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Las famílias de poder

ESTAFA Y GUERRA: Cerrando el círculo: La prehistoria JÁZARA y DEJANDO EN PAZ A LOS VERDADEROS JUDÍOS y SEMITAS. (VII)


Excelente compilación en este artículo de varias partes que nos hace sospechar e intuir cuáles, en los últimos dos mil años y más allá, son los orígenes inducidos de nuestra historia escondida y fuertemente influenciada por el pueblo Jázaro de Khazaria (Kazares ashkenazis) derrotado varias veces entre cristianos y musulmanes y adoptando políticamente la religión Judia para evitar su extinción bajando y afincándose, como ya comentamos en anterior post en Europa Central y Oriental desde sus probables orígenes en el desierto del Gobi (raza aria).
Ahí se iniciaría un periplo de ese pueblo racista, muy listo, sanguinario y muy buen comerciante hacia la pre-Turkía, Asia del Sur, Centro Europa y Oriental, Américas y Oriente Medio vía su creación: El estado de Israel, y por tanto cerrando el círculo mediante la toma incluida de Rusia y China por uno u otro medio, con holocaustos inducidos o nó, exterminando y poseyendo todo a su paso hasta el día de hoy de cara a implantar en todo el orbe la expresión última de sus intenciones: el sometimiento del mundo a la raza aria.
Engaños no han faltado mediante la creación de “ismos” profusamente expuestos en el blog y manteniendo su imperio (Jázaro) en segundo orden prácticamente desapercibidos por la población y aún por nuestros políticos y realezas Occidentales tomados todos ellos por el máximo representante hoy en día que tienen: La Casa Rothschild.
Si hay algo que no cuadraba en la reciente historia de los últimos trescientos años es que nadie, absolutamente nadie, crea un imperio de estas dimensiones actuales a partir de comerciar mediante pequeñas empresas y pequeñas bancas usureras y por muy hábil que sea: Rothschild, Warburg, Kun, Schiff, Moses, Goldman Sachs, Leman Brothers…
No, el objetivo principal de este Imperio no es el de la usura (metales y dinero-deuda) ni el del control de las energías, instrumentos entre otros para dominar su feudo mundial. El objetivo principal es el dominio racista del mundo “goyim” y acabar de establecer su instrumento esencial, el nazismo, para a su vez, imponer, mediante exterminios, genocidios y selecciones genéticas la raza aria o IV Reich de mil años mínimo. No en vano el mismo Hitler, que no perdió la guerra, y según citan fuentes, era sionista engañado o no por ellos mismos.
Sea como fuere gracias a la habilidad de estos Jázaros – Arios y mediante engaños históricos están cerrando  el círculo necesario para su imperio global en donde ya no serán necesarios más engaños sionistas, capitalistas, comunistas, fascistas. Mediante la eliminación también del Cristanismo, el Islam, el ateismo, el nihilismo el mundo quedará convertido en un campo de concentración hacia los goyim y mediante “Leyes Marciales” sostenidas por guerras eternas entre goyims y en beneficio de los elegidos (Kazars ashkenazis y goyims escogidos genéticamente)
Al menos esas son sus intenciones con permiso de los individuos que sepan dirigir su propia vida y sepan conservar su propio pensamiento mediante uno de los instrumentos más efectivos que uno conoce: La Acracia.
Aquí el artículo múltiple:

La religon judia no tiene nada que ver con el Sionismo

Mas claro que el agua (judaismo y sionistas):

Como sabréis, Rothschild es el apellido de la dinastía más grande de banqueros del Planeta; delante de ellos, hasta los Rockefeller son pequeños…
Los Rothschild fueron los banqueros del sionismo y por ello, la efigie del fundador de la dinastía Meyer Amsfeld, aparece en el billete de más valor del estado de Israel.

Discurso pronunciado por el rabino Ahron Cohen,

11 Mayo, 2012

TdE/Fragmento.

Discurso pronunciado en Ginebra el 20/04/09 por el rabino Ahron Cohen, miembro del grupo “Neturei Karta”, en el marco de la conferencia “Durban II” contra el racismo. Extractos:
Nuestro mensaje, y sé que el Presidente [Mahmud Ahmadineyad, Presidente de la República Islámica de Irán, que asistió al discurso, ndlr] lo ha entendido, es para todos vosotros, y esta es la razón de nuestra presencia.
Nuestro mensaje es que el judaísmo y el sionismo son dos entidades diametralmente opuestas, dos conceptos diferentes. El judaísmo existe desde hace miles de años, mientras que el sionismo existe desde hace un siglo. Si el judaísmo y el sionismo fueran idénticos, habríamos oído hablar del sionismo desde hace mucho más de un siglo. […]
El judaísmo se refiere a una forma de vida que tiene miles de años, con una ética, una moral y un espíritu de justicia. El sionismo es una idea nacionalista que existe desde hace cien años, es contraria a las creencias judías. No voy a extenderme demasiado sobre este punto, porque es un mensaje que se dirige a los mismos judíos.[…]
Por definición, el sionismo es una ideología racista, ya que busca apropiarse de tierras – moviendo a las poblaciones que viven allí – para darlas a un grupo en particular. […] El judaísmo predica la compasión y el respeto a los vecinos, el respeto de sus bienes, el respeto de sus viviendas, y por supuesto de respeto por sus vidas. […]
Rezo para que el régimen sionista sea sustituido por un sistema de acuerdo con las aspiraciones de los palestinos. Cualquiera que sea la forma de este régimen, corresponderá al pueblo palestino decidirlo. Judíos, árabes, cristianos y musulmanes podrán vivir en paz como lo hicieron durante generaciones.
Los sionistas no representan a los judíos y no tienen derecho a representar a los judíos. El antisionismo no es antisemitismo. […]
Fuente incluido video

comentario Mayo, 2012

(El problema no es el judaísmo en sí…Es el Talmud,que predica el odio hacia los cristianos.
A principios del siglo XX,las ideas del Talmud se secularizan,incluso muchos judios se bautizan,pero en secreto siguen con la doctrina de esclavizar a los Goyim,de hecho muchos de los que dominan las finanzas no son judíos,pero son talmudicos,quieren esclavizar a la raza humana,(gentiles),o directamente ya lo han hecho….Subrayo las palabras del rabino y deseo una feliz convivencia entre judios,musulmanes y cristianos)

CARTA DE LA RED JUDIA ANTISIONISTA INTERNACIONAL

INTERNATIONAL JEWISH ANTI-ZIONIST

http://www.ijsn.net

Somos una red internacional de judíos incondicionalmente comprometidos con las luchas de emancipación humana, de las cuales la liberación de los habitantes de Palestina y de su tierra es una parte primordial. Nuestro compromiso es el desmantelamiento del apartheid israelí, el retorno de los refugiados palestinos, y el fin de la colonización israelí de la Palestina histórica.

Desde Polonia hasta Iraq, desde Argentina hasta Sudáfrica, desde Brooklyn hasta Mississippi, judíos fueron parte en la búsqueda de justicia, manifestando su deseo por un mundo más justo, participando con otros en luchas colectivas. Judíos participaron prominentemente en la lucha de los trabajadores durante la depresión americana, en el movimiento de los derechos civiles, en la lucha en contra el apartheid sudafricano, en la lucha contra el fascismo en Europa y en muchos otros movimientos por el cambio social y político. La histórica y progresiva limpieza étnica de la población palestina de sus tierras por parte del Estado de Israel contradice y traiciona esta larga historia de participación judía en luchas de liberación colectivas.

El sionismo – la ideología fundadora que se manifiesta actualmente en el Estado de Israel – echó raíces en la era del colonialismo europeo y se diseminó a continuación del genocidio Nazi. El sionismo se nutrió de los más violentos y opresivos hechos del siglo diecinueve, limando los numerosos esfuerzos de una militancia de judíos en las luchas de liberación. Honrando estas luchas y para retomar un lugar en los vibrantes movimientos populares de nuestro tiempo, el sionismo, en todas sus formas, debe ser abandonado.

Esto es crucial, primero que nada, por su impacto en los habitantes de Palestina y el resto de la región. El sionismo también deshonra la persecución y el genocidio de los judíos europeos al usar su memoria para justificar y perpetuar el racismo y colonialismo europeos. El sionismo es responsable por el extenso desplazamiento y alienación de los judíos mizrahi (judíos de ascendencia africana y asiática) de sus diversas historias, idiomas, tradiciones y culturas. Los judíos mizrahi tienen una historia en esta región de más de 2.000 años. Mientras el sionismo se arraigaba, estas historias fueron interrumpidas de su propio devenir en pos de la segregación de los judíos impuesta por el Estado de Israel.

Como tal, el sionismo nos implica en la opresión del pueblo palestino y en la denigración de nuestras propias tradiciones, luchas por la justicia y alianzas con nuestro prójimo.

NOS COMPROMETEMOS A: 
OPONERNOS AL SIONISMO Y AL ESTADO DE ISRAEL

El sionismo es racista. Demanda poder político, económico y legal para las personas y culturas judías y europeas por encima de los pueblos y las culturas autóctonas. El sionismo no solo es racista sino antisemita. Respalda la imaginería antisemita europea y sexista del “judío diaspórico” afeminado y débil y contrapone a éste un “judío nuevo” violento y militarizado, que es un perpetrador y no una víctima de la violencia racializada.

