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La probabilidad de Guerra

GUERRA: Las guerras que sostienen al capitalismo. LAS GUERRAS PERPETUAS DEL PENTÁGONO.


Si queremos entender algo del porqué de tantas guerras y recientemente (siglo XX y XXI) del porqué del concepto de “guerra perpetua” debemos atender a criterios acerca del tremendo movimiento de capitales – deuda que se genera a partir de 1913 con la FED privada. Como se explicó en el anterior post las guerras de cuarta generación les son necesarias a estos entes para garantizar y controlar la reacción de la población a “doctrinas de shock” impuestas y necesarias para ellos debido a ese hiper-movimiento de capital ficticio que iba a circular por el orbe.

No en vano (citando a Joan Fliz):

( ” Eduard Bernays (considerado el “padre de las relaciones públicas”) utiliza los conceptos descubiertos por su tío, Sigmund Freud para manipular al público con el subconsciente y manifiesta:

“La des-moralización de una sociedad es una de las claves de la Guerra Psicológica o de 4ª Generación, si , tambien eliminando su moral, sus valores, su solidaridad, su compasion….eliminando todo lo que sea realmente humano”.

“La manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones de las masas es un elemento importante en la sociedad democrática. Aquellos que manipulan este mecanismo invisible de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder gobernante de nuestro país.”

En 1928, Edward Bernays vio el inmenso potencial de las películas para uniformar el pensamiento:

“El cine americano es el mayor portador inconsciente de propaganda en el mundo de hoy. Se trata de un gran distribuidor de ideas y opiniones. La película puede estandarizar las ideas y los hábitos de una nación”. )

Extracto de un trabajo de Joan Fliz

Pero no les basta con eso. Partiendo de la base de que la humanidad, según ellos, está formada por productos biológicos desechables (nosotros) consideran también necesario, dentro de esas doctrinas de shock, eventualmente y sin más reparos, propiciar un estado de guerra física  permanente de mayor o menor escala y proporciones que afecta directamente a la destrucción de núcleos de población determinados (sean cientos de miles, millones, centenares de millones o miles de millones) cual exterminio de pollos y cerdos en una granja.

En 1941 y con el advenimiento del nazismo se crea el pentágono para la consecución de esos fines en el transcurso del tiempo y de forma permanente. A partir de entonces el mundo no ha conocido ningún período libre de guerras de mayor o menor calado pues son el último garante de la continuación del manejo de deudas y energias saqueando a la población de algo que le pertenece por derecho propio.

Es mi opinión que esta que viene y que es muy gorda ya ha empezado a través de numerosos conflictos actuales y latentes para acabar en una traca final que enfrentará al sionismo con el Islamismo tal y como profetizó Albert Pike hace ciento cuarenta años aunque con una ligera modificación: Pike consideraba que la guerra mencionada debía ser el estoque final hacia la población Europea que quedaría en extremo debilitada por tal guerra. Parece ser que han considerado que, para prevenir reacciones y últimos estertores de la población después de la guerra, es necesario debilitar Europa antes por medio de la austeridad impuesta por la deuda.

Las poblaciones que más debilitadas quedarán son, ya es obvio decirlo, las del Sur de Europa y aún algunas de Centro-Europa, pero eso sí, a los jazaros – ashkenazi del Norte ni tocarlos (por cierto, en el Norte de Europa el uso del Hidrógeno como fuente de energía ya se está estandarizando) y nosotros malvendiendo carbón pobre en calorías y es que los protectorados son solo eso, protectorados.

Decía pues, que el estoque final vendrá sí o sí y a través, en primer lugar, del país más debilitado hoy por hoy en el Sur: Grecia. Austeridad, hambrunas, muertes que acompañan a un suministro inagotable de rescursos militares al “tremendo y poderoso ejército Griego” por cierto, insisto, muy cerquita del Golfo.

Por eso insisto en que lo que podamos hacer para evitarlo hay que hacerlo rápido.

Aquí el artículo que habla de las guerras perpetuas del Pentágono y demás complices distribuidos por el orbe.:

PENTAGONO: SINONIMO de GUERRA PERPETUA

 El 14 de agosto de 1941, los militares presentaron al Senado planes para construir un edificio permanente que sería el mayor edificio de oficinas en el mundo y sería llamado Pentágono. El senador Arthur Vandenberg pidió una explicación: “A menos que la guerra vaya a ser permanente, ¿por qué debemos tener acomodo permanente para instalaciones bélicas de semejante tamaño?” 

