con lo cual Nathan Mayer Rothschild puso el grito en el cielo: “¡Enseñad una lección a aquellos insolentes norteamericanos!; ¡llévenlos de vuelta al status colonial!“. Financiado por el controlado por los Rothschild Banco de Inglaterra, Gran Bretaña entonces emprendió la guerra de 1812 para colonizar de nuevo a Estados Unidos y llevarlo de vuelta hacia la esclavitud bajo el Banco de Inglaterra, o sumergir a Estados Unidos bajo tanta deuda que ellos se verían obligados a aceptar un nuevo banco central privado. Y el plan funcionó. Incluso aunque la Guerra de 1812 fue ganada por Estados Unidos, el Congreso fue forzado a otorgar una nueva concesión para otro nuevo banco privado que emitiría el dinero público como préstamos contra interés, el Segundo Banco de Estados Unidos (Second Bank of the United States). Una vez más, los banqueros privados tenían el control de la oferta de dinero de la nación y no les importaba quién hiciera las leyes o cuántos soldados británicos y norteamericanos tuvieran que morir para ello.
     Una vez más la nación fue sumergida bajo la deuda, el desempleo y la pobreza por las depredaciones del banco central privado, y en 1832 Andrew Jackson hizo una exitosa campaña a favor de su segundo período como Presidente bajo el lema “¡Jackson y Ningún Banco!”. Fiel a su palabra, Jackson tuvo éxito en el bloqueo de la renovación de la concesión para el Segundo Banco de Estados Unidos.
    “¡Señores!: También he sido un observador cercano de los hechos del Banco de Estados Unidos. He tenido a hombres observándolos a ustedes durante mucho tiempo, y estoy convencido de que ustedes han usado los fondos del banco para especular con los productos alimentarios del país. Cuando ustedes ganaban, ustedes dividían las ganancias entre ustedes, y cuando perdían, ustedes se lo cobraban al banco. Ustedes me dicen que si tomo los depósitos del banco y anulo su concesión arruinaré a diez mil familias. Eso puede ser verdadero, señores, pero ¡eso es culpa de ustedes!. ¡Si yo los dejara continuar, ustedes arruinarán a cincuenta mil familias, y aquello sería culpa mía!. Ustedes son una guarida de víboras y ladrones. ¡He determinado desalojarlos, y por el Eterno, (golpeando su puño en la mesa) los desalojaré!”  [Andrew Jackson, poco antes de ponerle fin a la concesión del Segundo Banco de Estados Unidos, según las actas originales del comité de ciudadanos de Filadelfia enviados para reunirse con el Presidente Jackson (Febrero de 1834), según “Andrew Jackson y el Banco de Estados Unidos” (1928) escrito por Stan V. Henkels].
     Poco después de que el Presidente Jackson (el único presidente estadounidense en pagar realmente la Deuda Pública) terminara con el Segundo Banco de Estados Unidos, hubo un intento de asesinato que fracasó cuando ambas pistolas usadas por el asesino, Richard Lawrence, fallaron al ser disparadas. Lawrence más tarde dijo que con Jackson muerto, “el dinero sería más abundante”.
    Por supuesto, el sistema escolar público está tan subordinado a los deseos de los banqueros de esconderle cierta historia a usted, como los medios corporativos de comunicación están subordinados a los deseos de Monsanto de ocultarle a usted los peligros de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM), y a los deseos del culto del Calentamiento Global de ocultarle a usted que la Tierra realmente se ha estado enfriando durante los pasados 16 años. De esa manera, no debería ser tan sorprendente que muchos de los verdaderos motivos de los acontecimientos de la Guerra Civil no sean conocidos por el estadounidense común y corriente.
     Cuando la Confederación se separó de Estados Unidos, los banqueros una vez más vieron la oportunidad para efectuar una cuantiosa cosecha de deudas, y ofrecieron financiar los esfuerzos de Lincoln para llevar al Sur de vuelta a la Unión, pero a un interés del 30%. Lincoln comentó que él no liberaría a los Negros mediante la esclavización de los Blancos a los banqueros, y usando su autoridad como Presidente, emitió un nuevo dinero del gobierno, el dólar. Ésta fue una amenaza directa para la riqueza y el poder de los banqueros centrales, que rápidamente respondieron.