El sionismo por lo tanto busca convertir a los judíos en blancos, a través de la adopción del racismo blanco en contra del pueblo palestino. A pesar de la necesidad de Israel de integrar a los mizrahi para mantener una mayoría judía, este racismo también se manifiesta en la marginación y la explotación económica de la población mizrahi socialmente pobre. Esta violencia racializada también incluye la explotación de los trabajadores migratorios. Los sionistas diseminan el mito de que Israel es una democracia. En realidad, el Estado de Israel ha establecido e implementado prácticas y políticas internas de discriminación contra los judíos de ascendencia mizrahi y excluye y restringe a los palestinos. Además, el Estado de Israel, en colaboración con los Estados Unidos, socava cualquier movimiento árabe por la liberación y el cambio social.

El sionismo perpetúa el excepcionalismo judío. Para defender sus crímenes, el sionismo cuenta una versión de la historia judía que está desconectada de la historia y las experiencias de otras personas. Promueve la narrativa del holocausto nazi como excepcional en la historia de la humanidad – a pesar de ser uno de muchos holocaustos, desde los aborígenes estadounidenses hasta Armenia y Ruanda. El sionismo separa a los judíos de las víctimas y los sobrevivientes de otros genocidios en lugar de unirnos a ellos.

A través de una islamofobia compartida y un deseo de controlar a Medio Oriente y Asia occidental, el Estado de Israel hace causa común con los cristianos fundamentalistas y otros que llaman a la destrucción de los judíos. Juntos, llaman a la persecución de musulmanes. Esta promoción conjunta de islamofobia sirve para demonizar a la resistencia contra la dominación económica y militar de occidente. Continúa una larga historia de colusión con regímenes represivos y violentos, desde la Alemania nazi hasta el régimen de apartheid de Sudáfrica y las dictaduras reaccionarias a lo largo de Latinoamérica.

El sionismo sostiene que la seguridad judía depende de un estado judío altamente militarizado. Pero el Estado de Israel no contribuye a que los judíos estén seguros. Su violencia garantiza inestabilidad y miedo para los que están dentro de su esfera de influencia y pone en peligro la seguridad de todas las personas, incluyendo a los judíos, mucho más allá de sus fronteras. El sionismo voluntariamente trabajó para crear las condiciones que llevaron a la violencia en contra de los judíos en los países árabes. El odio que la violencia y dominación militar israelíes generan hacia los judíos que viven en Israel y en otros lugares es usado para justificar más violencia sionista.

NOS COMPROMETEMOS A:
RECHAZAR EL LEGADO COLONIAL Y SU EXPANSIÓN PROGRESIVA

En el momento en que el movimiento sionista decidió construir un Estado judío en Palestina, se convirtió en un movimiento de conquista. Al igual que las conquistas imperiales y las ideologías genocidas de las Américas o de África, el sionismo conlleva la segregación entre las personas, la confiscación de la tierra, la limpieza étnica y la implacable violencia militar.

Los sionistas trabajaron de común acuerdo con la administración colonial británica en contra de los habitantes originarios de la región y sus legítimas esperanzas de libertad y autodeterminación. El imaginario sionista de una Palestina “vacía” y desolada justificó la destrucción de la vida palestina tal como anteriormente ese racismo justificó la exterminación de los autóctonos estadounidenses, el tráfico transatlántico de esclavos y muchas otras atrocidades.

Desde la progresiva expansión de las colonias hasta la construcción del Muro del Apartheid israelí, el compromiso con la dominación colonial del Estado de Israel imprime su marca de destrucción ambiental y del paisaje físico de Palestina. Ante la falla de sus políticas para acabar con la resistencia palestina el Estado de Israel ataca con más y más violencia con políticas que, cuando son llevadas a su máxima expresión, apuntan al genocidio. En Gaza, el estado israelí impide el acceso a la comida, al agua, electricidad, ayuda humanitaria y suministros médicos como un arma dirigida a las bases mismas de la vida humana.

El Estado de Israel, que una vez fue vehículo para el ataque británico y francés contra la unidad y la independencia árabes, actualmente es un socio menor en la estrategia de los Estados Unidos y sus aliados por el control militar, económico y político, de dominación, específicamente de la región estratégica de Medio Oriente / Sudoeste Asiático. El peligro de una guerra nuclear a través de un ataque estadounidense/israelí contra Irán nos recuerda que el estado de Israel es una bomba atómica que debe ser desmantelada urgentemente para salvar las vidas de todas sus víctimas actuales y potenciales.

NOS COMPROMETEMOS A:
DESAFIAR A LAS ORGANIZACIONES SIONISTAS

Más allá de concretar la creación del Estado de Israel, el sionismo determinó su política internacional de antagonismo y dominación militar hacia sus vecinos y estableció una sofisticada red global de organizaciones, grupos de presión política, empresas de relaciones públicas, clubes en universidades y escuelas para perpetuar las ideas sionistas en las comunidades judías y el público en general.

Miles de millones de dólares americanos fluyen anualmente hacia el Estado de Israel para sostener la ocupación y su ejército sofisticado y brutal. La máquina de guerra que financian lidera la industria global de armas, mengua los recursos ansiados por un mundo que desesperadamente necesita agua, comida, asistencia médica, vivienda y educación. Europa, Canadá y las Naciones Unidas, mientras tanto, apoyan la infraestructura de ocupación bajo el disfraz de ayuda humanitaria para la población palestina. Juntos, los EEUU y sus aliados, cooperan para hacer más profunda la dominación de la región y acabar con los movimientos populares.

Una red internacional de instituciones y organizaciones sionistas apoya los asentamientos judíos militares y militantes con fondos directos. Estas organizaciones también proporcionan el apoyo político necesario para legitimar y promover políticas y programas de ayuda. En cada país, estas organizaciones censuran las críticas a Israel y tienen en la mira a personas y organizaciones a través de listas negras, violencia, vandalismo, encarcelamiento, deportación, despidos y otras privaciones económicas.

Estas organizaciones facilitan la difusión de la islamofobia. Tocan los tambores de guerra en el exterior mientras presionan por una legislación represiva en sus países. En Estados Unidos y Canadá, las organizaciones sionistas ayudaron a promover la legislación “anti-terrorista” convirtiendo todo esfuerzo organizado para apoyar al boicot, retiro de inversiones y sanciones contra el Estado de Israel, o para apoyar organizaciones palestinas, iraníes, iraquíes, libanesas y musulmanas, en sujetos a perseguir acusándolos de ayudar al terrorismo y cometer traición. Tanto en Europa como en EEUU, organizaciones supuestamente “judías” son las primeras en ejercer presión para entrar en guerra con Irán. Están apareciendo fisuras en el edificio del sionismo así como en la dominación mundial misma de los Estados Unidos. En la región, la resistencia extraordinaria por parte de Palestina y Sur de Líbano en contra de la agresión y ocupación israelí y estadounidense sigue en pie, a pesar de los recursos limitados y muchas traiciones. El movimiento de solidaridad con el pueblo de Palestina y la confrontación con la política de los Estados Unidos e Israel está cobrando ímpetu en el mundo. En Israel, este ímpetu lo vemos en el disentimiento creciente, que favorece las condiciones para retomar dos legados de los años ’60: Matzpen, una organización israelí palestina y antisionista judía y el Partido Mizrahi Panteras Negras. Podemos agregar un creciente rechazo por parte de los jóvenes a participar en la conscripción obligatoria del ejército.

Dentro de los gobiernos y las discusiones públicas en los Estados Unidos y Europa, el costo del apoyo incondicional hacia el estado de Israel está siendo cuestionado cada vez más. Israel y EEUU buscan nuevos aliados en el sur global para que se unan a sus conquistas económicas y militares. La relación creciente entre Israel y la India es un ejemplo sombrío de esto. Al compartir un interés en el control político y la ganancia de capital para unos pocos a expensas de muchos, la elite en India y las de Asia Occidental y Medio Oriente, se hallan en connivencia con la economía y la agenda militar occidental en la región.

La propaganda de la guerra global occidental contra el terror repercute en la islamofobia y es requerida y promovida por la elite india; Aprovecha esta oportunidad para reprimir severamente la disensión en regímenes de Medio Oriente así como Asia del sur y Asia occidental. No obstante, surgen levantamientos populares basados en las ricas historias de lucha anticolonial desafiando, y en última instancia, derrocando esta alianza.

Junto con nuestros aliados, intentamos contribuir a ampliar esas fisuras, hasta que el muro caiga y el Estado de Israel sea aislado como lo fue Sudáfrica durante el apartheid. Prometemos emprender la batalla en contra de estas organizaciones que pretenden hablar por nosotros y derrotarlas.

NOS COMPROMETEMOS A:
EXTENDER NUESTRA SOLIDARIDAD Y NUESTRO TRABAJO POR LA JUSTICIA COMPROMETEMOS NUESTROS CORAZONES, NUESTRAS MENTES Y NUESTRAS ENERGÍAS POLÍTICAS PARA APOYAR AL MOVIMIENTO VIBRANTE Y DIVERSO DE RESISTENCIA DEL PUEBLO PALESTINO Y A ENFRENTAR LAS INJUSTICIAS DE LAS CUALES LOS PAÍSES DONDE VIVIMOS SON RESPONSABLES.

Apoyamos inequívocamente el derecho de retorno palestino. Llamamos al desmantelamiento de la ley israelí racista del retorno que privilegia los derechos de cualquier persona que el Estado de Israel estima como “judía” para establecerse en Palestina, mientras que excluye a los palestinos y los convierte en refugiados.

Respondemos sin reservas al llamado de Palestina al boicot, retiro de inversiones y sanciones contra el Estado de Israel.