 Luego comenzó a comprender:

“¿O va a ser permanente la guerra?” 

Se suponía POR AQUELLA EPOCA que no tendríamos ejércitos permanentes, mucho menos ejércitos establecidos en todos los demás países, mucho menos ejércitos librando guerras por el control de combustibles que destruyen el planeta y ejércitos que de por sí consumen la mayor cantidad de esos combustibles.

Antes que el Premio Nobel de la Paz fuera otorgado a belicistas, estaba pensado para los que hubieran hecho el mejor trabajo para eliminar los ejércitos permanentes del mundo.

La Segunda Guerra Mundial lo cambió todo.

Nunca volvimos a tener impuestos como los anteriores a la Segunda Guerra Mundial o a fuerzas armadas como las anteriores a la Segunda Guerra Mundial o al comedimiento previo a la Segunda Guerra Mundial respecto al imperio extranjero o a un respeto a las libertades civiles previo a la Segunda Guerra Mundial o a nociones previas a la Segunda Guerra Mundial sobre quién merecía un Premio Nobel de la Paz.

Nunca vimos otra declaración de guerra del Congreso, pero nunca dejamos de utilizar las de 1941, nunca abandonamos Alemania, nunca abandonamos Japón, nunca desmantelamos el Pentágono.

En su lugar, como William Blum documenta en su notable nuevo libro

“La exportación más letal de EE.UU.:  la Democracia”, 

desde el supuesto fin de la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. ha tratado de derrocar más de 50 gobiernos extranjeros, en su mayoría democráticamente elegidos; ha interferido en elecciones democráticas en por lo menos 30 países; ha tratado de asesinar a más de 50 dirigentes extranjeros; ha lanzado bombas sobre la gente en más de 30 países; y ha intentado de reprimir un movimiento populista o nacionalista en 20 naciones.

 El gobierno de EE.UU. quería y quiere la dominación mundial, nada más. Y sin embargo, hasta los extranjeros compran la poción milagrosa estadounidense. Gadafi pensó que podía complacer a Washington y que lo perdonarían.

Wilhelm Dietl - Guerra sucia. Los Estados Unidos contra el mundo

Lo mismo hicieron los talibanes, y Sadam Hussein.
Cuando Hugo Chávez supo del golpe planificado en su contra en 2002, envió un representante a Washington para que alegara en su defensa. El golpe tuvo lugar a pesar de todo.
El subcomandante Marcos creía que Washington apoyaría a los zapatistas una vez que comprendiera quiénes eran.

Ho Chi Minh había visto lo que sucedía detrás del telón cuando Woodrow Wilson era presidente; la Segunda Guerra Mundial no lo cambió todo.
Maurice Bishop de Granada, Cheddi Jagan de Guyana, y el ministro de exteriores de Guatemala apelaron a Washington pidiendo paz antes que el Pentágono derrocara sus gobiernos.

“Nosotros” no tenemos mejores intenciones cuando amenazamos con la guerra a Irán, que cuando “nosotros” derrocamos al gobierno de Irán en 1953. El gobierno de EE.UU. tiene la misma agenda que la que tuvo en 1953, porque sigue involucrado en la mismísima guerra, la guerra sin fin.

En el momento mismo de la suprema hipocresía moral en 1946, cuando EE.UU. dirigió el enjuiciamiento de los crímenes de guerra nazis y mataba a los nazis declarados culpables, en el momento mismo cuando el Juez de la Corte Suprema Robert H. Jackson declaraba que los que estaban enjuiciando en Núremberg estarían sujetos al mismo estándar legal, EE.UU. daba sífilis a guatemaltecos para ver lo que les pasaría, e importaba por docenas científicos nazis a fin de que trabajaran para el Pentágono.

Nunca hemos dejado de hacer que nuestros hijos juren lealtad como pequeños fascistas.
Nunca hemos dejado de tirar nuestro dinero en el complejo del que Dwight Eisenhower nos advirtió que ejercería una influencia total sobre nuestra sociedad. Nunca nos hemos detenido a considerar si los ataques sobre un planeta finito deben terminar algún día.