    “Si esta dañina política financiera, que tiene su origen en Estados Unidos, llegara a establecerse hasta llegar a convertirse en una norma, entonces aquel Gobierno proporcionará su propio dinero gratis. Pagará sus deudas librándose de ellas. Tendrá todo el dinero necesario para continuar su comercio. Llegara a ser próspero de una manera sin precedentes en la historia del mundo. Los cerebros y la riqueza de todos los países fluirán hacia Estados Unidos. Aquel país debe ser destruído o él destruirá cada monarquía en el globo” (The London Times respondiendo a la decisión de Lincoln de emitir Dólares del gobierno para financiar la Guerra Civil, en vez de estar de acuerdo con los préstamos de los banqueros privados a un interés del 30%).
     En 1872 los banqueros de Nueva York enviaron una carta a cada banco en Estados Unidos, impulsándolos a financiar periódicos que se opusieran al dinero emitido por el gobierno (los dólares de Lincoln):
    “Estimado señor: Es aconsejable hacer todo lo que esté en su poder para sostener tales prominentes periódicos diarios y semanales… por cuanto se opondrán a la emisión del papel moneda de dólar, y que usted también detente un patrocinio o haga favores a todos los candidatos que no quieren oponerse a la emisión gubernamental de dinero. Deje al Gobierno emitir las monedas y a los bancos emitir el papel moneda del país… Para restablecer en circulación la emisión gubernamental del dinero, se deberá proveer de dinero a la gente, y eso afectará por lo tanto seriamente vuestra ganancia individual como banqueros y prestamistas” (Plutocracia Triunfante; la Historia de la Vida Pública Estadounidense desde 1870 hasta 1920, por Lynn Wheeler).
    “La esclavitud probablemente será abolida por el poder de la guerra, y el amoblado de la esclavitud destruído. Yo y mis amigos europeos estamos a favor de esto, ya que la esclavitud es sólo la posesión del trabajo y lleva con ella el cuidado hacia el trabajador, mientras que el plan europeo, conducido por Inglaterra, es capital para controlar el trabajo mediante el control de los salarios. ESTO PUEDE SER HECHO CONTROLANDO EL DINERO” (Plutocracia Triunfante; la Historia de la Vida Pública Estadounidense desde 1870 hasta 1920, por Lynn Wheeler).
     Acicateada por los banqueros privados, la mayor parte de Europa apoyó a la Confederación contra la Unión, con la expectativa de que la victoria sobre Lincoln significaría el final del Dólar. Francia y Gran Bretaña consideraron un ataque directo contra Estados Unidos para ayudar a la Confederación, pero fueron mantenidas a raya por Rusia, que acababa de terminar con el sistema de servidumbre y tenía un banco central estatal similar al sistema bajo el que Estados Unidos había sido fundado. Sin la intervención europea, la Unión ganó la guerra, y Lincoln anunció su intención de continuar la emisión de dólares. Después del asesinato de Lincoln, los Dólares fueron sacados de circulación y el pueblo estadounidense fue obligado a volver a una economía basada en billetes de banco tomados prestados bajo interés de los banqueros privados.
     Finalmente, en 1913 los Banqueros Centrales privados de Europa, en particular los Rothschild de Gran Bretaña y los Warburg de Alemania, se reunieron con sus colaboradores financieros estadounidenses en Jekyll Island, Georgia, para formar un nuevo cártel bancario con el objetivo expreso de formar el Tercer Banco de Estados Unidos, a fin de poner el control completo de la oferta de dinero de Estados Unidos una vez más en manos de banqueros privados. Debido a la hostilidad hacia los bancos anteriores, el nombre fue cambiado por el de Sistema de la “Reserva Federal” con el fin de otorgar al nuevo banco una imagen cuasi gubernamental, pero de hecho se trataba de un banco privado, no más “federal” que la compañía Federal Express. En efecto, en 2012 la Reserva Federal rechazó exitosamente una demanda judicial entablada por Bloomberg News acerca de la Libertad de Información, a causa de que como corporación bancaria privada y no realmente una parte del gobierno, la Ley de Libertad de Información no se aplicaba a las operaciones de la Reserva Federal. 1913 resultó ser un año transformativo para la economía nacional, primero con la aprobación de la decimosexta Enmienda sobre el “impuesto a la renta” y la falsa afirmación de que aquella había sido ratificada.
    “Pienso que si usted regresara e intentara encontrar y examinar la ratificación de la Decimosexta Enmienda, que era sobre el impuesto interno, el impuesto a la renta, pienso que si usted volviera a examinar eso con cuidado, usted encontraría que un número suficiente de Estados nunca ratificó aquella enmienda” (Juez de Tribunal de Distrito estadounidense James C. Fox, caso Sullivan vs. Estados Unidos, 2003).