Apoyamos la exigencia de la liberación de los presos políticos palestinos y de acabar con los encarcelamientos de líderes políticos, mujeres, niños y adultos palestinos como método de control y terror.

No es nuestra tarea prescribir el camino que el pueblo palestino debe tomar para definir su futuro. No pretendemos sustituir nuestras voces por las de ellos. Nuestras estrategias y acciones surgirán de nuestras relaciones activas con quienes están involucrados en la gama de luchas de liberación dentro de Palestina y en el resto de la región. Apoyaremos su lucha por sobrevivir, mantenerse firme y avanzar en su movimiento lo mejor que puedan, en sus propios términos.

Somos copartícipes de los vibrantes movimientos populares de resistencia de nuestro tiempo que defienden y enaltecen las vidas de todas las personas y la del planeta mismo. Somos copartícipes de los movimientos que lideran los más afectados por la conquista del imperio, la ocupación, el racismo, el control y la explotación global de personas y recursos. Defendemos la protección del mundo natural. Defendemos los derechos de los pueblos autóctonos a sus tierras y a su soberanía.

Defendemos los derechos de los inmigrantes y refugiados a la libre circulación y seguridad a través de las fronteras. Defendemos los derechos de los trabajadores – incluyendo a los trabajadores inmigrantes introducidos en Israel para reemplazar tanto la mano de obra palestina como la mizrahi – a la justicia económica y a la auto-determinación. Defendemos los derechos a la justicia racial y a la expresión cultural. Defendemos los derechos de las mujeres y los niños y de todos los grupos explotados a ser libres de subyugación. Y defendemos los derechos universales al agua, a la alimentación, la vivienda, la educación, los servicios de salud y a vivir sin violencia – la única base sobre la cual la sociedad humana puede sobrevivir y florecer.

NOS COMPROMETEMOS A: 
APOYAR LA JUSTICIA PARA CURAR LAS HERIDAS OCASIONADAS POR LA IMPOSICIÓN Y EL FUNCIONAMIENTO DE LA DOMINACIÓN COLONIAL EN PALESTINA Y EN EL RESTO DE LA REGIÓN; LOS TRAUMAS DE LA OPRESIÓN EUROPEA DE JUDÍOS QUE EL PROYECTO SIONISTA ESTÁ EXPLOTANDO; LOS MIEDOS Y PRIVACIONES SUFRIDAS A TRAVÉS DE AÑOS DE DERRAMAMIENTO DE SANGRE; LAS MANIPULACIONES DE LA CULTURA Y LOS RECURSOS USADOS PARA EXPLOTAR A LOS JUDÍOS MIZRAHI Y PARA SEPARARLOS DE LOS PALESTINOS; Y LA PROGRESIVA MASACRE, VIOLACIÓN Y DESPOJO DEL PUEBLO PALESTINO.

La justicia por la que trabajamos debe ser construida por todos a lo largo de Palestina, incluyendo Israel y por los refugiados palestinos, cuya lucha por su autodeterminación puede llevar a la igualdad y la libertad de todos los que viven allí y en las tierras circundantes.

TE LLAMAMOS PARA QUE TE UNAS A NOSOTROS

Estas promesas requieren la construcción de un movimiento judío internacional unido que desafíe al sionismo y su pretensión de hablar en nombre de todos nosotros. Ante un adversario internacional, no es suficiente trabajar localmente, o incluso nacionalmente. Debemos encontrar formas para trabajar juntos a través de fronteras, distancias, sectores e idiomas. Existe la posibilidad para muchas iniciativas y organizaciones, establecidas y nuevas, para trabajar independientemente y conjuntamente, en apoyo y colaboración mutuas.

¿Estás en contra del racismo en todas sus formas?

Entonces te llamamos para que te unas a nosotros para acabar con el apartheid israelí.

¿Apoyas la soberanía y los derechos a sus tierras de los pueblos autóctonos?

Entonces te llamamos para que te unas a nosotros en la defensa de la soberanía y los derechos de los palestinos a sus tierras.

¿Crees que todas nuestras vidas dependen de la sustentabilidad económica y ambiental? ¿Te enfurece el robo y la destrucción de los recursos del planeta?

Entonces te llamamos para que te unas a nosotros para detener la destrucción de la agricultura y la tierra palestina, su robo y el del agua y la destrucción de sus aldeas y plantaciones.

¿Buscas terminar con las guerras infinitas por el petróleo y la dominación de los Estados Unidos y sus aliados? ¿Quieres terminar con las culturas militarizadas, la conscripción de nuestros jóvenes y el saqueo de recursos para financiar ejércitos en lugar de las necesidades de la vida?

Entonces te llamamos para que te unas a nosotros para desmantelar una pieza decisiva de la maquinaria de guerra global.

¿Deseas desvincularte de la limpieza étnica de Palestina por parte del Estado de Israel y de la destrucción de la historia, la cultura y su autogobierno? ¿Crees que no hay paz sin justicia? ¿Te enfurece y te entristece que el holocausto judío esté siendo usado para perpetrar otras atrocidades?

Entonces te llamamos para que te unas a nosotros para terminar con el colonialismo sionista.

Para que todas las personas del planeta vivan con seguridad, justicia y paz, el proyecto colonial Israelí debe llegar a su fin. Nosotros jubilosamente asumimos esta tarea colectiva de socavar un sistema de conquista y saqueo que ha atormentado a nuestro mundo desde hace demasiado tiempo.

HISTORIA “LIGHT”(aunque no lo parezca) DEL SIONISMO:

notas de lectores:

 Ascendencia Khazar :
Khazars:Un pueblo turco-mongoloide que una vez residió en el sur de Rusia, donde crearon un gran imperio. En el siglo VIII se convirtieron al judaísmo y han estado considerados desde entonces como judíos genuinos.
Fueron derrotados por los vikingos. Más del 90% de los que hoy se llaman a sí mismos judíos, son descendientes de los khazars, no de los hebreos.

los llamados “Judios”  que tienen su origen en Europa oriental son, los descendientes históricos de los jázaros , un pagano turco-mongoloide Finn nación antigua en el corazón de Asia, que lucharon a su manera en sangrientas guerras sobre el siglo primero antes de Cristo en el este de Europa, donde establecieron su reino Khazar.

...Se desconoce el verdadero origen de los kazares. Podrían hasta haber sido una tribu goda, ya mezclada con tártaros, en la emigración de la destruida civilización aria del Gobi. Son nómadas. Su terrible sentido de la independencia es el que lleva a sus Reyes y sus Primeros Ministros (tienen un Gobierno dual, una pareja de “Reyes gemelos”, por así decir; un signo hiperbóreo) a adoptar el judaísmo. Y lo pensaron mucho antes de decidirse a dejar sus cultos paganos. El mahometanismo les habría hecho depender del Califato de Bagdad y el cristianismo, del Emperador de Bizancio. El judaísmo, por el contrario, carecía de un centro visible de poder. Por esto lo prefirieronPor alguna razón misteriosa  la historia del reino Khazar brilla por su ausencia en los cursos de historia en las escuelas y colegios a pesar de haber sido un reino gigantesco, (salvo un libro de Milan Kundera)…..   http://www.nuevorden.net/r_190.html

Michael A. Hoffman – Judaism  discovered
http://www.4shared.com/document/luP7Yzjz/Michael_A_Hoffman_-_Judaism_Di.html y ahí se apreciará la bondad y la sabiduría de la cultura judía en la que, para empezar a probar bocado, hicieron olvidar al pueblo Kahazar de sus raíces para identificarse con las raíces ajenas del antiguo testamento.
Hoy en día casi nadie sabe, ni judios ni gentiles, que la mayoria de los judíos son kahazares que se vinculan a una religión que a cambio de obediencia les permite cometer barbaridades contra los gentiles. Tecléese en google “The Thirteenth Tribe”.
Dejo aquí un link:http://www.missionislam.com/nwo/tribe.htm de una web islámica (para evitar suspicacias).
Hay judíos verdaderos de la torá, y otros que se clonaron como pueblo elegido que son los zionistas del talmud de la kabala, y se inventaron leyes de antisemitismo para que ese clan no pueda ser investigado y son kazares, que nada tienen que ver con el verdadero pueblo judío. el zionismo es un movimiento político de saturno y la bicha Rat-Peintner-Tauber es criatura de ellos.
…declaraciones hechas por W. Jaruzelski y por el mismo Brzesinski, él habría sido el hombre que eligió a Karol Wojtyla como JP II .
Nada en la historia del imperio de Ashoka, sin el cual toda la historia de occidente y de Asia no tiene sentido.
Apenas nada del imperio cátaro en medio de Europa,  Todo está censurado y el que controla el pasado ya sabemos , controla el futuro.