Truman mostró a Stalin un par de bombas, y las malditas banderas no han dejado de ondear desde entonces.

Si no me creéis, leed más a William Blum.

El Plan Marshall fue un plan de dominación –una dominación más astuta y más hábil que muchos otros intentos– pero dominación. El control capitalista  era el propósito máximo.

El sabotaje de victorias políticas izquierdistas era el enfoque primordial.
Nunca ha cambiado.
Los dictadores que nos hacen el juego cuentan con “nuestro” apoyo total.

No tratéis de encontrar ataques “humanitarios” de la OTAN en Bahréin o Arabia Saudí o Jordania o los EAU o Catar o Kuwait o Yemen, no más que lo dispuesto que estuvo Obama de volverse contra Ben Ali o Mubarak o Gadafi o Asad hasta que hacerlo pareció ser estratégico para el logro de la dominación global.

EE.UU. no interviene. Nunca interviene. No puede intervenir. Porque ya ha intervenido en todas partes. Lo que llama intervención es en realidad un cambio de bandos.

Si no me creéis, leed un breve nuevo libro de Nick Turse titulado
The Changing Face of Empire: Special Ops, Drones, Spies, Proxy Fighters, Secret Bases, and Cyberwarfare [“La cara cambiante del imperio: operaciones especiales, drones, espías, combatientes testaferros, bases secretas y ciberguerra”].

Las “nuevas” fuerzas armadas de EE.UU. no son un retorno a antes de la Segunda Guerra, ni una reducción en gastos financieros, ni un cambio de dirección que se aleje de la dominación global, ni un cambio hacia algo que sea defensivo en lugar de ser ofensivo. Las “nuevas” fuerzas armadas son una modificación tecnológica y táctica del imperio existente de EE.UU. basado en la explotación. Lo que es nuevo es que:

Las diferencias entre organismos se están desdibujando. Las fuerzas armadas, la CIA, el Departamento de Estado, y la DEA [Administración de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas] se están convirtiendo en un equipo que opera en secreto a instancias del presidente. (Antes de vitorear, deteneos y considerad que a partir de enero el presidente pueda pertenecer al equipo de los malos.)

El Pentágono tiene ahora su propia agencia de “inteligencia”, mientras el Departamento de Estado tiene su propia oficina de guerras por testaferros.

Las Fuerzas Especiales de EE.UU. son activas en 70 naciones en cualquier día, por cuenta del presidente, sin autorización del Congreso, y en nombre del pueblo desinformado de EE.UU. 

Las fuerzas “especiales”, que operan bajo los acrónimos SOCOM y JSOC, ya no son especiales por ser más pequeñas. Son especiales por tener el poder de operar en mayor secreto y sin la limitación aparente de cualesquiera leyes.

¿Recordáis ese ataque que mató a Osama bin Laden? ¡Viva! ¡Hurra! ¡Yopee! El asesinato es tan guay.

¿Pero sabíais que soldados que trabajan para vosotros realizan por lo menos una docena de ataques semejantes en algún lugar del mundo cualquier noche de la semana?
¿Estáis seguros de que cualquiera muerto en una docena de ataques por noche también es un Mal Satánico Puro que merece ser ejecutado sin acusación ni proceso?
¿Estáis seguros de que esa práctica da un buen ejemplo?
¿Apoyaríais que otras naciones adoptaran esa práctica?

“Nuestras” fuerzas especiales son ahora más grandes que los ejércitos de la mayoría de las naciones, y no tenemos ni la menor idea de lo que hacen esas fuerzas. “Nuestro acceso [a los países extranjeros]”, dice Eric Olson, ex jefe del Comando de Operaciones Especiales, “depende de nuestra capacidad de no hablar del asunto”.
¿Entendisteis? Vuestros héroes-asesinos quieren que te calles.

Y lo nuevo es que: los militares de EE.UU. han establecido docenas de bases en todo el mundo desde las cuales despegan robots asesinos conocidos como drones. Y hay docenas de bases en todo EE.UU. involucradas en las guerras de drones.