     Más tarde, ese mismo año, y aparentemente poco dispuesto a arriesgar otra Enmienda cuestionable, el Congreso aprobó la Ley de la Reserva Federal durante la Navidad de 1913, mientras los congresistas que se oponían a la medida estaban en casa. Ésta fue una actuación muy solapada, por cuanto la Constitución explícitamente concede al Congreso la autoridad para emitir el dinero público pero no autoriza su delegación, y de esa manera se debería haber requerido una nueva Enmienda para transferir aquella autoridad a un banco privado. Pero fue aprobada por el Congreso, y el presidente Woodrow Wilson la firmó como lo había prometido a los banqueros a cambio de sus generosas contribuciones de campaña. Wilson más tarde lamentó aquella decisión:
    “Soy el hombre más infeliz. Sin saberlo, he arruinado a mi país. Una gran nación industrial es controlada ahora por su sistema de crédito. Ya no somos un gobierno de opinión libre, ya no un gobierno por convicción y por el voto de la mayoría, sino un gobierno dominado por la opinión y la coerción de un pequeño grupo de hombres dominantes” (Woodrow Wilson, 1919).
     El año siguiente comenzó la Primera Guerra Mundial, y es importante recordar que antes de la creación de la Reserva Federal no existía tal cosa como una guerra mundial.
     La Primera Guerra Mundial comenzó entre Austria-Hungría y Servia, pero rápidamente cambió para concentrarse en Alemania, cuya capacidad industrial era vista como una amenaza económica para Gran Bretaña, que vio la decadencia de la Libra esterlina a consecuencia de un énfasis exagerado puesto sobre la actividad financiera y por el abandono de la agricultura, el desarrollo industrial y la infraestructura (no muy distinto al Estados Unidos de hoy en día). Aunque la Alemania de antes de la guerra tuviera un banco central privado, éste estaba fuertemente restringido y la inflación era mantenida a niveles razonables. Bajo el control del gobierno, la inversión estaba garantizada para el desarrollo económico interno, y Alemania era vista como una potencia principal. De ese modo, en los medios de comunicación de entonces, Alemania fue retratada como el opositor principal de la Primera Guerra Mundial, y no sólo fue derrotada sino que su base industrial fue aplastada. Después de Tratado de Versalles, a Alemania se le ordenó pagar los gastos de guerra de todas las naciones participantes, aunque Alemania realmente no había comenzado la guerra. Dichas sumas ascendían a tres veces el valor de toda Alemania misma. El banco central privado de Alemania, con quien Alemania había quedado profundamente en deuda para pagar los gastos de la guerra, se liberó de control del gobierno, y comenzó una inflación masiva (mayormente provocada por especuladores monetarios), atrapando de manera permanente al pueblo alemán en una deuda inacabable.
     Cuando la República de Weimar colapsó económicamente, se abrió la puerta para que los Nacionalsocialistas asumieran el poder. Su primer movimiento financiero fue emitir su propio dinero estatal que no fue tomado prestado de los banqueros centrales privados. Liberada de la necesidad de pagar intereses por el dinero en circulación, Alemania floreció y rápidamente comenzó a reconstruír su industria. Los medios lo llamaron “el Milagro Alemán”. La revista Time asignó gran importancia social a Hitler por el asombroso mejoramiento de la vida para la gente alemana y por el repentino gran desarrollo de la industria de Alemania, e incluso lo designó como el Hombre del Año en 1938.
     Una vez más, la producción industrial de Alemania se convirtió en una amenaza para Gran Bretaña.
    “Si Alemania volviese a comerciar nuevamente en los próximos 50 años, hemos llevado a cabo esta guerra (1ªGM) en vano” (Winston Churchill en The Times, 1919).
    “Forzaremos esta guerra sobre Hitler, la quiera él o no” (Winston Churchill, radiodifusión de 1936).
    “Alemania se está haciendo demasiado poderosa. Tenemos que aplastarla” (Winston Churchill, Noviembre de 1936, hablando a EE.UU., según el general Robert E. Wood).
    “Esta guerra es una guerra inglesa y su objetivo es la destrucción de Alemania” (Winston Churchill, radiodifusión del Otoño de 1939).
     El dinero de Alemania basado en el valor, emitido por el Estado, era también una amenaza directa para la riqueza y el poder de los bancos centrales privados, y tan tempranamente como en 1933 ellos comenzaron a organizar un boicot global contra Alemania para estrangular a este gobernante advenedizo que ¡pensaba que podía liberarse de los banqueros centrales privados!.