El Imperio Jázaro y los “judíos” sumerios. Otra cruel mentira de la historia oficial

El Sionismo es un movimiento creado por los Rothschilds para fundamentar la falsa reclamación de la tierra que conocemos ahora como Israely que pertenece por derecho histórico a los palestinos.
Mucha gente cree que ‘sionismo’ es sinónimo de ‘judío’ pero es en realidad un movimiento político, diseñado, financiado y promocionado por la Casa de Rothschild con el fin de la creación del estado de Israel. La reclamación de una “madre patria” de los judíos en la antigua Palestina fue desde el principio una estrategia de Los Rothschilds, con ayuda de su red secreta establecida a nivel global.
Un nieto de los Rothschilds apuntó que “los Rothschilds habían creado el estado de Israel como su juguete personal para hacerles más ricos y poderosos”.  Son hechos probados que los Rochschilds, siempre a través de sus agentes, financiaron a los primeros pobladores del nuevo estado de Israel, manipularon los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial y el ascenso nazi en Alemania (a través de Warburg y la IG Farben, leer post en este blog sobre el tema) y más tarde emplearon el argumento de la persecución y holocausto de los judíos por parte de la Alemania Nazi, para conseguir su objetivo final, que  no era otro que crear su propio “feudo” en Palestina donde la gente pudiera ser controlada y abusada desde su creación: Israel.
El plan se denominó “Sionismo” y la planificación ya había comenzado en el siglo XIX, cuando se comenzó a reclamar, por medio de políticos a sueldo de los Rochshilds,  la necesidad de crear un estado en Palestina para que los judíos “volvieran” a su ´madre patria´.
Para aclarar definitivamente lo que es el sionismo veamos lo que dice en una carta a la ejecutiva sionista en Diciembre de 1938 David Ben Gurion, el primer ministro de Israel:
Salvar vidas humanas de judíos de las manos de Hitler aquí está considerado como una amenaza potencial para el Sionismo, a menos que éstos sean traídos a Palestina. Si el Sionismo tiene que elegir entre los judíos y el Estado Judío, preferirá siempre,  y sin dudarlo, lo último.
Queda claro entonces que el sionismo no es otra cosa que una forma particular de fascismo.
Tras la Segunda Guerra Mundial, los movimientos sionistas apoyaron de forma continuada a los grupos de extrema derecha e ignorando siempre los cargos criminales contra estos.
El escritor canadiense Grez Felton escribió:
“Israel no sería posible hoy si el Congreso Sionista Mundial,  y otras agencias sionistas, no hubieran hecho frente común junto a los exterminadores de Hitler para librar a Europa de los judíos. A cambio de sabotear la resistencia judía, ayudar a exterminar a los judíos no-sionistas y traicionar la confianza de los judíos, los sionistas se aseguraron el pasaje a Palestina”
La población árabe que vivía en Palestina fue expulsada o eliminada, para lo cual el propio estado sionista apoyaba a grupos terroristas que realizaban dicha labor. Algunos de los líderes de aquellos grupos terroristas fueron Nenachem Begin, Yitzzhak Shamir y Ariel Sharon, todos ellos llegarían a ser posteriormente primeros ministros de Israel que profusamente condenaron el terrorismo árabe (precisamente ellos, que habían liderado grupos terroristas sionistas durante años en Israel).
Israel, hoy por hoy, es lo que sus creadores soñaron: un estado absolutamente militarizado, basado en castas, jerárquico, fascista, racista, donde, por ejemplo,  está prohibido hablar árabe en la escuela y para proporcionar una vivienda el Estado aplica un sistema de selección discriminativa basado en la genética y la nacionalidad de origen (primero los ashkenazi de Europa, después ashkenazi de Estados Unidos, después judíos sefarditas y por último musulmanes, cristianos y otros.)
Sin embargo, tal vez a alguno le sorprenda saber que no existe tal cosa como la raza judía. Ser judío significa profesar una fe, pero no existe la raza judía , como tampoco existe la raza aria. Hay judíos chinos, americanos o españoles.
Raphael Patai en la Encyclopaedia Británica escribe:
“Los hallazgos de antropología física, al contrario de la creencia generalizada, muestran que no existe la raza judía. Las medidas antropométricas de grupos judíos en muchas partes del mundo indican que difieren enormemente unos de otros con respecto a las características físicas más importantes; altura, color de la piel, masa encefálica, índice facial, grupos sanguíneos, etc.”
Harry Shapiro emitió un informe para la UNESCO en los mismos términos indicando el enorme polimorfismo de los judíos en el mundo.
Sin embargo, cuando se habla de ´judío´, a muchos les viene a la mente un individuo con nariz aguileña y determinados rasgos faciales muy característicos; otros asocian a los judíos con individuos extremadamente bien dotados intelectualmente que destacan en el mundo intelectual y están generalmente considerados como hábiles para las finanzas, las matemáticas y otras materias que requieren un alto grado de abstracción. Veamos sin embargo qué  son lo que nosotros habitualmente llamamos “judíos” (aunque ni siquiera sepamos la religión que profesan algunas personas a las que a priori clasificamos como “judíos”).
Benjamín Freedman, un negociante judío en New York, que había criticado abiertamente el Sionismo tras la Segunda guerra Mundial y que estaba relacionado personalmente con figuras políticas destacadas tales como Woodrow Wilson o Joseph Kennedy dijo:
 “¿Cuáles son los hechos acerca de los Judíos? (yo les llamo judíos ahora, porque así se les conoce, pero yo mismo no les llamo judíos, yo me refiero a ellos como “los así llamados judíos” porque sé perfectamente lo que son…No hay ni uno solo de ellos cuyos ancestros haya pisado jamás la Tierra Prometida.  ¡Ni uno solo de ellos!. Y sin embargo, van a los cristianos y les piden ayuda para formar una insurrección armada contra los palestinos. “¿Quieres ayudar a repatriar a los Hijos Elegidos de Dios a la Tierra Prometida, ¿verdad? Es tu deber cristiano”, pero es tan ridículo llamarles “hijos de la Tierra Sagrada” como sería llamar ‘árabes’ a los 54 millones de chinos musulmanes”.
 ¿A qué se refiere Freedman aquí? ¿Es que acaso los judíos no provienen de Oriente Medio como nos han hecho creer durante años?
 Escritores judíos muy valientes como Arthur Koestler han confirmado que los judíos no tienen una reclamación histórica de la tierra de Israel porque ellos no se consideran los judíos bíblicos y ciertamente no son semitas (los pueblos semitas son los que están localizados en el norte de Africa, incluyendo Sudán y Etiopia y Oriente Medio desde Siria e Irak hacia el Sur incluyendo Yemen y Oman).  Los verdaderos orígenes de la gran mayoría de los “judíos” se remontan a los ‘jázaros’, sumerios que llegaron a ser conocidos bajo ese nombre en las regiones del Sur de Rusia y montañas del Cáucaso.
Los historiadores creen que los jázaros provienen de los Hunos, http://es.wikipedia.org/wiki/Hunos, tribus turcas que invadieron Europa llegando desde Asia Central, Siberia, China y Norte de la India. Los jázaros vivieron como mercaderes, llegaron a controlar un vasto imperio y su influencia se extendió hacia lo que hoy es Polonia, Austria, Rumania, Hungría, etc. Eran adoradores del falo y realizaban ritos de sacrificio humano.
Sobre el 740 DC el Rey de Khazaria (Jazaria), el Rey Bulán, adopto el judaísmo por razones políticas, para no desaparecer siendo absorbido por los reinos cristianos al oeste y los musulmanes al oeste. De manera que el 90% de lo que hoy llamamos “judíos” descienden de estos jázaros que poblaban la región central de Rusia y Europa del Este. Estas tierras ahora están ocupadas por el Estado de Georgia, en la región del Caúcaso, y el rasgo físico distintivo de las gentes que allí habitan aun hoy es la nariz aguileña que muchos aun asocian con la nariz típicamente judía.
Koestler, que había nacido en Budapest en una familia judía, escribió:
 “Sus ancestros por lo tanto no provenían del Jordan, sino del Volga, no de la tierra de Canaan sino del Caúcaso, que aun se asocia con el origen de la raza “aria”, y genéticamente están emparentados con los hunos, los uigur y las tribus magiar y no con las semillas de Abraham, Isaac o Jacob. Esto significaría que el propio término “antisemitismo” carece por completo de sentido para referirse al anti-judío puesto que está basado en la confusión del término por parte de la victima y de sus verdugos. La historia del Imperio Khazar (Jázaro) comienza a ver la luz y se presenta como el engaño más cruel que se haya perpetrado jamás en la historia”
 Koestler apunta a muchos rasgos ditintivos (“La Decimotercera Tribu”) comunes como la yarmulka (el gorro de los judíos común a uzbecos, y otros pueblos de la Ex Unión Soviética) y que también es usado por musulmanes y la jerarquía católica romana (cuyo verdadero origen se remonta a la antigua Babilonia).
Los descendientes jázaros llegaron a ser conocidos como “judíos” y su auténtico origen se perdió para la historia, aunque no para las familias de la elite y la Iglesia Romana que prefirieron mantener la falsa versión de la historia para el resto del mundo. Lo que fueron los Jázaros hoy se les conoce como ´ashkenazi´ (judíos provenientes de Europa del Este), y las cifras y estudios indican que entre el 90 y 95 por ciento de los que se llaman a sí mismos “judíos” son ashkenazi, es decir antiguos jázaros. Los demás judíos son conocidos como “sefarditas” y éstos sí tienen conexiones con Oriente Medio, aunque por supuesto esto no significa que la idea de una raza elegida por Dios tenga alguna razón de existir o que su reclamación de las tierras pobladas por palestinos sea legítima en lo más mínimo.
Tampoco es cierto que los judíos hayan necesitado o perseguido la reclamación de volver a su “madre patria” como hemos dicho, más bien al contrario, a lo largo de la historia, y España es un ejemplo, los judíos han coexistido pacíficamente con los cristianos y musulmanes en muchos países y estados.
Los Ashkenazi son el grupo étnico que mantiene el poder en Israel desde 1948. Durante siglos los judíos Ashkenazi no hablaban el idioma semítico hebreo, lo que no sorprende ya que no eran hebreos. Ellos desarrollaron su propio idioma conocido como Yiddish que comenzó a hablarse en Alemania y se extendió por Europa Central y del Este. Más tarde el yiddish evolucionó para incluir elementos del eslavo, arameo, hebreo y otras influencias. Así que lo que conocemos como ´Ashkenazi´es un cocktail genético de sumerio, turco, lejano oriente, Europa norte y Europa occidental.
Koestler dice en su libro “La Decimotercera Tribu”
“Para añadir algo más, los judíos de hoy en día no tienen una tradición cultural común, simplemente ciertos hábitos y comportamiento derivado de su herencia social de la experiencia traumática del guetto, y de una religión, que la mayoría no practica y en la que no cree, pero sin embargo, confiere algún tipo de estatus seudo-nacional. La influencia del mensaje racial e histórico, aunque basado en una ilusión, actúa como un resorte emocional importante que apela a la lealtad a la tribu” .
Dicho sea de paso, el símbolo del hexagrama que hoy está presente en la bandera del Estado de Israel y es el símbolo mundialmente más conocido de los judíos, era el símbolo del escudo de la Casa de los Rothschilds, tambien conocido como la Estrella de David o Sello de Salomón. No estaba considerado un símbolo judío hasta que se adoptara por parte de los Rothschilds y puede encontrarse en muchos lugares de otras culturas religiones; lo usaban por ejemplo los magos árabes, los druidas y los satanistas. Una estrella de David se encontró en el suelo de una mezquita del año 1200 en Tel Aviv.
De nuevo volvemos a encontrarnos con una verdad histórica que se ha ocultado a la mayoría con el único fin de la manipulación de las masas, judíos (practicantes o no) y no judíos para la creación de un estado-juguete, Israel, con un enorme coste en vidas humanas de palestinos y sufrimiento indecible de millones de personas, por parte de la Casa de los Rothschilds y sus agentes. Por supuesto, el papel silenciador y cómplice de la Iglesia Católica, cuya Biblioteca Vaticana contiene libros y documentos que pondrían de manifiesto éste como otros muchos engaños perpetrados a lo largo de la historia, ha sido y es absolutamente fundamental.
De hecho, La Casa de los Rothschilds posee el título de “Guardianes de los Tesoros del Vaticano” y se asegura de que el patrimonio, finanzas y los secretos de la Iglesia de Roma permanezca oculto.
El autor Tupper Saussy escribió:
“Consciente de que los Rothschilds son una familia judía importante, les busqué en la Enciclopedia Judaica y descubrí que poseen el título de “Guardianes del Tesoro del Vaticano” . El nombramiento de los Rothschild le proporcionó al Papa Negro (el máximo pontífice de la jerarquía jesuita) una privacidad financiera absoluta. ¿Quién buscaría jamás la llave de la riqueza del Vaticano en la Casa de unos judíos ortodoxos?”
Y Hill Hughes escribe en “Los terroristas secretos y el enemigo desenmascarado”:
“Los Rothschilds son jesuitas que emplean su pasado judío como fachada para encubrir sus siniestras actividades. Los Jesuitas, trabajando a través de los Rothschilds y el financiero Nicholas Biddle,  persiguieron siempre el control del sistema bancario de los Estados Unidos”. 
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El mito fundamental del sionismo es el regreso del pueblo judío a “su” tierra. [Según dicho mito,]
El pueblo soberano fue conquistado y exiliado a lo largo y ancho [del orbe] pero se mantuvo marginal y unido, inspirado por la memoria de su antigua soberanía. A finales del siglo XIX, el pueblo [judío] inició su retorno, que culminó en la dramática creación del Estado de Israel en 1948, dando cumplimiento al anhelo de dos milenios. El historiador de la Universidad de Tel Aviv Shlomo Sand, en su notable libro La invención del pueblo judío, explora el trabajo académico pasado y presente para refutar la historiografía sionista subrayando su carácter mitológico, y nos cuenta en cambio la historia de una minoría religiosa y de su credo oscilante entre el proselitismo y la conversión, sujeta a las mismas fuerzas sociales que afectan a cualquier otra minoría religiosa.
Inspirado por el mito sionista, judíos de Israel