Turse las enumera; garantizo que hay por lo menos una cerca de tu casa.

Aquí en Virginia, en la Base Langley de la Fuerza Aérea nuestros valerosos asesinos de escritorio miran lo que llaman de modo tan cómico “TV Muerte” – los videos en vivo que reciben de drones que vuelan sobre las casas de la gente al otro lado del mundo.

En Fort Benning, en Georgia, donde pronto tendrá lugar la protesta anual contra la escuela de tortura de la Escuela de las Américas, están probando drones que pueden disparar para matar sin participación humana. ¿Qué podría salir mal? No solo ha comenzado la reacción, sino así sabemos dónde están algunas de las bases de drones.

En 2009, un ataque suicida mató a agentes de la CIA y mercenarios en la Base de Operación Avanzada Chapman en la provincia Khost de Afganistán, y solo entonces supimos que la base era utilizada para organizar asesinatos por drones en Pakistán.

Por cierto esto tiene lugar fuera de la acostumbrada reacción de creciente hostilidad provocada por las fuerzas armadas de EE.UU. en naciones en todo el mundo. El ataque en 2010 contra Libia, por ejemplo, hizo que mercenarios tuareg bien armados, que habían respaldado a Gadafi, volvieran a Mali, desestabilizando ese país, y causando un golpe militar por un oficial entrenado en EE.UU., así como que la última filial de al Qaida se apoderara de partes del país. Y eso es en Mali.

¡Y qué paraíso (infierno) es Libia después de la liberación!

Muchas de las bases que los militares estadounidenses usan en el exterior se encuentran en naciones menos ocupadas que Afganistán. Los repugnantes gobiernos de esas naciones otorgan permiso para que operen, gracias al apoyo de EE.UU. para las dictaduras.

Eso explica por qué tantas secuencias filmadas en la Primavera Árabe muestran transportes blindados de personal, tanques, helicópteros, y gas lacrimógeno hechos en EE.UU.

El gobierno de Obama aumenta afanadamente los suministros de armamento hecho en EE.UU. a los regímenes que golpean, encarcelan y matan a activistas por la democracia. Repetid conmigo: “Pero es un programa de empleos”.
De hecho, es un gran programa de empleos. El Pentágono y el Departamento de Estado mercadean armas estadounidenses en el exterior, y
EE.UU. triplicó sus ventas de armas en el exterior el año pasado, y controla ahora un 85% de las ventas internacionales de armas. 

Pero las ventas de armas son lo menos importante. EE.UU. mantiene ahora sus propios soldados en la mayoría de las naciones del mundo y participa en ejercicios conjuntos de entrenamiento con los militares del lugar.

Las mayores áreas de construcción de bases en la actualidad son probablemente Afganistán y África. 

A pesar del supuesto “cierre de a poco” de la guerra en Afganistán dentro de los próximos 2 o 12 años, la construcción de bases progresa a todo vapor, incluyendo nuevas bases “secretas” para fuerzas “especiales”, nuevas bases “secretas” de drones”, y nuevas prisiones.

La razón –y uso el término generosamente– en Afganistán y en todo el mundo es que EE.UU. debe dejar que la gente del lugar muera y mate más que ahora. Por cierto, esto no ha dado resultados en Afganistán o Iraq, tal como no dio resultados en Vietnam.

Amigos, romanos, compatriotas, es hora de que maduréis. Ya basta de culpar a un ser imaginario por una tormenta producida por vosotros y vuestro gobierno.

Ya basta de dar gracias a “Dios” por no destruir una casa mientras arrasa otra.

Bajad las banderas y el maldito amor a la patria. Si queréis amar este país tenéis que amar el planeta en el que se encuentra. Si queréis amar este planeta, tendréis que amar a toda su gente, y todas sus otras formas de vida. Las tormentas son nuestra propia creación. 

 Si queréis revertir esta tendencia tendremos que cerrar el Departamento de Defensa y crear un nuevo departamento para que nos defienda contra los peligros que existen realmente.

 

David Swanson  autor de War is a Lie. Vive en Virginia.

FUENTE en ESPAÑOL: Expediente Joan Fliz

Fuente: http://www.counterpunch.org/2012/10/31/drowning-on-wall-street-and-ending-world-war-ii/

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