     Como había sido el caso en la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña y otras naciones amenazadas por el poder económico de Alemania buscaron una excusa para ir a la guerra, y como la cólera pública en Alemania creció a raíz del boicot, Hitler insensatamente les dio aquella excusa. Años más tarde, en un espíritu de sinceridad, los verdaderos motivos de aquella guerra quedaron en claro.
    “La guerra no era sólo sobre la supresión del fascismo sino para conquistar mercados donde hacer ventas. Hubiéramos podido, si lo hubiésemos querido, impedir que esta guerra estallara y que no hubiera habido ni un solo disparo, pero no lo quisimos” (Winston Churchill a Truman, Fultun, EE.UU., Marzo de 1946).
    “El delito imperdonable de Alemania antes de la Segunda Guerra Mundial fue su tentativa de liberar su economía del sistema comercial mundial y de construír un sistema de cambio independiente, del cual las finanzas mundiales ya no podrían sacar más ganancia… Hemos matado al cerdo equivocado” (Winston Churchill, La Segunda Guerra Mundial, Berna, 1960).
     Como una nota aparte, tenemos que retroceder antes de la Segunda Guerra Mundial y recordar al mayor general de la Marina Smedley Butler. En 1933, los banqueros y financistas de Wall Street habían financiado la exitosa toma del poder tanto de Mussolini como de Hitler. Brown Brothers Harriman & Co. en Nueva York estuvo financiando a Hitler hasta el mismo día en que se declaró la guerra contra Alemania. Y ellos decidieron que una dictadura fascista en Estados Unidos, basada en la de Italia, sería mucho mejor para sus intereses comerciales que el “Nuevo Trato” (New Deal) de Roosevelt, que amenazaba la redistribución de la riqueza masiva mediante la re-capitalización de las clases media y trabajadora de Estados Unidos. Entonces los magnates de Wall Street reclutaron al general Butler para conducir el derrocamiento del Gobierno estadounidense e instalar un “Secretario de Asuntos Generales” que sería responsable ante Wall Street y no ante el pueblo, aplastando el malestar social y cerrando todos los sindicatos. El general Butler fingió estar de acuerdo con el plan, pero luego expuso el complot ante el Congreso. El Congreso, que tanto entonces como ahora estaba en el bolsillo de los banqueros de Wall Street, rechazó actuar. Cuando Roosevelt supo del golpe planeado, exigió la detención de los conspiradores, pero éstos simplemente le recordaron a Roosevelt que si cualquiera de ellos fuera enviado a prisión, sus amigos en Wall Street harían colapsar deliberadamente la todavía frágil economía y culparían a Roosevelt de ello. Roosevelt fue así incapaz de actuar hasta el comienzo de la Guerra, ocasión en la cual él procesó a muchos de los conspiradores bajo la Ley de Comercio con el Enemigo. Las actas del Congreso relativas al golpe fueron finalmente puestas a disposición del público en 1967, y se convirtieron en la inspiración para la película “Seven Days in May“, pero con los verdaderos bandidos financieros borrados del libreto.
    «Pasé 33 años y cuatro meses en servicio militar activo como un miembro de la fuerza militar más ágil de nuestro país: la Infantería de Marina. Serví en todos los rangos comisionados, desde subteniente hasta mayor general. Y durante aquel período pasé mucho de mi tiempo siendo un hombre-músculo de primera clase para la Gran Empresa, para Wall Street y para los banqueros. En resumen, fui un extorsionador, un gángster para el capitalismo. Sospeché en esa época que yo era sólo una parte de un negocio sucio. Ahora estoy seguro de ello. Como todos los miembros de la profesión militar, yo nunca tuve un pensamiento original hasta que dejé el servicio. Mis facultades mentales permanecieron en animación suspendida mientras obedecí las órdenes de los superiores. Esto es típico con cada uno en el servicio militar. De esa manera, ayudé a hacer de México y sobre todo de Tampico un lugar seguro para los intereses petroleros estadounidenses en 1914. Ayudé a hacer de Haití y Cuba lugares decentes para los muchachos del National City Bank para que recolectaran impuestos. Ayudé a la violación de media docena de repúblicas centroamericanas en beneficio de Wall Street. El expediente del crimen organizado es largo. Ayudé a purificar Nicaragua para la casa bancaria internacional de Brown Brothers en 1909-12. Llevé la luz a República Dominicana para los intereses azucareros estadounidenses en 1916. En China en 1927 ayudé a procurar que Standard Oil siguiera su camino sin sufrir molestias. Durante aquellos años yo tuve, como dirían los muchachos del cuarto trasero, un excelente “negocio”. Fui recompensado con honores, medallas y promociones. Mirando hacia atrás, siento que yo podría haber dado a Al Capone unos cuantos consejos. Lo mejor que él pudo hacer fue hacer funcionar su “negocio” en tres distritos de la ciudad. Yo lo hice funcionar en tres continentes» (General Smedley Butler, ex-Comandante de Infantería de Marina estadounidense, 1935).