“[Los judíos] Saben a ciencia cierta que una nación judía ha existido desde que Moisés recibió las tablas de la ley en el monte Sinaí, y que son sus descendientes directos y exclusivos (con excepción de las diez tribus, que todavía no se han encontrado). Están convencidos de que esta nación “salió” de Egipto, conquistó la “Tierra de Israel” (…) También están convencidos de que esta nación fue exiliada, no una vez sino dos, después de su periodo de gloria —tras la caída del primer templo en el siglo VI a.C., y de nuevo tras la caída del Segundo Templo, en el año 70 d.C. (…) “Creen que ese pueblo —su “nación”, que debe ser la más antigua— vagó en el exilio durante casi dos mil años y, sin embargo, a pesar de esta prolongada estancia entre los gentiles logró evitar la integración o asimilación en el seno de éstos (…)
    “Entonces —sostienen—, a finales del siglo XIX una circunstancias excepcionales se combinaron para despertar al viejo pueblo de su largo letargo y prepararlo para el rejuvenecimiento y para el retorno a su antigua patria. Y, de ese modo, la nación comenzó a regresar con alborozo (…)
    “(…) Cierto, algunas personas a las que nadie había invitado se habían instalado en esta tierra, pero dado que “durante toda su Diáspora el pueblo se mantuvo fiel a ella” por espacio de dos milenios, la tierra [de Israel] pertenecía sólo al pueblo judío y no a ese puñado de gentes sin historia que simplemente se habían tropezado con ella. Por lo tanto, las guerras libradas por la nación errante para conquistar el país estaban justificadas, la violenta resistencia de la población local fue criminal, y solo merced a la (muy bíblica) misericordia de los judíos les fue permitido a esos extranjeros permanecer y vivir en el seno y al lado de la nación que había regresado a su idioma bíblico y a su tierra maravillosa”.
Sand subraya la finalidad reaccionaria a la que sirve el mito.
    “Dominado por el particular concepto de nacionalidad propio del sionismo, sesenta años después de su creación el Estado de Israel todavía se niega a verse a sí mismo como una República al servicio de sus ciudadanos (…) La excusa para esta grave violación de uno de los principios de la democracia moderna, y para la preservación de una etnocracia desbocada manifiestamente discriminatoria contra algunos de sus ciudadanos, se basa en el mito activo de una nación eterna que en última instancia debe congregarse en su tierra ancestral”.
La ausencia de pruebas de expulsión, y la preeminencia —socavadora del mito— de la conversión y el proselitismo [en la historia de la comunidad judía], demuestran que los judíos y el judaísmo eran iguales a cualquier otra minoría religiosa y a su credo. Los babilonios, efectivamente, deportaron a la élite [judía] cuando conquistaron el reino de Judá en el siglo VI a.C., pero ni babilonios ni asirios deportaron a poblaciones enteras. El templo fue reconstruido y Jerusalén devastada por los romanos cuando éstos aplastaron la revuelta zelote en el año 70 d.C., pero “en ningún lugar de la abundante documentación romana se halla mención alguna sobre ninguna deportación de [la población de] Judea”. Tampoco la revuelta de Bar Kochba terminó en expulsión. “Es probable que se llevaran a los combatientes cautivos, y otros seguramente huyeron (…) pero las masas de Judea no fueron exiliadas en el año 135 d.C.”
Los historiadores nacionalistas (Heinrich Graetz a mediados del siglo XIX, Simon Dubnow a finales del XIX y principios del XX, Salo Baron a mediados del siglo XX) no vincularon [los conceptos de] exilio y destrucción. Graetz y Dubnow se hicieron eco del dramático relato de Flavio Josefo sobre la destrucción [de Jerusalén]; Baron fue más académico, pero buscó sobre todo “evitar una conexión entre el fin de Judea como entidad política y la desaparición de la ‘nación étnica’ judía, que ‘nunca encajaba completamente en los patrones generales de las divisiones nacionales’. Así pues, los judíos son un pueblo con un pasado extraordinario diferente de cualquier otro pueblo”. Los historiadores sionistas (Yitzhak Baer y Ben-Zion Dinur, de la Universidad Hebrea, mediados del siglo XX) no abonaron la tesis de la expulsión en el año 70, pero la trasladaron a una fecha posterior a la conquista árabe del siglo VII d.C., tal como veremos más adelante.
El rápido crecimiento de la población judía en todo el Mediterráneo oriental antes del año 70 d.C. plantea otro problema para los historiadores nacionalistas. [Para explicar ese crecimiento,] La perspectiva sionista establece una lista [de posibles causas] que, en orden decreciente de importancia, comprende las deportaciones, las emigraciones para huir de la penuria, la emigración voluntaria, y, por último, un movimiento de proselitismo y de conversión que culminó en el siglo I d.C. Sand afirma que el último factor fue con mucho el más importante, a pesar de la visión convencional según la cual el judaísmo sería una religión no proselitista y aislante.
En una disertación heterodoxa impartida en la Universidad Hebrea en 1965, Uriel Rapaport afirmó categóricamente: “Habida cuenta de su gran escala, la expansión del judaísmo en el mundo antiguo no puede explicarse por el crecimiento natural [de la población judía], por la migración [de judíos] desde su patria, o por ninguna otra explicación que no incluya la adhesión de extranjeros [al seno de la comunidad religiosa judía]”. “Rapaport se unió a una tradición historiográfica (no judía) que incluía a los grandes eruditos de la historia antigua”, los cuales “afirmaban, para usar las palabras fuertes de Theodor Mommsen, que ‘el judaísmo antiguo no era en absoluto exclusivo; al contrario, era tan proclive a propagarse como el cristianismo y el Islam lo serían en el futuro’”. La tesis “fue bien recibida en la Universidad Hebrea” en 1965, “antes de la guerra de 1967, antes del endurecimiento del etnocentrismo en Israel, y más tarde en las comunidades judías del mundo occidental”.
La expansión mediante la conversión fue la práctica principal de la dinastía de los Asmoneos, fundada en 165 a.C. La historiografía sionista “presentó al judaísmo como opuesto al helenismo y describió la helenización de las élites urbanas como una traición”. Sin embargo, “lo que los Macabeos expulsaron de Judea no fue el helenismo sino el politeísmo. Los asmoneos y sus estructuras de poder eran irreductiblemente monoteístas y típicamente helenísticas”. “El helenismo inyectó al judaísmo el elemento vital del universalismo antitribal, que a su vez reforzó el apetito de los gobernantes por propagar su religión (…) Los asmoneos no se proclamaban descendientes de la Casa de David y no veían ninguna razón para emular la historia de Josué, el mitológico conquistador de Canaán”. Los asmoneos conquistaron Palestina central y meridional, convirtieron a sus habitantes por la fuerza y más tarde hicieron lo mismo en Galilea.
A principios del siglo III a.C. se inició en Alejandría una traducción griega de la Biblia: el judaísmo se estaba “convirtiendo en una religión multilingüe”. “No es exagerado afirmar que, de no haberse producido la simbiosis entre judaísmo y helenismo, que fue lo que más que ningún otro factor transformó al judaísmo en una religión dinámica y de propagación durante más de trescientos años, el número de judíos en el mundo de hoy sería aproximadamente el mismo que el número de samaritanos.” “La Mishna, el Talmud y numerosos comentarios rebosan de declaraciones y debates destinados a convencer al público judío de que acepte a los prosélitos y los trate como a iguales.” Parte de la competencia del cristianismo con el judaísmo en el siglo I d.C. surgió de la “mitología sobre la idea de que los judíos habían sido exiliados como castigo por haber rechazado y crucificado a Jesús”, que data de los escritos de Justino el Mártir en el siglo II y que reprodujeron otros escritores cristianos.
Cuando el cristianismo se convirtió en la religión del Estado bizantino bajo Constantino I, “el estatuto jurídico de los judíos no se alteró drásticamente”, pero los edictos represivos contribuyeron al declive del judaísmo. Además, “los creyentes judíos comenzaron a adoptar la noción de exilio como castigo divino”. “El concepto de exilio llegó a moldear las definiciones del judaísmo rabínico con respecto al creciente poder del cristianismo.” El “futuro que habría de abolir [el exilio] era totalmente mesiánico y quedaba por completo fuera del poder de los judíos humillados”. La población judía comenzó a disminuir cuando las ganancias por proselitismo se convirtieron en pérdidas por conversión al cristianismo.
Para los historiadores sionistas, todavía “era necesario disponer de un exilio forzado, de lo contrario sería imposible comprender la historia ‘orgánica’ del pueblo judío ‘errante’ (…) El comienzo del ‘exilio-sin-expulsión’ (…) comenzó sólo con la conquista árabe”. Esto ayudó “a reducir al mínimo el tiempo de exilio para maximizar la reclamación nacional de propiedad sobre el país”. “Según Dinur, el país cambió de manos debido exclusivamente a ‘la incesante penetración en el país de gentes del desierto, a su fusión con sus exóticos elementos (sirio-arameos), a la adopción de la agricultura por parte de los nuevos conquistadores y a su apropiación de tierras judías’”. Sin embargo, “Dinur exhibe una “embarazosa falta de fuentes documentales en su empeño por fundamentar su tesis” acerca de una expulsión de los judíos a instancias de los musulmanes. La drástica disminución de la población judía “tras la conquista musulmana del siglo VII (…) no se debió a que los judíos fueran expulsados del país, un hecho sobre el que no existe la más mínima evidencia en las fuentes históricas”.
La confiscación de tierras fue mínima debido a que el ejército conquistador era relativamente pequeño y tras su victoria partió rumbo a nuevas campañas. Además, los conquistadores tenían una “actitud bastante liberal hacia las religiones de los pueblos derrotados, siempre que fueran monoteístas, por supuesto”. A cristianos y judíos solo les exigían el pago de un impuesto de capitación. A falta de otras pruebas, “es razonable suponer que en Palestina / Tierra de Israel se inició un lento y moderado proceso de conversión [al Islam] que supuso la desaparición de la mayoría judía en el país”.
Sobrepasado por los flancos en el Mediterráneo, el judaísmo se expandió en los márgenes del cristianismo. La poderosa tribu y reino de Himyar, que de hecho gobernaba Yemen, se convirtió al judaísmo en el año 378, y una dinastía judía gobernó hasta el primer cuarto del siglo VI d.C. Es probable que los himyaritas fueran el origen de la tribu de los judíos falasas etíopes. En 525 el reino Himyar fue conquistado por el reino cristiano de Aksum, situado al otro lado del Mar Rojo, en la Etiopía moderna. En 570 la zona fue conquistada por los persas, que paralizaron su cristianización, pero el país no se convirtió al zoroastrismo. Cuando los ejércitos islámicos llegaron en el año 629 se encontraron con una población cristiana y judía, y “el profeta les advirtió en una carta que no obligaran a la población local a convertirse al Islam”.
Los judíos Himyaritas fueron la base histórica de los judíos yemeníes. Baron escribió “varias páginas acerca de ‘los antepasados de la judería del Yemen’, y trató de varias maneras de justificar el duro trato que [aquellos judíos yemeníes] dispensaron a los cristianos”, por ejemplo en el caso del rey Dhu Nuwas, que masacró a 20.000 personas por rechazar la conversión. Esta masacre fue objeto de debate en un programa de la BBC sobre los himyaritas y provocó las protestas de la Junta de Delegados de la judería británica, cuyo portavoz descalificó a Dhu Nuwas tachándolo de “renegado converso”. “De todos es sabido que el judaísmo no es una religión proselitista” [sostuvo el portavoz de la Junta de Delegados]. La BBC recibió el apoyo de historiadores israelíes, uno de los cuales afirmó: “Él [el rey Dhu Nuwas] masacró efectivamente a muchos cristianos.
El volumen de conocimientos sobre ese asunto es cada vez mayor. La tribu se convirtió a finales del siglo IV, y en aquellos días el judaísmo se consideraba misionero. Es un asunto sensible desde un punto judío [¡sionista!]”. Los himyaritas desaparecieron de la historiografía sionista.
      “La monumental compilación de Dinur titulada