     Como presidente, John F. Kennedy comprendió la naturaleza depredadora de la banca central privada. Él entendió por qué Andrew Jackson luchó con tanta fuerza para terminar con el Segundo Banco de Estados Unidos. Entonces Kennedy escribió y firmó la Orden Ejecutiva 11.110 que ordenó que la Tesorería estadounidense emitiera un nuevo dinero público, la Nota de Estados Unidos.
     Las Notas de Estados Unidos de Kennedy no fueron tomadas prestadas de la Reserva Federal, sino creadas por el Gobierno estadounidense y respaldadas por sus reservas de plata. Esto representaba una vuelta al sistema de economía bajo el cual Estados Unidos había sido fundado, y era absolutamente legal que Kennedy lo hiciera. En total, aproximadamente unos 4.500 millones de dólares entraron en circulación pública, erosionando los pagos de intereses a la Reserva Federal y soltando su control sobre la nación. Cinco meses más tarde John F. Kennedy fue muerto en Dallas, Texas, y las Notas de Estados Unidos sacadas de circulación y destruídas (excepto las muestras conservadas por coleccionistas). John J. McCloy, presidente del Chase Manhattan Bank, y presidente del Banco Mundial, fue llamado ante la Comisión Warren, probablemente para asegurar que las dimensiones bancarias detrás del asesinato fueran ocultadas del público.
     Cuando entramos en el undécimo año de lo que la historia futura describirá más ciertamente como la Tercera Guerra Mundial, tenemos que examinar las dimensiones financieras detrás de las guerras.
     Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando se hizo obvio que los aliados iban a ganar y a dictar el ambiente de post-guerra, los principales poderes económicos mundiales se reunieron en Bretton Woods, un lujoso centro turístico en New Hampshire, en Julio de 1944, y elaboraron el acuerdo de Bretton Woods para las finanzas internacionales. La Libra esterlina perdió su posición como la moneda comercial global y de reserva en favor del dólar estadounidense (como parte del precio exigido por Roosevelt a cambio de la entrada estadounidense en la guerra). En ausencia de las ventajas económicas de ser el dinero del mundo, Gran Bretaña se vio obligada a nacionalizar el Banco de Inglaterra en 1946. El acuerdo de Bretton Woods, ratificado en 1945, además de hacer del dólar la moneda comercial global y de reserva, obligó las naciones signatarias a vincular estrechamente sus divisas al dólar. Las naciones que ratificaron Bretton Woods lo hicieron bajo dos condiciones: La primera era que la Reserva Federal se abstendría de imprimir dólares excesivamente como un medio para saquear productos reales de otras naciones a cambio de papel y tinta, lo que hubiera sido básicamente un impuesto imperial. Esa garantía estaba respaldada por la segunda exigencia, que era que el dólar estadounidense siempre sería convertible en oro, a una tasa de cambio de 35 dólares por onza.