Israel en el exilio

     se abre en el siglo VII d.C. con ‘el pueblo judío camino al destierro’, de manera que el anterior reino judío al sur de Arabia desaparece. Algunos académicos israelíes cuestionaron el carácter judío de los himyaritas, que probablemente no eran enteramente rabínicos, mientras que otros [estudiosos] simplemente pasaron por alto este problemático capítulo de la historia. Los libros de texto publicados [en Israel] tras la década de 1950 no mencionaban el reino meridional proselitizado”.
Haim Zeev Hirschberg, académico israelí especializado en los judíos árabes, afirmó que ‘los judíos que llegaron de la Tierra de Israel (…) eran el alma viva de la comunidad judía del Yemen (…) decidían sobre todos los asuntos”. Sand sostiene que “Hirschberg no tenía la menor prueba sobre el número, caso de haber alguno, de “judíos de nacimiento” existentes en las diferentes clases de la sociedad Himyarita, ni sobre el origen de los que abrazaron la fe judía. Pero [en Hirschberg] el imperativo etnocéntrico era más fuerte que su formación histórica, y le exigía concluir su trabajo con la ‘llamada de la sangre’”. Los historiadores yemeníes, en cambio, “insisten en que los judíos del Yemen son ‘una parte inseparable del pueblo yemenita. Estas gentes se convirtieron y adoptaron la religión judía en su patria, que por aquel entonces practicaba la tolerancia religiosa’”.
El norte de África constituyó otro exitoso capítulo de proselitismo judío, probablemente a partir de los sobrevivientes fenicios del saqueo romano de Cartago. Existen pruebas arqueológicas y epigráficas sustanciales que dan fe de la existencia de vida religiosa judía. Los años 115-17 fueron testigo de una “revuelta mesiánica anti-pagana a gran escala” dirigida por un rey judeo-helenístico. Los emperadores romanos Severos de los siglos II y III eran oriundos del norte de África y practicaban una política filo-semita. Los escritores cristianos norteafricanos Tertuliano y Agustín reconocieron la fuerza del judaísmo.
Una reina bereber judía llamada Dihya al-Kahina agrupó a las tribus del este de Argelia y derrotó al general omeya Hassan ibn al-Numan en 689. Cinco años más tarde, las tropas de éste la mataron en el campo de batalla y sus hijos se convirtieron al Islam, uniéndose a los conquistadores. En el siglo XIV Ibn Khaldun escribió sobre el reinado de Dihya al-Kahina y describió a las tribus bereberes judías que habitaban el territorio comprendido entre la moderna Trípoli y Fez, en Marruecos.
    “[E]stas áreas tribales coinciden aproximadamente con los lugares donde las comunidades judías persistieron hasta los tiempos modernos”. En el relato de Sand, Hirschberg excluyó esta historia, y con ella a la reina bereber, así como las pruebas de la ascendencia bereber judía. “Su esfuerzo constante por demostrar que los judíos eran una nación étnica arrancada de su antigua patria (…) satisfacía el imperativo de la historiografía sionista dominante (…) [que] constituía la “fuente científica” de los “libros de texto estándar de historia del sistema educativo israelí”.
Descartada esa historia, aún queda un “gran enigma en los textos de historia de Israel (…) la existencia en Hispania de una comunidad judía tan numerosa”. La evidencia lingüística sugiere que ‘los judíos sefarditas son mayoritariamente descendientes de árabes, bereberes y europeos convertidos al judaísmo”. Además, “el hebreo y el arameo hicieron su aparición en los textos judíos [europeos] sólo en el siglo X d.C. y no fueron producto de una evolución lingüística autóctona previa. Eso significa que los exiliados o emigrados de Judea no se establecieron en Hispania en el siglo I ni introdujeron su lengua original”. Los judíos ibéricos dieron la bienvenida a sus conquistadores [musulmanes] por lo que suponían de respiro respecto al cristianismo visigodo, y la afluencia bereber, junto con un mayor proselitismo, incrementó la población judía hasta que la conversión al Islam se impuso. Ésta se vio contrarrestada sustancialmente por la inmigración “de judíos procedentes de todo el sur de Europa y en mayor número aún del norte de África”, motivada por la “admirable simbiosis entre [judaísmo] y arabismo tolerante en el reino de Al-Andalus y en los principados que lo sucedieron”.
Los prosélitos Himyaritas y bereberes palidecen ante los jázaros, que gobernaron desde el siglo IV a lo largo del Volga y al este de Ucrania en la península de Crimea y en la Georgia moderna. La Ruta de la Seda y el Don y el Volga dieron al reino un comercio rico y floreciente, así como los medios para mantener un poderoso ejército. Aunque el “lenguaje jázaro consistía en dialectos huno-búlgáricos más otros dialectos de la familia turca”, “[n]o hay duda (…) de que la lengua sagrada de los jázaros y su lengua de comunicación escrita era el hebreo”. Los jázaros se convirtieron gradualmente [al judaísmo] entre mediados del siglo VIII y mediados del siglo IX, y [lo hicieron] por la misma razón “que explica la conversión de Himyar (…) [a saber, e]l deseo de seguir siendo independientes frente a poderosos imperios expansivos (…) Si los jázaros hubieran abrazado el Islam (…) se habrían convertido en súbditos del califa. Si hubieran permanecido paganos, los musulmanes los habrían marcado para la aniquilación (…) El cristianismo, por supuesto, los habría convertido en tributarios del Imperio Oriental”. La conversión [al judaísmo] se inició con la élite, y con el tiempo abarcó a la mayor parte de la población. El judaísmo jázaro era sustancialmente rabínico, aunque también es posible que floreciera el judaísmo Kairate, una secta similar al protestantismo que considera a la Biblia hebrea como la única autoridad.
A semejanza de Al-Andalus, “el poder jázaro protegió a judíos, musulmanes, cristianos y paganos”. A finales del siglo X y principios del XI, Kiev, hasta entonces territorio vasallo [del poder] jázaro, se alió con Bizancio y derrotó el reino jázaro. El judaísmo pervivió en las ciudades, las estepas y las montañas para ser barrido por la conquista mongol del siglo XIII, exceptuando algunos vestigios que pervivieron en las montañas. El imperio jázaro estaba demasiado bien atestiguado “por fuentes árabes, persas, bizantinas, rusas, armenias, hebreas, e incluso por fuentes chinas” como para ser ignorado, pero Graetz, Dubnow, Baron y Dinur lo rechazaron por considerarlo un fenómeno pasajero, un rompecabezas, o el resultado de una migración masiva de la “Tierra de Israel”. El único estudio israelí de los jázaros, realizado por Abraham Polak y publicado por última vez en 1951, aseguraba a sus lectores que ‘una gran comunidad judía creció allí, de la cual los jázaros prosélitos eran sólo una parte’”. Sand sugiere que en los años 1950 y 1960 “los mercaderes israelíes de memoria” temían “por la legitimidad del proyecto sionista en caso de que se llegara a saber de forma amplia que las masas judías de colonos [que se estaban asentando en Palestina] no eran descendientes directos de los ‘Hijos de Israel’”. “La conquista de la ‘Ciudad de David’ en 1967 debía ser obra de los descendientes directos de la Casa de David y no, Dios nos libre, de descendientes de los curtidos jinetes de las estepas del Volga y del Don, de los desiertos del sur de Arabia o de la costa del norte de África.”
Sand también tiene en cuenta el argumento popularizado por Arthur Koestler en La treceava tribu según el cual la migración de los jázaros habría sido el origen de los judíos de Europa oriental, en contra de la opinión sionista estándar según la cual esos judíos emigraron de Alemania occidental (vía Roma y la “Tierra de Israel”). “Jazaria se derrumbó poco antes de la llegada de los judíos a Europa del Este, y es difícil no relacionar ambos [sucesos]”. Desde principios del siglo XIX los jázaros fueron estudiados a fondo por acreditados estudiosos rusos, polacos y soviéticos, tanto judíos como gentiles, y fueron comúnmente considerados como el origen de los judíos de Europa del Este. Polak, y después de él Baron y Dinur reconocieron a los jázaros como el origen de los judíos orientales, aunque todos ellos fustigaron los orígenes proselitizados de los jázaros.