     Por supuesto, la Reserva Federal, siendo un banco privado y no responsable ante el Gobierno estadounidense, comenzó a sobreimprimir dólares de papel, y la mayor parte de la prosperidad percibida de los años ’50 y ’60 fue el resultado de las obligaciones de las naciones extranjeras para aceptar las notas de papel como equivalentes del oro a razón de 35 dólares por onza. Entonces en 1970 Francia miró el enorme montón de notas de papel acumuladas en sus bóvedas, por las cuales productos reales franceses como vino y queso habían sido cambiados, y notificó al gobierno de Estados Unidos que ellos ejercerían su opción de acuerdo a Bretton Woods para devolver las notas de papel y cambiarlas por oro a 35 dólares por onza. Por supuesto, Estados Unidos no tenía por ninguna parte ni cercanamente el oro para redimir las notas de papel, y de ese modo, el 15 de Agosto de 1971 Richard Nixon suspendió “temporalmente” la convertibilidad en oro de las Notas de la Reserva Federal de EE.UU.. Este “shock Nixon” terminó efectivamente con Bretton Woods, y muchas divisas globales comenzaron a desligarse del dólar estadounidense. Peor aún, desde que Estados Unidos había garantizado sus préstamos con las reservas nacionales de oro, rápidamente se hizo evidente que el Gobierno estadounidense no tenía de hecho el suficiente oro para cubrir las deudas pendientes. Las naciones extranjeras comenzaron a ponerse muy nerviosas en cuanto a sus préstamos a EE.UU. y comprensiblemente estaban poco dispuestas a prestar ningún dinero adicional a Estados Unidos sin alguna forma de garantía subsidiaria. Entonces Richard Nixon comenzó el movimiento ambiental, con la Environmental Protection Agency (EPA) y sus varios programas como “zonas silvestres”, “áreas sin caminos”, “ríos patrimoniales”, “pantanos”, etc., todos los cuales incautaron enormes áreas de tierras públicas y las pusieron fuera del alcance del pueblo estadounidense, que era técnicamente el dueño de aquellas tierras. Pero Nixon tenía poco interés por el medioambiente, y el verdadero objetivo de esta confiscación de tierras so pretexto del medioambiente era prometer aquellas prístinas tierras y sus vastos recursos minerales como la garantía subsidiaria para la deuda pública. La abundancia de programas diferentes era simplemente para ocultar la verdadera escala de cuánta tierra estadounidense estaba siendo prometida a los prestamistas extranjeros como la garantía subsidiaria para las deudas del gobierno; eventualmente, casi el 25% de la nación misma.
     Con tierras como garantía subsidiaria ya escaseando en su oferta, el Gobierno estadounidense emprendió un nuevo programa para apuntalar la decreciente demanda internacional por el dólar. Estados Unidos se acercó a las naciones productoras de petróleo, sobre todo en el Oriente Medio, y les ofreció un trato: A cambio de vender su petróleo sólo por dólares, Estados Unidos garantizaría la seguridad militar de aquellas naciones ricas en petróleo. Estas naciones consentirían en gastar e invertir sus dólares de papel estadounidenses dentro de Estados Unidos, en particular en Bonos de Tesorería, rescatables a lo largo de futuras generaciones de contribuyentes estadounidenses. El concepto fue etiquetado como el “petrodólar”. En efecto, Estados Unidos, incapaz en adelante de respaldar el dólar con oro, estaba ahora respaldándolo con petróleo. El petróleo de otros pueblos. Y aquella necesidad para mantener el control de aquellas naciones petrolíferas para apoyar el dólar ha formado la política exterior de Estados Unidos en la región desde entonces.
     Pero como la industria y la agricultura de EE.UU. habían disminuído, las naciones productoras de petróleo se enfrentaron a un dilema. Aquellos cúmulos de Notas de la Reserva Federal estadounidense no eran capaces de comprar mucho en Estados Unidos porque Estados Unidos tenía poco que ofrecer (aparte de bienes raíces) a alguien que quisiera comprar. Los automóviles y aviones europeos eran superiores y menos costosos, mientras los experimentos con cosechas de alimentos de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) condujo a las naciones a rechazar comprar las exportaciones de alimentos estadounidenses. La constante beligerancia de Israel contra sus vecinos hizo que ellos se preguntaran si EE.UU. realmente podría cumplir su parte del acuerdo de los petrodólares. Las naciones productoras de petróleo comenzaron a hablar de vender su petróleo por cualquier divisa que los compradores decidieran usar. Iraq, ya hostil a Estados Unidos después de la “Tormenta del Desierto“, exigió el derecho de vender su petróleo por Euros en 2000 y en 2002. Naciones Unidas consintió en permitirlo bajo el programa “Petróleo por Alimentos”, instituído después de la guerra de 1991. Un año más tarde, en 2003, Estados Unidos invadió de nuevo Iraq, linchó a Saddam Hussein (2006), y puso el petróleo de Iraq de vuelta en el mercado mundial sólo por dólares estadounidenses.
     El claro cambio de política estadounidense después del 11-S, desde ser un imparcial agente de paz en el Oriente Medio hasta ser uno de apoyo incondicional a las agresiones de Israel, sólo erosionó en adelante la confianza en el acuerdo de los Petrodólares, y en cada oportunidad más naciones productoras de petróleo comenzaron abiertamente a hablar del comercio del petróleo por otras divisas globales.