Quizás la fuente más persuasiva citada por Sand sobre los orígenes proselitizados de los judíos ashkenazis sea el lingüista de la Universidad de Tel Aviv Paul Wexler, autor de Los judíos ashkenazis: un pueblo eslavo-turco en busca de una identidad judía (y autor asimismo de Los orígenes no judíos de la judíos sefarditas). Wexler afirma que “el lenguaje conocido como yiddish (…) se desarrolló en el siglo IX en tierras bilingües germano-eslavas como una forma judaizada del sorabo”. El sorabo es un idioma eslavo hablado hoy por unas 50.000 personas en Brandenburgo, al sureste [de Alemania]. “El yiddish no es una ‘forma de alemán’”. Las “pequeñas comunidades judías en los territorios monolingües del oeste de Alemania” no pueden haber sido el origen de los millones de judíos de la Europea oriental. “El judeo-sorabo sufrió una ‘relexification” (…) a partir de los siglos IX y X y, como más tarde, a principios del siglo XIII”. “El resultado fue (…) el injerto de vocabulario del alto alemán [oriental] (…) a la sintaxis, fonología, fonotaxis y, en cierta medida, morfología del judeo-sorabo. Así, a pesar de su ‘aire alemán’, el yiddish sigue siendo un idioma eslavo occidental”. El hebreo moderno es también una lengua eslava, no un “renacimiento” del antiguo hebreo semita, algo “imposible (…) porque no existen [hablantes] nativos que puedan proporcionar una norma nativa”. “El hebreo moderno simplemente incorpora la sintaxis y el sistema fonético de la lengua yiddish oriental hablada por los primeros planificadores modernos del idioma hebreo en la Palestina Otomana, mientras que su léxico (…) fue sistemáticamente sustituido por vocabulario hebreo tomado de la Biblia y de la Mishná”.
Wexler argumenta a partir de la evidencias lingüísticas y de otro tipo “que los judíos ashkenazis han debido de consistir en una mezcla de griegos, romaníes balcánicos, eslavos balcánicos, germano-eslavos y turcos (jázaros, avares) convertidos al judaísmo y sus descendientes, junto con una exigua minoría de judíos étnicos, éstos últimos con toda probabilidad oriundos de otras partes de Europa más que de la propia Palestina”. Por razones lingüísticas, Wexler rechaza la hipótesis de la migración masiva de jázaros, argumentando que hubo más conversión sobre el terreno que migración. “Por lo tanto, el judaísmo contemporáneo se define mejor no como la continuación del judaísmo que sirvió como antecedente del cristianismo y del Islam, sino como una nueva variante judaizada del paganismo europeo (principalmente eslavo) y del cristianismo (…) la mayoría de las características del antiguo judaísmo palestino y del hebreo semita que se hallan en el ‘judaísmo’ ashkenazi y en el ‘hebreo’ ashkenazi medieval/israelí moderno fueron préstamos posteriores y no herencia original [subrayado en el original]”. Esta tesis ha sido oscurecida por el chovinismo filo-alemán y anti-eslávico de estudiosos de ascendencia ashkenazi, tanto judíos como gentiles, debido a sus anteojeras disciplinarias y también a la inercia.
Sand estudia también el racismo sionista, desde el proto-sionista Moses Hess, que “necesitaba una buena dosis de teoría racial para elaborar su ensoñación del pueblo judío”, hasta las ideas del padrino de los kibutz Arthur Ruppin “sobre la lucha darwinista de la ‘raza judía’”, incluyendo consultas con “expertos” de la Alemania nazi, hasta el discreto intento de los genetistas israelíes tras 1948 “para descubrir una homogeneidad biológica entre los judíos del mundo” mientras investigaban enfermedades de judíos reveladas por portadores de Tay-Sachs oriundos de Europa del Este, pero también por portadores de favismo yemenitas e irakíes. “El control israelí desde 1967 sobre una población no judía cada vez mayor”, y la consiguiente necesidad de “encontrar una frontera etnobiológica” que subraye “las similitudes genéticas básicas (…) y la pequeña proporción de genes ‘extranjeros’ en el paquete genético de los judíos” condujo a “nuevos hallazgos” que “corroboraron la literatura acerca de la dispersión y el vagabundeo de los judíos desde la antigüedad hasta el presente. Por fin, la biología confirmó la historia” en la actual pseudo-ciencia de la “genética judía”.
Israel “se convirtió en líder mundial en la ‘investigación de los orígenes de las poblaciones’”, aunque “los investigadores israelíes (…) mezclaban regularmente mitologías históricas con presunciones sociológicas y con dudosos y escasos hallazgos genéticos”. Entre estos se cuentan el ADN mitocondrial que supuestamente demostraría que “el 40% de todos los ashkenazis del mundo descienden de cuatro matriarcas (como en la Biblia)”, y un haplotipo presente en el 50% ciento de los varones llamados Cohen, que “demostraba” que “la casta sacerdotal judía fue realmente fundada por un antepasado común hace treinta y tres siglos”.
Esta basura apareció impresa en publicaciones como Nature y el American Journal of Human Genetics, y fue respetuosamente reproducida en Haaretz y en otras publicaciones, pero pocas veces [se publicaron] opiniones escépticas o hallazgos sensu contrario. “Sin embargo, hasta ahora, ninguna investigación ha encontrado características únicas y unificadoras de herencia judía basadas en un muestreo aleatorio de material genético cuyo origen étnico no sea conocido de antemano (…) a pesar de todos los costosos esfuerzos ‘científicos’ realizados, un individuo judío no puede ser definido de ninguna manera por criterios biológicos”.
El relato del judaísmo que realiza Sand desde la exclusiva genealogía israelita hasta el proselitismo helénico pasando por el proselitismo y la conversión en los márgenes de la Cristianidad, en Arabia, Norte de África, Hispania y entre los jázaros y eslavos, junto con la introversión defensiva posterior al triunfo final del cristianismo, constituye la interesante y convincente historia de una minoría religiosa sometida a fuerzas históricas comunes.
El relato contrario, que nos habla de un pueblo judío unitario expulsado de su patria y errante en el aislamiento de su exilio durante dos mil años hasta que comienza a regresar a finales del siglo XIX d.C., es un mito reaccionario que el sionismo ha desplegado para conquistar Palestina y recabar apoyo para esa conquista. Hoy en día el mito pervive incuestionado tanto en Israel como en el resto del mundo. Nada “ha desafiado a los conceptos fundamentales que se elaboraron a finales del siglo XIX y principios del XX”. Los avances en el estudio de las naciones y del nacionalismo no “afectaron a los departamentos de ‘Historia del Pueblo de Israel’ (también conocido como de historia judía) de las universidades israelíes. Ni, sorprendentemente, han dejado huella alguna en la amplia producción de los departamentos de estudios judaicos de las universidades americanas o europeas”. El mito sionista expresa una conciencia judía virulentamente racista. Desde el punto de vista canónico liberal, “cualquier persona que argumentara que todos los judíos pertenecen a una nación de origen extranjero habría sido catalogado automáticamente como antisemita. Hoy en día, quienquiera que se atreva a sugerir que la gente conocida en el mundo como judíos (a diferencia de los actuales israelíes judíos) nunca han sido, y siguen sin serlo, un pueblo o una nación, es denunciado inmediatamente como alguien que odia a los judíos”.
En su conclusión, Sand afirma “el estado de ánimo al final de este libro. (…) es más pesimista que optimista”. En su párrafo final pregunta:
    “A fin de cuentas, si fue posible cambiar el imaginario histórico de forma tan profunda, ¿por qué no realizar un esfuerzo de imaginación igualmente potente para construir un mañana distinto? Si la historia de la nación [judía] fue básicamente un sueño, ¿por qué no soñar de nuevo, antes de que se convierta en una pesadilla?”.
Es posible contactar con Harry Clark en: andalus01@gmail.com.
FUENTE AGLUTINADORA: Expediente JoanFliz