     En Libia, Muammar Gaddafi había instituído un Banco Central estatal y una moneda comercial basada en el valor, el Dinar de oro. Gaddafi anunció que el petróleo de Libia estaba para la venta, pero sólo por Dinares de oro. Otras naciones africanas, viendo el ascenso del Dinar de oro y el Euro, mientras el dólar estadounidense seguía su decadencia conducida por la inflación, afluyeron hacia el nuevo dinero libio para el comercio. Este movimiento tenía el potencial para socavar seriamente la hegemonía global del dólar. El presidente francés Nicolás Sarkozy según se informa llegó tan lejos como llamar a Libia “una amenaza para la seguridad financiera del mundo”. De este modo, Estados Unidos invadió Libia, asesinó de manera brutal a Qaddafi (no siendo la lección práctica del linchamiento de Saddam un mensaje suficiente, por lo visto), impuso un Banco Central privado, y devolvió la producción de petróleo de Libia sólo por dólares. El paradero del oro que debía haberse convertido en los Dinares de oro, según los últimos informes, es desconocido.
     Según el general Wesley Clark, el plan maestro para la “dolarificación” de las naciones petroleras del mundo incluía siete objetivos: Iraq, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán (Venezuela, que se atrevió a vender su petróleo a China por yuanes, es una adición tardía). Lo que es notable en esto de las siete naciones originales puestas en la mira por EE.UU. es que ninguna de ellas es miembro del Banco de Pagos Internacionales (BIS), el banco central privado de los banqueros centrales privados, localizado en Suiza. Esto significaba que estas naciones estaban decidiendo por ellas mismas cómo dirigir las economías de sus naciones, más bien que rendirse a los bancos privados internacionales.
     Ahora los visores de las armas de los banqueros están enfocados sobre Irán, que se atreve a tener un banco central del gobierno y a vender su petróleo por cualquier dinero que ellos elijan. La agenda de guerra es, como siempre, forzar a que el petróleo de Irán sea vendido sólo por dólares y obligarlos a aceptar un banco central privado.
     El gobierno alemán recientemente pidió la devolución de un poco de su oro en lingotes desde el Banco de Francia y la Reserva Federal de Nueva York. Francia ha dicho que le tomará 5 años devolver el oro de Alemania. Estados Unidos ha dicho que necesitará 8 años para devolver el oro de Alemania. Esto sugiere fuertemente que el Banco de Francia y la Reserva Federal de Nueva York han usado el oro depositado para otros objetivos, y ellos están moviéndose rápidamente para encontrar el nuevo oro que cubra el déficit y evitar una estampida del oro. Entonces es inevitable que de repente Francia invada Mali, aparentemente para combatir a Al-Qaeda, con los estadounidenses uniéndose a ellos. Mali justo resulta ser uno de los más grandes productores de oro del mundo, las exportaciones del cual representan el 80% de las exportaciones totales de Mali. ¡La guerra para beneficio de los banqueros es imposible que pueda ser más obvia!.
     Usted ha sido educado por un sistema escolar público y por unos medios de comunicación que constantemente le aseguran que los motivos de todas estas guerras y asesinatos son muchos y variados. Estados Unidos afirma llevar la democracia a las tierras conquistadas (ellos no lo hacen; el resultado habitual de un derrocamiento hecho por los estadounidenses es la imposición de una dictadura, como el derrocamiento por la CIA en 1953 del gobierno democráticamente elegido de Irán de Mohammad Mosaddegh y la imposición del Sha Reza Pahlevi, o el derrocamiento por la CIA en 1973 del gobierno democráticamente elegido de Chile del presidente Allende y la imposición de Augusto Pinochet), o salvar a un pueblo de un opresor cruel, vengarse por el 11-S, o aquella desgastada excusa multiuso para cualquier invasión, la posesión de armas de destrucción masiva. Siempre hacen pasar sus asesinatos como obras de locos solitarios para obscurecer la verdadera agenda.