Comentarios

7 comentarios en “ESTAFA Y GUERRA: Cerrando el círculo: La prehistoria JÁZARA y DEJANDO EN PAZ A LOS VERDADEROS JUDÍOS y SEMITAS. (VII)

  1. Yo valoro todo tu esfuerzo intentando aclarar este increíble ovillo de mentiras y manipulaciones. No creo que sea en vano, y algún “mueble” podrá salvarse. Creo que este tema da para muchos debates en abierto, dando conferencias o emitiendo desde alguna emisora, pues a la gran mayoría del personal no le llega absolutamente nada.
    Si yo tuviera suficiente poder sobre la población judaica, no les tocaría ni una sóla hebra de sus trajes, pero buscaría dentro de sus casas y empresas todos los libros que guardan de hechicerías, así como amuletos y demás parafernalia satánica. Con toda esa basura haría una buena pira impregnada de gasolína … y algo urgente sería quitarles también el control de los medios de comunicación.

    No creo en la España de las tres culturas. Eso es una mentira o una exageración más de historiadores con sueldo de Santillana Ediciones, Prisa … o demasiado amantes de la cultura árabe, sobre todo si son homosexuales.
    Tampoco parece muy cierto que los judíos salieran del país a partir del edicto de expulsión de los RR.CC. Muchísimos se quedaron “convertídos” al cristianísmo, pero manteniendo su misión por generaciones, incrustándose en las altas esferas, creando la Inquisición y la limpieza de sangre, contrayendo matrimonios con aristócratas, pervirtiendo al cristianísmo a base de crear nuevas órdenes religiosas criptojudías, … sabe Dios.

    Seguiremos, pues la segunda parte me ha recordado un fenómeno interesante: El argot de los bajos fondos en Alemania en tiempos de Lutero (ladrones sobre todo) contenía multitud de palabras de orígen hebreo. A ver si lo busco y te lo cuento con más detalle en otro momento.

    Publicado por SER O NO SER | 10 de enero de 2013, 14:44
  2. Hola. Entonces, según toda esta carta de declaración de intenciones … podemos deducir que los hebreos auténticos ¿nunca realizaban sacrificios humanos ni hechicerías varias? El sionísmo, según ésto … no es un brazo más del judaísmo (como el nazísmo, el comunísmo, el feminísmo, el psicoanálisis, etc). Lo presentas de tal manera, que parece que son antagónicos (judaísmo contra sionísmo). Pero, debe ser que ahora “toca” disfrazarse de nuevo, reconvertirse, hacerse los “santos” y desdeñar a sus “hermanos” más pudientes. ¡¡Pobres judíos!! qué desconsiderados somos no advirtiendo esas diferencias. ¿ Los verdaderos judíos no se aliaron jamás con sus clones; los denunciaron desde el principio en sus sinagogas? ¿ninguno se hizo masón?
    No ¿verdad? Así debió ser pero no fué.
    Todo el pueblo judío forma parte de la serpiente sionísta. Son el cuerpo que empuja en la dirección que ordenan sus sabios, magos, o sacerdotes. Todos en mayor o menor medída callan, aplican, obedecen o siguen las instrucciones que tienen por medio de rabínos o mediando misiones que se transmiten familiarmente por generaciones. Cierto es, que el círculo ya se ha completado.

    Publicado por SER O NO SER | 10 de enero de 2013, 11:30
    • Es cierto lo que dices acerca de que Judíos, Españoles, Alemanes, Americanos, Asiáticos, Chinos y cualesquiera elementos fanáticos que están dentro de una población y una estafa se apuntan a un bombardeo con tal de seguir las fuerzas que les impulsan a creer y obedecer, por tanto nadie, en principio está libre de sospecha.

      Mi intención, en la primera parte (la declaración del rabino y asocaciones ha sido la de poner un ejemplo de que hay movimiento en el mismo pueblo pretendidamente de Judea (y ahí tengo mis dudas) y mucho más movimiento en el propio pueblo Israelí que habita Israel que está formado por gente crédula que por cierto las pasa tan putas como nosotros, gente cómplice (Ashkenazi la mayoría) y asesinos a sueldo como en todo país del orbe.

      Lo que pretendo con los ejemplos y artículo de este post es mostrar hasta qué punto las malas interpretaciones debido a la manipulación de la información, nos llevan a sojuzgar a “justos por pecadores” por el simple hecho de que la historia la escriben ellos (el imperio escondido) y no nosotros y por tanto dejar de entrever que estamos bajo un imperio muy antíguo que ha fabricado a partir de unos miles de judios y de decisión política de adopción del Judaismo, dispersados en su mayoria y que convivían de una forma normal allí donde estaban, millones de pretendidos judíos que radicaron en Eurasia y Europa Oriental. Creo que la segunda parte lo expone adecuadamente.

      ¿Cual es tu opinión?

      Publicado por Uno como vosotros | 10 de enero de 2013, 13:49
  3. Arturo Koestler, historiador y escritor de origen judío, fue el primero en revelarlo en su libro The Thirteenth Tribe. Encontré su libro en la biblioteca del Congreso de EEUU, hacia el año 1997. Actualmente resulta imposible localizar este libro en sitios “oficiales”, tampoco aparece en casi ninguna bibliografía oficial de Koestler. Se le aplica la ley del silencio.

    Publicado por Anónimo | 10 de enero de 2013, 7:34

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  1. Pingback: FAMILIAS DE PODER: Los Jázaros, el Cáucaso y la ruta MESOPOTÁMICA « Quién está detrás - 31 de enero de 2013

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