     La verdadera agenda es muy simple: Es la esclavitud de la gente mediante la creación de un falso sentido de obligación. Aquella obligación es falsa porque el sistema de Bancos Centrales Privados, por su diseño intrínseco, siempre crea más deuda que el dinero con el cual se paga aquella deuda. La Banca Central Privada no es una ciencia, es una religión; es un conjunto de reglas arbitrarias creadas para beneficiar al sacerdocio, esto es, a los dueños del Banco Central Privado. El fraude persiste, con resultados a menudo letales, porque la gente es engañada para que crea que éste es el modo en que la vida se supone que es y que ninguna otra alternativa existe o debería ser soñada. Lo mismo era verdadero aplicado a dos sistemas más antiguos de esclavitud, el Gobierno por Derecho Divino y la Esclavitud, ambos sistemas construídos para engañar a la gente y someterla a la obediencia, y ambos ahora reconocidos por la civilización moderna como ilegítimos. Ahora estamos entrando en un tiempo en la historia humana donde reconoceremos que el gobernar mediante la deuda, o el gobierno de los Banqueros Centrales Privados que emiten el dinero público como un préstamo con interés, es igualmente ilegítimo. Eso sólo funciona mientras la gente siga creyendo que éste es el modo en que se supone que la vida es.
     Pero entienda esto por sobre todo: los Bancos Centrales Privados no existen para servir a la gente, la comunidad, o la nación. Los Bancos Centrales Privados existen para servir a sus dueños, para hacerlos ricos más allá de los sueños de Midas, y todo por el costo total de la tinta, el papel y el soborno apropiado para el funcionario indicado.
     Detrás de todas estas guerras, todos estos asesinatos, los cien millones de muertes horribles de todas las guerras, yace una sola política de dictadura. Los banqueros centrales privados permiten que los gobernantes gobiernen sólo a condición de que la gente de una nación sea esclavizada por los bancos centrales privados. Si fracasan en esto, dicho gobernante será asesinado y su nación invadida por aquellas otras naciones esclavizadas por los bancos centrales privados.
     El supuesto “choque de civilizaciones” acerca del cual leemos en los medios corporativos es realmente una guerra entre sistemas bancarios, con los banqueros centrales privados queriendo imponerse sobre el resto del mundo, no importando cuántos millones deban morir para ello. En efecto, la constante agitación del odio contra los musulmanes descansa en un hecho simple: Tal como los antiguos cristianos (anteriores al sistema bancario privado de los Caballeros Templarios), los musulmanes prohíben la usura o el préstamo del dinero con interés. Y ésa es la razón por la que nuestro gobierno y los medios de comunicación insisten en que los musulmanes deben ser asesinados o convertidos. Ellos rechazan rendirse a las monedas que son emitidas sólo para cobrar los intereses. Ellos rechazan ser esclavos de las deudas.
     Así que a la guerra sus hijos deben ir para derramar su sangre por el oro de los adictos al dinero. Apenas hemos sobrevivido a las dos últimas guerras mundiales. En la época nuclear y de bio-armas, ¿están dispuestos los banqueros centrales privados a arriesgar la incineración del planeta entero sólo para alimentar su avaricia?.
     Por lo visto, es así.
     Dejando a un lado la agitación de banderas y la propaganda, todas las guerras modernas son guerras hechas por y para los banqueros privados, luchadas y sangradas por terceros, inconscientes de la razón verdadera por la que ellos esperan ser graciosamente matados y mutilados. El proceso es bastante simple: Tan pronto como el Banco Central Privado emite su dinero como un préstamo con interés, el público es forzado cada vez más profundo a endeudarse. Cuando la gente está poco dispuesta a tomar prestado más, es cuando los economistas Keynesianos exigen que el gobierno tome prestado más para mantener el funcionamiento del esquema piramidal. Cuando tanto la gente como el gobierno rechazan tomar prestado más, es cuando las guerras son comenzadas, para sumergir a cada uno aún más profundo en la deuda para pagar la guerra, y luego después de la guerra para tomar prestado más para la reconstrucción. Cuando la guerra ha finalizado, la gente tiene casi lo mismo que antes de la guerra, excepto que los cementerios son mucho más grandes y cada uno está endeudado a los banqueros privados por el próximo siglo. Esto es por qué Brown Brothers Harriman en Nueva York estaban financiando el ascenso de Adolf Hitler.
     Mientras a los Bancos Centrales Privados se les permita existir, inevitablemente, tal como la noche sigue al día, habrá pobreza, desesperación y millones de muertes en interminables guerras mundiales, hasta que la Tierra misma sea sacrificada en las llamas a Mammón.
     El camino a la paz verdadera en la Tierra está en la abolición de toda la banca central privada en todas partes, y en un regreso a las divisas basadas en el valor, emitidas por el Estado, que permiten que las naciones y la gente lleguen a ser prósperas.-
TRADUCCIÓN: EDITORIAL STREICHER
FUENTE ORIGINAL EN INGLÉS: http://whatreallyhappened.com/

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